9.4 Theoretical Framework and Complexity Discussion
9.4.2 Query time
Producida en l882 la creación de la ciudad de La Plata, el l7 de septiembre de 1884 se fundó, por decreto del Gobernador C. D’Amico, el Museo La Plata (MLP) en reemplazo del Museo Público de Buenos Aires (hoy museo B. Rivadavia), que había sido cedido a la Nación luego de la federalización de la ciudad de Buenos Aires. Dos días después, el Museo Antropológico y Arqueológico de Buenos Aires fue incorporado al nuevo museo (Riccardi, 1977). De esta manera el MLP nació, no como una continuidad del Antropológico y Ar- queológico de Buenos Aires, tal como ha sido erróneamente difundido a partir de 1977 (cf. Barba, 1977), sino como una institución nueva que respondía a una concepción museística mucho más vasta (Riccardi, 1977, 1992). Moreno, que tenía entonces 32 años, fue designado director de la nueva institución.
Para comprender la significación de la obra emprendida, hay que recordar que la ciudad de La Plata solo existía en los planos, de manera tal que el edificio del MLP fue construido en el medio de una pampa prác- ticamente desierta. En ese contexto, el tamaño y la magnificencia de la construcción hablan por sí solos del espíritu de grandeza y fe en el futuro que animó la obra.
Pero el asombro no termina allí cuando se considera que, con los medios existentes en aquel entonces y simultáneamente con la construcción de la mayor parte de los edificios públicos de la ciudad de La Plata, la obra, a la que Moreno contribuyó con dinero propio, fue terminada y abierta al público con todas sus colec- ciones montadas cuatro años más tarde, el 19 de noviembre de 1888, en ocasión del sexto aniversario de la fundación de la ciudad.
Es importante además recordar que el personal del museo, que ascendía en esa época a ocho o quince per- sonas, fue el que efectuó todos los trabajos de instalación de las exhibiciones, una tarea realmente destacable.
Por ello decía Moreno: “… se ha trabajado incesantemente (…) y el personal (...) ha sido asiduo en sus obliga- ciones, no habiéndose sujetado a las horas oficiales de oficina. Generalmente ha trabajado todo él, de sol a sol y durante meses hasta cerca de media noche, sin más remuneraciones extraordinarias que el alimento. En el museo se han construido todos los aparatos para todas las piezas paleontológicas y de Anatomía Comparada, aparatos que no son inferiores a los usados en los grandes museos europeos” (Moreno, 1886b: 260).
F. P. Moreno, 20 de diciembre de 1882. De Hünicken, 1986, p. 148.
En la creación de esta institución se materializó y alcanzó su máxima expresión la concepción científica y educativa de Moreno. Es preciso mencionar, en primer lugar, que el MLP fue concebido y desarrollado en la segunda mitad del siglo xix, época que se caracterizó por innumerables descubrimientos científicos, que produjeron importantes transformaciones económicas y sociales. Es en esta época que se introdujo a nivel mundial la iluminación eléctrica y se inventaron la dinamita, el teléfono, el motor de combustión interna, el fonógrafo, la refrigeración y la fotografía; se descubrió la radioactividad y se realizaron las primeras comu- nicaciones inalámbricas (cf. Riccardi, 1995). No es de extrañar entonces que la ciencia fuera sinónimo de progreso y bienestar y que la comunidad científica tuviera carácter internacional. La idea de “ciencia” estaba así ligada a la del progreso de la sociedad humana. Por ello, decía Moreno (1886c: 331), citando a Playfair “los descubrimientos abstractos de la ciencia son los fundamentos de la civilización moderna”.
En este contexto, el MLP estaba destinado (Moreno, 1890a) “a reunir, estudiar y divulgar materiales para la historia física y moral del continente sudamericano” y el plan adoptado abarcaba diferentes temas. Por ello el MLP, que se pretendía fuese el equivalente austral de la Smithsonian Institution, lejos de responder a una idea circunscripta y supuestamente autóctona, se constituyó en parte y representante en esta región de América de la comunidad científica internacional (cf. Riccardi, 1992: 5).
