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Power Relations

METHODOLOGY AND PROCEDURES

C. Power Relations

1. Bien Antonia, ¿cuéntame desde cuándo eres acompañante espiritual?

Desde… a ver, así como más sistemático como del año 98, 99… yo creo que ahí fueron las primeras experiencias, pero tenía antes otras experiencias, pero yo creo que de allí se empezaron a dar los acompañamientos sistemáticos.

Interpretación: la acompañante entrevistada comenzó a realizar acompañamientos sistemáticos desde hace diez años. También manifestó que, antes de estos diez años, realizaba otros tipos de acompañamientos que no son registrados como “acompañamientos sistemáticos”, sino más bien como puntuales.

2. ¿Y por qué piensas que eres acompañante espiritual?

Primero, porque creo que he hecho caminos con otros, me he sentido parte de un proceso, sabiendo que es la persona la que lo vive, y espiritual porque ha estado centrado en la búsqueda de la voluntad de Dios para la persona, o sea, ha llevado ese apellido, y creo que… es clave diferenciarlo de una conversación de amigo, de una conversación esporádica, que lleva a otro fin, yo creo que eso es lo que ha marcado la diferencia, y ya viene como efecto desde el primer momento que lo solicita la persona para descubrir lo que Dios quiere de mí, para descubrir qué vocación tengo, yo creo que eso se ha planteado desde allí.

Interpretación: Se es acompañante espiritual porque se ha hecho caminos con la persona del acompañado en la búsqueda de la voluntad del Señor.

3. ¿Recuerdas el número aproximado de personas que has acompañado?

Uy… (se ríe) es que son tantos años, pero que serán… así más sistemáticos que no son las conversas esporádicas, no sé unos treinta, no sé… no he llevado la estadística (se ríe de nuevo).

Interpretación: manifiesta la acompañante que no ha llevado una estadística minuciosa de las personas que ha acompañado, pero puede señalar un aproximado de 30 personas durante estos 10 años.

4. ¿Cómo te ha resultado la tarea de acompañar a otros?

A ver… de repente muy gratificante, bonita, sentir… me impresiona mucho el ver el paso de Dios por las personas… me da mucho gusto ver la disponibilidad, la apertura de los chiquillos frente a lo que Dios quiere y a lo que van descubriendo, quizás lo más difícil ha sido… de repente, que hay procesos que no es fácil acompañar, porque hay otro tipo de deficiencias que quizás son más de especialistas que no son netamente para temas espirituales sino que la base humana está más dañada. ¿Como cuáles, por ejemplo? Por ejemplo, cuando siento que no avanza, que no hay proceso para tomar decisiones, pero uno siente o intuye que está como estancado, que la persona no puede dar más pasos, que lo quiere, y que lo pide, que hay deseos pero en la práctica no, no hay avance, tampoco puedo decir que hay retroceso, pero no hay avance, pero de repente uno siente que se topa con algo que en muchos momentos uno no tiene claridad de saber qué es lo que es, pero quizás eso es lo más difícil en algunos momentos, pero sí que ha sido un gozo, un gozo.

Interpretación: según la entrevistada, la experiencia de acompañar a otros(as) le ha resultado gratificante porque ha visto el paso de Dios por la vida de la persona que acompaña; al mismo tiempo, en algunos casos, no ha sido nada fácil acompañar a algunas personas que poseen deficiencias que requieren ser derivadas a un especialista.

5. Dentro de estas dificultades que te has encontrado al acompañar, ¿puedes ir vislumbrando tus dificultades personales de cara a la persona que acompañas?

