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En este punto, cuando se ha abandonado la idea de documental como simple documento objetivo y libre de manipulación se reconoce su condición de discurso retórico. Lo es pues usa unas estrategias de construcción y estructuración del relato con unos objetivos definidos. Hay que tener en cuenta que todo discurso es retórico por su misma naturaleza, pues busca de una forma u otra convencer y persuadir.

En el trabajo de Bill Nichols64 la retórica ha sido vinculada a la argumentación como un comentario sobre la realidad representada, sin embargo, puede tener una función más amplia que hable más de la naturaleza de género. Para Cock65la retórica puede tener más un “efecto” frente

a la realidad.

La búsqueda por encontrar un sentido dentro de la realidad representada hace que se dé siempre una interpretación que parte de la conciencia de quien analiza, piensa y plantea. Por tanto, en el caso del documental se pasa de una descripción de los hechos a una interpretación de construcción retórica presente en todas sus etapas, se organiza la realidad según unos criterios de autor. Y este ejercicio retórico no tiene otra finalidad que la de convencer al espectador que lo que está viendo es correspondiente con la realidad.

Anteriormente se estudiaba como la estética es la herencia que deja el documental a la creación audiovisual. Esta construcción formal tiene la finalidad de establecer esta correspondencia con la

realidad en la mente del espectador, establece un “esto es verdad, esto paso realmente”. Es una

posición que debe quedar clara en todos los momentos de percepción, acentuando la verosimilitud del género, el efecto de no ficción. Para ello usa unos indicadores que cumplen una promesa de género y que acentúan una conciencia de realidad.

Esta retórica basada en la posición de verdad separa al documental de la ficción, intenta persuadir sobre una experiencia de realidad, pero también, como se ve en estos productos híbridos, sirve para crear la ambigüedad, la ironía y la sospecha por la crisis del referente que plantea la cultura contemporánea. Se abre entonces el espectro creativo de producción hibrida para llegar a significaciones sobre el mundo, la representación y la subjetividad.

64 NICHOLS, Bill. (1997) La representación de la realidad. Paidos Iberica. Barcelona, España. P. 97

65COCK, Alejandro (2006), Retórica en el documental: propuesta para el análisis de los principales elementos

Esta estrategia retórica de No ficción ayuda a la persuasión que todo documental tiene, explícita o implícitamente. Tal vez no sea de una forma tan explícita como los documentales propagandísticos de La Segunda Guerra Mundial pero siempre existe una necesidad de convencer de algo al espectador, tomando formas más sutiles o con objetivos menos identificables o más artísticos.

Aparte de la ilusión de realidad que se establece en unos indicadores concretos, sería imposible crear un solo modelo retórico que funcionen todos los documentales, cada película debe encontrar sus modos de narrar para exponer su propio sentido y su verdad implícita. Sin embargo, su capacidad retórica en cuanto la realidad si puede estar anclado en una época o en un movimiento documental con unas claves de reconocimiento.

Cada modalidad documental posee su propio status de realidad con sus propios recursos, cada una tiene sus indicadores, en la expositiva una voz en off y unas imágenes de apoyo eran suficientes para establecer su retórica. Mientras que en la modalidad de observación las

entrevistas y el tratamiento “descuidado” son la prueba de que lo que se está viendo es completamente real.

En los últimos años ha cobrado fuerza una modalidad más subjetiva donde la retórica se hace manifiesta dando importancia a la creatividad sobre la imitación. Para Plantinga66 (1997) es posible hablar de una forma propia de narrar en el documental que no necesariamente es una ficionalización sino una retórica implícita en su naturaleza como lenguaje. Por consiguiente, la producción documental contemporánea es conciente de sus propias estrategias superando su estatus de ente de representación.

La retórica de lo falso:

Así como la retórica es una construcción de una organización y unos códigos, para legitimar la apariencia de realidad dentro del documental, es posible que sea usada para crear obras que jueguen con esta retórica y construyan una autentica ficción, con los recursos propios del

66 Citado por COCK, A. (2011): Retóricas contemporáneas del cine de no ficción en la era de la post verdad. Tesis Doctoral Comunicación Audiovisual y Publicidad, Universidad Autónoma de Barcelona.

documental, creando así un autentico hibrido entre dos mundos. Es el caso de los falsos documentales.