Aquí resulta oportuno recordar que la Smithsonian Institution tuvo su origen en el legado de un gradua- do en artes, con intereses en química analítica: James Smithson, nacido en Francia, educado en Inglaterra y fallecido en Italia, quien sin haber pisado jamás el continente americano dejó su fortuna al Gobierno de los Estados Unidos para que se fundara en Washington un establecimiento dedicado al avance y difusión del co- nocimiento entre los hombres. Luego de un prolongado debate, se decidió iniciar el proyecto del actual com- plejo museístico científico-cultural de la Smithsonian Institution. En el camino quedaron otras propuestas, entre ellas la creación de una Universidad. El objetivo internacional de esta institución ha quedado fielmente expresado en su lema oficial: Per orbem (Langley, 1897: 23).
Por ello, según Moreno, el MLP estaba dirigido a “una clase de hombres que no tiene ni el tiempo, ni las ocasiones, ni los medios de estudiar a fondo ninguna rama de la ciencia, pero que tiene un interés general por sus progresos y que desea algún conocimiento del mundo que lo rodea...”. De esta manera, afirmaba, “se culti- va el espíritu del pueblo”, ya que “los que saben son siempre los menos y hay que pensar en los que no saben”.
La Smithsonian Institution es más antigua que el MLP, pero cuando este fue creado tenían prácticamente iguales dimensiones. En la actualidad, la Smithsonian Institution es de una dimensión mucho mayor y el MLP quedó reducido al núcleo central de la concepción de Moreno, al haber sido convertido en un museo de ciencias naturales (Riccardi, 2015).
Con respecto a la concepción de esta obra, decía Moreno: “Dadas las circunstancias en que este museo nace, la provincia de Buenos Aires podrá tener sin grandes desembolsos un establecimiento tipo que no solo preste servicios al desarrollo intelectual (…) que, dado el plan adoptado, favorecerá la explotación de las ri- quezas del país, muchas de ellas apenas conocidas por falta de un centro donde, reunidas, puedan ser exami- nadas con comodidad y sin gastos”. Y continuaba “El citado plan es muy vasto, pero el Gobierno se propone dotar al museo de La Plata de los elementos que necesite para llevarlo a cabo, completando el programa de enseñanza que reúne, en una misma idea, colegios, escuelas normales, biblioteca, observatorio astronómico y museo. Dicho plan consiste en desarrollar, allí, el cuadro más completo posible de la naturaleza, según lo entiende la ciencia moderna, y tener principalmente reunida, armónica, sin soluciones de continuidad (…) las formas de la materia y de la vida en este continente”. Y proseguía “Los cientos de colegios de la provincia y sus bibliotecas preparan hoy a sus habitantes a estos goces y muchos de estos tomarán formas cuando, bus- cando útil tregua al trabajo diario, visiten el Observatorio Astronómico, cuyo personal (...) tendrá placer en ayudarlos a que penetren los portentosos fenómenos del mundo sideral, y luego pasen al museo, donde sin olvidar aquellos globos que solo muestran que existen, en sus luces, sus formas, sus movimientos, pero que las leyes de la analogía ayudan a comprender, examinen el que habitan en el museo, verán el mundo vivo, visible entre los oponentes torbellinos de la lógica evolución orgánica desde los tiempos más lejanos hasta ahora...” (Moreno, 1885: 9-10).
Todo esto se complementaría “creando alrededor del monumento que guarda las reliquias del pasado y del presente, el jardín botánico en que se cultive la flora argentina, la exótica que sea útil propagar, y la sección de zoología viva” (Moreno, 1886a: 188).
Moreno buscaba con las exhibiciones del museo ejemplificar no solo la evolución de la naturaleza de acuerdo a las últimas teorías científicas, sino también las posibilidades que las riquezas naturales ofrecen al es- píritu práctico y emprendedor. En sus palabras, el museo “indicará al espíritu práctico que en aquellos salones busque provecho, mientras descansa, mil aplicaciones de fácil acceso y buen rendimiento, y verá allí reunida la base de la riqueza del país” (Moreno, 1885: 13).
