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3.4 Evaluation

4.3.2 Performance Bugs

Durante los ataques agudos de asma o mientras aparezcan los efectos secundarios (si los hay) del tratamiento farmacológico de cualquier trastorno respiratorio, se recomienda que el paciente evite la conducción.

3 . 4 A l t e r a c i o n e s c e r e b r o v a s c u l a r e s

Las alteraciones del sistema vascular cerebral pueden causar una amplia variedad de síntomas entre los que se incluyen: déficits sensoriales, motores y deterioro cognitivo. Estos síntomas pueden ser leves o graves y pueden remitir casi inmediatamente después del accidente/ataque o persistir durante toda la vida del paciente.

3.4.1 ¿Cómo interfieren en la conducción?

Los estudios realizados sobre los ictus o infartos o ataques cerebrales3y conducción

no distinguen entre accidentes isquémicos4y hemorrágicos, ya que ambos pueden

ocasionar déficits neurológicos y cognitivos de similares características.

Las alteraciones cerebrovasculares causan una amplia variedad de síntomas entre los que se incluyen: deterioro cognitivo así como déficits sensoriales y motores. Los síntomas pueden ser leves o graves, pueden remitir casi inmediatamente o persistir durante años. Debido a que cada paciente es único, el médico para recomendar o no la conducción, debería considerar todos los síntomas del paciente, la gravedad de los mismos, el curso de la recuperación y el punto de partida de la enfermedad (NHTSA, 2005).

Los deterioros sensoriales, auditivos, visuales (negligencia visoespacial ignorancia de la información visual de un hemicampo de visión-) y perceptuales, motores (respuestas imprecisas e incremento del tiempo de reacción) y cognitivos (atención, concentración, orientación, procesamiento de la información, lenguaje y memoria; («olvido» inconsciente del uso de extremidades, generalmente izquierdas y alexia sin agrafia que va a dificultar la interpretación de determinadas señales de tráfico) varían en función de la localización y cantidad de daño cerebral (NHTSA, 2005) y comprometen la capacidad para la

Otros efectos Nerviosismo ansiedad Aumento del tiempo de reacción Alteraciones de la visión Mareo

(3)El ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a los vasos sanguíneos que

suministran sangre al cerebro. También se la conoce como Accidente Cerebro Vascular (ACV), embolia o trombosis.

(4)Una isquemia es la disminución transitoria o permanente del riego sanguíneo de una parte del

conducción. Las estadísticas sugieren que el 77% (de aproximadamente el 80% de las personas que sobreviven durante el período inicial) presentarán alteraciones

neurológicas crónicas así como déficits perceptuales y cognitivos residuales (Mayo, Hendlisz, Goldberg et al., 1989; American Stroke Foundation, 2000).

Esta es la razón por la que algunas investigaciones dirigidas a incrementar la precisión y rigor de la evaluación de la salud del conductor en este tipo de pacientes, ponen de manifiesto la necesidad de utilizar pruebas neuropsicológicas estandarizadas (concretamente, un inventario cognitivo conductual del conductor) para medir: la atención, concentración, rapidez en la toma de decisiones, discriminación de estímulos y diferenciación de respuesta, agudeza y fijaciones oculares, velocidad en el cambio de atención; junto con la evaluación en la propia vía (Ergum et al., 1990).

Asimismo, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

•La probabilidad de sufrir un nuevo episodio varía entre el 4 y el 14%, según la etiología subyacente que en ocasiones aparece asociada con otras enfermedades como diabetes, hipertensión, prótesis valvulares, uso de fármacos, etc.

•La consideración tanto de la posibilidad de sufrir un ictus al volante como la presencia de secuelas del ACV, que pueden interferir las capacidades para la conducción.

•El tratamiento farmacológico empleado.

Las alteraciones cerebrovasculares sobre las que existe mayor cantidad de información científica en relación con la conducción son: ataques isquémicos transitorios,

aneurismas cerebrales e infartos agudos o ictus.

Un ataque isquémico transitorio es un episodio breve cuyos síntomas son parecidos a los de un ataque cerebral agudo, duran menos de 24 horas, están causados por una disfunción temporal del cerebro y son frecuentes en la población de mayor edad (Earnest y Cohen, 1990).

El ataque isquémico transitorio no suele acarrear daño cerebral permanente, aunque constituye un síntoma importante de peligro y un factor de riesgo de sufrir un accidente cardiovascular en el futuro (NHTSA, 2005). Concretamente, se estima que

aproximadamente del 20 al 30% de las personas que experimentan un primer ataque isquémico transitorio, dentro de los tres años siguientes padecerán un ataque completo (Mohr y Pessin, 1986) (NHTSA, 2005). Los síntomas del ataque isquémico transitorio dependen de los vasos sanguíneos implicados.

Un aneurisma es potencialmente peligroso si se dilata y existe posibilidad de ruptura repentina o si contiene un trombo que puede dar lugar a una embolia.

Un infarto cerebral (apoplejía o derrame cerebral) no es un trastorno en sí mismo sino el síntoma de una patología subyacente. Consiste en una descarga de actividad eléctrica anormal descontrolada que tiene lugar en la materia gris del cerebro y que causa síntomas que interfieren el funcionamiento normal del paciente.

Entre los múltiples factores de riesgo de sufrir un ictus se incluyen: la edad, alteración cardiaca, diabetes mellitus, hipertensión, consumo de tabaco, uso de contraceptivos, hiperlipidemia5, consumo excesivo de alcohol y ataques isquémicos transitorios

(NHTSA, 2005).

Diversas investigaciones han encontrado que cuando el ataque cerebral agudo precede al accidente, los factores que más contribuyen a éste son: los defectos en el campo visual, la conciencia alterada y el deterioro en el control motor.

Los ataques agudos pueden afectar las habilidades motoras, perceptuales y cognitivas necesarias para la conducción en diferentes sentidos:

•La incapacitación repentina del conductor durante el episodio (agudo).

•La debilidad posterior que sigue a un ataque cerebral agudo (crónico).

•La necesidad de instalar dispositivos adaptados en el vehículo y enseñar la utilización correcta de los mismos.

3.4.2 Efectos del tratamiento en la conducción

Al valorar el riesgo vial debería tenerse en cuenta los efectos secundarios de los fármacos utilizados en el tratamiento de la enfermedad causante del accidente cerebrovascular o en el proceso de recuperación funcional y psicológica

(antiespasmódicos, antinflamatorios, relajantes musculares, sedantes, antidepresivos, etc.). Aunque la utilización de anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios (también utilizados en las enfermedades cardiovasculares) es uno de los pilares fundamentales en el manejo de pacientes con enfermedad cerebrovascular.

(5)La hiperlipidemia es un trastorno caracterizado por la elevación de los niveles sanguíneos

de los lípidos (colesterol y/o triglicéridos) por arriba de las cifras consideradas como “deseables” para reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

Antiagregantes plaquetarios

Dipiridamol Con frecuencia (10-25%) aparecen No se aconseja la conducción de mareos y en ocasiones (1-9%) vehículos durante las primeras

cefaleas. semanas de tratamiento.

3 . 5 A l t e r a c i o n e s n e u r o l ó g i c a s

Las condiciones neurológicas más comunes que afectan de modo negativo la habilidad del conductor son: epilepsia, parkinson, esclerosis múltiple y demencia (tratada en el apartado de trastornos mentales orgánicos).