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THIS IS NOT A PERMIT TO OPERATE17 The initial source test shall consist of two sampling events:

Para llegar una idea acabada de lo que significa la inclusión digital es preciso partir del concepto referencial más frecuente: brecha digital60. Si bien esta

58 International Telecomunication Union (1985).

59 Informe denominado "E-Europe: An information society for all". Disponible en

http://www.ictsb.org/activities/eEurope/Documents/eEurope_initiative.pdf

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El término procede del inglés “digital divide” surgido en EEUU durante la administración Clinton y utilizado para medir el impacto del comercio en 1995, por la National

denominación es la más extendida, algunos autores trabajan otras ideas como fractura digital (Baigorri, 2000), estratificación digital (Carracedo Verde, 2003), divisoria digital (Castells, 2001b), brecha infocomunicacional (Ford, 2002) y abismo digital (Crovi Druetta, 2002).

Como primera aproximación, podemos sostener, junto a De Belaunde Cárdenas (2010), que la brecha digital hace referencia a la diferencia entre quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías y quienes no. Dicho en otros términos, representa la desigualdad que surge en las sociedades por la diferencia entre los que incorporan el uso de TIC en la vida cotidiana y aquellos que no pueden o no saben. Tales desigualdades no necesariamente existen por el acceso o no acceso a Internet, sino que pueden referir a cualquier nueva tecnología, como PC, telefonía móvil, banda ancha y otros dispositivos (Servon, 2002). La brecha digital también alude a las diferencias que hay entre grupos y comunidades según su capacidad para utilizar las TIC de forma eficaz, debido a los distintos niveles de alfabetización y capacidad tecnológica. Además, puede utilizarse para diferenciar los sectores que tienen acceso a contenidos digitales de calidad de los que no tienen (Maggio, 2007).

Norris (2001) entiende a la brecha digital como un fenómeno multidimensional que incluye tres aspectos:

 la brecha global, que refiere a la divergencia en el acceso a Internet entre

las sociedades de los países industrializados y los países en desarrollo;

 la brecha social, que es la que separa a los inforicos de los infopobres en

cada país; y

 la brecha democrática, que revela la diferencia entre los que usan y los que

no usan recursos digitales para comprometerse, movilizarse y participar de la vida pública.

Telecommunication and Information Administration (NTIA) que monitoreaba los accesos de ciertos grupos sociales con respecto a otros que no accedían al comercio digital (Del Brutto López, 2003).

Una de las definiciones más populares sobre la divisoria digital es la acuñada Serrano y Martínez (2003:8), quienes la definen como “la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países...) que utilizan las TIC como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas, y que aunque las tengan no saben como utilizarlas. [...] Puede ser definida en términos de la desigualdad de posibilidades que existen para acceder a la información, al conocimiento y la educación mediante las TIC”. Los conocimientos o capacidades comienzan a tomar mayor peso frente a los que pregonaban la brecha como un problema exclusivo de la infraestructura.

Existen para Sorj (2003), cinco factores que determinan la apropiación de TIC:

 existencia de infraestructuras físicas de transmisión;  disponibilidad de equipamientos y conexión de acceso;

 capacitación para uso de los instrumentos de los ordenadores e Internet;  capacitación intelectual e inserción social del usuario, para

aprovechamiento efectivo de la información y de las necesidades de comunicación a través de Internet; y

 producción y uso de contenidos específicos adecuados a las necesidades de

los diversos segmentos de la población.

Desde este ángulo, y en sintonía con la Unesco (2005), concebimos a la brecha digital como multiforme, incidiendo además un conjunto de factores económicos61, sociales, culturales y demográficos. Muy sintéticamente:

 los recursos económicos: el costo del equipamiento (PC, dispositivos) para

las personas y el costo de la inversión en infraestructura;

 la geografía: la asimetría entre la urbanidad y la zona rural;

 la edad: los jóvenes se sitúan en mejor posición que los adultos respecto de

las innovaciones tecnológicas y sus aplicaciones, aunque son un público vulnerable a las dificultades económicas y sociales62;

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Para Crovi (2004) un sector puede virtualizar la economía mientras que otro permanece al margen de los cambios TIC.

 el sexo: casi los dos tercios de los analfabetos del mundo son mujeres63;  la lengua: el inglés como idioma predominante restringe la participación64;  la educación: la formación que permite afrontar la "nueva" sociedad;  el lugar de acceso: en muchos países, el acceso a Internet sólo se efectúa

en los

 lugares de trabajo y los puntos de acceso público;

 la integridad física: la discapacidad representa un importante obstáculo

para la utilización de TIC.

