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Chapter 9: Lastly, this chapter gives a closing to the document by noting the
3.3 Presentation attack detection mechanisms
TEXTO N.° 41.
EL UNO, FUENTE DE TODAS LAS COSAS
El Uno no es, pues, ninguna de las cosas, sino anterior a todas las cosas.
^Que es entonces? Es la potencia de todo; sin el nada existe, ni las cosas, ni la Inteligencia, ni la vida primera, ni ninguna otra. E sta por en cim a de la vida y es causa de la vida; la actividad de la vida, siendo todas las cosas, no es la primera, sino que ha manado com o de una fuente. Imaginate una fuente que no tiene origen: da sus aguas a todos los rfos, mas no se agota por eso; ella continua serena, sus sosegadas aguas al mismo nivel; los rios que de ella manan confunden al principio sus aguas antes de seguir cada uno de e llo s su curso particular; pero ya cada uno sabe a don de lo conducira su flujo. Imaginate aho ra la vida de un arbol inm enso; la vida circula por la totalidad del arbol, pero el principio de la vida resta inm ovil y no se disipa por todo el arbol sino que se asienta en las ralces; este principio su- ministra a la planta la vida en sus mani-
festa cio n es m ultiples; pero el m ism o permanece inm ovil; y, sin ser m ultiple, es el principio de esta multiplicidad. Y no hay aqui lugar para maravillarse; o tal vez si; es una m aravilla el hecho de que una multiplicidad de vidas proceda de lo que no e s m ultiple, y de que no pueda existir tal m ultiplicidad si antes no existe lo que no es m ultiple. Porque el principio no se fracciona en el uni verso; si se fraccionase, el universo pe- recerla; y este universo no podrfa rena- cer si su principio no permaneciera en si m ism o siendo distinto de todo lo de mas.
Esta es la razon de que haya que re- m ontarse siem p re a una un idad. En cada caso, hay una unidad particular a la que es preciso remontarse; todo ser se remite a la unidad que le es anterior (y no inm ediatam ente al U n o absolu to), hasta el momento en que, de unidad en unidad, se llega al U no absoluto, que ya no se remite a ningun otro.
Pl o t i n o, E n e a d a s, libro III, tratado 8 , § 10, G redos, Madrid, 1985.
TEXTO N.° 42.
EL UNO, INEFABLE E INCOGNOSCIBLE
c C o m o h a b la r d e e l e n t o n c e s '?
Podemos hablar de el, pero no decir lo que es. D e el no ten em os ni co n o ci- utiento ni idea. ^Como hablar de el, si
no p o d e m o s ca p ta rlo en s i m ism o ? Porque, aun sin poder captarlo m edian te el con ocim ien to, no nos faltan del todo m edios para llegar hasta el: pode-
8 8 HISTORIA DE LOS FILOSOFOS m os aproxim am os lo suficiente com o
para hablar del Uno. pero sin que nues tras palabras lo alcancen en si m ismo. D ecim os de el lo que no es, no lo que es. Hablamos del U n o partiendo de co sas que le son inferiores. Sin embargo, nada impide que lo captem os sin poder expresarlo con palabras. A l igual que los inspirados y los poseldos que ven hasta un cierto punto que llevan en su interior algo mas grande que ellos m is mos; no saben ni ven lo que es, pero de sus m ovim ientos y de sus palabras ex- traen una cierta im presion de la causa que les ha dado el im pulso, aunque esta
1 Es del U n o de lo que aqul se trata.
causa sea en si muy diferente. Una rela- 1 cion analoga es, al parecer, la que man- 1
tenem os co n el Uno: cuando alcanza- I m os la inteligencia pura y nos servimos I de ella, v em o s que el es la intimidad I m ism a de la Inteligencia, el que ha do- I tado a la Inteligencia de la esencia y de todos los principios de la m ism a serie; el U n o no es nada de todo esto, sino I que es superior a todo lo que llamamos ] ser, y esta demasiado alto y es demasia- 1
do grande para ser llamado ser: superior I al verbo, a la inteligencia y a la sensa- 1
cion, puesto que el nos los ha donado y no es ninguno de ellos.
Pl o t i n o, E n e a d a s , lib ro V , tratado 3 , § 1 4 , G redos, Madrid, 1 9 8 5 .
TEXTO N ° 43.
