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Chapter 4: Data Analysis

4.1 External Analysis:

4.1.1 PESTLE Analysis

Cuando no tenemos idea de cómo aprender a relajar un músculo, una buena aproximación es primero aprender a tensarlo. Sabiendo cuándo y cómo tensarlo, tendremos más herramientas para saber cuándo y cómo relajarlo.

Si accionamos un músculo voluntariamente es porque sabemos localizarlo y tenemos control sobre él. Localización y control es todo lo que necesitamos para relajar un músculo, y la tensión volun- taria nos acerca a esa habilidad.

Generalmente la tensión es presentada como el villano de los traba- jos corporales internos, pero no es así, porque si no hubiera tensión no podríamos siquiera mantenernos en pie (yin y yang para lograr la armonía). El verdadero culpable de la mala técnica corporal es no saber diferenciar qué músculo tensar y cúal relajar en un movimien- to determinado o tensar o relajar indiscriminadamente.

Este ejercicio no es para aislar la musculatura como un fisicocultu- rista, sino simplemente para tomar conciencia de cómo se tensan o se relajan los músculos individualmente. De esta manera podremos relajar músculos que no necesitemos tensar en determinada acción o que impidan que nos mantengamos relajados en una postura. Para comenzar podemos elegir algún músculo al azar o mirar una lámina de anatomía que tenga la descripción de la musculatura humana. Empezaremos por tensar los grupos musculares más grandes y de más frecuente uso (bíceps, cuádriceps y músculos del rostro). Luego podremos pasar a los músculos más difíciles de con- trolar (pectorales, glúteos, tríceps, lumbares y gemelos).

Primero debemos localizar y aislar el músculo a trabajar. Para saber como se tensiona ese músculo es fundamental saber el movimiento que realiza. Como no todos tenemos un atlas de anatomía funcio- nal en nuestros bolsos, un sencillo método es ofrecer resistencia a la acción que genera ese músculo. Por ejemplo si queremos tensar sólo los gemelos, apoyaremos la zona del metatarso en el piso y lo empujaremos como si quisiéramos levantar el talón del pie. Inmediatamente notaremos que las pantorrillas se tensan, una vez que tengamos control sobre ellas podremos omitir la resistencia. Localizado el músculo, tomaremos aire progresivamente y mientras

lo tensaremos. Exhalaremos lentamente, coordinando la relajación progresiva del músculo con la salida del aire, e imaginaremos que con la exhalación el músculo se relaja más de lo que estaba antes de empezar a tensarlo.

El próximo paso será ir escaneando el cuerpo progresivamente. Podemos empezar con los músculos de la pantorrilla para luego pasar a los muslos, glúteos, abdomen, etcétera. De esta manera podremos recorrer todo el cuerpo, tomando control sobre los mús- culos por separado.

Otro trabajo importante es aprender a tensar el músculo ago- nista (el que realiza una acción) y el antagonista (el que realiza la acción contraria), intercalando la tensión entre uno y otro. Por ejemplo podremos contraer una vez el bíceps mientras mante- nemos relajado el tríceps y viseversa. Podemos encontrar diversos juegos a nuestro antojo que hagan que cada vez tengamos más con- trol sobre nuestro sistema muscular.

1) Encontrar el músculo y entender su función 2) Tensar y relajar el músculo

3) Barrer el cuerpo

4) Jugar con los músculos antagonistas

El estudio de las posturas estáticas es uno de los primeros niveles para aprender a desarrollar energía en todo el cuerpo, primero se aquieta y relaja el sistema para luego progresivamente ir com- prendiendo cómo cada una de sus partes se relajan y se tensan en sincronía. Con el paso del tiempo se irá aprendiendo cómo relajar y tensar no sólo determinadas partes si no el cuerpo como un todo. Esta es la llave para dos elementos: la relajación y el control de nuestro cuerpo y el desarrollo del cuerpo como un ente unificado de poder y potencia. Todos estos trabajos tambien irán trazando un surco que hará que la mente y el cuerpo se vayan unificando de a poco, que es uno de los objetivos más importantes de esta prácticas. Podemos aprovechar el tiempo muerto que se nos presenta en la cola de un banco o en el colectivo, un viaje de 30 minutos es una sesión de entrenamiento que podemos utilizar para realizar control muscular o ejercicios de visualización y meditación.

No se necesita un salón especial de práctica ni un momento específi- co, repetimos: puede ser en cualquier situación de la vida cotidiana.

SI BIEN EL TRABAJO REALIZADO USANDO TIEMPO MUERTO Y

DE MANERA OCASIONAL ES PROVECHOSO, NUNCA HAY QUE

CONVERTIRLO EN EL ESPACIO PRINCIPAL DEL ENTRENAMIENTO.

Nuestro cuerpo también debe sentir que le estamos dedicando un momento especial a esa práctica, entonces podremos relajar la mente porque no habrá ningún apuro ni influencia externa que nos distraiga. Recordemos que los aspectos “ceremoniales” como prepa- rar un lugar, cambiarse la ropa, adecuar el lugar sirven también para ir predisponiendo la mente al trabajo. No hay que subestimarlos y caer ansiosamente en realizar sólo ejercicios en lugares públicos o en los que debamos ocupar nuestro preciado tiempo.

Muchos de los ejercicios no encajan con el concepto de preparación física, se engloban más bien dentro de lo que podría llamarse Nei Kung (entrenamiento interno). Más allá de todo misticismo, el Nei Kung es sencillamente involucrar el desarrollo de los grupos mus- culares y funciones que uno no pone en acción usualmente en otros apartados.

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