CIRCUNSTANCIA. Es un factor de la comunicación que precisa la relación entre un
signo (una palabra, un enunciado) y otro signo, permitiendo que se contextualice el primero en un texto global. Por ejemplo, la frase He visto comer una liebre puede tener un doble sentido: 1) he visto a una liebre que comía; 2) he visto que se comían a una liebre. Al insertarla en un texto la frase pierde su ambigüedad: He visto comer una liebre. ¡Qué buena que estaba! Y, mejor aún, para evitar cualquier incertidumbre: He visto comer una liebre. ¡Qué buena que estaba! Los cazadores se chupaban los dedos. Las frases que acompañan al enunciado ambiguo forman la circunstancia o el contexto lingüístico que permite la comprensión global del texto.
CIRCUNSTANCIAL. Se llaman circunstanciales los complementos o expansiones que
indican las circunstancias en que se realiza una acción (tiempo, lugar, modo, causa, finalidad, etc.). Ejemplo: en la frase Luis ha comido en casa, el sintagma preposicional en casa es un circunstancial de lugar. En esta categoría se incluyen también los adverbios: por ejemplo, en la frase Luis vendrá mañana, mañana es un circunstancial de tiempo.
CITA. Es la inclusión, explícita o disimulada, de una frase o de un verso de un
texto en otro texto de diferente autor. Si se considera la literatura como un sistema en el que las obras asumen un valor caracterizado por su mutua relación, la cita es un caso evidente de intertextualidad (V.), que revela el nexo entre el autor que cita y el citado. Esta relación puede presentar distintas connotaciones: tanto puede indicar la voluntad de unirse a una tradición ideológico-cultural, como puede connotar intentos paródicos, irónicos o satíricos. Así, cuando Blas de Otero comienza un poema Niños de España, decidme, la cita del verso de César Vallejo nos lleva a pensar en el texto («La solución, mañana») como una prolongación de España, aparta de mí este cáliz, con la significativa sustitución de del mundo por de España, de digo, es un decir por ese decidme: se une a un texto, a un pensamiento poético, pero lo varía para adecuarlo a su voz y a su tiempo; recordemos también los versos de Garcilaso que Gil Polo gusta de incluir en sus poemas. Por el contrario, el desvío de Valle-Inclán con respecto al mundo de la bohemia modernista se manifiesta en la aparición de palabras, frases, versos (DORIO DE GADES: ¡Padre y maestro mágico, salud!) insertos en el esperpento
Luces de Bohemia. Normalmente la cita, tanto en un sentido como en otro, consigue como efecto estilístico la transcodificación (V.), porque el elemento reproducido en el texto adquiere una función y un valor nuevos con respecto al texto originario, al variar el contexto en que se sitúa. Así, desde aquí, se penetra ya en el problema de la intertextualidad literaria (V.).
CITACIÓN. Algunos críticos utilizan este término en vez de cita (V.).
CLASE. Conjunto de elementos lingüísticos con una o varias propiedades comunes.
El concepto tiene muy diversas aplicaciones teóricas: sustituye, como clase de palabras, a las partes del discurso cuando las unidades se distribuyen de forma análoga en la estructura de la frase (ejem.: la clase de los determinantes en relación con la de los nombres); se remite, en semántica, a la categoría de campo (V.) para caracterizar la taxonomía de determinados elementos. Por ejemplo, en el campo semántico de la familia, progenitor pertenece a una clase más amplia que la del término padre: el primero es hiperónimo respecto al segundo, que es hipónimo (V. HIPONIMIA).
CLASEMA. Conjunto de semas genérico-connotativos (para Pottier) o contextuales
(para Greimas). Por ejemplo, automóvil se puede descríbir en forma de un conjunto de semas específicos («medio de transporte, con ruedas, con motor...»), de semas genéricos («medio de transporte veloz, que puede estropearse...») y connotativos («objeto de pres- tigio social, deportivo...»). Los clasemas son semas genéricos o connotativos. Para Greimas en rugir hay un sema constante («emitir una especie de grito») y una serie de clasemas que dependen del contexto: el león ruge («animal»), el actor ruge («humano»), el motor ruge («no humano», «no animal»).
CLÁUSULA. En la retórica clásica la cláusula era una peculiar forma de ordenar
rítmicamente el final de un período o de un miembro de él. Las cláusulas están formadas por pies tradicionales: yambo (-_), espondeo (--), troqueo (_-), ditroqueo o dicoreo (_-_-), dáctilo (_--), crético (_-_-), peón primero (_--~-). Lausberg (Manual de>retórica literaria, §§ 990 a 1052) expone detalladamente los tipos de cláusulas que se originan por el encuentro de determinados pies. En la latinidad tardía, al perderse el sentido de la cantidad de las sílabas, sustituido por el principio acentual, se pasó de la cláusula al cursus, es decir, a la ordenación rítmica de las dos últimas palabras de una frase. Se distinguen cuatro tipos de cursus medievales, imitados después en las lenguas románicas: a) cursus planus: estámos sujétos, (...ó o/ oóo); b) cursus velox: de Fr. Antonio de Guevara, deseándolo conocér (...ó o 0/ o o ó o); c) cursus tardus: Fr. Antonio de Guevara; víven los Príncipes (...ó o/ o ó o o); d) cursus trispondiacus (peón + troqueo).
Navarro Tomás denomina cláusula al grupo de sílabas que se organizan alrededor de una tónica para constituir la base del verso rítmico; sería el equivalente, en la métrica acentual, del pie en el verso cuantitativo.
Hoy cláusula se toma muchas veces como sinónimo de frase u oración, sobre todo para referirse a la oración llamada absoluta.
CLEUASMO. Ironía que el habitante dirige en un enunciado contra sí mismo: Tan
campante, sin carrera, / no imperial, sí tomatero, / grillo tomatero, pero / sin tomate en la grillera. / Canario de la fresquera, / no de alcoba o mirabel. / ¿Quién aquél? /¡El tonto de Rafael! (Rafael Alberti).
CLICHÉ. El cliché es un sintagma o construcción expresiva en sus orígenes que se ha
boca, el astro de la noche (Cfr. Dubois, Dictionnaire, s.v.). El cliché es en su origen un estereotipo (V.), una expresión que, por desgaste de uso, pierde cualquier relieve y se automatiza. El fenómeno es típico, por ejemplo, de la épica de cualquier tiempo (el que en buen hora ciñó espada, el fuerte brazo); Borges hace un inventario de las kenningar que se encuentran en las sagas islandesas (Historia de la eternidad). El lenguaje periodístico o publicitario está plagado de clichés: la hidru de la anarquía, atractivo irresistible, etc.