CHAPTER 5: CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS
5.2 Recommendations
La calidad es una de las grandes demandas que se hace a la Educación Superior Universitaria. Las razones son variadas, pero quizá las más sobresalientes sean la creciente escasez de recursos, la mayor oferta institucional y demanda por educación y la gran heterogeneidad que presenta dicha oferta. De esta forma se ha generado una gran presión sobre estas instituciones educativas en el sentido de necesitar mostrar lo que hacen y que los recursos que en ellas se invierten están plenamente justificados. Sin embargo, no es fácil definir el término calidad académica, porque de inmediato surgen preguntas relativas a qué medidas usar, con qué criterios se pueden seleccionar o cómo probar su validez. Y este es quizás el mayor desafío que existe en estos momentos.
Existen muchas y variadas definiciones de calidad académica; sin embargo, es probable que la mayor variación se encuentre en sus componentes, los cuales presentan a su vez parámetros propios de excelencia. En el caso de instituciones educacionales diferentes autores le adjudican al constructo calidad distintos elementos, y el rango de éstos va desde los más globales, como estilos curriculares vigentes en una
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institución o características de su medio ambiente académico, hasta la cantidad de doctores participantes en su cuerpo de profesores. La óptima combinación de aspectos seleccionados en un determinado contexto constituye un ideal de calidad, el cual, la mayoría de las veces es perfectible.
En este sentido, algunos privilegian indicadores de tipo cuantitativo tales como el número de postulantes que tiene la institución, o los puntajes obtenidos por éstos en las pruebas de admisión; otros modelos enfatizan aspectos más bien cualitativos como la coherencia que existe entre las políticas institucionales declaradas y lo que realmente se implementa al interior de la organización. Y hay quienes han desarrollado modelos integrativos, los cuales complementan ambos aspectos. También se escucha una demanda por efectividad, la cual se refiere a la congruencia que se verifica entre objetivos planificados y perseguidos, con los resultados que se obtienen. Según este planteamiento, una institución podría carecer de efectividad en su currículo, si lo que aprenden los estudiantes no guarda relación con los objetivos propuestos por el programa. Al respecto, cabe señalar la opinión de Patricia Cross (1975) cuando afirma que es posible detectar tres niveles de currículum, aquel que es descrito en el catálogo o boletín institucional, aquél que es enseñado por los profesores y aquel que es aprendido por los alumnos. La efectividad, en este planteamiento, debería estar reflejada en la consistencia que existiría entre los tres niveles curriculares.
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se emplean en los esfuerzos por establecer rankings entre las universidades se encuentran organizadas en tres categorías: los logros de los estudiantes, las actividades de los profesores y los recursos académicos de las instituciones. En cuanto a los logros de los estudiantes se incluyen los porcentajes de alumnos que se gradúan en el grado o el posgrado y los resultados obtenidos en sus estudios y en exámenes estandarizados y, también, los niveles de desempeño de los graduados en sus carreras profesionales. Las actividades de los docentes son medidas en encuestas de prestigio acerca de la calidad de los profesores y de los programas académicos de la universidad, los subsidios y publicaciones, los premios y las citas de sus trabajos, las patentes y el volumen de ingresos en dinero que aportan a la universidad. Los recursos académicos considerados son el gasto educativo por estudiante, la relación docente- estudiante y los recursos de biblioteca y equipamiento con los que cuenta la universidad. Estas categorías son elegidas, principalmente, no sólo porque se encuentran entre los indicadores que son relevantes, sino porque son fácilmente medibles. El propósito de usar el concepto, así definido, de “calidad académica” para la evaluación institucional, reduce, por tanto, su alcance y su sentido cualitativo a lo que es medible cuantitativamente. No es sencillo, pues, definir su significado porque, si adoptamos una postura crítica, es menester hacerlo respetando y comprendiéndolo en cambio, en toda su riqueza y complejidad.
140 5.1.2. El perfil de formación
El título profesional que otorga la universidad constituye un certificado de cualificación profesional. El primer paso, en el diseño de un programa de formación, debe consistir en la descripción clara de cuáles son los objetivos o los resultados esperados de los graduados, es decir, las competencias que deben alcanzar. La definición de los perfiles de formación en competencias es un paso necesario para fomentar la transparencia de los programas de formación.
El proceso de definición del perfil de formación y los agentes implicados en dicho proceso son elementos que determinarán la calidad de la propuesta formativa. Por ello, la definición de un plan de estudios debería iniciarse con el análisis de las competencias para las que tiene que habilitar el programa o carrera profesional, así como de los requerimientos formativos y de la tradición académica en los ámbitos nacionales e internacionales. Hay que pensar que la definición de los objetivos de formación es un compromiso que debe asumir la institución universitaria ante el usuario y la sociedad.
Tipos de competencias en el perfil de formación
Existe un consenso en la literatura curricular universitaria sobre la división entre competencias específicas o propias de una carrera profesional y las competencias genéricas o transversales a todas las carreras profesionales. Las competencias específicas están relacionadas de forma más directa con el manejo de conceptos, teorías o habilidades deseables en un investigador
141 o una persona profesional.
Dentro de las competencias específicas se incluyen tanto las referentes al corpus de conocimientos, conceptos y teorías propios y las habilidades cognitivas necesarias para gestionarlos (pensamiento analítico, habilidades de indagación, etc.) como las referentes a los conocimientos relativos a las técnicas, metodologías, procedimientos de trabajo o saber hacer propio y las habilidades cognitivas propias del profesional reflexivo (resolución de problemas, razonamiento inductivo, acción reflexiva, etc.).
Las competencias genéricas o transversales, comunes a la mayoría de las titulaciones, pero con balances distintos, hacen referencia a aspectos tales como los valores éticos, y de sostenibilidad, la capacidad de gestión de proyectos e información, el trabajo en equipo, la comunicación oral y escrita en distintos idiomas.
Las competencias genéricas o transversales no pueden tratarse de manera segregada en el currículo: deben impregnar de forma armónica el diseño de las asignaturas, aunque también existen opiniones tendentes a complementar esta orientación integradora con la programación, eventualmente, de algunas asignaturas ad hoc.
El perfil académico de las carreras profesionales debería de incluir por lo menos algunas de las siguientes competencias genéricas:
Habilidad para trabajar en equipos interdisciplinarios Reconocimiento de la diversidad y la multiculturalidad Conocimiento del campo de estudio
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Capacidad para aplicar conocimientos a la práctica Capacidad para generar nuevas ideas (creatividad) Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones Capacidad para aprender
Capacidad para ser críticos y autocríticos Habilidad en la toma de decisiones
Habilidad en el uso de ordenadores Compromiso ético
Habilidad para el trato interpersonal Conocimiento de una segunda lengua Habilidad para la investigación
Clases de perfil de formación
El perfil de formación se puede clasificar de la siguiente forma:
El perfil del ingresante, es la descripción de las características principales que la carrera demanda de quienes ingresan a ella.
El perfil del egresado, es la descripción de las características principales que deberán tener los educandos como resultado de haber transitado por un determinado sistema de enseñanza- aprendizaje. Dichas características deberán permitir la satisfacción de alguna o algunas necesidades sociales.
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El perfil profesional, se refiere a los logros que tendrá el egresado en los siguientes años de actividad profesional o académica, de acuerdo a la misión de la universidad y lo que el entorno laboral y social requiere. Se incorporan los desempeños profesionales que se desea que los egresados muestren en sus primeros años en el ámbito laboral y por tanto deben ser construidos a partir de la consulta a empleadores, profesionales y/o académicos reconocidos en la disciplina o campo profesional.