EL ALM A, ENTRE LO SENSIBLE
Y LO INTELIGIBLE
Existen dos naturalezas, la inteligi- ble y la sensible; es preferible para el alma permanecer en lo inteligible, pero, dada la naturaleza que tiene, es n ece sario que participe del ser sensible; y no tiene por que irritarse si no es un ser superior en todas las cosas, pues el alma ocupa entre lo s seres un rango interme- dio: una parte de ella es divina; mas co- locada en el llm ite extremo de los seres inteligibles y en los confines de la natu raleza sen sib le, el alm a le confiere a esta algo de si m ism a. Pero algo recibe a cam bio de esta naturaleza, cuando e s que no la organiza quedando ella m is ma a salvo, o cuando, por un e x ceso de celo, se sumerge en lo sensible con o l vido de su naturaleza total; por lo d e mas, le es posible remontarse a la su- p e r f ic ie , y, u n a v e z a d q u ir id a la experiencia de lo que ha visto y de lo que ha experimentado aqul abajo, com - prender lo que es la existencia en lo in teligible y aprender a conocer m as cla-
ramente el bien por la comparacion con I su contrario. Porque la vivencia del mal I produce un con ocim ien to m as exacto I del bien en aquellos seres cuya potencia I es dem asiado debil para conocer el mal I por cien cia antes que por experiencia. I El pensam iento discursivo e s un d e s -1 c e n s o h a s ta e l g ra d o in fe rio r de la I Inteligencia; pues no estandole permiti-1 do remontarse hasta el nivel suprainte- I lectivo, sino que actuando por s i mis- 1
m o, y no pudiendo perm anecer en si I m ism o a causa de una necesidad y de I una le y natural, lle g a hasta e l Alma, I donde alcanza finalm ente la m eta de su I d escenso. Y mientras remonta su vuelo I en sentido inverso, abandona el ser que I lo acompana. Se tom a en acto del alma, I lo que deja atras son los seres de aqul I abajo; lo que tiene ante si es la contem-1
placion de las realidades; para ciertas I almas, esta con tem p lation tiene lugaf I por partes e in term iten tem en te, y I3 1
conversion hacia lo superior sucede efl I
EL NEOPLATONISMO 8 9 un lugar inferior; mas lo que se llama
«alma del universo» no se encuentra
nunca en semejante situacion: ella no sufre ningun mal; capta por contem pla tion intelectual lo que esta por encim a de ella y, mientras las dos cosas sean
posib les sim ultaneam ente, se relaciona siempre con lo s seres superiores; y lo que toma de estos seres superiores lo da al m ism o tiem po a los de aqul abajo, puesto que, por ser un alma, le es impo- sible no estar en contacto con estos.
Pl o t in o, E neadas, libro IV, tratado 8, § 7, Gredos Madrid
1 985.
TEXTO N.° 44.
ESTE M UNDO ES EL MAS BELLO
/S e debe a una necesidad de la natu raleza y al encadenamiento de las causas el hecho de que cada cosa tenga su ma nera de ser y que sea tan bella com o es posible? En modo alguno: la responsable es la Razon soberana que hace todo se gun su voluntad; esta de acuerdo consigo misma cuando crea los seres que se con- sideran malos; la Razon no quiere que todas las cosas sean buenas; es com o el pintor que no pinta solo los ojos en un animal; igualmente, tampoco la Razon crea solo seres divinos; primero h izo dioses, luego dem onios, que estan en el segundo rango, a continuation hombres, y finalmente animales, y no por antojo, sino porque contiene dentro de si toda la diversidad de los inteligibles. Y nosotros somos com o los crfticos ignorantes que acusan a un pintor por no haber puesto
bellos colores por todas partes, mientras que este ha sabido colocar en cada lugar los colores que le correspondfan. Las ciudades bien gobem adas no son aque- llas que estan compuestas de iguales. Es com o si se descalificara un drama por que todos sus personajes no son heroes, y uno de ellos es un sirviente o un hom bre ordinario y mal hablado; si se supri- m en eso s papeles inferiores, el drama pierde su belleza, pues no esta completo mas que con ellos.
P u esto que es la R azon m ism a la que ha producido e so s seres adaptan- dose a la materia, y dado que ella tiene la prop ied ad de esta r co m p u e sta de partes desem ejantes, propiedad que le vien e del principio anterior a ella (la Inteligencia), su obra, tal com o es, [no pudo ser m as bella!
Pl o t in o, E neadas, libro III, tratado 2, §§ 11 y 12, Gredos
9 0 HISTORIA DE LOS FILOSOFOS
7.
El neoplatonismo/BIBLIOGRAFIA
PRINCIPALES ESCR1TOS
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