1.7 Research objectives
2.1.1 Physics based models of EWHs
Las secuelas en la salud se dieron en los familiares de las víctimas como consecuencia del im- pacto psicológico y la tensión sufrida, el duelo o las amenazas de que fueron también objeto.
Cuando yo desaparecí, mi madre sufrió una parálisis facial, hasta el momento sus ojos están afectados. Mi madre sufrió depresión, en Holanda fue tratada. El Ghalia Djimi.
También para quienes permanecieron detenidos desaparecidos durante años, una parte de los impactos psicológicos han sido consecuencia de la preocupación por otras personas que se encontraban detenidas con ellos.
Era una situación terrible. No pensábamos que íbamos a salir de eso. La situación sanitaria de los niños era deplorable. Sukeina Yed Ahlu Sid.
La separación familiar forzada, la preocupación por los suyos o la separación de los hijos, especialmente en el caso de las madres, fue un factor de estrés y preocupación permanen- te durante los años de detención.
Viví con aprensión con lo que le pasaba a mis hijos y a mí. También tenía a mi madre que estaba trastornada un poco. No puedo dormir a no ser que me eche una crema hidratante en el cuerpo porque me duele todo el tiempo. F.M. Mujer. Las consecuencias en la salud se extienden también a los familiares. Especialmente, en el caso de los niños y niñas. Los niños que pierden a su madre, como se dio en numerosos casos saharauis, tienen más probabilidades de morir que el resto de los niñosque tienen a su madre. En los casos analizados, los hijos de mujeres que fueron detenidas desapare- cidas sufrieron numerosos problemas de salud por el impacto de la desaparición de sus madres y las consecuencias en la falta de cuidado.
Una de mis sobrinas, a raíz de la detención de su madre cuando tenía seis añitos, enfermó mucho, tuvo problemas de audición, se quedó casi sorda, tartamudeaba y siguió enfermando y empeorando con el tiempo. Safia Moubarak.
Impactó mi salud, pasé un mes enferma y gracias a Dios me recuperé. En aquél momento, estaba embarazada y perdí al niño. Maiziza Nayem Mohamed.
Cuando los desaparecidos que sobrevivieron al horror volvieron a sus casas, especial- mente en 1991, se encontraron con sus familias envejecidas, con numerosos problemas de salud como consecuencia de la desaparición y el nivel de terror vivido con su ausencia.
Él era una persona mayor. Hemos sufrido mucho después de la liberación, tu- vimos mucha carencia incluso de comida, porque es toda la familia había sido detenida. Mohamed Fadel Leili.
Después de la muerte de mis hijas tuve problemas cardiacos. N.M. Mujer Las consecuencias en la salud fueron especialmente negativas en el caso de las per- sonas mayores.
A mi llegada a mi casa, encontré a mi madre, que en paz descanse, paralítica y sordomuda, y todo ha sido a consecuencia de los secuestros de mi hermano y mío. Se quedó en ésta situación luchando contra su enfermedad hasta su fallecimiento en 1982. Mahjub Awlad Cheij
En varios de los casos los familiares también habían tenido enfermedades propias de la edad y asociadas a las situaciones de tensión y estrés producido por las detenciones des- apariciones de sus hijos.
Después de los años fuimos libres, ya mi madre era diabética como consecuencia de mi encarcelamiento y detención arbitraria. Ahmed Salem Mohamed Saleh Hamadi. Incluso, mi madre después de mi detención se enfermó de diabetes. Larbi Mohamed.
Las torturas de hoy en día
Numerosas personas entrevistadas tienen secuelas de diferentes detenciones o periodos de torturas. El siguiente testimonio corresponde a una mujer detenida en 1978 durante más de siete meses en condiciones clandestinas en el PCCMI, y que fue nuevamente detenida y torturada junto con un grupo numeroso de saharauis el 26 de marzo de 2006 durante una manifestación para la celebración de la liberación de un preso saharaui.
Malas consecuencias, estoy padeciendo hasta ahora dolores de espalda y dolor de cabeza como ves lo tengo vendado después de ser untado anoche con de grasa animal. Fatimetu Aly Maaty.
Otros casos recientes, como tras el desmantelamiento del campamento de Gdem Izik, muestran un perfil de secuelas físicas graves.
