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Son procesos afectivos de corta duración y elevada intensidad, los que generan modificaciones psicológicas significativas, la emoción es circunstancial ya que se produce ante la aparición de un estímulo de un contexto específico.

Según Goleman (1996, p.51), el término emoción se refiere a un sentimiento y a los pensamientos, los estados biológicos, los estados psicológicos y el tipo de tendencias a la acción que lo caracterizan.

Las emociones implican por lo general cambios fisiológicos, además de modificaciones faciales, posturales o conductuales. Por lo tanto se puede conceptualizar a la emoción como una estructura compuesta de un conjunto de transformaciones que alteran el cuerpo de la persona y sus relaciones con el ambiente, y estas transformaciones llevan a cabo instrucciones que cambian la situación en la que se percibe la persona, una instrucción que funciona para permitirle avanzar a los proyectos con los que está comprometido (Reidl, 2005).

b) Emociones más frecuentes en los niños

Según Izard (1991, p.09) Las emociones básicas y más frecuentes en los niños son: placer, interés, sorpresa, tristeza, ira, asco, miedo, culpa y vergüenza.

Según Bizquera Alzina (2000) las emociones son positivas y negativas que son:

Alegría, humor, amor, felicidad, ira, miedo, ansiedad, tristeza, vergüenza, sorpresa. Esperanza.

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c) Factores que influyen las emociones

Las emociones y la vida emocional tiene facetas múltiples e implican la consideración de diversos factores como:

 Biológicos. Información codificada en los genes.

 Sociales. Reglas y otros artefactos culturales.

 Psicológicos. Esquemas o estructuras de conocimiento.

 Cognitivos. Procesos cerebrales.

 Fisiológicos. Cambios físicos.

d) Autorregulación Emocional

Ministerio de la Educación (2015; pág. 38), en el fascículo de rutas del Aprendizaje de Personal Social, menciona que: “Implica la habilidad de reconocer y tomar conciencia de las propias emociones, con el fin de expresarlas de manera regulada, considerando el contexto. Ello permite aprender a modular su comportamiento, de acuerdo con su proceso de desarrollo, en favor de su bienestar y el de los otros”.

En cuanto a la formación del ser humano es importante la autorregulación de las conductas emocionales, ya que el manejo de las situaciones, implica que el individuo tenga una mejor adaptación dentro de su entorno.

Por lo cual la autorregulación desempeña un papel significativo para las emociones porque interfiere con el funcionamiento social, en ciertas situaciones la falta de autorregulación del niño quien a lo largo de su desarrollo pasara de una regulación externa dirigida por las características del contexto, a una regulación interna, caracterizada por una mayor autonomía e independencia, el cambio en este sentido es un proceso activo en donde resulta muy importante la propensión

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innata del organismo a convertirse en autónomo con respecto a sus diferentes ambientes (Grolnick, Kurowski y McMenamy, 2006).

Así mismo se puede mencionar que la autorregulación de emociones es la capacidad que tienen los individuos para modificar su conducta en virtud de las demandas de situaciones específicas (Kopp, 1982).

e) Objetivos de la autorregulación emocional

 Adquirir un mejor conocimiento de las emociones propias.

 Identificar las emociones de los demás.

 Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.

 Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.

 Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.

 Desarrollar una mayor competencia emocional.

 Desarrollar la habilidad de auto motivarse. Adoptar una actitud positiva ante la vida.

f) Características de la autorregulación

 Tomar conciencia de la existencia del “otro” en la interacción con otros niños y los adultos.

 Necesidad de que vayan autorregulándose con la ayuda del adulto, así como de las normas y límites que se establecen, y de que logren ser conscientes del bienestar o no de ese “otro” que está descubriendo en su cotidianidad.

 En los primeros años de vida se va conformando por la imagen que de sí mismas van proyectando las personas más significativas para el niño.

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van calando en su construcción interna y personal.