Sí, quizás hay temas que me cuestan más acompañar, o porque estoy más condicionada, desde perspectivas, desde concepciones, no sé todo lo que tiene que ver con la moral, con la ética, con la sexualidad, que son temas más conflictivos en el fondo y que me ponen entre la ley, entre la vida y la pastoral, eso me complica, y creo que en muchos momentos no es problema del que acompaño sino que son míos, esto de que me pesa todavía la norma, me muevo por lo legal. Por ejemplo, ¿qué casos específicos te cuestan acompañar? Casos de homosexualidad, y eso confrontados con alguien me han hecho caer en la cuenta de eso, de que más problema que de la persona es mío, porque yo en el momento puedo hacer el esfuerzo de manifestar a un Dios súper misericordioso, acogedor, pero después me quedo súper inquieta en cuanto a bueno yo lo acogí así, pero la Iglesia dice esto, a lo mejor se va a encontrar con alguien que lo va a acompañar distinto o lo va a rechazar y allí me empieza todo un rollo en mí, porque la persona se sintió acogida y ahí quedó y dio pasos, pero siento a mí que son temas como que me desbordan, y de repente como que no los sé enfrentar, o elementos que no manejo me inquietan. ¿Qué nombre le podrías dar a esto que experimentas? (silencio) no sé si nombre… quizás sea exceso de norma, poca libertad, de parte mía, porque al rato uno lo acoge bien, se va feliz, se va liberado, pero yo siento que me quedo pegada, un poco menos ahora, o necesito confrontarlo, necesito que otro te confirme, estuvo, si estuvo, no estuvo. ¿Qué haces con esto que experimentas? Lo rezo, lo primero, se lo pongo al Señor y así estuvo o no estuvo, como salvar la intención, salvar la situación de la otra persona y confrontarlo con la persona que a mí me acompañaba muchas veces esto fue tema de conversación, y llegar a la conclusión de que hay temas como que me desbordan, que eso mismo me hace sentir como de repente, como tratar de evitarlos, de enfrentarlos en algún momento, pero te llegan.

Interpretación: Algunas dificultades personales que ha encontrado la entrevistada al momento de acompañar se pueden señalar las siguientes:

condicionamientos, distinta perspectiva con relación al problema planteado por el acompañado, la doctrina eclesiástica y la mirada del acompañante, esto le ocasiona entrar en una constante tensión, principalmente en materia de moral: sexualidad, homosexualidad; exceso de norma, poca libertad, temas que le desbordan. Según el entrevistado, ante estas dificultades, ella las maneja rezando, conversándolas con otra persona más experimentada y en algunas ocasiones evitando estos casos.

6. En esta experiencia de acompañar algunos casos, ¿las dificultades que te has encontrado tienen que ver contigo o con la persona que acompañas?

Yo creo que con ambos. No te puedo decir que con unos más o que con otros menos, porque de repente hay situaciones netamente humanas que son objetivamente reales y las he palpado tanto para enfrentarlas y hacerlos crecer, como por lo contrario, mira esto no da para más o lo que tu buscas no es esto, y en otro momento sentir que no sé por estados de ánimos por cansancio, por situaciones que pueden ser hasta externas… hay momentos que las dificultades también pueden estar en uno no, estás volando, estás pensando en otras cosas, te cuesta más concentrarte, confundís las historias. ¿Cómo haces para caer en la cuenta cuando las dificultades vienen de ti? A ver, yo hago ejercicio sobre todo de poder recoger lo que pasó. ¿Cuéntame cómo se da ese proceso de recoger lo que pasó? A ver… primero con la misma persona que estoy acompañando al final de la entrevista o del momento de encuentro, le pido que pare unos minutitos que rebobine lo que conversamos e interpelarle preguntándole: con qué se queda, que qué es lo que más le tocó, qué cosas siente que fueron las más llamativas y eso también me da pistas para ver por dónde hubo más sintonía yo, y después de eso habitualmente los momentos de oración o en el examen de la noche hago como el recuento y empiezo sobre

todo a seguirle como las pistas a las emociones, a las cosas como internas que me llevan… y también escuchar mucho no sé como llamarle pero son como estas cosas que… internas que uno va como experimentando, llamémosle desde la espiritualidad ignaciana las mociones, los movimientos internos que se te provocan, tanto como de inquietud, como de paz, y allí va uno como… primero por qué le dije lo que le dije, o de repente asombro de ver de dónde saqué la expresión que usé, o lo otro, cómo te pudiste dar cuenta o caer en la cuenta de que eso era lo importante y eso fue lo que hizo clic (clic: hacer caer en la cuenta a la persona que acompaña algo importante para su vida; hacer gatillar: caer en la cuenta) en la otra persona, entonces yo creo que en el contacto con el Señor en el decantar, en el escucharme y escuchar a la otra persona creo que me ha ayudado, y en el confrontar con otros cuando son cosas que me dejan como más inquieta, o que creo que hay que darle otra vuelta, y que pude estar acertado o no, entonces eso confrontado con otro, para que te dé más pistas y como está la posibilidad del reencuentro lo puedes retomar, que no pasa lo mismo cuando una persona viene tan sólo una vez, es posible que te queda la conversación como en el aire, porque la persona sólo viene una vez y tú no la vez más.

Interpretación: la entrevistada señala que las dificultades que se ha encontrado para acompañar a otros(as) tienen que ver con el acompañado y también con ella misma. Y, para darse cuenta de sus propias dificultades, apela a un proceso de rebobinado por parte del acompañado, recogiendo lo que ha pasado durante la sesión; llevando a la oración personal lo conversado, practicando el examen de la noche, donde realiza un recuento del día, siguiéndole las pistas a las emociones y a los movimientos internos que se van dando al recordar lo vivido durante el día.

