Los primeros estudios en la investigación biológica del suicidio se orientaban, precisamente, en la búsqueda de la relación entre los factores hormonales y la conducta suicida (323).
1.6.2.1 Eje hipotálamo-hipofisario-adrenal y suicidio
Se considera que en los pacientes con intentos de suicidio y suicidio consumado existen alteraciones de la respuesta al estrés, más concretamente una hiperactivación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (Tabla 10).
En las situaciones de arousal aumentado, por motivos físicos o psíquicos existe un exceso de liberación de cortisol que se mide por la excreción urinaria 17- hidroxicorticoesteroides y cortisol libre (388). Bunney y Fawcett (323) midieron la excreción urinaria de cortisol en conducta parasuicida y encontraron unos niveles exageradamente elevados de metabolitos de cortisol antes del acto suicida por lo que propusieron esta prueba como test diagnóstico para el riesgo autolítico. Otros autores han replicado estas determinaciones (410;436;437) y Bunney et al. (438), unos años más tarde, confirmaron estos resultados con
una muestra mayor y propusieron la determinación de cortisol como marcador de riesgo de la conducta suicida.
Para distinguir los intentos violentos de los no violentos combinaron las medidas de cortisol urinario/24 horas con el ratio urinario NA/A (385). Otros autores obtienen resultados contrarios (439;440) y critican la metodología de los estudios anteriores por el pequeño tamaño de las muestras y el no haber tenido en cuenta el impacto de la ansiedad sobre la hipersecreción de cortisol (388).
Krieger (441) demostró en los pacientes suicidas niveles matutinos de cortisol plasmático superiores a los normales, y replicó este hallazgo más tarde, en otros estudios (441). Su hipótesis se basa en la existencia de una alteración hipotalámica con niveles basales incrementados de cortisol. Estos niveles se podrían utilizar como marcador de estado en algunas personas, que se presentan más vulnerables al estrés ambiental y ante acontecimientos adversos. López-Ibor et al. (390) estudiaron la respuesta de cortisol a la de- fenfluramina, un agonista serotoninérgico, en una muestra suicidas con antecedentes de intentos de suicidio o de conductas impulsivas. Este grupo comparado con otro control mostró niveles superiores de cortisol basal.
Estos resultados han sido validados para ambos sexos, en un reciente estudio (412) aunque otros autores no han replicado estos resultados (440;442;443). Meltzer et al. (386) demostraron que la administración de 5-hidroxitriptófano, que incrementa significativamente los niveles plasmáticos de cortisol, también aumenta la severidad de la sintomatología depresiva evaluada con el SADS-C (Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia-Change) y esta respuesta es mayor en los pacientes afectivos con intentos autolíticos que en los pacientes no suicidas o que sólo tenían ideación suicida. Incluso Platman et al. (436) confirmaron en una paciente un ascenso de los niveles de cortisol antes del intento, y un posterior descenso de los mismos tras la tentativa. Sin embargo, existen varios estudios que no validan estos resultados (440;442- 446).
Arato (1988) observa un incremento de CRF en LCR de pacientes suicidas con depresión, con una disminución de la densidad de los receptores CRF en córtex frontal, posiblemente por mecanismos de regulación a la baja de los sitios de binding de la CRF inducidos por la hipersecreción de la misma
(341).Sin embargo las técnicas de medida de cortisol en LCR no suelen ser muy útiles porque son invasivas y no aportan datos nuevos ya que reflejan los niveles plasmáticos.
El test de supresión de dexametasona presenta una supresión disminuida de la liberación de cortisol tras la administración de dexametasona oral para los pacientes con depresión grave (447) y otros trastornos psiquiátricos. Además este resultado es más frecuente en pacientes depresivos ingresados por un intento autolítico (448) aunque, dada su baja especificidad el test no serviría para identificar pacientes suicidas que pudieran beneficiarse del tratamiento con antidepresivos (449). Ciertos estudios (450) refieren una respuesta anormal en el test en el 80% de una muestra de suicidas, independientemente del diagnóstico psiquiátrico y en adolescentes (451) y son muchos los trabajos que relacionan respuesta anómala al test y conducta suicida (369;447;451;452). Sin embargo existen otros estudios que obtienen resultados contradictorios (146;411;453;443;454;455).
