4.4 Reactive Robust Routing
4.4.1 The Reactive Robust Routing Algorithm
humana. “La literatura rusa y el psicoanálisis han captado la atención de grupos cada vez más amplios de intelectuales, pero casi exclusivamente de éstos. Las fuerzas profundas no se han hecho visibles para todos hasta la llegada de la guerra y las convulsiones de la posguerra. La razón, la humanidad y la cultura han [revelado?] una y otra vez una estremecedora impotencia” (2003*: 6).
Todavía es preciso indicar la im portancia que juega la reducción fenom enológica dentro del análisis que estam os realizando, pues es m ediante este proceder m etodológico que descubrim os al y o puro —en sentido husserliano- como punto de partida seguro de las reflexiones. Para analizar este tem a, nos vam os a centrar en el segundo capítulo de S erfin itoy ser eterno-. “A cto y potencia en cuanto m odos de ser”, pues en él Edith Stein dirige sus investigaciones sobre el ser h ad a “la conáencia en el sentido de la vida-delyd’, y com prender esta relad ó n entre el yo y la vida, desde la co n den da, es fundam ental En este punto nos encontram os en “e l cam po de la conciencid’’ com o “el cam po de investigadón fenom enológica
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privilegiado” (G onzález, 2005: 32). A ngela A les B ello, filósofa italiana especialista en el pensam iento de Edith Stein, ha indicado que “E l m om ento estable rastreado por la fenom enología es, paradójicam ente, lo que fluye, pero que fluyendo m antiene su propio sentido y puede ser captado en su esendalidad, se trata del fluir de las vivencias que son puestas en evidencia por la capaddad hum ana de captadas, esto es, la co n d en d a” (Ales B ello, 2002: 154).
Se puede dudar del objeto de la percepdón, en el sentido de un objeto trascendente em pleando e l argum ento esceptidsta, de ello trata la éno%i\, pero no se puede anular la experiencia de la percepdón que se tiene o se cree tener del objeto. La vivencia de un objeto (d <paivó|A£vov) posee m ayor certeza que el objeto m ism o, pues “es innegable todo lo que yo deseo y quiero, m is sueños y m is esperanzas, m is alegrías y m is tristezas, en una palabra, todo aquello en q u e jo vivo y existo” (Stein, 1994: 53); dicho de otro m odo, e l yo puro subyace y está presente en cada uno de m is actos: que yo piense, perciba, desee, etc., e l yo acom paña cada una de m is representadones, de tal form a que no puede haber vivencia alguna que no pertenezca al yo, que aparece com o residuo indubitable. A hora, el conocim iento que yo tengo de m i propio ser, aunque se m anifiesta pasajero y frágil, es e l “conocimiento más original... esta certeza es lo que m e está m ás cerca, es inseparable de m í y constituye un punto de partida detrás d d cual es im posible ir m ás atrás” (Ibíd.). Pero decíam os que m i ser “se m anifiesta pasajero y fiágil” y en d io debem os centrar d problem a d d tiempo y su reladó n con d ser, a la par d d análisis que harem os de la relad ó n entre el jo y la vida.
U na de las tesis de Edith Stein respecto del yo, la vida y d tiem po, afirm a que “E l yo está vivo en cada ahonT , lo cual no significa de ninguna m anera que d yo es eterno, pues está ligado estrecham ente a la tem poralidad, e l ser del yo es tem poral, por ende, fugaz. Nos encontram os
con este ser pasajero al dirigir la m irada al acto o pensam iento en e l que vivo ahora. A l hacerlo experim entam os el flujo de conciencia y vem os cómo vam os transitando incesantem ente en el devenir propio de nuestra interioridad, pasando de una vivencia, Erlebnis, a otra. Resulta casi im posible sostener la m irada a este ser, porque inm ediatam ente ya es otro —sem ejante al río de H eráclito. D ice Stein:
Cuando me vuelvo hada el ser, éste manifiesta, tal como es en sí mismo, un doble rostro: el dd ser y d dd no ser. El y o soy no resiste la mirada. El en quejo soy es siempre otro; y como d ser y d movimiento espiritual no están separados puesto que soy en el uno y en el otro, mi ser también es siempre diferente; d ser de hace un instante ha pasado y cedido su lugar al ser de ahora. El ser, dd que soy consdente en cuanto que es mi propio ser, no es separable de la temporalidad (Stein, 1994: 53- 54).
M as, este problem a que tiene que ver con la relación entre el ser y el tiem po encuentra su fundam ento en la propia interioridad, se m anifiesta en el m omento en que intentam os vem os a nosotros m ism os viviendo en un acto, es decir: viviendo ahora y nos percatam os que ese ahora es pasajero. E l problem a d d tiem po no radica únicam ente en que m i ser es puntiform e, es decir, ocupa un lugar en d m omento presente; se existe en un solo punto que se renueva inevitablem ente, que sigue su m archa sin detenerse. E l ser y el tiem po se interceptan precisam ente en d presente y en un solo punto.55 M as, ¿qué papel juegan d pasado y d futuro en esta rd ad ó n ontològica y tem poral en que vivo?
V aliéndose de la teoría del acto y la potencia, que resultan fundam entales dentro de la fenom enología ontològica steiniana en la que estam os, Edith Stein explica la reladón ontològica con d tiem po -p asad o , presente, futuro— a partir de estos dos conceptos tom istas, en parte como réplica a la concepdón heideggeriana del D asein, d d ser arrojado, d el encam inarse h ad a la nada, del ser-para-la-m uerte, sin dejar de red b ir d erto s estím ulos del m ism o, especialm ente de Sein und Zeit.56 L a fu sión de pensam iento que buscaba Edith Stein entre la fenom enología y d