Chapter 2. Controlled Hopwise Averaging
2.4 Random Hopwise Averaging
2.5.4 Practical Version
El énfasis en la contingencia de las observaciones ilumina el carácter social de la comunicación científica. Los juicios de verdad o falsedad no tienen origen en una observación divina o aproximación fiel y total al mundo, sólo pueden ser comunicados en el contexto de la autopoiesis social. Tanto la diferenciación de sistema de la ciencia, como el conocimiento científico son simplemente una condensación de observaciones.
El tratamiento del concepto de conocimiento es particularmente interesante para el caso de la ciencia, pues si bien éste es usado en todos los ámbitos de la comunicación social debido a que todos los sistemas operan con conocimiento, en el sistema de la ciencia adquiere una forma especial.
Toda ciencia depende […] de conceptos que determinan qué se puede diferenciar de qué, qué se puede designar, observar, describir y quizás explicar […] la ciencia se distingue de la comunicación cotidiana […] en cuanto que usa conceptos (Luhmann, 1996, pág. 94).
Luhmann (1996, pág. 94) señala que mientras que los objetos están dados porque se les puede distinguir inconfundiblemente de todo lo demás, los conceptos, sin embargo, requieren además de una explicación por parte del otro lado de la diferenciación, de una delimitación por aquello de lo que se les distingue; por ejemplo, ser de parecer, naturaleza de técnica, centro de periferia.
No hablamos de ciencia hasta cuando se usa la formación de conceptos para constatar si determinados enunciados son verdaderos y no falsos, “cuando el código del
111 sistema de la ciencia dirige la selección de las diferenciaciones mediante las cuales se observa al mundo” (Luhmann, 1996, pág. 95).
En este contexto resulta necesario redefinir el concepto de estructura, que para Luhmann es únicamente “lo que en cada caso es utilizado en la operación del momento para agregar otra operación más […] toda estabilidad temporal de las estructuras […] del conocimiento es, por lo tanto, el mérito de un observador” (Luhmann, 1996: 98), dicha afirmación puede ser ilustrada con el caso de la neurofisiología de la percepción (Luhmann, 1996, pág. 99) que se encarga de que la mayor parte de lo que irrita vuelve a ser borrado en fracciones de segundos, porque de no ser así, el sistema quedaría sobrecargado en pocos minutos de retrovisiones acumuladas43
La pregunta que surge necesariamente es, ¿cómo es que a pesar de esta concepción de conocimiento, las sucesiones no son arbitrarias y que incluso se puede lograr un alto grado de sincronización, aunque sólo se dé momentáneamente? La respuesta es que tanto el conocimiento, como la ciencia son tratados siempre en referencia sistémica a un sistema social, es decir, a la sociedad.
Ya se explicó, en las primeras líneas del presente apartado, cómo la comunicación (como operación recursiva) permite una reducción de complejidad tal que hace posible tanto la sociedad, como el sistema de la ciencia. La operación básica de que se tratará será siempre
43 Al respecto, también resulta ilustrativo el famoso cuento de (Borges, Ficciones, 2006) “Funes el
memorioso” que trata de un hombre para quien era imposible el ejercicio de olvidar, lo recordaba todo, la consecuencia de ello era una sobrecarga tal, que le era prácticamente imposible pensar y relacionarse socialmente.
112 la comunicación, es posible entonces diferenciar el conocimiento precientífico y específicamente científico por medio de condicionamientos de la comunicación.
Excluimos así […] tomar una posición desde la cual se podría observar la sociedad (y por lo tanto la ciencia como sistema social) desde afuera […] todo lo que se comunica a continuación, es comunicación en el sistema acerca del que se comunica. Operamos, por lo tanto, en la telaraña que se teje al operar nosotros dentro de ella. Y precisamente de esta referencia sistémica. Permite la correalización de su autorreferencia (Luhmann, 1996, pág. 101).
