• No results found

3.6. Summary

6.2.2 Policies which have yet to take effect

Precisamente, es posible observar que muchas mujeres, incluso de la tercera

generación y que involucran múltiples actividades diferentes de las domésticas a su

vida cotidiana, asumen la crianza y el hogar como una responsabilidad principalmente

suya.

Sin embargo, como se expuso en este capítulo, el que la centralidad de la mujer en las

responsabilidades de la crianza prevalezca en la experiencia de la maternidad, no es

sinónimo de que la identidad femenina se limite a la maternidad.

Aún más, las mujeres de las dos primeras generaciones dan algunas muestras de

inconformidad ante la ausencia de sus parejas en la cotidianidad de la crianza. Ellas

señalan que habrían deseado mayor participación de sus parejas o bien realizan una

crítica retrospectiva de su experiencia de pareja en relación con la crianza.

Nora, de la generación mayor (65 años), afirma que su pareja estuvo muy ausente en

la crianza de sus hijos pero que fue porque ella lo permitió de ese modo.

Él es una persona que ha trabajado mucho, se dedicó muchísimo a su profesión, pero muchísimo, y él ahora dice que no se había dado cuenta que había dejado todo por la

p ofesió , pe o a él le fue u ie …A ve es le de ía, sa a u tie pito pa a lleva el iño al édi o, pa a tal osa, pe o él sie p e la e usa del t a ajo…pues sí te ía esa e esidad de

que él estuviera co igo, e dolía… eso e dolía, pe o o se lo pe ití, eso es lo ue o le digo a is hijos, u o pe ite… o asu ía todo a … .

Igualmente, María Elena de la generación intermedia, reconoce que el padre de sus

hijas no fue muy presente en crianza de ellas, pero que para lo que se acostumbraba

en ese entonces, sí estaba presente:

Todavía tenía el estereotipo del señor proveedor, entonces, no era tan presente como

aho a… Él fue buen papá, pero si le cambió el pañal dos veces, no fueron tres...era buen papá…u papá, el p oveedo , el ue a da a, el ue i po ía las ó de es… pe o ue si los ovie itos, ue si el vestido, ue si los zapatos, eso o… o e a p ese te desde la pe spe tiva

Esta mujer se divorcia del padre de sus hijas y más adelante señala que asumió todas

las tareas del hogar y de la crianza sola, porque seguía un modelo muy tradicional

según lo que aprendió en su familia:

fue por el modelo que tenía, que estuvo errado, sí, tengo que asumir la responsabilidad, y que mi esposo se aprovechó de eso y se acomodó en eso, y que también era machista, también

.

Esta manifestación de inconformidad y la reflexión crítica frente a la forma en que se

construye la experiencia de la crianza en la maternidad, en alguna medida refleja

transformaciones en el pensamiento de la mujer sobre su maternidad y con ello, sobre

su lugar y el de su pareja en el proceso de criar los hijos.

Así se observa cómo contrario a lo que establecen algunos estudiosos del tema

(Barreto, 1995; Perrot, 2008) las mujeres entrevistadas, incluso las mayores, aunque

conciben que en el proyecto de maternidad de algún modo es legítima la menor

vinculación del hombre en la crianza, no agotan su identidad en su actividad

reproductiva y su rol de madre ni sienten inferioridad frente a sus parejas. Es más,

consideran que ellas son responsables de conservar sus espacios y que las parejas

deberían involucrarse más en el proceso. Aunque de forma retrospectiva, muchas de

ellas identifican los padres de sus hijos como hombres con características tradicionales

y, en ellas, consideran un error haber asumido todos los roles sin haber exigido mayor

involucramiento de la pareja.

El que sea una reflexión retrospectiva indica cómo en la socialización secundaria que

perdura a lo largo de la trayectoria vital, la mujer se ve confrontada con escenarios y

posibilidades diferentes a sus pautas de crianza o a las convenciones del momento

histórico en el que ella inicia su experiencia de maternidad, que abren el camino hacia

una mayor reflexividad sobre su propia vida.