 Es un proceso que parte de una regulación externa, que proviene de los adultos significativos y transita hacia una regulación interna, al asumir el control de las emociones con autonomía.

 Supone el manejo de una emoción, es decir, ser capaz de ajustar el estado emocional en una situación dada por el respeto a una norma social y cultural, lo que nos permite adaptarnos a nuestro ambiente.

 Esta capacidad implica reconocer y aceptar nuestras emociones, tanto de alegría y placer como de enojo o miedo.

g) La importancia de la autorregulación emocional en el aula

La educación de la autorregulación emocional es, quizá, una de las más importantes tareas pendientes en nuestra sociedad, prácticamente hasta las década de los noventa no se produce un avance significativo en su estudio. Goleman (1995) se referirá a los elevados costes del analfabetismo emocional (crímenes, violencia, arrestos, uso de armas de fuego, suicidios, inseguridad ciudadana, depresión, ansiedad, estrés, desordenes de la alimentación, abuso de drogas y alcohol). Todo ello implica estrategias de prevención y alfabetización emocional necesarias a través del sistema educativo. Aquí vamos a referirnos a la educación emocional como respuesta a un déficit en la formación básica del alumno.

Aprender a regular las emociones es una parte importante en el desarrollo de un niño. Los niños(as) de preescolar experimentan una amplia gama de emociones, pero no son siempre capaces de identificarlas o de controlarlas. Enseñarle a un niño pequeño acerca de las emociones le ayudará a expresar las propias en una

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manera más productiva, por lo cual les ayudará a responder a las emociones de otros apropiadamente (PEP 2004).

Es importante que el niño pueda comprender que todas sus emociones, como la alegría, el enfado o la tristeza, son válidas, pero no lo son todas las formas de expresarlas. Por ejemplo: pegar o agredir a otro niño.

Los límites son como una segunda piel que nos contiene y diferencia, lo que soy yo y lo que es el otro. Si no tuviéramos límites, nos sentiríamos desubicados y desorientados. Como necesitamos los límites para vivir en sociedad, es importante que nuestros niños transiten de la regulación externa de sus emociones a la autorregulación, y puedan desenvolverse dentro de ciertos parámetros.

Los límites claros permiten al niño saber lo que se espera de ellos en cada situación de su vida cotidiana, le dan una referencia de lo que es y de cómo funciona el mundo. No pretendemos que hagan caso a todo lo que les decimos o que cumplan las normas solamente cuando está presente el adulto, por miedo al castigo o anhelo del premio. Queremos que integren normas basadas en el respeto mutuo, que aprendan a reconocer los límites y a apropiarse de ellos a medida que van creciendo y autorregulando sus emociones.

h) Modelos de autorregulación emocional

 Modelo de Russell Barkley (1998) define la autorregulación como las respuestas que alteran la probabilidad de que se produzca una respuesta esperable ante un acontecimiento determinado.

Desde este modelo se proponen los déficits en la inhibición de respuestas, afectando a determinadas acciones de autorregulación denominadas funciones ejecutivas, que son la memoria de trabajo no verbal y la verbal, el autocontrol de la activación, la motivación y el afecto, y la

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reconstitución o representación de elementos, características y hechos del entorno.

 Modelo autorregulatorio de las experiencias emocionales de Higgins, Grant & Shah (1999)

La idea principal de este modelo es que las personas preferimos algunos estados más que otros y que la autorregulación favorece la aparición de estos. Además, las personas dependiendo de la autorregulación experimentan un tipo de placer o malestar.

Indican tres principios fundamentales que se encuentran implicados, que son la anticipación regulatoria en base a la experiencia previa que se tenga, referencia regulatoria en base al punto de vista positivo o negativo según el momento, y el enfoque regulatorio, tratándose de los estados finales a los que se quiere llegar como son las aspiraciones y las autorrealizaciones.