Simultáneamente, y solo veinticinco años después de la publicación de El origen de las especies, de Darwin, la disposición del óvalo del museo respondía, en el decir de Moreno, “a la grandiosa evolución universal y en sus salas se desarrollarán, de acuerdo con esa teoría, todas las formas de la vida nacidas paulatinamente de las combinaciones de las fuerzas naturales, desde los tiempos más lejanos que pueda investigar el hombre, hasta el presente. Así — proseguía Moreno— en una visita al museo se podrá pasar, algún día, revista a todo lo que ha vivido y vive sobre esta parte del globo; único modo posible de comprender en corto tiempo la majestuosa
armonía biológica que permite que, sin solución de continuidad sensible, se conozcan desde los primeros seres de sencillez imponderable hasta la organización humana; el visitante verá allí su árbol genealógico com- pleto” (Moreno, 1886c: 292-293). “Por ello —sostenía con orgullo— el Museo La Plata será el primero que se instale de acuerdo con las teorías biológicas evolutivas, habiéndose adelantado en esto (...) a los deseos emitidos en el viejo mundo por sabios de nota, los que se sorprenderán cuando sepan que en una ciudad de fundación tan reciente, que aún no figura en las cartas geográficas, se ha fundado un establecimiento igual al que deseaban un año después, como última expresión de la ciencia” (Moreno, 1886c: 288).
Invitación a G. Burmeister del 10 de noviembre de 1888 a la inauguración del Museo La Plata el 19 de noviembre de 1888. Copiador 1 del MLP, p. 548.
También decía que cuando el museo estuviera terminado y su existencia fuera conocida en los centros científicos del mundo, “el nombre de ‘La Plata’ será pronunciado con respeto y cariño por todos los que pien- san que la prosperidad de un pueblo depende ante todo del grado de instrucción intelectual de sus hijos”.
He aquí expresado el sentido y alcance que él dio al objetivo de difusión del conocimiento del MLP. Ese sentido era eminentemente popular y con ello se pretendía llegar a todos los seres humanos, sin distinciones de ninguna especie. No es de extrañar que el discurso de inauguración de algunas de las salas del museo, el 20 de ju- lio de 1885, estuviera a cargo de Domingo Faustino Sarmiento, quien siempre apoyó las actividades de Moreno. El edificio fue terminado y abierto al público, con todas sus colecciones montadas, el 19 de noviembre de l888, en ocasión del sexto aniversario de la fundación de La Plata. A partir de 1888, el MLP desarrolló una serie de actividades exploratorias, mayormente centradas en la Patagonia y en la provincia de Buenos Aires. Las expediciones llevadas a cabo tuvieron como objetivo principal la exploración geográfica y la colección de materiales geológicos, biológicos y antropológicos destinados, al igual que el programa de adquisiciones y canjes que se implementó, a enriquecer las colecciones y exhibiciones (Riccardi, 2008: 112).
Entre 1888 y 1889, la sección Exploraciones Nacionales del museo efectuó varias expediciones para colec- cionar materiales en los yacimientos fosilíferos descubiertos por Moreno en 1877 en el río Santa Cruz y efectuar reconocimientos y colecciones en la Isla de los Estados, Tierra del Fuego y Chubut Central (Moreno, 1890c).
En 1890 se iniciaron las publicaciones del MLP, las que fueron impresas en talleres creados al efecto con dine- ro del propio Moreno (cf. Riccardi, 1988). Los primeros trabajos (cf. Riccardi, 2008:113), incluidos en los Anales y la Revista, comprendieron contribuciones del primer encargado de la sección Paleontología, Alcides Mercerat, y de Mercerat y Moreno, sobre los mamíferos fósiles coleccionados por Moreno en 1874-1875 y 1876-1877 en
Asistentes a la Inauguración del Museo, 19 de noviembre de 1888. Desde la derecha, en 7.o, 8.o y 13.er lugar, F. P. Moreno, C. D’Amico y F. Ameghino. Sala Moreno, MLP.
el Terciario de Chubut y Santa Cruz. Mercerat, junto con Moreno, también publicó un catálogo bilingüe (caste- llano-francés) de pájaros fósiles. Por su parte, Moreno dio a conocer estudios sobre vertebrados, especialmente cetáceos fósiles, del Terciario de Chubut y Santa Cruz. Moreno y Lafone Quevedo publicaron, respectivamente, contribuciones sobre aspectos arqueológicos del noroeste de la Argentina y sobre lingüística.