Como se muestra en los fragmentos presentados anteriormente, Nora de 65 años por

eje plo, afi

a ue su hijo sí es papá, papá po ue está u ho ás i volu ado e

la crianza de sus hijos:

Él sí es un papá, si se tiene que acostar en el piso se acuesta, los trae, los lleva, los lleva a

las eu io es, él es papá, papá, lo ue a él le hizo falta, e to es, él se lo da a sus hijos…

Paola

de la generación 3 (43 años), también relata cómo se hizo al frente de todas las

tareas domésticas por la ausencia de su esposo, pero afirma que en parte fue

responsabilidad de ella.

… él se lle a a de t a ajo…ta ié pa a us a u po o su p opio espa io o eo… la

relación estaba algo desgastada. Por eso no estaba casi en la casa ni participaba de

ada…E to es o e za a la pelea po eso... o e ueja a, él se ueja a... Yo o e

di cuenta y como que asumí todo y que ni le exigí a él que participara más ni buscaba mis propios espacios

De otra parte, surgen escenarios en los se expresan formas de concebir la maternidad -

incluidas la crianza, la relación de pareja, las tareas domésticas- que son equiparables

o u pe sa ie to de tipo t adi io al , pe o ue o se e pli a po la ause ia de

experiencias que hacen parte de los cambios asociados a la modernización que

transforman las formas de vida de la mujer.

Sandra, de la generación 2 evidencia la poca participación de su pareja en la crianza de

sus hijos en los primeros años y su participación mínima en las tareas domésticas. Pese

a eso, expresa menor inconformidad o criticidad con esa situación. Reconoce en su

pareja un perfil tradicional, considera que son formas de ser y afirma respetar su

posición. Cabe presentar nuevamente el fragmento de la entrevista al que se hace

referencia.

…él asi u a estaba, tiene que hacer turnos, entonces, no fue mucho lo que compartía

o ellos. Y e esa etapa, ua do hi uitos eal e te e t e i a i o…Pues la fo a de se de él, o eo ue él, él o se i agi a a ia do u pañal, i ada…A ve es sí ha

momentos en que dice uno, no, y esto como qué, pero ya después como que no me importó realmente, porque en la parte de la adolescencia sí ha estado, eso como que compensó un

po o…él o es de las pe so as ue te a ude e el t a ajo de la asa, o, a él eso o le

pa e e; a í ta po o, o o e lo i agi o a él ha ie do ofi ios… ue él haga la o ida o ue lave el plato, o, ue o, eso se lo espeto…Yo eo ue so osas ue se o pa te …

La mamá de esta mujer hizo estudios luego del bachillerato y trabajó algunos años

antes de casarse. Esta mujer se casó luego de terminar su pregrado y esperó cerca de

tres años antes de tener su primer hijo y tuvo solo dos. Sin embargo, hizo sus estudios

de posgrados cuando ya tenía sus hijos. En este contexto, no es posible afirmar que la

forma en que esta mujer asume la ausencia de su esposo en las actividades domésticas

provenga de un contexto en que fuera legítimo pensar a la mujer limitada al espacio

del hogar y sin la posibilidad de decidir sobre su reproducción. Este caso se presenta

con el fin de exponer cómo en medio de formas diferentes de concebir la vida de la

mujer, se dan también concepciones tradicionales sobre el lugar de la mujer y el

hombre en la crianza.

Aún así, a través de la investigación ha sido posible ver que las mujeres con un punto

de vista más crítico frente a la participación del padre de sus hijos en la crianza, han

sido las que pensaron divorciarse o que efectivamente lo hicieron. Esto evidencia un

cambio relevante pues, en el proyecto de vida, la satisfacción con la relación de pareja

comienza a tomar fuerza sobre la valoración de la familia en sí misma.

Related documents