Desde otro punto de vista, Van Dijk (2005) también entiende que el acceso a TIC está determinado por varias dimensiones:

 motivación para acceder;  acceso material;

 competencias para el acceso; y

 competencias para usos avanzados o sofisticados.

Este autor plantea que la brecha digital no es fija ni inmóvil, y que está en permanente reconfiguración dada la constante evolución de las tecnologías sumada a los usos sociales de las mismas.

Como observamos, la problemática de la brecha digital puede ser abordada desde diferentes enfoques no excluyentes entre sí. Es importante tener presente que la información por sí sola no produce conocimiento, por lo que queremos poner

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Sobre este factor, Unesco (2005) sostiene que "una formación sistemática de los jóvenes en las nuevas tecnologías y una mayor solidaridad entre las generaciones en beneficio de las personas de más edad permitirían reducir las brechas existentes y contribuirían a reforzar los vínculos sociales y familiares en las sociedades del conocimiento emergentes". Nos adelantamos a los aportes complementarios, pero es dable mencionar que no hay mejor ejemplo de esto que la campaña

“Ayudá a tus abuelos”, lanzada por la Ansés. Más información al respecto en

www.anses.gob.ar/ayuda-a-tus-abuelos

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Ricoy Casas (2006) sostiene también que existe una “brecha digital de género”, a partir de las condiciones de desigualdad que tendría el colectivo femenino frente al masculino. Nótese que este enfoque no usa el término “sexo” para distinguir género, sino “colectivo”. De igual manera, Raad (2004) visualiza al género como un factor de inacceso.

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Si bien hoy esta afirmación podría parecer vetusta, no es nada descabellado pensar la cuestión idiomática desde las etnias, que sí ven restringida su participación en la Sociedad de la Información y el Conocimiento a causa de su lengua.

acento, tal como lo hace Gómez García (2003), en la alfabetización necesaria para usar las nuevas tecnologías, seleccionar información y elaborarla como conocimiento. El conocimiento deviene imperativo para la formación en el uso de TIC y formación digital. En tal sentido, la brecha digital también puede ser entendida como carencia de capacidad, en tanto es un diferencial en las capacidades de aplicación y desarrollo de conocimiento. Coincidimos con Garro Rojas (2007) al afirmar la existencia de una relación entre brecha y pobreza65 (en el sentido tradicional), en donde la diferencia de uso y apropiación TIC sería la manifestación de otras diferencias: las brechas digitales tenderían a aumentar las desigualdades sociales y a construir sociedades más injustas. En los últimos años se extendió el concepto de “pobreza” al ámbito digital para hacer referencia a la carencia de algunas capacidades que garantizan el disfrute de las posibilidades que abre la Sociedad de la Información. La satisfacción de estas carencias se expresaría como acceso oportuno y a bajo costo, equipo, conocimiento para el uso de estas tecnologías. Mientras que el uso del concepto de “brecha” da cuenta de manera descriptiva de la diferencia en el acceso, “pobreza” digital parte de una postura que conlleva la urgencia de tomar medidas correctivas que garanticen no solo el acceso sino la apropiación cotidiana de las TIC. La brecha digital refiere al espacio que existe entre los dos polos, mientras que pobreza digital refiere a uno de los extremos, al perjudicado.