De alguna manera, las falsificaciones que se han hecho del documental, muestran una ruptura del pacto narrativo, presente en el visionado de cualquier contenido de No ficción, una vuelta en el eje de género. Es una especie de traición consensuada que hace reflexionar sobre una posibilidad en un mundo real, es el caso de La muerte de un presidente67, donde se simula la muerte de George W. Bush. Otras veces esta ruptura deja al espectador en un estado vulnerable donde lo que se entiende por verdad en el mundo de la imagen se pone a prueba, con resultados variados. En pocas palabras el falso documental es una película de ficción que se disfraza de documental. El falso documental es un producto audiovisual que se apropia de la herencia estética del documental, de las retóricas y convenciones para inventar una realidad imaginaria no anclada en el mundo histórico. Muchas veces lo que se pretende es hacer una parodia del género documental para, en clave de comedia, expresar una opinión de un aspecto concreto del mundo. Para Antonio Weinrichter el falso documental:

“demuestra un interés por la no ficción y la posibilidad de utilizarla para decir cosas que son

habitualmente del dominio de la ficción... jugando, eso sí, con la noción de realismo del que hoy sabemos que es un estilo como cualquier otro”68 (Weinrichter, 1998: 119).

Hay dos elementos importantes en el momento de definir a un falso documental como producto hibrido, hay un revés en las relaciones normales entre ficción y documental, no se esta ficcionando ni organizando la realidad, se está otorgando una estética, una narrativa y una retórica a una historia ficticia. Por otro lado el referente se pone en crisis al no existir un anclaje en el mundo histórico pero si en el imaginario.

En el primer sentido, esta estética documental revela una parodia que se pone del lado de la comedia y que necesita una capacidad reconstructiva intertextual por parte del espectador para encontrar las relaciones entre géneros y sistemas de signos. En muchos casos, por el tono es evidente la simulación que se está haciendo, por tanto se reconoce que el referente es falso, lo cual crea una nueva relación con la obra pues participa en el documental con una cierta complicidad replanteando la forma en que se construye realidad audiovisualmente.

67Muerte de un presidente

Como se explicaba anteriormente las formas hibridas de documental tienen una estrecha relación con la modalidad reflexiva, así tomen elementos formales de otras modalidades. Sin embargo, en el caso de estas falsificaciones es posible que esta modalidad no esté siempre presente, pues esta condición siempre depende de los objetivos propuestos por el realizador y la labor del espectador. Para Roscoe y Hight (2001, 64-75)69existen tres tipos de falsos documentales, en estos tres tipos puede variar su condición reflexiva.

Parodia: modalidad reflexiva. Busca la sátira de algún elemento de la cultura. Critica: confusión sobre su referente, critica las prácticas mediáticas no es reflexiva

Deconstrucción. Completamente reflexiva, hace una reflexión sobre el estatus documental y sus prácticas representativas.

En el falso documental el realizador es conciente de esta falsificación y en este cambio del referente, es una auto observación de los procesos de creación documental entendiendo la alta capacidad de engaño que tienen los recursos audiovisuales como el sonido, la cámara y la edición como manipuladores de las imágenes. Se hace una reflexión de la naturaleza misma documental como representante de la realidad pues su referente queda anulado, ya no hay un mundo que explicar, solo queda la reflexión sobre la construcción del texto.

Una vez más aparece el documental como un testigo de su tiempo y de las transformaciones

teóricas, el falso documental se inscribe en una “era de la simulación”, según Baudrillard, que

significa una liquidación de todos los referentes, la realidad es reemplazada por los signos de lo real (citado en García, 2006). La falsificación reemplaza al referente, en esta medida la misión central del documental de mostrar la vida tal cual es, queda completamente reevaluada.

Hay un aprovechamiento de la retórica documental de reafirmación de contenido real de lo que muestra. En esta medida se revalúa la verdad presentada y se revela la manipulación posible en cada discurso audiovisual. La clave del falso documental es el uso de la herencia estética de un

genero de realidad vinculado a la verosimilitud. Podría quedarse como subgénero pero puede despertar sospechas sobre la veracidad de los hecho mostrados en el resto de documentales, finalmente ellos también tienen un tratamiento estético y pueden ser sometidos a manipulaciones y artificios. Por lo menos puede producir una discusión sana y es quien está detrás de esos contenidos, a qué grupo está vinculado, qué interés puede tener, que recursos usa.

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