Chapter 3 Extension to Classification in High Dimensional Data
3.5 Real Data
Las publicaciones, día a día, evolucionan en el uso de recursos gráficos más eficaces para llegar al lector. La imagen representa una verdad absoluta, creíble, y su combinación con el texto se revierte en mejores resultados para el mensaje. Sin embargo, buenas fotos y textos no bastan para “embrujar” al lector. También se precisa de un ritmo visual al interior de la página, de una armonía intencional entre imágenes y textos.
Los elementos del Diseño gráfico (la tipografía, la infografía y la fotografía) facilitan y complementan la lectura. Un buen diseño de plana perfecciona el tratamiento periodístico que se le haya dado a cualquier tema, pues lo realza. Según han dicho los especialistas, esto se logra mediante un “diagramado armonioso, con los tipos de letras adecuados, con textos
colocados de manera cómoda para el lector, con fotografías que amplían la información, con leyendas explicativas de la ilustración.” (Gargurevich: 85-86)
La letra escogida para conformar un titular, o para el texto, provoca también interpretaciones subjetivas en el lector. “La letra comunica mucho más que el simple texto (… ), va más allá del contenido del mensaje, es el elemento ambiental del texto que enuncia.” (Iglesias, 2004: 8) Por ello, se debe seleccionar la letra que transmita el mensaje de manera eficaz.
El diseñador gráfico Mario R. García, señalaba, veinte años atrás, que la tipografía constituye el elemento más importante de la confección de un periódico. Las letras se consideran como el marco visual que proporciona a los lectores la primera impresión de conjunto de una página impresa. Según palabras del prestigioso especialista ibérico, en su libro Diseño y remodelación de periódicos, “el confeccionador ha de seleccionar un tipo determinado y emplearlo en todo el periódico, estableciendo una continuidad visual y un orden”. (García, 1989: 87)
También propone la selección de otras tipografías para conseguir efectos especiales, como en citas, titulares, entre otros. De cualquier forma, los tipos de letras que se escojan deben cumplir con el requisito de legibilidad absoluta. Dado que la facilidad de lectura influye sobre el resultado final del mensaje, deben descartarse los tipos de letras que no sean instantáneamente legibles. (García, 1989)
Tipográficamente, los títulos requieren siempre una mayor exaltación. El tipo de letra, el tamaño y el color de los titulares deben diferenciarlo del texto. El puntaje de las letras de un titular, así como la cantidad de columnas que ocupe, depende de la valoración de la información que haga el medio de prensa. Así, un titular de gran tamaño responde a la intención de resaltar determinado texto periodístico, de ofrecerle un mejor tratamiento. La infografía constituye otra vía para transmitir información al lector. Su utilización apela a la rapidez didáctica e informativa de una tabla, de un diagrama, para reafirmar lo que dice el texto y facilitar nuevos datos. A condición de que no se abuse de ellos, los mapas, las tablas alfanuméricas, los gráficos o los símbolos simplifican contenidos que, por su complejidad o por motivos de espacio, no se incluyen en los textos.
Según José Luis Valero, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, la infografía constituye un aporte informativo que facilita la comprensión de los acontecimientos. Por definición, esta variante discursiva del Diseño gráfico cuenta con elementos icónicos y tipográficos que complementan –y hasta sustituyen – al texto periodístico. (Valero citado en Rodríguez, 2003)
Cuando acompaña a trabajos de la temática deportiva, la infografía proporciona datos, en su mayoría estadísticos, sin los que la información estaría incompleta. Además, se conjuga con el ritmo visual de las páginas deportivas, pues, a las características de veracidad, objetividad y actualidad que debe cumplir, la infografía suma la utilización de elementos que aportan una sensación de esteticismo en la plana.
Desde el surgimiento mismo de los medios impresos, la imagen fue un anhelo perenne, hasta que el desarrollo técnico de las máquinas de imprenta y la creación de métodos de fotograbado, permitieron su introducción. La fotografía “constituye la forma más común y más espectacular de crear una atracción gráfica instantánea”. (García, 1989: 58) En la imagen fotográfica, como en la infografía, la información y la estética andan de la mano. La fotografía no siempre puede sustituir al texto, aunque sí lo puede complementar, informativa y visualmente. Los periódicos contemporáneos entienden la fotografía como una interfase que, además de romper el gris aburrido de los bloques de texto, sirve de hilo conductor entre un artículo y otro.
La efectividad informativa de las fotografías se sustenta en su credibilidad. Incluso hoy, cuando mediante técnicas digitales se puede alterar su contenido, se cumple la vieja frase de que “una imagen vale más que mil palabras”. Una buena foto basta para llamar la atención sobre algo que, de otra forma, pasaría inadvertido. Pero no constituye un mensaje periodístico en sí misma. No debe aparecer en los periódicos como un ente aislado, sino “enmarcado dentro de un entorno estructurado por la leyenda, un titular y/o un texto escrito que, junto con ella, conforman una unidad”. (Abreu: 3-4)
Gargurevich cataloga a la fotografía como un imán que atrapa la atención del lector. El destacado especialista se hace eco de otros expertos en el tema, como Jochen Schlevoigt, profesor de la Universidad de Leipzig, y apunta que la fotografía cumple con múltiples requisitos en el cumplimiento de su misión en el Periodismo, pues resulta fácilmente
comprensible, arraiga con mayor rapidez en el receptor y ejerce gran influencia en los conocimientos del destinatario. (Schlevoigt citado en Gargurevich)
En las páginas deportivas, el Diseño gráfico ayuda al logro de un ritmo visual que complementa el contenido periodístico. Una de las características de las páginas deportivas radica, precisamente, en el amplio despliegue gráfico que domina la plana. La fotografía que se hace para este tipo de páginas requiere, como el propio Periodismo deportivo, de cierto nivel de especialización. Precisa de una mente ágil y alerta ante las continuas acciones que se suceden en un terreno de juego. El fotógrafo debe anticiparse a los movimientos de los atletas, mediante un conocimiento previo del deporte. (Tausk, 1984)