Junto a la brecha digital surge otra llamada “brecha cognitiva” que crece a partir de ella. En palabras de Unesco (2005:176) se define como “esa línea de fractura esencial que separa a los marginados de las sociedades del conocimiento de las personas que tienen acceso a ésta y participan en su aprovechamiento compartido”. Así, la brecha digital significa el aislamiento del conocimiento, por lo cual, le quita a las personas la posibilidad de cambiar sus vidas y participar democráticamente de decisiones importantes para el desarrollo pleno del país. Las TIC son fundamentales para la educación transformadora e inclusiva por lo cual van a contribuir para mejorar la calidad de vida de las personas (Unesco, 2005). El

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Pobreza se refiere a “la insatisfacción de las necesidades humanas que dependen de las condiciones económicas de vida y que se expresan en estar bien nutrido, vestido o protegido adecuadamente y libre de enfermedades que puedan ser prevenidas; hasta logros más complejos como participar en la vida en comunidad o aparecer en público sin avergonzarse” (Garro Rojas, 2007:7).

analfabetismo digital y la falta de recursos culturales es la explicación que algunos autores66 esgrimen como obstáculo para la participación en los asuntos públicos. En este punto, remarcamos que no es la falta de terminales el problema más grande de la inclusión, sino el analfabetismo en la información y su manejo67.

En resumidas cuentas, el concepto de "brecha digital" mutó desde un enfoque inicial, donde se problematizaba la disponibilidad de ordenadores hasta a un segundo nivel que interroga sobre las capacidades y habilidades digitales (Camacho, 2006)68. En una época que se caracteriza por la existencia y uso de una multiplicidad de dispositivos fijos y móviles, la masificación de Internet y la popularidad de las “nuevas pantallas”, todavía persiste la brecha digital. Y no sólo es una brecha de acceso, sino también de uso, fundamentalmente por la falta de incentivos, motivación y por la ausencia de habilidades69. Podemos afirmar entonces, a grandes rasgos, que aquella brecha digital iniciática estuvo signada por quienes estaban conectados y quienes no, mientras que la segunda brecha digital surgió para referirse a los excluidos por diferentes motivos a pesar de disponer de conexión. Recientemente, Fernández del Moral (2012) ha llamado la atención sobre una “tercera y definitiva brecha digital” que se estaría abriendo, en un contexto de conexión total y grandes grupos de nativos digitales debido al recambio generacional, cuyas características serían la proliferación de un conocimiento social no especializado, superficial y precario, circulando en cantidades inconmensurables pero escasamente pertinente, llevándonos hacia la

“sociedad de la ignorancia”70. Otras teorizaciones en vías de formalización, como

las de Prince y Jolías (2011), adelantan que el problema de la exclusión digital es un fenómeno compuesto de tres divisorias: la brecha digital, de infraestructura y

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Nos referimos a Lévy (2000), y Tarapanoff, Suaiden y Oliveira (2002).

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Al respecto dice Lévy (2000:21): "La alfabetización en información debe crear aprendices a lo largo de la vida, personas capaces de encontrar, evaluar y usarla información eficaz para solucionar problemas o tomar decisiones".

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Este corrimiento desde los tecnológico hacia lo socioeducativo también es manifestado por Unesco (2009b).

69 No coincidimos con autores como Suaiden (2009) que critican el uso de mediciones que tienen

en cuenta datos como disponibilidad de ordenadores o teléfonos, o la velocidad de acceso. En cambio, sí afirmamos que estos no deben ser los únicos datos para analizar la evolución y penetración de las TIC. Asimismo, tampoco criticamos las políticas de dotación de ordenadores y conectividad, en tanto sean apoyadas por otras políticas digitales sectoriales.

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Creemos que el autor se está refiriendo a la proliferación de las redes sociales y al uso sin sentido de las nuevas tecnologías. De todas maneras, de existir esta brecha, lo estaría haciendo en paralelo a las otras dos, y de ninguna manera serían etapas superadas.

dispositivos para la conectividad; la brecha analógica, aquella relacionada principalmente con la educación, el acceso a un trabajo digno y la redistribución del ingreso; y una brecha llamada provisoriamente “axiológica”, en donde los valores, creencias, actitudes y deseos pesan a la hora de utilizar las TIC con fines productivos. La tres brechas están íntimamente relacionadas y se condicionan entre sí, por lo que la inclusión digital debe estar acompañada por políticas que apunten positivamente a las tres direcciones.