7. ¿Cómo y de qué manera detectas cuándo las dificultades tienen que ver contigo o tienen que ver con la otra persona? ¿Cómo las diferencias?

A ver, quizás por el resultado cuando… pensando en una entrevista no, cuando tú empiezas a vislumbrar que el camino puede ir por aquí y la persona continuamente te va diciendo mire eso no es, o a lo mejor no es lo que yo quiero decir, ahí me hace como caer en la cuenta de que, qué está pasando, o será porque la persona realmente no quiere asumirlo o que yo estoy como cargá en un tema, estoy como absolutizando, entonces es ahí donde comienzo a cambiar la estrategia, a veces más claro y a veces menos claro, pero a veces por los resultados y por los ecos me puedo dar cuenta si yo estoy transmitiendo, qué eco me transmitió a mí, pero habitualmente es por la reacción que estoy provocando en la otra, en la otra persona, y si hay como signos de paz, de gozo hay como mucha inquietud, o incluso a veces no es lo más común pero a veces como una reacción más agresiva y que uno se pone a pensar justo le di en el clavo o realmente no era eso, y tiene como derecho la persona a reaccionar. ¿Cómo te das cuenta de las reacciones que tienen tus acompañados? Por la misma respuesta de la persona que tengo enfrente y por lo que a mí me va provocando cuando siento que ya va como mucho tiempo y estamos como transmitiendo lo mismo o igual cuando está pegado ella o donde yo no soy capaz de dar un salto más, pero los ecos en las conversaciones, los temas como que pasa el tiempo y no avanzamos, estamos dándole vuelta como a lo mismo, o en expresiones que la persona usa. ¿Qué pasa contigo frente a esas dificultades tuyas que aparecen? He ido aprendiendo a asumirlas, primero no, que no soy la súper acompañante, que me puedo equivocar, que hay cuestiones que te pueden doler, sobre todo en juicios que te pueden devolver, y ahí quizás, relacionado con lo que me decías antes, esto de que hasta qué punto puede ser de la otra persona o tuyo, personas que constantemente le echan la culpa al empedrado, pero que les cuesta reconocerse y mirarse para adentro, e incluso llega un momento que a ti te puede hacer responsable de algo y tu decís pero cómo, entonces en eso también, tal como atiende a dificultades, en decir, bueno objetivamente, esto

me toca a mí, esto no me toca a mí, hasta donde yo me estoy sumando o me estoy dejando llevar por, no sé para que terminemos bien, para que la persona me acepte, yo creo que en eso he ido como creciendo, mantener como un ambiente más libre, sentirme yo más libre, frente al cuento, con mayor objetividad, independiente de lo que le pueda ocasionar a la otra persona, porque a veces objetivamente hay cosas que pueden, sabiéndolas decir o tratándolas de decir de la mejor manera, pero que a la otra persona le afectan igual, cosas que son más delicadas, más fuertes y que son importantes decirlas. ¿Te has sentido afectada cuando has tenido que decirle a algún acompañado alguna cosa especial, como una confrontación? Sí, sin duda sí. ¿Por qué? Por que, primero, pienso que no sé pues, que está con una persona al frente que igual es como tierra sagrada y cuesta, hasta con qué derecho uno se puede cuestionar el poder decirlo o no, eso, sintiendo que en el acompañamiento tu acompañas y el proceso lo hace otro, entonces con qué derecho tú puedes expresar algo y sobre todo cuando es algo como más serio, más fuerte, pero por otro lado a veces es como quizás la mayor dificultad es que puede doler o molestar, entonces tú la dices en buena, con súper buena intención limpiamente, pero la persona reacciona súper agresiva o con una respuesta que te sorprende en el momento, que veníamos como parejitos bien, y de repente la reacción de la persona es de manera agresiva, entonces tú pensabas que era el momento adecuado para decirlo, que era el momento más oportuno y te lo devuelve como en un balde de agua fría y tú no habías medido eso, que podría tener esa reacción, entonces es quizás ahí donde. ¿Te ha echado la culpa el acompañado en algún momento del proceso? No, quizás ahí me ha jugado más el amor propio, la imagen, pero eso creo que fue más al inicio, yo creo que he ido madurando en el acompañamiento, al principio me cuestionaba más eso que hablaran, que me cuestionaran, que te juzgarán, que se corriera la voz, tonteras pues, pero en su momento me influía. Cuando hablas del amor propio, ¿a qué te refieres? Esto de que te juzguen, que eres

