transporte público, hablamos del transporte de personas. (Gare Routière de Ziguinchor,
entrevista personal, 5 de febrero de 2016)
Ha hecho una pregunta muy interesante. La gestión de la Gare Routière. ¿Cómo funciona? Esto es muy importante. La Gare Routière ha sido construida por el Ayuntamiento. Es el Ayuntamiento quien construye la Gare Routière, y nosotros como chofers y transportistas la alquilamos. [...] Así, nosotros trabajamos allí y pagamos una cotización en relación al trabajo que desempeñamos allí. (Miembro 1, grupo focalizado, 8 de marzo de 2016)
Asociamos la idea de transporte público erróneamente, como lo hacemos con espacio público, a un espacio sin propiedad, un espacio de todos. Pero igual que el espacio público es, por definición, un espacio del Estado y sus administraciones, el transporte público en Senegal tiene también un propietario, una empresa privada que alquila el espacio público de la Gare Routière de Ziguinchor al Ayuntamiento. Por esto motivo, cada vez que un vehículo sale de la Gare Routière paga una tasa, de este modo se cubren los gastos de alquiler del terreno y los salarios de los administradores de la empresa privada.
Vamos por partes, pues. El espacio donde están las instalaciones de la Gare Routière de Ziguinchor es del Ayuntamiento de Ziguinchor. En consecuencia, este espacio, que para poder hacer un símil visual se asemeja más a un descampado español que a un edificio público, lo alquila la Administración de la Gar e Routière al Ayuntamiento. Nos encontramos entonces en que aquí la acepción de espacio público, igual que pasa en Europa, es más un concepto político que real.
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Son varios los autores que han estudiado el uso de la expresión espacio público desde diferentes corrientes de pensamiento. Desde la perspectiva arquitectónica-espacial, espacio público hace referencia a los espacios abiertos y accesibles a todas las personas, donde todas puedan estar y circular a diferencia de los espacios privados que tienen el acceso y el uso restringido (Chelkoff; Thibaud, 1992-1993). Se trata por tanto de entornos accesibles sin excepción. El espacio público nace, por lo tanto, en contraposición a la propiedad privada. Diferenciando así la dicotomía entre propiedad privada y propiedad pública. Se trata, básicamente, del vacío existente entre construcciones privadas. Pero este concepto que abarca, por regla general vías de circulación abiertas (calles, plazas, avenidas, parques, etc), también hace referencia a edificios públicos (estaciones de transportes públicos, bibliotecas, hospitales, etc) y a otros espacios de propiedad privada pero con una dimensión pública. “De esta forma, Franck y Paxson (1989) definen los espacios públicos como aquellos espacios, interiores o exteriores, de propiedad privada o pública, que usan las personas de manera temporal, pudiéndose considerar, por ende, tanto los lugares de consumo, los lugares de cultura, los lugares de tránsito, como los propiamente exteriores” (Díaz; Ortiz, 2003:400).
Desde la dimensión socio-cultural, se trata de un espacio de relación y de participación ciudadana. Es un espacio de interrelación entre diferentes agentes con intereses diversos. Pero también es un elemento de identificación comunitaria. Así pues, el espacio público también alude a lo simbólico, a lo ideológico y es un punto de encuentro y divergencia de ideas. Y puede, incluso, convertirse en un espacio ideal para la socialización intelectual y del arte. El espacio público supone pues un uso social colect ivo y multifuncional que cumple funciones tanto prácticas como simbólicas (Borja; Muixí, 2000).
Puede que la visión más poética del espacio público la encontremos en las palabras de Manuel Delgado (2015):
Los lugares públicos, es decir de esas superficies en que se producen deslizamientos de los que resultan infinidad de entrecruzamientos y bifurcaciones, así como escenificaciones que no se dudaría en calificar de coreográficas. ¿Su protagonista? Evidentemente, ya no comunidades coherentes, homogéneas, atrincheradas en su cuadrícula territorial, sino los actores de una alteridad que se generaliza: paseantes a la deriva, extranjeros, viandantes, trabajadores y vividores de la vía pública, disimuladores natos, peregrinos eventuales, viajeros de autobús, citados a la espera”18.
Pero desde la posición jurídica podemos definirlo, según Jordi Borja y Zaida Muixí (2000:27), como “un espacio sometido a una regulación específica por parte de la administración pública, propietaria o que
posee la facultad del dominio sobre el suelo y que garantiza la accesibilidad a todos y fija las condiciones de utilización y de instalación de actividades”.
En conclusión queda claro que la palabra público es más un eufemismo que una definición. Y al añadir la palabra público a transporte, pasa exactamente lo mismo. Ser público no significa que se opone a
privado, sino más bien que el propietario lo alquila a los usuarios para que puedan ocuparlo durante un
breve periodo de tiempo.
Cada vehículo que sale de la Gare Routière paga una cotización, ahora son 100 francos aquí en Ziguinchor, cada vehículo que sale y paga, le dan un ticket que le permite conducir hasta su destino. Así se organiza la Gare Routière de forma interna. (Miembro 1, grupo focalizado, 8 de
marzo de 2016)
La Gare Routière pertenece a la comuna [la región de Ziguinchor]. Así pues, nosotros
alquilamos el espacio al Ayuntamiento. Cada vehículo que sale de la Gare Routière paga lo que nosotros decimos "el derecho de estacionar". Esta suma de dinero pertenece al Ayuntamiento. Pero por otro lado, para la organización interna hay el ticket de 100 francos, cada vez que sale un vehículo, coge este ticket y este ticket permite a los agentes de la carretera saber que este vehículo viene de la Gare Routière. Es así como se gestiona. […] Por el alquiler del espacio, si hay elecciones, lo paga el que ha ganado. (Miembro 2, grupo focalizado, 8 de marzo de 2016).
De acuerdo con M. Coralli (2001:74), el espacio público en Senegal es de hecho la "prolongación del espacio privado, un espacio apropiable por una comunidad de vecinos, un lugar de reunión y de trabajo". De hecho, es la suma de estas prácticas las que hacen pensar erróneamente a los usuarios del espacio público que público significa comunitario.
Y en la Gare Routière estas prácticas sociables se hacen evidentes en todo momento. Además de la economía informal que gestiona el trabajo, el deambular de los vecinos, viajantes y amigos hace que la Gare Routière de Ziguinchor sea el modelo por excelencia de esta forma de espacio público. No he encontrado mejor definición para transmitir lo que significa una estación de autobuses en África que la descripción de Horta y Malet (2014:128) en su libro Hiace. Antropología de las carreteras en la isla de
Santiago (Cabo Verde):
Los conductores, ayudantes y limpiadores suelen entretenerse juagando a cartas y bebiendo grogu en las sillas y mesas al otro lado de la Shell, a veces en su cafetería, o en el parque asilvestrado enfrente del edificio de correos, donde descansan. En toda esta zona existe un ambiente sonoro de cláxones tocando permanentemente, zumbidos de coches al pasar y gritos entrecortados anunciando el destino de cada vehículo: “¡Praia, Praia” Algunos conductores charlan de pie o apoyados en elos coches un poco más atrás, en el descampado tras el otro margen de la carretera entre la Shell y el mercado. No hay banquillos para la espera
de los pasajeros, ni ningún tipo de protección que permita minimizar los nocivos frutos del tórrido Sol en África.