En resumen, según los datos disponibles hay pruebas de que en los pacientes con conducta suicida existe un aumento de la concentración de cortisol en orina, plasma y líquido cefalorraquídeo, así como una disminución de la supresión de cortisol tras administrar dexametasona y también alteraciones en su ritmo circadiano. Sin embargo la idea predominante es que estos hallazgos se relacionan más con el estrés o el diagnóstico de depresión que con la conducta suicida en sí misma (328), por lo cual su valor predictivo en el suicidio parece dudoso (388).
Tabla 10. Conducta suicida y eje hipotálamo-hipofisario-adrenal
Tipo de estudio Resultado Autores
Niveles de cortisolemia Mayores en pacientes con tentativas de suicidio Krieger 1970, López-Ibor et al. 1990, Tripodianakis et al. 2000 Excreción urinaria de 17- hidroxicorticosteroides y cortisol libre
Mayor en pacientes con antecedentes de conducta suicida Bunney et al 1969, Platman et al 1971, Ostroff et al 1982, Martin et al 1997, Van Heeringen et al 2000 Test de supresión de dexametasona Respuestas anómalas en intentos de suicidio Carroll et al. 1981, Coryell et al 1981, Targum et al 1983, Banki et al 1984 y 1985, Robins et al 1985
1.6.2.2 Eje hipotálamo-hipofosario-tiroideo y suicidio
Una vez más, los estudios acerca de las alteraciones del eje HT-HF-tiroideo y la conducta suicida obtienen resultados paradójicos (tabla 11). Ciertos autores han relacionado una respuesta aplanada de TSH, en el test de estimulación con TRH, con una mayor incidencia de intentos de suicidio y de suicidios consumados (456;456-459). Incluso Ros considera este test como marcador de rasgo de la conducta suicida violenta (388). Kjellman (460) y Corrigan (457) replican estos resultados, pero Banki et al (369) y Korner (461) obtienen resultados diferentes e incluso Banki (369) objetiva una mayor respuesta de la TSH a la TRH en pacientes suicidas. Agren (462) encuentra que la TSH plasmática basal se correlaciona de manera no uniforme con diferentes items de suicidio del SADS. Ante estos resultados algunos autores (52) consideran que todos los hallazgos anteriores probablemente no son específicos de la conducta suicida.
Se ha investigado también acerca del papel de la hormona liberadora de tirotropina (TRH) en la conducta suicida, con resultados poco satisfactorio. Rich (52) encuentra que la prevalencia de alteraciones tiroideas en muestras de pacientes psiquiátricas es similar a la de la población general, y que el efecto de las alteraciones en los niveles de hormonas tiroideas es transitorio y no influye en el curso de los trastornos psiquiátricos.
Maes et al (19) compararon dos grupos de pacientes deprimidas con y sin ideación suicida y estudiaron la posible asociación entre los dos sistemas endocrinos asociados a la depresión (eje hipotálamo-hipófiso-adrenal y tiroideo) y los niveles séricos disminuidos de triptófano por un lado. Sus resultados son negativos y así afirman que los componentes cognitivos del suicidio (la ideación) no se relacionan con factores neuroendocrinos, y justifica las diferencias con estudios previos por las diferentes definiciones de suicidio empleadas.
Tabla 11. Conducta suicida y eje hipotálamo-hipofisario-tiroideo
Tipo de estudio Resultado Autores
Test de respuesta de TSH a la estimulación con TRH
Respuesta aplanada en intentos de suicidio y suicidio consumado Respuesta aumentada en suicidio consumado Linkowski et al 1983 y 1984, Corrigan et al 1992 Banki et al 1984 1.6.2.3 Prolactina y suicidio
La prolactina clásicamente se creía regulada, fundamentalmente, por estímulos inhibitorios a través de la dopamina. Pero en el momento actual numerosos datos sugieren que la secreción de prolactina también se rige por el sistema serotoninérgico, entre otros neuromediadores. De hecho, forma parte de uno de los tests neuroendocrinos que determina la función serotoninérgica (ver Tabla 7). Pese a la existencia de datos acerca de alteraciones de la hormona en trastornos afectivos mayores (378), trastorno afectivo estacional (463), y trastorno bipolar (464;465), no existe literatura en relación con conducta suicida.
