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The Power Dissipation Methodology

In document Control of multiple model systems (Page 40-43)

Profesor investigador

Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), Brasil [email protected]

El periodismo brasileño dispone de un frágil sistema deontológico. Cuenta con códigos de ética, comisiones de acompañamiento de procesos y denuncias, tiene materias en las escuelas comunicación, bibliografía y una masa crítica acumulada en las últimas décadas. A pesar de ello, es un sistema precario y, por ello, no garantiza que las empresas y los profesionales se mantengan dentro de altos patrones éticos.

Hay varios códigos deontológicos de empresas y entidades profesionales. El más difundido es el de la Federación Nacional de Periodistas (Federação Nacional dos Jornalistas, Fenaj), actualizado en 2007, y que surge de las discusiones en los congresos brasileños de periodismo. Es un documento claro y no muy exhausti- vo que tiene representatividad porque fue generado a partir de las discusiones de decenas de sindicatos y legitimidad porque da origen a la categorización laboral. El Código de Ética del Periodista Brasileño71 señala algunos principios genera-

71 Disponible en: http://www.fenaj.org.br/federacao/cometica/codigo_de_etica_dos_jornalistas_ brasileiros.pdf.

les para el ejercicio de la profesión, como verdad, equilibrio, interés público, co- rrección y protección del secreto de las fuentes. Además, pone énfasis en la infor- mación periodística como un bien social y de finalidad pública, y el código prevé sanciones para eventuales transgresiones. Se pueden destacar dos aspectos como las principales debilidades del documento:

• Es un documento de los trabajadores que no fue pautado con la clase pa- tronal. Esta condición torna casi inaplicable la “cláusula de conciencia”, aquella que permite al periodista negarse a hacer algo contra sus convic- ciones. En la práctica, cuando un profesional invoca la cláusula, lo más co- mún es que sufra presiones o penalidades por parte del empleador por ne- garse a cumplir una orden.

• Las sanciones previstas en el código son blandas, van desde la advertencia pública a la expulsión del cuadro sindical. No hay posibilidad deanularla matrícula profesional, por ejemplo, como ocurre en los reglamentos éticos de otras categorías en Brasil, como ocurre con los médicos, abogados o in- genieros. La suspensión de la matrícula podría contribuir a una depura- ción, al separar los buenos de los malos profesionales.

A pesar de esas debilidades, el Código de Ética del Periodista Brasileño es un documento consagrado, difundido en todos los estados y elogiado por perio- distas y académicos. Para velar por su cumplimiento, existen comisiones de éti- ca locales, los sindicatos y la Comisión Nacional de la Fenaj, que actúa como una segunda instancia. Esta red recibe denuncias de periodistas y ciudadanos comunes sobre transgresiones al código y, cuando existen fundamentos, inicia procedimientos de disciplina deontológica, recogiendo información y docu- mentos, oyendo a todos los involucrados y aplicando sanciones, de ser necesa- rio, de acuerdo con la gravedad de la falta.

Lo que se percibe es que las comisiones son poco conocidas por los periodistas, poco difundidas por los sindicatos y, por esas razones, son raramente utilizadas. La falta de visibilidad y el escepticismo de que puedan funcionar de manera

ejemplar contribuyen a generar un círculo vicioso que convierte las comisiones de ética en órganos ociosos, lo que debilita el sistema deontológico de acom- pañamiento y mejora de las conductas.72

Brasil tiene más de trescientas escuelas de comunicación de nivel superior, que forman miles de nuevos periodistas todos los años. Funcionan como los prin- cipales núcleos de formación profesional y alimentan el mercado de trabajo de las redacciones, consultoras de comunicación, gabinetes de prensa de orga- nismos públicos y otras iniciativas de medios. En su currícula figuran discipli- nas de “Legislación y Ética”, de “Deontología en el Periodismo”, y de “Ética de la Información”. En 2013, el Ministerio de Educación publicó un extenso documento para orientar la reforma curricular de las carreras de periodismo y mostró la necesidad de implementar disciplinas que orienten la formación éti- co-profesional.

Esas condiciones han puesto las cuestiones de ética periodística bajo la re- flexión de estudiantes y periodistas desde sus primeros años de preparación para trabajar en medios profesionales. También han dado lugar al lanzamiento de diversos títulos que actualizan y refuerzan la bibliografía del área y han mo- tivado el desarrollo de investigaciones y estudios sobre la conducta profesional. Los grupos de investigación son escasos y los investigadores, raros, y aún que- da mucho por investigar sobre el comportamiento y las prácticas éticas de los periodistas brasileños. A pesar de contar con varias asociaciones en el área,73 la

investigación sobre el tema todavía es escasa. Prueba de ello es que solo recien- temente se publicó un perfil más detallado del periodista brasileño, con datos censales que permiten una mejor comprensión de la profesión en el país.74

72 Detallo esas condiciones al observar 23 comisiones de ética en Brasil, por medio de un análisis de su presencia y visibilidad en los sitios web de los sindicatos y de Fenaj, y a través de las entrevistas con miembros y presidentes de las comisiones. Cf. Christofoletti, 2015.

73 Las entidades más representativas son Associação Brasileira dos Pesquisadores em Jornalismo (SBPJor), Fórum Nacional de Professores de Jornalismo (FNPJ), Associação dos Programas de Pós-Graduação em Jornalismo (Compós); Sociedade dos Estudos Interdisciplinares em Comunicação (Intercom).

Entretanto, existen movimientos para conocer cómo piensan y actúan los pe- riodistas de Brasil con relación a la ética profesional. A continuación presenta- ré los resultados parciales de una investigación sobre asuntos y preocupaciones de índole ética que giraron en torno a las redacciones y los periodistas durante la primera década del siglo XXI.75

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