así, o que te equivocaste, esto que tiene que ver con la auto imagen. ¿Qué te pasa a ti con eso? Al principio me inquietaba y me marcaba con la gente que yo acompañaba, pero he ido ganando en mayor libertad y quizás me afecte por momentos, no sé, provocar una reacción adversa, más porque me refleje algo que yo haya hecho malo no, sino el dolor o el mal rato que puede ocasionar, porque sé lo delicado que significa dentro del acompañamiento también, o sea medir palabras, medir expresiones y que incluso midiéndolas puedes provocar una reacción fuerte, entonces es como la impotencia, esa cosa de que tu vas derechito y que tu pensáis que vais bien, pero como que salta una tierra minada, pero tú dices, por qué, te sorprendes a ti misma. ¿Humanamente te ha afectado esto? Yo creo que en su momento sí, por la inmadurez cuando uno empieza, cuando te da más susto por la otra persona (se refiere a la persona acompañada), y dices chuta, si me equivoco, y vais a saber, y según el tema que me proponga y cómo yo voy a ir respondiendo, en ese momento yo todavía me sentía muy centrada en lo que yo era capaz de hacer o no, pero en la medida que siento que el Señor ha estado de por medio, yo también con los años, o por otro tipo de responsabilidad o etapas de la vida la voy como asimilando, como que se van decantándose cosas que para mí ya no son tan importantes, eso a mí ya no me afecta, me voy centrando como en otras cosas que para mí son como más importantes. ¿Han existido otras cosas que te han afectado a la hora de acompañar a otros? Quizás en algún momento puede ser como algo externo, como físico como el estar muy cansada, que me cuesta hacer el esfuerzo, se me hace más pesado y quizás a veces, bueno hay gente más simpática y menos simpática, gente que te da un gustazo acompañar y otras que… es como una cuestión interna que te provoca como más rechazo, o son más lentos o menos simpáticos no más. ¿Y qué haces con estos que son menos simpáticos? Los acompañó igual… (rompe en risa) claro, pero haciéndote consciente de que te cuesta y tratar que no te afecte, porque de repente unos pueden estar más pesados o que no le dais

como el tiempo, yo en un momento me di cuenta de que había una persona que me era adversa, adversa, y la chutiaba (esquivar a la persona) po’, y yo le decía: hoy no puedo, la otra semana, yo te llamo y la persona insistía e insistía, era cansado estar con ella, porque había un traspase de imagen de ella hacia mí, llegó un momento que eso se decantó sólo, gracias a Dios, esto que se sentía que nos juntábamos, no había acompañamiento espiritual, era decantar y era escuchar que ella me contara lo que había pasado en su casa, con su papá, con su mamá, con su pololo, pero al final, ella se contentaba que yo la escuchara y era como la imagen materna que ella buscaba y que sabiendo que ya yo mucho no le aportaba, ni me esforzaba por aportarle, era sólo el efecto de escuchar, pero ya nos fuimos dando cuenta y en un momento ya dije, mira esto hay que definirlo porque esto no es acompañamiento, no es, tú puedes mantener una relación, tú puedes venir cuando quieras, pero esto ya no avanza, hay que definirlo, aquí empezamos a pedir más, empezamos a apretar más o cambiamos el ritmo de este cuento, sino, y bueno por circunstancias externas se dio que ella por horarios ya no nos podíamos juntar y se decantó, pero habitualmente es por formas de ser, de repente gente que le cuesta más meterse pa’ dentro y otras que son un encanto para acompañar po’, que son súper. ¿A qué te refieres con ese traspase de imágenes? Que ella me veía como su mamá y entonces continuamente buscaba como el apoyo, la contención en ese tiempo, y además la mamá no estaba, estaba en el sur, entonces yo creo que ella compensó mucho la imagen de su mamá con eso de buscarme para que le escuchara o igual se sentía acompañada, porque después yo pensaba cuántos momentos, o sea objetivamente, sin ser muy lúcido tú te dais cuenta de que la persona no te quiere ver o no, nunca tan descarado pero lo podéis ir intuyendo, igual buscaba, igual venía no había, reproche todo lo contrario, era como una catarsis, tú le escuchabas y se iba y tú decías aquí qué... ¿Qué te pasaba a ti con estas actitudes de tu acompañada? Bueno me daba mucha lata, era entretenido escuchar los

últimos acontecimientos, tú le podías aportar a lo que ella decía, pero no era el

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