Euclides nació en la Comunidad “Huampamí”, la cual se encuentra ubicada en el distrito del Cenepa, provincia de Condorcanqui, región Amazonas. La comunidad se encuentra conformada por individuos que se identifican con el pueblo indígena Awajún. De acuerdo a lo que indica Euclides, el 99% de las personas que viven en la comunidad hablan awajún, el 1% restante habla español, estas personas son profesores o gente que ha llegado a la comunidad de otras zonas. (Euclides Espejo, 2016)
Respecto a su vida en la comunidad, Euclides relata que, vivía feliz en contacto con la naturaleza, jugaba y se bañaba en el rio.
“Como que ahí juegas, te botan (en el rio). Esa parte no sé cómo aprendí a nadar. Pero yo entre broma, te digo. Nosotros nos subíamos al árbol más alto, para saltar desde ese árbol. Para demostrar quién salta más alto ¿no?” (Euclides Espejo, 2016)
Lo que valora Euclides de su vida en la comunidad es la libertad que tenía de niño: “(…) corríamos en contra del viento. Ahí es donde uno realmente vive” (Euclides Espejo, 2016). No obstante, relata también, que no todo era felicidad; y, que hubo momentos en los que sufrió.
Euclides cuenta que, desde pequeño escuchaba a algunos de sus amigos hablar de grupos musicales, sin embargo, él no podía comentar porque no tenía dinero para atender a estos eventos en la ciudad. Lo mismo le pasaba cuando veía a otros niños o personas comer galletas, pan o tomar gaseosa. Él no podía comer ni tomar esos alimentos porque su familia no tenía dinero para adquirirlos.
Cuenta Euclides que, un día cuando era pequeño le dijo a su abuela:
“Y yo le decía a mi abuelita: Abuelita... Yo vivía más con mi abuelita. Yo siempre buscaba que mi abuelita me cuente cuentos y ella me contaba varios. Y yo le decía: “Abuelita, el día que yo sea grande, yo voy a trabajar, donde sea voy a trabajar. Voy a comprar un saco de pan, una caja de gaseosa, una caja de galleta y me voy a sentar a comer eso” (Euclides Espejo, 2016)
Euclides señala que desde pequeño no comprendía porqué algunas personas poseen más cosas que otras. Su familia no tenía deslizador para movilizarse en el rio, sin embargo, él veía que otras personas si poseían este tipo de vehículo. Euclides tenía siempre muy presente, las situaciones que reflejaban algún tipo de desigualdad. Al respecto, él cuenta:
“(…), yo veía a mi papá, mi mamá. Veía gente que venía en deslizador. Y decía: ¿Por qué yo también no puedo venir en deslizador? Mi mente estaba en eso. Siempre, desde pequeño” (Euclides Espejo, 2016) Es así que, Euclides, muy a pesar de lo bueno que le ofrecía su comunidad, decidió salir en busca de nuevos horizontes. Cabe indicar que, en la comunidad de Euclides solo se dictaba en el colegio primaria. Esta situación también fue clave para tomar la decisión, a los 16 años, de dejar la comunidad y estudiar la secundaria en otro lugar. Euclides cuenta que, para salir de su comunidad pidió ayuda a su hermana. Ella lo ayudó a encontrar trabajo a los 16 años en el distrito de Nieva. Luego de cuatro meses trabajando en la ciudad, consiguió dinero suficiente para estudiar su secundaria en Bagua.
“(…) Yo cuando buscaba como salir. Yo me acuerdo que, como mi papá no tenía como ayudarme, fui donde mi hermana: Hermana, le digo “Quiero terminar mi secundaria.” (…) Y después pensando, como tenía una amiga en Bagua… “Quiero terminar en Bagua,” le digo. “¿Cómo vas a hacer?” me dice. “Quiero que me des la oportunidad de trabajar” le digo. En Nieva te puedo mandar con el padre Arce. “¡Ya!” le dije y trabajé 3, 4 meses. Con lo que ahorré viajé a Bagua, (…) Y ahí aprendí el español un poco. Eso me ayudó bastante. Entonces ni bien termine secundaria, no sabía qué hacer. Pero ya más o menos hablaba español.”
Al igual que Abel, la familia de Euclides no tenía los medios económicos para enviarlo a estudiar fuera de su comunidad. De esta forma, Euclides tuvo que empezar a trabajar desde adolescente.
Luego de terminar la secundaria, a los 22 años, Euclides se entera de la existencia de la modalidad de ingreso por aborígenes amazónicos que ofrecía la UNMSM. Justo en ese momento, su hermano mayor entró a trabajar y pudo prestarle 300 soles para viajar a Lima.
Cuando llegó a lima, señala que, tuvo problemas para comunicarse en español; “(…) ni si quiera sabía cómo iniciar una conversación en este idioma”, refiere. Asimismo, indica que el nivel académico que necesita un estudiante para hacer carrera en UNMSM era mucho mayor al nivel que él y sus hermanos comuneros tenían.
