2. Theoretical Background
2.2. Remote Sensing Data Analysis
En los estados holotrópicos de conciencia, ya se produzcan espontáneamente o sean inducidas por técnicas antiguas o mo dernas de alteración de la mente, es posible trascender de diver sas formas los límites individuales del yo encarnado. Estas expe riencias nos brindan la oportunidad de convertirnos en otras personas, grupos de personas, animales, plantas o incluso en los elementos inorgánicos de la naturaleza y del cosmos. En este proceso, el tiempo no parece ser un obstáculo, y los aconteci mientos del pasado y del futuro se manifiestan como si ocurrie ran en el presente.
Experiencias de este tipo conllevan una profunda compren sión muy convincente de que todos los límites del mundo mate rial son ilusorios y de que el universo entero tal como lo conoce mos, tanto en sus aspecto espacial como temporal, es un tejido unificado de acontecimientos producidos en la conciencia. En es tas experiencias se vuelve evidente que el cosmos no es una rea lidad material ordinaria, sino una creación de la energía cósmica inteligente o de la Mente Universal. Estas experiencias desvelan así lo “Divino Inmanente”, deus sive natura, o dios manifestado en y como el mundo fenoménico. También desvelan que cada uno de nosotros estamos esencialmente en armonía con todo el tejido de la creación y con todas sus partes.
Mientras que estas experiencias transpersonales cambian es pectacularmente nuestra comprensión de la naturaleza y de la re alidad material cotidiana, existen otras que revelan dimensiones de la existencia que de ordinario están completamente ocultas a nuestra percepción. Esta categoría incluye entes desencarnados, dioses y demonios diversos, reinos mitológicos, seres suprahu- manos y el mismo principio creador divino. Por contraste con lo
“Inmanente Divino”, podemos hablar en este caso de lo “Tras cendente Divino”, puesto que los reinos y seres que encontramos en estas circunstancias no forman parte de nuestra realidad coti diana; pertenecen a un ámbito y orden de la existencia diferentes. Las experiencias de este tipo demuestran que las creaciones cósmicas no se hallan limitadas a nuestro mundo material, sino que se manifiestan en muchos niveles y en muchas dimensiones. Igualmente, la posibilidad de tener experiencias unitivas no se halla confinada al mundo material, sino que se extiende a otros ámbitos. Así pues, no sólo podemos ver y encontrar a los habi tantes de las regiones arquetípicas, sino que también podemos fundirnos realmente con ellos y convertirnos en ellos. Y en los lí mites extremos de nuestra autoexploración vivencial, podemos descubrir el mismo principio creador y reconocer nuestra identi dad fundamental con él.
La experiencia de lo Inmanente Divino revela la naturaleza sagrada de la realidad cotidiana y la unidad subyacente del mun do de la materia, que para un observador desprevenido parece es tar hecho de objetos separados. Al revelar que todos los límites dentro del mundo material son arbitrarios, estas experiencias ha cen que sea patente el hecho de que cada uno de nosotros tiene en esencia la misma identidad que todo el campo espacio-temporal y que, en definitiva, poseemos la misma energía creadora cósmi ca. Comparativamente, las experiencias de lo Trascendente Divi no no nos muestran sólo nuevas formas de entender y percibir el mundo familiar de nuestra vida cotidiana, sino que también reve lan la existencia de dimensiones de la realidad que ordinaria mente son invisibles, o “transfenoménicas”, en especial aquéllas que abundan en formas y patrones cósmicos primordiales que G. C. Jung (1956) llamó arquetipos.
Como ya hemos visto, el mundo de los arquetipos, aunque normalmente imperceptible, no está totalmente separado de nuestra realidad material de cada día. Está íntimamente entreteji do con ella y desempeña un papel esencial en su creación. De ; esta forma representa una dimensión superior que form a e infor-
ina la experiencia de nuestra vida cotidiana. La esfera arquetípi- ca constituye así un puente entre el mundo de la materia y el cam po indiferenciado de la Conciencia Cósmica. Por ello, la expe riencia de lo divino trascendente es algo más que simplemente la experiencia de otro “canal cósm ico”. También suministra com prensiones profundas del proceso por el que se crea la realidad material; nos proporciona un “vislumbre de la cocina cósmica”, como la llamaba uno de mis clientes de Praga.
La obra cósmica ofrece muchas oportunidades de tener expe riencias que temporalmente nos permiten salir del papel que es tamos desempeñando en el guión cósmico, reconocer la naturale za ilusoria de la realidad cotidiana y descubrir la posibilidad de volverse a unir con la fuente. Los estados holotrópicos facilitan una comprensión de estas experiencias unitivas diametralmente opuesta a la posición de la corriente psiquiátrica dominante. En lugar de ser distorsiones de la percepción correcta del mundo ma terial causadas por procesos patológicos del cerebro, estas expe riencias brindan comprensiones profundas de la verdadera natu raleza de la realidad. Revelan la existencia de fenómenos que representan estados intermedios en el proceso de la creación en tre la conciencia indiferenciada y la Mente Universal, por una parte, y de la experiencia específicamente humana del mundo material, por otra. Como conllevan la trascendencia de los lími tes individuales y expanden el sentido de la propia identidad en la dirección holotrópica, sirven como hitos importantes a lo largo del viaje del despertar espiritual.