Chapter 5 The Rivalrous Hardware Scheduling (RHS) model as applicable
6.3 Processor controlled feedback for the SMPS
El estudio ecológico de las especies exóticas y de las especies invasoras, es un asunto científico de vieja data y la obra clásica de Elton (1958) brindó una herramienta conceptual valiosa para la comprensión de la dinámica y el impacto de tales especies, así como para su prevención, control y manejo, y ofreció un marco de referencia oportuno para la presentación de la terminología pertinente.
La especie exótica, está definida por la Convención sobre Diversidad Biológica –CBD–, como: “especie que está presente fuera de su propagación normal”, a menudo, pero no siempre procedente de un país extraño. A su vez McNeely et al. (2001) y la IUCN proponen una defini- ción más detallada: “Especie, subespecie o taxón inferior fuera de su área de distribución natu- ral (pasada o presente), y potencial de distribución (fuera del área que ocupa naturalmente o que pudiera ocupar sin introducción directa o cuidado por parte del hombre), e incluye cual- quier parte, gametos o propágulo de tal especie que puede sobrevivir y luego reproducirse”. En este mismo sentido se utilizan los términos foránea, introducida, no nativa, no naturalizada, no indígena, alóctona o alienígena.
Carlton (1996) postula que el término exótico debería restringirse a las introducciones históricas y comprobadas. El resto de especies presentes son nativas o inmigrantes antiguos. Esta última categoría, las especies criptogénicas, incluye las especies de muy amplia distribución o cosmo- politas, pero su separación de las especies nativas es en la práctica muy difícil, sino se poseen todos los antecedentes históricos.
Las etapas secuenciales que experimenta una especie en su paso a un área nueva se pueden dividir en: (1) importación –en cautiverio– a un país o área nueva, (2) introducción, cuando es liberada, escapa, o vive en un medio natural, (3) establecimiento, cuando constituye una pobla- ción reproductora, y (4) plaga o invasora, cuando ejerce un fuerte impacto negativo.
Welcomme (1998) postula que una especie es introducida cuando una pareja reproductora transportada por el hombre –intencional o accidentalmente– cruza el límite internacional, y trans- ferida o translocada, cuando es transportada y liberada dentro de su área de distribución natural –referido a un país, o a un ecosistema–.
La CBD, establece que una especie exótica invasora, es aquella (s) especie (s) que amenaza (n) los ecosistemas, hábitat o especies. Samways (1996) define la invasión como: “El establecimien- to, dispersión y aumento poblacional que resulta en un papel clave en la comunidad de desti- no”. Los criterios de avance espacial e impacto ambiental o económico pueden coincidir en muchos casos pero no siempre.
La expansión de la especie invasora se realiza a expensas de especies y ecosistemas nativos. Implica competencia por espacio, luz, nutrientes, alimento y otros recursos vitales con las espe- cies nativas, depredación, incluyendo herbivoría, hibridación entre cepas nativas e introducidas, que pueden debilitar la adaptación en las condiciones locales y riegos sanitarios (Simberloff 1996).
INSTITUTODE INVESTIGACIÓNDE RECURSOS BIOLÓGICOS ALEXANDERVON HUMBOLDT
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Todo esto afecta la abundancia, distribución, variabilidad y funciones ecológicas de las especies nativas, la estructura, función y condición de los ecosistemas, altera los hábitats y puede resultar en cambios irreversibles como la extinción de especies y deterioro del hábitat. De esta manera, el efecto acumulativo de introducciones resulta en una expansión cada vez mayor de especies invasoras generalistas, desaparición de especies endémicas y por ende homogeneización y em- pobrecimiento global de ecosistemas y la diversidad biológica en general (Elton 1958, Hengeveld 1996, Kaiser 1999).
A estos daños ecológicos se agregan inmensas pérdidas económicas recurrentes a la produc- ción agropecuaria y forestal a causa de plagas y malezas exóticas, enfermedades contagiosas del hombre y de sus animales domésticos, o fauna y flora silvestre, como la de las vacas locas, que amenaza hoy la producción animal en Europa.
En la biología pesquera, el criterio del impacto es el efecto de la especie exótica sobre la produc- ción de la pesca comercial (FAO 1995). El costo económico y ecológico del control de especies exóticas y/o invasoras es otro parámetro importante de su impacto negativo y que ha sido esti- mado anualmente en 400 mil millones de dólares –por pérdida o por acciones de control–. En vista de los riesgos de diversa índole que presentan las especies invasoras, sería importante poder identificarlas de antemano y hacer lo posible para evitar su introducción. Acción que es casi que imposible, porque la función o nicho ecológico de una especie varía según el entorno (Hutchinson 1957). El nicho potencial de una especie es más amplio que el nicho ocupado en su comunidad nativa, debido a las limitaciones allí impuestas por las especies competidoras. En un nuevo ambiente, en cambio, su nicho es diferente, por lo que eventualmente puede cumplir más funciones y dispersarse y reproducirse más rápidamente.
Ya que, el potencial invasor de la especie es un proceso, el resultado de la invasión depende de: (1) la invasibilidad o la capacidad de cada ecosistema en resistir la invasión y (2) la presión invasora o la cantidad de invasores que alcanzan un área determinada (Lonsdale, 1999). En últimas, el potencial invasor de una especie, es un atributo intrínseco de cada especie. La resis- tencia a la invasión depende de la estabilidad comunitaria y disminuye por las perturbaciones ocasionadas por las actividades humanas. La presión invasora depende de la frecuencia de introducciones por el hombre, de la cantidad de individuos o semillas introducidas, así como de la capacidad dispersiva propia de cada especie (Ojasti 2001).
En últimas, la introducción es un asunto de bioseguridad, de conservación y de un adecuado manejo de la diversidad biológica. Cuando las introducciones, los trasplantes y la repoblación, no están dotadas del debido biorrigor, estamos haciendo en la mayoría de los casos un ejercicio de sustitución biológica, sobre cuyos resultados nunca estamos seguros; si llegasen a ocasionar impactos negativos, la conclusión generalizada, es que estamos condenados a convivir con el mal, que en el caso de los recursos hidrobiológicos –y de muchos otros ecosistemas– 7 son casi insolubles, dadas las características mismas del medio acuático.
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ESTADODE CONOCIMIENTODE ESPECIES INVASORAS