5.2.3 Cell biology methods
5.2.4.15 Pull-down assay
El siguiente capítulo discutirá una noción que tiene muchísimo alcance con respecto a la confesión de Jesús delante del Sanedrín, pero aquí nos concentramos únicamente con la vida y muerte de Jesús a la luz de esta confesión. Él se miraba a sí mismo como aquel en quien, y alrededor de quien, iba a llevarse a cabo la crisis his- tórica. Los Salmos Reales habían cantado respecto a esta crisis. Incluso ahora las aguas rugen, y ahora Yahvé, representado en Jesús, probará ser más poderoso que el sonido de muchas aguas. En los Salmos Reales no hay certeza de que esta sea la batalla decisiva, pero hay certeza respecto a la crisis desatada por Jesús. La Era Mesiánica, a la cual miraban los profetas, ahora ha llegado. Los adversarios reúnen toda su fuerza, pero avanzan hacia la des- trucción total. Las historias de los Evan- gelios presentan una atmósfera muy extraña con respecto a la vida terrenal de Jesús: una atmósfera de agonía aterra- dora, y al mismo tiempo de gozo y liber- tad. En Jesús la historia finalmente es reducida a sus fuerzas hasta ahora miste- riosas y fundamentales. El escritor del Evangelio de Juan entendió esto de forma especial, pero los Evangelios sinópticos
21. E. Stauffer, New Testament Theo-
logy [Teología del Nuevo Testa- mento], trads. J. Marsh, Nueva
también testifican repetidamente de este hecho. La gran división se lleva a cabo alrededor de Jesús.
En su encuentro con Jesús vemos a los hombres caer de un lado u otro – el joven rico, la mujer de Samaria, los Fari- seos, y los discípulos – pues Jesús ‘está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel’ (Lucas 2:34). No vino para traer paz sino espada. Lanza fuego sobre la tierra y causa una división entre un hombre y otro, y luego preguntó direc- tamente, ‘¿y cómo no distinguís este tiempo?’ (Lucas 12:49-56). ‘Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados’ (Juan 9:39). La neutralidad y la diferencia deben aclarar el campo. Para Jesús, sola- mente quedan los ‘pros’ y los ‘contras’. La religión oficial es ‘contra.’ Jesús llega a estar cada vez más solo. Los adversarios reunirán todo su poder. No puede ser de otra manera, pues medio por su aparición y obra Jesús los llamó a la vida. Las activi- dades de los demonios alrededor de Jesús también se deben ver bajo esta luz. La manera en que esclavizaron a los hombres durante la vida de Jesús es, para aquellos que reconocen el tiempo, el augurio de que había comenzado el último episodio. La gran hora en la que triunfa el poder de las tinieblas sobre la obra de Dios ahora se cierne sobre todo el mundo (Lucas 22:53; Mateo 26:45; Juan 7:30; 8:20).
Al mismo tiempo es la hora de la entronización del Hijo del Hombre (Juan 13:1). La creencia del Antiguo Testa- mento, de que el poder de las tinieblas encontrará su hora final sólo debido al poder superior de Dios, sigue siendo inquebrantable (Juan 19:11). Por esa
razón la angustia se une a un gozo pro- fundo. ‘Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo’ (Lucas 10:18). Los demo- nios tiemblan ante Jesús, ‘¡¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?’ (Mat. 8:29). Jesús expulsa a los demonios, y explica el significado de esto con las siguientes palabras, ‘Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierta- mente el reino de Dios ha llegado a voso- tros’ (Luc. 11:20; Mat. 12:28). El verbo usado con poca frecuencia, phthano (lit. ‘preceder’) se usa aquí para ‘ha llegado a vosotros’, el cual aparece también en la bien conocida traducción de Daniel 7:22 por Theodotion. Es posible que esta expresión de Jesús contenga una alusión a la visión del Hijo del Hombre.
Toda la narrativa del Evangelio trata con la batalla y la victoria. Solamente señalamos las misteriosas palabras de Mateo 11:12, y las comparamos con Lucas 16:16. La traducción22 del pie de página de la Versión Estándar Revisada dice, ‘Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos ha estado viniendo violentamente, y los hombres de violencia lo toman por la fuerza.’ La tra- ducción, ‘el reino de Dios ha estado viniendo violentamente’, es menos proba- ble cuando consideramos las palabras que le siguen, y el hecho de que el arresto de Juan el Bautista suscitara estas palabras, mientras que el contexto trata con la opo- sición a Juan y a Jesús. El verbo también
22. La traducción del pie de página de la RSV concuerda más de cerca con la versión holandesa usada por el autor; la nota de la RSV se usa en este párrafo por motivos de clari- dad. Cf. la New English Bible. [Nota del traductor original].
se puede traducir en voz pasiva, ‘el reino de los cielos ha sufrido violencia’. Esto concuerda mucho mejor con el con- texto.23 Significa entonces el enemigo que es despertado, convocado, por el Reino. Las palabras de Lucas 16:16 son algo simi- lares, ‘La ley y los profetas fueron hasta Juan; desde entonces se predican las bue- nas nuevas del reino de Dios, y todos entran a él violentamente.’ El contexto aquí es totalmente diferente. En lo rela- tivo al contexto, las buenas nuevas se pre- sentan aquí en oposición al fariseísmo. El temerario verbo biazetai de Mateo 11 se sustituye aquí por el verbo evangelizetai. Biazetai sí aparece pero es colocado en la segunda parte del texto donde se traduce como ‘entrar violentamente.’ Es obvio que ambos textos provienen de las mismas palabras de Jesús, pero no es posible ase- gurar cuál de los dos es el original. Es más importante señalar que el original fue entendido de maneras tan contradicto- rias. Este doble significado ciertamente está en concordancia con la visión del Reino por parte de Jesús. El Reino fue proclamado como buenas nuevas (evange- lizetai) para que todos pudiesen entrar violentamente; y sufre violencia (biaze- tai) porque los hombres de violencia se extienden hacia él. Esta es la situación en el ciclo escatológico de la historia.
La persecución del enemigo lo mismo que el acercamiento al hombre, para las cuales ya no son válidas las anti- guas fronteras, son ambas, si se ven a partir de su contenido, aspectos negativos y positivos de la realidad
única; de modo que el punto crítico decisivo, que al mismo tiempo debe llegar a convertirse en una batalla, ha entrado tormentosamente en una posición de poder.24