En 1893, Moreno propuso a las autoridades de la provincia de Buenos Aires el inicio de una ampliación del edificio del museo. Allí puso de relieve que el plan original había sido “considerado demasiado vasto, y esta consideración y la falta de recursos (…) obligó a reducir sus proporciones”, pero como las construcciones originales “ya no son suficientes” para el “desarrollo rapidísimo de esta institución” y pese a “que el momento no es oportuno para que el erario provincial sufrague los gastos de nuevas construcciones en este museo…”, consideraba que “felizmente este puede emprenderlas con los recursos de su anexo, el taller de publicaciones, y en otras formas que no afecten el presupuesto de la administración” (UNLP, 1919). Posteriormente en 1894 presentó un proyecto de reorganización tendiente a suplantar la dirección unipersonal que ejercía por la de una Comisión Administradora y a lograr la autarquía financiera del museo.
Entre 1890 y 1895, las tareas de exploración del MLP prosiguieron en diferentes partes del sur y oeste del país, pero adquirieron mayor dimensión a partir de 1893, año en el que “el Gobierno nacional decidió pres- tar su cooperación a fin de que los trabajos que el museo hacía para estudiar el suelo argentino se realizaran con mayor facilidad” (Moreno, 1898: 210). Para esta época, Moreno se había ido rodeando de un conjunto de destacados técnicos y científicos (cf. Riccardi, 1989:17). La labor de especialistas argentinos, como los an- tropólogos Samuel Lafone Quevedo y Juan Bautista Ambrosetti, el paleontólogo Florentino Ameghino y los naturalistas viajeros Carlos Burmeister, Carlos Ameghino, Clemente Onelli y Santiago Pozzi, fue ampliada con la participación de especialistas extranjeros. De Rusia llegó el botánico Nicolás Alboff; de Holanda, el an- tropólogo Ten Kate; de Alemania, el ingeniero Gunardo Lange, los geólogos Rodolfo Hauthal, Juan Valentín y Walther Schiller, el antropólogo y filólogo Lehmann Nitsche y el entomólogo Carlos Bruch; de Inglaterra, el zoólogo y paleontólogo Ricardo Lydekker; de Suiza, los geólogos y paleontólogos Santiago Roth, Alcides Mer- cerat, Carlos Burckhardt y L. Wehrli, y el dibujante y arqueólogo Adolfo Methfessel; de Francia, el ingeniero Enrique Delachaux y el zoólogo Fernando Lahille; de Italia, el botánico Carlos Spegazzini.
Todos estos técnicos y especialistas, bajo las órdenes de Moreno, participaron en la exploración de dife- rentes regiones del país, en especial de la región cordillerana desde Mendoza hasta el seno de la Última Espe- ranza, ampliando las fronteras científicas del país y contribuyendo con sus colecciones a enriquecer el MLP.
De esta forma, el museo inició una nueva etapa y los trabajos comenzaron a orientarse hacia actividades de significación en la resolución del diferendo limítrofe con Chile (Riccardi, 1989: 18). Aquí resulta importante remarcar que todas estas tareas continuaron respondiendo a la iniciativa y planificación de Moreno, en pos de los objetivos que él mismo estableció. En sus propias palabras, “hacer conocer todo el territorio argentino en sus múltiples fases: en primer lugar, como poder económico y, en las regiones que limitan con otras naciones, todo lo que pueda contribuir a mantener la integridad del territorio argentino” (Moreno, 1898: 214).
Entre 1893 y 1895 el personal del museo recorrió “desde las heladas regiones de la Puna (…) hasta el Depar- tamento de San Rafael en la provincia de Mendoza, estudiando la geografía, la geología y la mineralogía, en las altas cumbres y en los vastos llanos y revelando por vez primera la fisonomía exacta de la orografía andina en tan vasta extensión, hasta entonces casi completamente desconocida”, siendo de lamentar, según sus palabras, que esos estudios no se hubieran realizado antes “para haber evitado no pocos trastornos en el trazado de las fronteras internacionales” (Moreno, 1898: 210). Esto llevó a que los estudios de índole geológica se realizaran de manera más organizada y continua, en comparación con los que se focalizaron en temas antropológicos, zooló- gicos y botánicos, y que estos estuvieran mayormente circunscriptos a intereses y acciones individuales, en una práctica que, después de 1905, con el alejamiento de Moreno, se generalizaría a toda la institución.
