… …
Artículo Segundo. Se adicionan las fracciones XXXVIII, XXXIX y XL al artículo 3, y una fracción VI al artículo 36 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, para quedar como sigue:
Artículo 3. … I. a XXXVII. …
XXXVIII. Cambio climático. Se entiende un cambio de clima atribuido, directa o indirectamente, a la ac- tividad humana que altera la composición de la at- mósfera mundial y que se suma a la variabilidad na- tural del clima observada durante periodos de tiempo comparables.
XXXIX. Efectos adversos del cambio climático. Se entiende los cambios en el medio ambiente, físico o en la biota, resultantes del cambio climático, que tie- nen efectos nocivos significativos en la composición, la capacidad de recuperación o la productividad de los ecosistemas naturales, o sujetos a ordenación, o en el funcionamiento de los sistemas socioeconómi- cos, o en la salud y el bienestar humanos.
XL. Gases de efecto invernadero. Aquellos compo- nentes gaseosos de la atmósfera, tanto naturales co- mo antropógenos, que absorben y reemiten radia- ción infrarroja.
Artículo 36. … I. a V. …
VI. Procurar y fomentar la reducción de los efectos adversos por el cambio climático.
…
Transitorio
Artículo Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Fe- deración.
Dado en el salón de sesiones del Palacio Legislativo de San Lázaro, a 14 de octubre de 2008.— Diputada Maricela Contreras Julián (rúbri- ca).»
El Presidente diputado César Duarte Jáquez: Túrnese a la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Natura- les.
Tiene el uso de la palabra la diputada Irene Aragón Casti- llo. Diputada Irene Aragón Castillo… se difiere.
LEY FEDERAL DE TURISMO El Presidente diputado César Duarte Jáquez: Tiene el uso de la palabra el diputado Ramón Ignacio Lemus Mu- ñoz, para presentar iniciativa que reforma y adiciona los ar- tículos 2o., 9o. y 12 de la Ley Federal de Turismo, suscri- ta por él mismo y por el diputado Javier Martín Zambrano Elizondo, del Grupo Parlamentario del PAN.
El diputado Ramón Ignacio Lemus Muñoz Ledo: Con su permiso, diputado presidente.
Compañeras legisladoras y compañeros legisladores, los suscritos, diputados federales Ramón Ignacio Lemus Mu- ñoz Ledo y Javier Martín Zambrano Elizondo, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 55 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congre- so General de los Estados Unidos Mexicanos, someten an- te esta soberanía la presente iniciativa, con base en la si- guiente exposición de motivos.
El turismo es uno de los sectores económicos que más se ha desarrollado con la globalización, constituyéndose en una eficaz línea de relación intercultural, económica y so- cial, ubicando así a nuestro país como uno de los 10 desti- nos más visitados en el mundo, y obteniendo de esta acti- vidad su tercera fuente de ingresos. La percepción de la cultura como un detonador del desarrollo ha generado cam- bios en la demanda turística, al incrementarse las visitas a sitios y zonas arqueológicas, lugares sagrados, museos y templos, entre otros, impulsando de manera significativa lo que se ha denominado “turismo cultural”.
Según el Estudio Estratégico de Viabilidad de Turismo Cultural 2002, de la Secretaría de Turismo y el Centro de Estudios Superiores de Turismo, el turismo cultural se de- fine como “aquel viaje turístico motivado por conocer, comprender y disfrutar el conjunto de rasgos y elementos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afecti- vos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social en un destino específico”.
En el contexto de la diversificación de los productos turís- ticos el turismo cultural ha adquirido un auge importante al desempeñar un papel fundamental en las actividades para difundir, preservar y disfrutar el patrimonio cultural y tu- rístico que tiene nuestro país.
Una relación entre el patrimonio y el turismo cultural en la que ambos sean beneficiados es posible, siempre y cuando se establezcan parámetros adecuados que equilibren los be- neficios económicos con el desarrollo sustentable de las poblaciones involucradas. Es preciso realizar acciones en- caminadas a lograr una política turística que no sea agresi- va para el medio ambiente, que favorezca la conservación de los vestigios, que promueva la creatividad de las comu- nidades que habitan la región y recupere sus valores cultu- rales.
El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 subraya que el fomento del turismo cultural será un instrumento detona- dor del desarrollo regional, y no hay duda de que uno de los principales atractivos de México es su enorme riqueza cul- tural, la cual ha sido reconocida por la UNESCO con más de 20 ciudades que son patrimonio de la humanidad, 35 pueblos mágicos y más de 100 mil sitios arqueológicos identificados.