Euclides quiso, inicialmente, estudiar ingeniería agrónoma, le gustaba todo lo relacionado al trabajo de campo. No obstante, hubo un episodio que le hizo cambiar de opinión y optar por estudiar derecho. Este episodio se encontraba relacionado con algunas actitudes que vio en su padre.
“El asunto es que vi cuando mi papá tenía sus problemas, en mi pueblo veía tanta injusticia e incluso mi papá me cambió la idea. Mi papá me dio 50 soles para entregarle a un policía. Eso cambió mi perspectiva totalmente. (…) Porque dije, no, así como mí papá le piden su coima, así es la comunidad. Entonces yo tengo que estudiar para defenderla. Eso fue lo que me cambio. Pero ahora siento que para apoyar a mi pueblo yo tengo que tener la solvencia económica lamentablemente, porque para luchar contra grandes, al menos tienes que disponer de algo.”(Euclides Espejo, 2016)
Finalmente, Euclides postula a la universidad e ingresa. El comunero, refiere que estudiar en UNMSM fue bastante complicado por dos motivos inherentes a su condición de indígena: (i) los escasos recursos; y, (ii) el trato denigrante que recibió. Respecto al primer problema, Euclides señala que los recursos económicos no le eran suficientes para alimentarse adecuadamente, comprar materiales de estudio y movilizarse.
“(…) el problema por pasaba mucho por lo que es lo económico. Porque no teníamos cómo sacas separatas, no teníamos qué comer, no teníamos cómo movilizarnos.” (Euclides Espejo, 2016)
En búsqueda de una solución para sus problemas, Euclides cuenta que, buscó apoyo en las organizaciones indígenas, no obstante, ninguno de los dirigentes quiso ayudarlo.
“Entonces, cuando llegué, fuimos a tocar la puerta primero a AIDESEP. Luego subimos a CONAP. Y de las palabras de los dirigentes, siempre fue eso (No hay recursos). Y por eso yo digo, ellos son los primeros en quitar los sueños de los jóvenes. Nunca nos dijeron ¿sabes qué? Te vamos a acompañar. Te vamos a hacer trabajar. Nada. Simplemente su palabra era: “Bueno ustedes están en la universidad”. (Euclides Espejo, 2016)
Frente a este rechazo, Euclides cuenta que tuvo que empezar a buscar trabajo para mantenerse estudiando en la universidad. Es así que, gracias a la ayuda de una trabajadora de la universidad, pudo conseguir un trabajo como vigilante nocturno.
“(…) yo por ejemplo trabajaba en el comedor, en la cocina, en el gimnasio, cuidando el gimnasio, para poder estudiar ¿no? Menos mal como te digo, siempre ha habido personas que me acompañaban. Por ejemplo, en San Marcos había una señora que me decía: “¿Sabes qué? Voy hacer el trabajo para que tú vayas ahí”. Y me acuerdo que la señora me creaba espacio para que en la noche yo me quedé vigilando el gimnasio de la San Marcos. Desde las 10pm hasta las 6am. ¿Tú crees que ella pensaba que me iba quedar a cuidar y no a estudiar?” (Euclides Espejo, 2016)
A diferencia de otros estudiantes que no trabajan, o que trabajan durante el día, Euclides tuvo que mantenerse trabajando a lo largo de su carrera en puestos que demandaban un mayor esfuerzo que otros en promedio.
Ahora, por si no fuera suficiente tener que lidiar con problemas ocasionados por la escasez de recursos económicos, Euclides señala que también tuvo problemas con el trato que recibía en la universidad. Así, él recuerda uno de los episodios que marcó el inicio de su vida universitaria, y le hizo entender que ya no se encontraba más en su comunidad.
“Por ejemplo; a mí un día un profesor me dijo, yo me acuerdo hasta ahora todo, yo le dije: “Pucha profesor, no tengo para sacar mi separata” y me dice: “Si tú no tienes plata, entonces, ¿Para qué has venido acá? (…) Es algo que marca con toda seguridad… (…) ¿Con qué vas a estudiar me dijo? (…) son cosas que uno aprende en la vida ¿no? Son cosas que te chocan; y, que, claramente… (Te marcan).” (Euclides Espejo, 2016)
Sin perjuicio de estas dificultades, Euclides consiguió terminar satisfactoriamente su carrera. Actualmente, Euclides se encuentra elaborando su tesis de licenciatura. El tema sobre el que versará la investigación será las inscripciones de comunidades indígenas.
Pues bien, se tiene hasta este punto que Euclides es un peruano awajún miembro de la comunidad indígena Huampamí, bachiller en derecho de la UNMSM, que actualmente se encuentra elaborando su tesis para licenciarse como abogado.