 Modelo secuencial de autorregulación emocional de Bonano (2001)

Este modelo propone que todos poseemos inteligencia emocional que para que se utilice de manera efectiva debe aprender a autorregularse, proponiendo tres categorías generales.

La primera sería la regulación de control que es la regulación presentada a través de comportamientos automáticos, la segunda categoría sería la regulación anticipatoria para futuros sucesos emocionales destacando la risa, escribir, buscar a personas cercanas, evitar situaciones determinadas, etc. La tercera categoría sería la regulación exploratoria para conseguir nuevos recursos por la aparición de posibles cambios en el futuro.

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 Modelo cibernético de Larsen (2000)

Plantea la aplicación del modelo general de control-regulación cibernético, el cual empieza según el estado anímico al que se quiera llegar y en el que se encuentre en ese momento.

Se activan unos procesos que pueden ser automáticos pero también controlados, para reducir esas diferencias entre ambos estados anímicos, por medio de mecanismos que pueden ir dirigidos al interior como la distracción, o dirigidos al exterior como la resolución de problemas.

 Modelo de regulación del estado de ánimo basado en la adaptación social de Erber, Wegner & Therriault (1996)

Se basa en la adaptación del estado anímico al suceso concreto ya sea positivo o negativo. Además, afirman que nuestros estados emocionales deseables varían en función del contexto social en el que nos encontremos.

 Modelo de procesos de autorregulación de Barret y Gross (2001)

Desde este modelo entienden las emociones como el resultado de la interacción producida entre procesos explícitos e implícitos. Por un lado, destacan la importancia de nuestras representaciones mentales acerca de nuestras propias emociones y en los que intervienen los recursos cognitivos sobre emociones, el acceso a esos recursos y la motivación de cada uno. Por otro lado, nos encontramos el cómo y el cuándo regular esas emociones.

Además, crean cinco estrategias de autorregulación como son la selección de la situación, modificación de la situación, despliegue atencional, cambio cognitivo y modulación de la respuesta.

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 Modelo homeostático de Forgas (2000)

En este modelo se trata de explicar el efecto que los estados de ánimo ejercen sobre los procesos cognitivos y sociales, proponiendo que el estado anímico gira en torno a algo concreto que activa mecanismos de regulación conforme nos vamos alejando de ese punto.

Según este la autorregulación emocional es un proceso homeostático que se regula de manera automática.

i) Componentes de la autorregulación:

Ministerio de Educación (2015; pág. 47), en el fascículo de Rutas de Aprendizaje de Personal Social, menciona que:

Autorregulación de emociones:

El desarrollo de la autorregulación emocional es un proceso que parte de una regulación externa, que proviene de los adultos significativos y transita hacia una regulación interna, al asumir el control de las emociones con autonomía. La autorregulación supone el manejo de una emoción, es decir, ser capaz de ajustar el estado emocional en una situación dada por el respeto a una norma social y cultural, lo que nos permite adaptarnos a nuestro ambiente. Esta capacidad implica reconocer y aceptar nuestras emociones, tanto de alegría y placer como de enojo o miedo.

Autorregulación de comportamiento:

En el proceso de autorregulación de los niños, el papel de los adultos es fundamental para ayudarlos a identificar sus sentimientos y entender la relación que existe entre sus emociones y su comportamiento.

Los límites son como una segunda piel que nos contiene y diferencia, lo que soy yo y lo que es el otro, estos deben ser claros que permiten al niño

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saber lo que se espera de ellos en cada situación de su vida cotidiana, le dan una referencia de lo que es y de cómo funciona el mundo. No pretendemos que hagan caso a todo lo que les decimos o que cumplan las normas solamente cuando está presente el adulto, por miedo al castigo o anhelo del premio.

Queremos que integren normas basadas en el respeto mutuo, que aprendan a reconocer los límites y a apropiarse de ellos a medida que van creciendo y autorregulando sus emociones.

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CAPITULO II