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“Digamos que el ideario popular en cuanto al uso del lenguaje había acortado esa frase Arsenal de Artillería de Marina Zárate llamándola Arsenal, con lo cual se le sacaba ‘de Marina’ con lo que no se contagiaba con lo que era la Armada en ese momento y en este lugar y en la Argentina”, estos interesante porque este apocope del nombre, tira la teoría de que lo que había ocurrido”, así explica René Palmieri como el uso cotidiano del lenguaje nos limita, nos acota y hasta nos protege, por- que además el Arsenal era una opción educativa más porque tenía una escuela de tornería de alto prestigio, por lo tanto solamente era el Arsenal.

En los días posteriores Lucy Castagnon estuvo en el Círculo Oficiales de Mar “emitiendo cheques para los civiles que habían sido damnificados”, confirma esta realidad René Palmieri quien nos cuenta que “el fin de semana que vuelvo supe que había pasado alguien del Arsenal preguntando por los daños ocurridos, en mi casa se produjo el abombamiento de las persianas y vidrios rotos también supe que a una señora, se le había caído el techo mientras dormía y todo se le atribuía a la explosión del polvorín quizás por un temor colectivo no dicho”… “Si recuerdo que la noche de la explosión yo me hallaba en un cumpleaños en la calle Güemes y lo que sentimos fue una detonación seca, la vibra- ción me separa de la pared en donde estaba apoyado. Seguimos hablando pero algo tiene que haber sucedido (me preguntaba) para que todos decidiéramos irnos a nuestras casas. Yo en el momento no desarrolle ninguna conciencia de lo que sucedía, todos nos preguntamos qué había pasado, respuesta no había en el momento, pero vuelvo a insistir, algo muy fuerte tiene que haber pasado para que en esa reunión colectiva todos quisiéramos irnos.”

Entrevista a Efrain Nores

“Yo hice la colimba del 15 de septiembre del 75 al 15 de septiembre de 1976. Como yo estudiaba me- dicina y los horarios me daban me quedé enganchado en la parte de Sanidad y ese día de la explosión me tocó la guardia. Estaba en el puesto de Suipacha y 9 de Julio y recuerdo que primero se ilumino el cielo como si fuera de día, todo anaranjado, sentimos el ruido y al momento se cayó el palo de luz sobre el puesto. En el mismo estaba con un ayudante de tercera y nos dimos cuenta que la garita se había electrificado porque veíamos los chispazos alrededor de nosotros, nos salvamos porque está- bamos sobre madera y luego que se cortó la luz, nos sacaron de allí adentro, entonces, empezamos a ver que salían los vecinos y el doctor Di Nápoli que era en ese entonces médico del Arsenal vino hacia donde estábamos nosotros. Cerca del puesto vivía un oficial de Prefectura que salió con una Ithaka y gritaba ¡Guardia! Guardia! Nosotros les decíamos que no podíamos salir del puesto por las calles, que debíamos quedarnos ahí, luego la directiva fue que nos paráramos en la esquina de 9 de Julio y Gral. Paz y que no debíamos dejar pasar a nadie, pero no pudimos hacerlo porque caían las ambulancias de todos lados, iban y venían, eran las ambulancias de Marina. Nos preguntábamos a qué hora nos iríamos de ahí porque sabíamos que cuando sucedía, por ejemplo, algo con un aspirante, solo pasábamos días con sumarios y declaraciones, pero acá, sorpresivamente, a las 8 de la mañana nos mandaron a casa...” “… Cuando entregamos la guardia y bajamos a Prefectura lo que vi tirado en cantidad fueron muchos matafuegos, la parte afectada fue la de bomberos...” “... Desde el 75 el Arsenal y Prefectura estaban separadas, adentro, las calles, estaban cortadas a modo de limite, me acuerdo también las casas con agujeros, balas tiradas, proyectiles de envergadura, la zona que más afectada vi, fue la que va entre Gral. Paz y Adolfo Alsina...” “… Nunca se tocó el tema en la parte de Prefectura

y eso que había quedado destruido, también la Dirección de la Escuela y la Jefatura de Prefectura. Yo también me acuerdo que Embon Secretario de Obras Públicas de Arrighi (Primer Intendente después de la Dictadura) fue el encargado de la refacción de la Prefectura, rompieron e hicieron todo de nuevo. La bolilla que se corría es que había sido un atentado y que había sido un colimba, yo zafe nunca me llevaron a declarar…”(…) “… En Marina estaban los bichos verdes, los infantes de marina.” (…) “… Marina y Prefectura eran dos mundos aparte y los infantes daban miedo, son tipos muy jodidos, además, como ellos practicaban en la bahía no dejaban que te acercaras. Nosotros, los enganchados, que éramos más civilachos no teníamos contacto, no nos dejaban acercar ni al alambrado, te comías un reto que ni te cuento, y hasta nos podían correr a tiros… Bueno, mirá, yo lo que recuerdo es que había explosiones todo el día y nos decían que se fabricaban bombas que se vendían al extranjero, o sea que, siempre estaban probando armamento..”

Testimonio del Pera Bugliotti: músico.

“… Recuerdo que fue el 16 de octubre a las once y cuarto de la noche, yo estaba en el Centro tomando un cafecito y el cielo se puso naranja, le pedí a un amigo que me trajera hacia mi casa enfrente del Arsenal. Había escombros por todos lados y me quede en la esquina petrificado porque estaba tan obnubilado que hasta me pareció ver que al muro le faltaba un pedazo del paredón, por suerte el paredón y la barranca freno la onda expansiva. Sé que allá atrás murió una señora, la Sra. de Vallido que le cayó una piedra que perforo el techo, la Sra. estaba durmiendo y que otra en 3 de Febrero que le cae algo en la cabeza cuando sale al patio, acá rompió ventanas, vidrios, sacó una puerta de cuajo y la estampó contra la pared, a la casa de la esquina la destruyó totalmente...” (…) “… Se hablaba de una cifra de cinco muertos y de un cohete teledirigido, se decía también que el viernes había llegado un cargamento con una bomba adentro. Al otro día esto era un zona turística, esa tarde me fui a la casa de mi novia un poco más tranquilo, cuando volví, no me dejaban pasar, todo estaba cerrado y me dijeron, si no te vienen a buscar de tu familia no te podemos dejar pasar, así que tuve que llamar a alguien de mi casa para que corroboren que ahí vivía… Ante la tragedia vivida parecía cómico que lo debían haber hecho el día anterior con respecto a la seguridad de su arsenal lo estaban haciendo después que todo había pasado.”

Entrevista a Sergio Robles

“Este lugar fue elegido para poner el Arsenal porque es un puerto natural de aguas profundas, cuan- do se crea el Arsenal los barcos cargados de municiones anclaban acá y porque la barranca no cae directamente al río por lo tanto, hay un espacio de bañados hasta llegar a la orilla. La Base Naval se limitaba en 1880, con muelles de la Municipalidad y el muelle de la Armada propiamente dicho, las construcciones más viejas que tenía el Arsenal fueron las que se destruyeron en la explosión del 76, allí se encontraba también en la parte más alta sobre la barranca un cementerio que al instalarse el Arsenal fue cambiado de lugar y llevado al emplazamiento actual. El polvorín estaba ubicado debajo de la barranca, no se sabe hasta el día de hoy si fue producto de un accidente por negligencia o de un

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