Los valores artísticos e históricos de las civilizaciones pre- hispánicas y de sus etapas colonial y decimonónica, sus ciudades y tradiciones vivas llenas de leyendas, fiestas, fes- tivales, fiestas patronales y gastronomía lo convierten en un país considerado “megadiverso” por el Centro de Moni- toreo de Conservación Mundial, agencia científica oficial del Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas. En razón de su importancia, el objeto de la reforma que hoy presento es incorporar el turismo cultural sustentable a la Ley Federal de Turismo, a fin de que se encuentre recono- cido dentro del marco jurídico correspondiente, lo cual re- presenta el punto de partida que permitirá coordinar es- fuerzos entre los tres niveles de gobierno que fomenten su desarrollo, fortaleciendo los mecanismos para lograr el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y culturales que posee nuestro país.
En mérito de lo expuesto, señor presidente, solicito que se inserte íntegro el texto de la iniciativa que hoy presento, y la cual se encuentra publicada en la Gaceta Parlamentaria. Es cuanto, señor presidente.
«Iniciativa que reforma y adiciona los artículos 2, 9 y 12 de la Ley Federal de Turismo, suscrita por los diputados Ra- món Ignacio Lemus Muñoz Ledo y Javier Martín Zambra- no Elizondo, del Grupo Parlamentario del PAN
Los suscritos, diputados federales Ramón Ignacio Lemus Muñoz ledo y Javier Martín Zambrano Elizondo, integran-
tes del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexi- canos, y 55 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, so- meten ante esta soberanía la presente iniciativa con pro- yecto de decreto para incluir el turismo cultural sustentable dentro de la Ley Federal de Turismo, bajo la siguiente:
Exposición de Motivos
El turismo es uno de los sectores económicos que más se ha desarrollado con la globalización. En los últimos años, se ha transformado en uno de los sectores de más rápido crecimiento, además de que se ha convertido en una eficaz línea de relación intercultural, económica y social. Nuestro país es uno de los diez destinos más visitados en el mundo, y obtiene de esa actividad su tercera fuente de ingresos.1 El pasado mes de abril el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo Torres, dio a conocer que durante los dos prime- ros meses de este año, ingresaron a nuestro país 2 mil 616 millones de dólares por concepto de divisas internaciona- les, lo que representa un incremento de 7.5 por ciento res- pecto al mismo periodo en el año 2007. Asimismo, subra- yó que de acuerdo con la cuenta de viajeros internacionales del Banco de México, México recibió 3 millones 579 mil turistas tanto en el interior del territorio nacional como en la región de la franja fronteriza, lo que representa un 5.8 por ciento más que lo recibido en febrero de 2007. Según informes presentados por la Organización de las Na- ciones Unidas, el turismo está considerado como uno de los sectores económicos más importantes, pero también uno de los peores enemigos para el medio natural. A partir de este razonamiento, diversos países y organismos inter- nacionales han empezado a considerar los impactos del tu- rismo sobre el medio ambiente.
Bajo este criterio fue que se creó el Programa de las Na- ciones Unidas para el Medio Ambiente, que, en colabora- ción con la UNESCO, Organizaciones No Gubernamenta- les y otros organismos internacionales relacionados con el sector turístico, tiene entre sus objetivos primordiales pro- mover la producción y el consumo sostenible en las activi- dades turísticas, asesorando a los sectores público y priva- do en la implementación de estrategias encaminadas a lograr un desarrollo sostenible.
En 1980, la Conferencia Mundial del Turismo convocada por la Organización Mundial del Turismo (OMT) en la De- claración de Manila estableció los principios para una for- ma nueva de turismo que, a pesar de que todavía no se le denominaba sostenible o sustentable, era respetuoso con el individuo, el medio ambiente y la comunidad: “Los recur- sos turísticos de que disponen los países están constituidos a la vez por espacio, bienes y valores. Se trata de recursos cuyo empleo no puede dejarse a una utilización incontrola- da sin correr el riesgo de su degradación, incluso de su des- trucción. La satisfacción de las necesidades turísticas no debe constituir una amenaza para los intereses sociales y económicos de las poblaciones de las regiones turísticas, para el medio ambiente, especialmente para los recursos naturales, atracción esencial del turismo, ni para los luga- res históricos y culturales. Todos los recursos turísticos pertenecen al patrimonio de la humanidad. Las comunida- des nacionales y la comunidad internacional entera deben desplegar los esfuerzos necesarios para su preservación. La conservación de los lugares históricos, culturales y religio- sos, en toda circunstancia y especialmente en tiempos de conflicto, constituye una de las responsabilidades funda- mentales de los Estados.”2
Posteriormente, la OMT en el marco de la Década Mundial del Desarrollo Cultural y el Turismo Duradero (1988- 1997), desde una postura precursora para esa época, se ani- mó a comprometer al sector turístico con los modelos eco- nómicos vinculados al paradigma ambiental, lo que significaba, esencialmente, preservar el patrimonio turísti- co, ya sea natural, urbano o cultural, para el mayor núme- ro de generaciones futuras.