Estas afirmaciones presuponen el estadio evolutivo de la diferenciación por funciones, es decir, todo ello sólo es posible en el contexto de un sistema diferenciado de la ciencia que opera a partir de observaciones, susceptibles de ser observadas. La noción de sistema diferenciado de la ciencia brinda la posibilidad de identificar una semántica científica, aclara las dudas respecto a la arbitrariedad o el vacío que podría presentarse a la luz del concepto de conocimiento que se ha desarrollado líneas antes. Observando observaciones en un sistema es posible identificar repeticiones, sentidos que son probados en diferentes ocasiones. Con ello no hablamos de cosas fijas, sino de “condensaciones cognitivas” (Luhmann, 1996, pág. 102) que se han ‘sedimentado’ con el paso del tiempo y que permiten identificar un antes y un después, diferencia a partir de la que se generan expectativas que operan como puntos de orientación.
De situación en situación, se tiene que actualizar un conocimiento distinto en cada caso, y la selección del conocimiento relevante es dirigido por medio del proceso de la comunicación que permite generar expectativas de lo comunicable, en este sentido la diferencia entre sistema y el entorno es convertida en un problema de decepción. La
113 comunicación, en su operar, permite la generación de expectativas de lo comunicable, éstas logran una reducción de complejidad y permiten al sistema marcar su límite respecto al entorno. El sistema de la ciencia, por ejemplo, de comunicación en comunicación, logra delimitar expectativas de aquello que es la comunicación científica. Pero no es sólo la generación de expectativas lo que permite la delimitación del sistema, es en el trato con las expectativas que podemos identificar de qué sistema estamos hablando. En el operar de los sistemas, es posible mantener las expectativas pese a la decepción y en contra de los hechos, o se puede renunciar a ella.
Selecciona entonces un estilo normativo de expectativa, cuando cree que las expectativas deben mantenerse incluso en caso de una decepción, porque las considera
justificadas; y escoge un estilo cognitivo de expectativa, cuando quiere expresar que las
expectativas tienen que corregirse en caso de una decepción […] por medio de esta diferenciación, definiremos el conocimiento como un sentido cognitivamente estilizado, mientras que designaremos como Derecho el sentido normativamente estilizado (Luhmann, 1996: 104).
El conocimiento científico se plantea cómo y qué es necesario aprender en el caso de una decepción, éste tiene que responder a las exigencias de la verosímilitud, es decir, no importan los motivos y los intereses de quién actúa, ni si quiera importa quién actúa, hay una anonimización de los participantes, es en este sentido que el conocimiento científico sólo puede vivenciarse. La atribución del conocimiento como vivencia significa que puede ser “accesible a todo mundo; mientras que en el caso opuesto, con una atribución a la acción, se encontraría contrarios intereses y motivos” (Luhmann, 1996, pág. 107).
114 Con esto tiene que ver la ilusión del consenso. “El consenso […] tiene el valor de un indicador de que se trata realmente de una vivencia accesible a todo el mundo” (Luhmann, 1996, pág. 107), la reducción a la vivencia y al anonimato de quienes experimentan, es la base para la pretensión de que el conocimiento sea un conocimiento universal, es decir, accesible para todo observador. Existe la ilusión de consenso gracias a que el conocimiento científico puede ser vivenciado universalmente. Con ello Luhmann no niega la existencia de una comunidad científica, ni del establecimiento de sus normas, únicamente sostiene que eso es resultado de la posibilidad de vivenciar el conocimiento científico.
Los ‘adelantos científicos’ no son ‘accesibles a todo el mundo’ porque hayan logrado el acuerdo de la comunidad científica, lo son porque han pasado por una serie de pruebas que permiten sostener que éstos no son resultado de la voluntad del investigador o de sus deseos, sino que son ‘externos’ a él. El conocimiento científico no es resultado del consenso, tampoco de la construcción de explicaciones ‘acertadas’ sobre el mundo44, éste se genera cuando es posible “determinar cómo (y en caso dado qué) hay que aprender en caso de una decepción.
Únicamente se puede determinar qué ocurre en su lugar” (Luhmann, 1996, pág. 113).
La sociedad jamás se realiza como aplicación de conocimiento. Se realiza como autopoiesis de comunicación que se estructura a sí misma, como producción de comunicación mediante comunicación en virtud de limitaciones que resultan de
44 Aun actualmente, “seguimos hablando de descubrimientos. Pero en realidad, todo es una construcción de
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esto […] la pregunta decisiva no es qué sabemos, sino cómo actualizamos el
conocimiento y otros límites en el momento45 (Luhmann, 1996, pág. 121).