1.6.2.4 Sistema somatotropinérgico (GH) y suicidio
La hormona de crecimiento muestra un patrón de excreción anormal (466), y valores basales disminuidos (467;468) en pacientes deprimidos comparados con un grupo control. Pero a pesar de estos datos no existe investigación respecto a las conductas suicidas (469) y parasuicidas (470).
1.6.2.5 Melatonina y suicidio
La melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina) es una hormona que se sintetiza a partir del triptófano en la glándula pineal (362), vía serotonina, y su producción está íntimamente influenciada por los ciclos lumínicos (es inhibida por la luz). Parece que las concentraciones de melatonina son más cercanas a la normalidad en pacientes deprimidos con intentos de suicidio que en aquellos que no presentan tentativas.
1.6.2.6 Metabolismo de la glucosa y suicidio
La tendencia a presentar hipoglucemias en el test de sobrecarga oral de glucosa se ha relacionado con comportamientos violentos, conducta suicida y pobre control de impulsos (471;472).
1.6.2.7 Metabolismo de los lípidos y suicidio
Los lípidos son componentes estructurales de la membrana celular en la que actúan como estabilizadores y regulan receptores específicos (473). La fluidez de la membrana está determinada por el índice Colesterol/Fosfolípidos. Los cambios en la colesterolemia alteran esta razón, y producen modificaciones en el GABA, neurotransmisores dopaminérgicos, adrenérgicos, serotoninérgicos y segundos mensajeros (adenilciclasa y fosfatidilinositol) y, según esta hipótesis podrían influir también sobre la conducta (474;475).
Controvertidos estudios abordan la relación entre los niveles de colesterol en suero y la mortalidad de causa "no natural" (suicidio, accidentes y violencia) (476-479) y los metaanálisis existentes (63;480-482) sugieren que la disminución de niveles séricos de colesterol aumenta la mortalidad no natural. La investigación biológica basada en el colesterol y el suicidio es aún un campo muy reciente y los resultados, aunque heterogéneos apuntan hacia la existencia de una relación (483;484) (tabla 12) sobre todo en suicidios violentos (275).
Engelberg (485) basándose en el metaanálisis llevado a cabo por Muldoon et al
(480) con fármacos hipolipemiantes estudia la relación entre los niveles bajos de colesterol y conductas suicidas o violentas. La Tesis doctoral de la Dra. Díaz Sastre (23), que analiza mas de 200 intentos de suicidio en nuestro madio encuentra una asociación entre colesterolemia inferior a 150mg/dl y conducta autolítica en varones. Otros trabajos más recientes, del mismo modo, con muestras grandes y metodología rigurosa establecen que los niveles bajos de colesterol total (160 mg/dl o menos) y de LDL-colesterol se asocian con un mayor riesgo de suicidio (486-488).
Por último un trabajo con unos 80.000 sujetos en el que se controlaron posibles variables de confusión como la edad, el sexo o la educación, objetivó una asociación entre niveles bajos de colesterol y conductas criminales (489).
Tabla 12. Conducta suicida y colesterol (23) Suicidio y colesterol bajo Suicidio y colesterol alto No relación Glueck et al, 1994. Modai et al, 1994. Sullivan et al, 1994. Takei et al, 1994. Gallerani et al, 1995. Golier et al, 1995 Oaki et al, 1997 Rao et al, 1998 Díaz Sastre, 1999 Rabe et al, 2000 Garland et al, 2000 Sarchiapone et al, 2000 Fritze et al, 1992. Saiz et al, 1994. Ryan et al, 1995. Prassad, 1998 Apter et al, 1999 Tanskanen et al, 2000 Saiz et al, 1994. Bobes et al, 1995. Cortajarena et al, 1998 Almeida-Montes et al, 2000