En 1894, por orden de Moreno, Hauthal colaboró en el examen topográfico y geológico de los departa- mentos de San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán en Mendoza. El objetivo era reconocer “depósitos carbonífe- ros y filones metalíferos” y hacer un “estudio geográfico y estadístico de la misma región”.
A partir de 1896, Moreno se desempeñó simultáneamente como perito argentino en la cuestión limítrofe con Chile, cargo que había rechazado en 1888 por considerar que no tenía méritos suficientes como para ac- tuar en el mismo nivel que Diego Barros Arana, perito por Chile.
En 1896, decidió efectuar “el reconocimiento geográfico y geológico, dentro de lo posible y en el perento- rio plazo de cinco meses, de la zona inmediata a los Andes y de la parte oriental de estos comprendida entre San Rafael, en la provincia de Mendoza, y el lago Buenos Aires en el territorio de Santa Cruz” (Moreno, 1898: 212). Decía: “La República no puede quedar estacionaria, ni contentarse con su fama de rica, fama más o menos bien merecida. Los que siguen el desenvolvimiento de las naciones sudamericanas, observan que no poca parte del progreso de la Argentina es ficticio. Sienten que solo se mueve en ella lo que está inmediato a los puertos, que pueden considerarse como pedazos de Europa, y que con raras excepciones se abandona el interior, desequilibrándose el país cada vez más como Nación” (Moreno, 1898).
Para ello, encomendó a sus colaboradores el estudio de tres grandes regiones:
Una ubicada entre San Rafael, en Mendoza, y Chos Malal, en el norte del Neuquén; otra entre los ríos Negro, Limay y Collón Cura, y el Nahuel Huapi; la tercera entre el lago Gutiérrez y el lago Buenos Aires, en Santa Cruz.
Según Moreno: “Todo este competente personal, perteneciente a las secciones topográfica y geológica del Museo de La Plata” se puso en marcha a principios de enero de 1896, mientras que él se dirigió a San Rafael en Mendoza y desde allí cubrió a caballo el trayecto hasta el lago Buenos Aires en Santa Cruz, encontrando a
Miembros de la Sección Topográfica del Museo de La Plata. De izquierda a derecha. Sentados: Enrique Wolff (noruego), Gunardo Lange (noruego), Teodoro Arneberg (noruego). Parados: Ludovico von Platten (danés), Jean Moreteau (francés), Juan Waag (noruego), Eimar Soot (noruego), Alfonso Schiörbeck (noruego), Emilio E.
su paso a las distintas comisiones. De esta manera, podría “tener una impresión personal del conjunto de los resultados y poder con ella darme cuenta luego de sus detalles” (1898: 213). Las conclusiones de esta expedi- ción múltiple, que finalizó en junio de 1896, fueron reseñadas por él (1898), e incluyó las instrucciones que dio a sus colaboradores y lo realizado por ellos.
Moreno, F. P., 1898, lam. 41. Itinerarios de la expedición del MLP en 1896.
Esta expedición de seis meses sirvió para el reconocimiento de un área de 170.000 km2 entre San Rafael y
lago Buenos Aires, con vistas a elaborar un plano en escala 1:400.000. En ella se recorrieron 7155 km a caba- llo, se determinaron 3 longitudes, 328 latitudes y 201 azimutes; se hicieron 360 estaciones con teodolito y 180 con brújula prismática; se realizaron 1072 estaciones barométricas y 271 observaciones trigonométricas de altura; se tomaron 960 clichés fotográficos y 6250 muestras de rocas y fósiles; y se confeccionó el primer plano preliminar del lago Nahuel Huapi y del valle 16 de Octubre.
Producto de esta misma expedición fue la propuesta de Moreno para que se construyera una red de líneas ferroviarias que uniera el Atlántico con la cordillera, la cual serviría de fundamento al proyecto que años después presentaría al Congreso de la Nación el Dr. Ezequiel Ramos Mejía, y que Moreno defendería desde