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5.7 Problems Revealed by Prototyping 29
Se ha desarrollado en el sector occidental del conjunto de la Caldera de Las Cañadas. Martí (1991) considera que es el resultado de la formación de la primera de las tres calderas que, para este autor, forman el conjunto de Las Cañadas. Se encuentra separado de la caldera central por el espigón que forman los Roques de García. El Llano de Ucanca se constituye en una cuenca endorreica por el bloqueo que supone el relleno de las coladas que vienen de Pico Viejo. Numerosos canalillos anastomosado, procedentes de la pared de la caldera (Guajara y Ucanca) recorren el fondo del llano dando lugar a la formación de espacios de acumulación de material fino arrastrado por la escorrentía generada por las precipitaciones ocasionales y por la fusión de la nieve (Fig. 27). Los procesos de desecación han dado lugar a la formación de suelos agrietados. Los bloqueos endorreicos se desarrollan, prácticamente, a lo largo de toda la pared sur de Las Cañadas, siendo el Llano de Ucanca donde su desarrollo es mayor.
Formación Ucanca.- Se localiza en la pared externa del Llano de Ucanca (Fig. 28). En ella se distinguen dos partes bien diferenciadas. Los
afloramientos de la parte inferior de la pared son escasos o discontinuos a causa de la presencia de sedimentos y depósitos de abanicos aluviales, así como por la presencia de cone sheet y diques radiales que enmascaran los depósitos, los cuales están constituidos por coladas de lava fonolítica, lavas clastogénicas y pumitas. La parte superior de Ucanca se divide en dos miembros (secuencias) con potencias comprendidas entre 80 y 130 m, formados por piroclastos fonolíticos que incluyen ignimbritas no soldadas y lavas (Martí y Araña, 1991). También aparecen niveles de piroclastos sueltos y escorias soldadas. Las ignimbritas no soldadas presentan abundantes pumitas y un grado diferente en su contenido en líticos, cada unidad tienen un espesor en torno a 5 m, aunque aparecen depósitos de coladas piroclásticas de menos de un metro. Bajo las ignimbritas se localizan depósitos de oleadas piroclástica. Los depósitos de pómez de caída oscilan entre potencias de 5 a 25 m. Se trata de depósitos proximales de granulometría grosera con líticos de gran tamaño (1 m de eje). Los piroclastos soldados presentan estructura columnar, morfología tabular, decenas de metros de potencia y texturas reomórficas. La mayoría de los autores los consideran piroclastos de caída. En la zona de borde de la caldera afloran rocas basálticas.
formación Ucanca, formados por coladas lávicas de composición fonolítica, lavas clastogénicas y depósitos de pumitas (Fig. 29).
Los depósitos de ignimbritas de la pared de Ucanca se adaptan a la topografía de paleovalles donde llegan a alcanzar 20 m. de potencia desarrollándose conductos de escape de los gases contenidos en el flujo piroclástico. La antigua topografía de las laderas del edificio cañadas favoreció la formación de deslizamientos durante el emplazamiento de las ignimbritas (Martí y Araña, 1991) alterando la forma original del depósito.
La parte final de los depósitos de Ucanca está constituida por secuencias de piroclastos no soldados, flujos piroclásticos, (ignimbritas y oleadas) y piroclastos de caída (Fig. 30). Sobre estas secuencias aparece un potente banco (algunos centenares de metros) de piroclastos soldados. Sobre ellos los procesos erosivos han dado lugar a la formación de mesas, como las del Sombrero de Chasna, El Sombrero y El Sombrerito.
Las formas de relieve desarrolladas en Ucanca (Fig. 31) deben referirse tanto a la pared como al fondo del Llano de Ucanca. En la pared, los intensos procesos erosivos vinculados a las características climáticas que han afectado a la zona, que han derivado a la formación de depósitos periglaciares y torrenciales.
La pared de Ucanca constituye el tramo más significativo de acumulación de depósitos de toda la pared de Las Cañadas. La escorrentía ha labrado barrancos de diferente tamaño y morfología, de ellos los que presentan una mayor complejidad se localizan en el sector este de la pared. En el primero de estos barrancos se han desarrollado depósitos de ladera que pueden diferenciarse en dos tramos (M. de Pisón y Quirantes, 1981) En la base del depósito hay un predominio de material fino, estratificado, con clastos angulosos que no superan los 6 cm de eje. En la parte superior del depósito aparecen clastos de mayor dimensión (bloques de más de 60 cm de eje) dentro de un depósito heterométrico (Fig. 32 a y b) en el que se mezclan gravas, arenas, clastos y bloques. Se considera un depósito periglaciar del Pleistoceno reciente, en el que se pueden observar formas solifluidales, removilizado por una escorrentía esporádica actual o subactual.
Los barrancos de menor entidad están afectados fundamentalmente por formas derivadas de la escorrentía esporádica de carácter torrencial, la cual en parte enmascara y desdibuja las formas periglaciares anteriores.
En el sector central de la pared de Ucanca es donde las formas gelifluidales desempeñan un papel más importante en el modelado. Los frentes de las coladas de piedras se dividen en dos niveles (Morales, Martín y Quirantes, 1977): uno inferior donde predominan los elementos finos y otro superior formado por material grueso y heterométrico. Los torrentes actuales resaltan estas formas periglaciares al discurrir por las vaguadas que separan las lenguas de piedras entre si.
La forma y disposición de los depósitos de Ucancan implican (M. Pisón y Quirantes, 1981) una importante fuente de material constituida por los cantiles rocosos subverticales, rotura del material por crioclastia, así como un transporte muy limitado, adaptado a condiciones hídricas subáridas, con “precipitaciones intermitentes y fusiones de nieve momentáneas, de modo que ha predominado la caída de piedras sobre la caída de agua”
Figura 32 c. Depósitos de Ucanca, según M. de Pisón y Quirantes, 1981
La acumulación de clastos al pie de la pared de Las Cañadas, es algo común (Fig. 32 c). La mayor concentración y por tanto, el desarrollo de los mejores depósitos se localiza entre los Roques de García y Boca de Tauce, así como al pie de Guajara en el llano endorreico de Siete Cañadas.
El intenso recubrimiento de la pared de Ucanca, indica una importante disgregación in situ, motivada por procesos de gelifracción y un transporte muy limitado (caída por gravedad y movimiento en orden a las nevadas invernales y de primavera) Sin embargo la subaridez es un hecho importante a tener en cuenta en la formación de estos depósitos. La presencia de lenguas escalonadas y digitadas es indicio de comportamientos de flujos solifluidales y gelifluidales.
En la actualidad estos canchales se remodelan por procesos de torrencialidad que dan origen a estrechos regueros que desaparecen al llegar a una determinada altura, al existir una infiltración de agua que amortigua o hace desaparecer la escorrentía encajada. En la cabecera de los depósitos son muy abundantes los procesos de acumulación por caída de bloques y fragmentos afectados por la crioclastia. La presencia de una circulación interna de agua, permite la formación de lóbulos al pie de las formas más antiguas. En algunas áreas terminales se acentúan los procesos actuales de abarrancamiento.
En Siete Cañadas, entre Montaña de La Piedra y Los Caprichos, encontramos surcos y caballones lobulados que pueden general largas coladas, bien individualizadas, constituidas por materiales heterométricos con grandes bloques y poco material fino, abarrancados puntualmente, y colonizados por la vegetación.