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CHAPTER 4 BINDER TESTING

4.5 PRAS-RAP Binder Limits

Bajo esta área se ofrecen un grupo de recomendaciones encaminadas a orientar a los docentes para la realización de acciones precisas, que contribuyan a que los escolares ciegos puedan apropiarse de las habilidades tifloinformáticas básicas con el fin de que estos puedan operar con eficiencia los ordenadores, transfiriendo lo aprendido a la resolución de problemas académicos y de la vida diaria.

Las recomendaciones didácticas integran un importante grupo de sugerencias relacionadas con las acciones que se consideran necesarias para el aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas, estas toman como punto de partida los fundamentos psicopedagógicos sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática con escolares ciegos

Estas sugerencias por una parte, están diseñadas para garantizar niveles adecuados en el aprendizaje de las habilidades primarias, que en lo sucesivo se convertirán en las operaciones de las habilidades tifloinformáticas básicas, mientras por la otra, deberán permitir la sistematización de cada nueva habilidad aprendida.

Las recomendaciones, desde su propio diseño han sido concebidas para que puedan transformarse en acciones ejecutadas por un solo especialista o por cualquier docente, de tal modo, pueden clasificarse en dos grupos:

1) Recomendaciones universales: Son aquellas, que pueden ser convertidas en acciones ejecutadas por cualquier docente (maestro de aula, profesor de informática, bibliotecaria, logopeda, psicopedagogo, etc.). Por ejemplo, el logopeda puede incorporar a su estrategia general de tratamiento para una determinada necesidad en el lenguaje de un escolar ciego la utilización de la informática. De tal manera, a la vez que va resolviendo la situación logopédica, favorece la ejercitación sistemática de las diferentes habilidades tifloinformáticas básicas.

2) Recomendaciones específicas: Son las que se han concebido para ser ejecutadas por un docente en particular, teniendo en cuenta la función que desempeña en la atención integral al niño ciego. Estas recomendaciones en lo fundamental, serán implementadas por los profesores de informática básica, los que con independencia del contenido que vayan a desarrollar en cada clase, deberán destinar de cinco a diez minutos para ponerlas en práctica. Existen situaciones de aprendizaje donde algún especialista puede aplicar recomendaciones didácticas de las catalogadas como específicas. Esta selección dependerá en gran medida de las particularidades de la actividad que se realiza y de la creatividad del docente.

Es necesario destacar que aunque se pueden emplear estrategias diversas para aplicar las recomendaciones didácticas propuestas para la contribución adecuada al aprendizaje de las habilidades tifloinformáticas básicas, se deberá procurar que las actividades garanticen el tránsito por las siguientes fases:

Primera fase: Pre-ordenador

Prepara y orienta al alumno sobre las diferentes tareas de aprendizaje que posteriormente desarrollará, motivándolo de acuerdo a sus peculiaridades. Se considera un pre-requisito para poder apropiarse completamente de los beneficios de las enseñanzas contenidas en los sistemas y aplicaciones informáticas, que utilizan los escolares ciegos. En esta fase el alumno expone sus ideas previas sobre el tema a tratar; éstas servirán para diseñar el plan de actividades. Se valoran también de forma individual los requisitos necesarios para entender y controlar el ordenador antes de que el alumno comience su trabajo con el equipo informático. Permite consolidar el desarrollo de las operaciones que componen cada una de las cuatro habilidades tifloinformáticas básicas

(orientación en el entorno informático, detección de las señales provenientes del ordenador, comprensión auditiva de los mensajes generados por los sistemas lectores y descriptores de pantalla y la coordinación dinámica en la manipulación del teclado).

Segunda fase: Con el ordenador

Esta fase está matizada por el accionar permanente del docente en función de que el escolar ciego se mantenga en interacción constante con el ordenador en diversidad de contextos de aprendizaje. Por otra parte, no se debe olvidar que el ordenador es también una poderosa herramienta que facilita el trabajo en equipo. Compartir ideas, tomar decisiones y participar en las conclusiones, son actividades que realizan sistemáticamente los estudiantes que integran un grupo. Esta actividad debe servir para algo más que permitir al alumno hacer las mismas cosas con más rapidez y menos esfuerzo. La colaboración intelectual con la tecnología informática se debe convertir en el vínculo capaz de generar nuevos conocimientos representados de forma diferente de la acostumbrada. Por supuesto, todo esto requiere del dominio creciente de cada una de las habilidades tifloinformáticas.

Tercera fase: Post-ordenador

Las condiciones concretas en que se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje de la informática con escolares ciegos, justifica la existencia de espacios dedicados al enriquecimiento, el mantenimiento y generalización de las habilidades tifloinformáticas básicas en contextos extradocentes y extraescolares. En esta fase se ha de promover una influencia significativa de la familia en pos de garantizar la sistematización de las habilidades tifloinformáticas en instituciones de tipo comunitarias. De igual manera el resto de los docentes, deberán contribuir decisivamente en el empeño de que el escolar ciego resuelva la mayor cantidad de tareas relacionadas con su aprendizaje auxiliándose del empleo de los ordenadores.

A modo de resumen se ha de significar, que aunque desde el punto de vista estructural en la presente propuesta se hacen sugerencias para expresar con la mayor claridad posible las etapas y componentes de las recomendaciones didácticas, éstas no se desarrollan de manera aislada, sino que los docentes las aplicarán teniendo en cuenta las características del currículo escolar y las sugerencias propuestas en los documentos oficiales.

Las sugerencias de las acciones propuestas puede constituir un modelo que servirán de base para que los docentes diseñen tareas y ejercicios con objetivos similares a los propuestos, aunque siempre deberán estar con ajuste a las necesidades y potencialidades de los escolares ciegos. En

este sentido, los educadores deberán volcar toda su creatividad en función de enriquecer sistemáticamente cada una de las recomendaciones.

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