Tuve fractura de tibia. El 6 de abril de 2011 me quitaron el yeso y después reha- bilitación. Se quedó un poco desequilibrada. Cuando hace mucho frío me duele bastante. Al dormir me tengo que dar un masaje con vaselina. Con el calor se mejora un poco. Yaddassi Mohameddou.
Y, allí me metieron en un Toyota y me pegaron, detuvieron a unos cuantos. Me estaban arrastrando dos de ellos por los brazos y a otro con la culata me estaba pegando sobre mi hombro hasta que lo rompió, perdí la conciencia. Cuando me desperté, cuando recuperé la conciencia, fui a una casa a la avenida de Smara, donde recogen a los niños, es como un orfanato y allí estaba con doce o catorce personas y el hombro lo tenía mal y de color verde, azul. Lefkrir Kaziza.
Las secuelas de las torturas se extienden hasta la actualidad en la mayor parte de estos casos. Estas marcas del cuerpo y problemas de salud extienden el impacto de la tortura durante años y la sensación de injusticia y falta de respuesta del Estado de Marruecos. También constituyen recuerdos del maltrato sufrido y de la situación que sigue sufriendo el pueblo saharaui.
Me pasó en el avión. Estaba en el suelo del avión y tenía un pie encima de mi oreja y en la otra oreja había un motor debajo. En los primeros momentos me salió como agua del oído y después salió pus y al fin sangre. Mohamed Elayoubi Uld Salem.
Yo también salí con dolores crónicos en la espalda, con dos operaciones en mi barriga. Dolor permanente de cabeza, de rodilla, ya no tengo más fuerza. Solo puedo decir que sigo viva, pero no tengo fuerza para hacer nada y con muchas enfermedades. Soukaina Mint El Hassan.
En otros casos el uso excesivo de la fuerza en manifestaciones ha producido secuelas graves en las víctimas de tales agresiones policiales. El siguiente caso una mujer muy co- nocida del movimiento de derechos humanos fue golpeada en una manifestación pacífica por la policía con porras y material antidisturbios en la cabeza. Como consecuencia de ello perdió un ojo, y ha tenido que realizar varias intervenciones quirúrgicas de microci- rugía en Barcelona.
El dolor no es con tanta frecuencia como al principio pero sí que periódicamente me duele la cabeza y en algunos momentos pierdo el conocimiento, además del dolor del ojo, la sequedad. Sultana Sidibrahim Mohamed Jaya.
En otros casos los golpes recibidos para disolver manifestaciones pacíficas, como en la llamada Intifada de 2005 para reclamar la autodeterminación, conllevaron secuelas físi- cas importantes tras las agresiones de la policía.
Empecé con la Intifada en el año 2005, salí a la calle con la bandera nacional saharaui y empecé a gritar no hay más alternativa que la autodeterminación. Estaban policías de civil, pero como no les conocía seguí gritando. De repente me cogieron del pelo y empezaron a darme golpes por todas las partes y al riñón y como me habían operado el riñón en el año 2005, a raíz de las palizas se me infectó, estuve muchos meses enferma sin poder hacer nada. Me tuvieron que llevar a Agadir y operarme. Me extirparon el riñón porque estaba muy dañado. Ahora estoy con un solo un riñón y tengo hacer un control cada seis meses. Dahba El Joumani.
Otros jóvenes detenidos han sufrido golpes y palizas con secuelas en su salud y sus po- sibilidades de estudio. El siguiente caso corresponde a un joven de trece años detenido y torturado junto con su madre, después de una manifestación pro independencia saharaui en 2007 en El Aaiún. La golpiza de la que fue objeto produjo una rotura traumática del tímpano, con secuelas importantes en su capacidad auditiva. El caso fue denunciado por la familia sin que se tenga ningún conocimiento de su investigación. Las secuelas en la salud de Abdel Naser tampoco han tenido respuesta por parte del Estado marroquí15.
Que quieres que te diga, siento que tengo un defecto y me acomplejo por ello, ahora estoy bien en cuanto al oído, aunque no oigo con uno, con el otro me es suficiente. Lemuessi Abdel Naser.
Hay que tener en cuenta que en numerosos casos, las lesiones se producen sin siquiera estar la persona detenida, cuando la policía reprime manifestaciones, con lo que se ha dado en la calle ante numerosos testigos, pero sin ningún tipo de investigación ni deter- minación de responsabilidad.