De ahí el surgimiento del principio del turismo sustentable, propuesto por la OMT en 1988, entendido como una acti- vidad orientada a la gestión de todos los recursos de mane- ra que se satisfagan las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultu- ral, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad bioló- gica y los mecanismos de apoyo a la vida.
A su vez, la Comisión Permanente de Turismo del Parla- mento Latinoamericano reunida en La Habana en 2002, concluyó en el acta de dicha reunión que cuando se habla de desarrollo sostenible del turismo se entiende que es el desarrollo que resuelve las necesidades de la gente de hoy, sin comprometer las posibilidades de las generaciones fu- turas de resolver sus propias necesidades en lo que respec- ta al acceso a los recursos naturales, a un ambiente sano y a su cultura.3
En marzo de 2004, el Comité de Desarrollo Sostenible de Turismo de la OMT, en su reunión de Tailandia, acordó examinar y reformular la definición de turismo sostenible poniendo énfasis en el equilibrio entre los aspectos am- bientales, sociales y económicos, así como en la necesidad de aplicar principios de sostenibilidad en todos los sectores del turismo, haciendo referencia a objetivos mundiales ta- les como la eliminación de la pobreza.
Es a partir de aquí que, desde la OMT y otras organizacio- nes internacionales, comienzan a formularse una serie de declaraciones y documentos que buscan dar sentido al compromiso original y determinan pautas concretas de po- lítica y gestión para la sustentabilidad, desde una visión económica, ambiental y ética.
Así surge el concepto de turismo sustentable, cuyo objeti- vo es rescatar y proteger los recursos naturales y culturales de una región, favoreciendo la permanencia de los ecosis- temas y generando beneficios sociales y económicos, fo- mentando mejores niveles de vida para los visitantes y la comunidad, a partir del aprovechamiento y conservación de los recursos.
El surgimiento del ecoturismo y el turismo cultural busca evitar los impactos negativos del llamado turismo de ma- sas, atrayendo la atención de los visitantes hacia el patri- monio natural y cultural de las regiones. La percepción de la cultura como un detonador del desarrollo y los cambios que se han venido presentado en la demanda turística, han multiplicado las visitas a sitios y zonas arqueológicas, lu- gares sagrados, museos y templos, entre otros, impulsando de manera significativa el turismo cultural.
El turismo, históricamente, ha sido una actividad de carác- ter multidisciplinario, que favorece el intercambio cultural e impulsa el conocimiento de la diversidad en todas sus ex- presiones. Más allá de la importancia económica que re- presenta, el turismo cultural puede convertirse en motor del desarrollo sustentable e interculturalidad.
Según el Estudio estratégico de viabilidad de turismo cul- tural 2002 de la Secretaría de Turismo y el Centro de Estu- dios Superiores en Turismo, el turismo cultural se define como “Aquel viaje turístico motivado por conocer, com- prender y disfrutar el conjunto de rasgos y elementos dis- tintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social de un desti- no específico”.4
Entre las principales conclusiones del estudio antes men- cionado, se debe resaltar que México cuenta con un alto potencial para su desarrollo, pues el turismo especialmente motivado por la cultura representa el 5.5 por ciento de los viajeros nacionales y el 2.9 por ciento de los internaciona- les. El mercado turístico que se interesa en la cultura oca- sionalmente es del 35.7 por ceinto de los viajeros naciona- les y el 37 por ciento de los internacionales. Esto significa que más del 40 por ceinto de los turistas que viajan en Mé- xico, realizan actividades culturales.
De acuerdo con estudios realizados por la Subsecretaría de Planeación Turística de la Secretaría de Turismo, se estima que el turismo cultural genera divisas por 5 mil millones de dólares, lo que representa el 7 por ciento del consumo tu- rístico total del país.5
En el contexto de la diversificación de los productos turís- ticos, el turismo cultural ha adquirido un auge importante. La forma de hacer turismo en los últimos años ha cambia- do, los visitantes nacionales o extranjeros desean “vivir una nueva experiencia”.6 Al mismo tiempo, esto genera importantes recursos económicos. Es necesario aprove- char, promover y desarrollar los bienes culturales que po- see nuestro país, únicos por su diversidad. La riqueza cul- tural y natural de México descubre un número de atractivos turísticos prácticamente ilimitado. Hablamos de naturale- za, cultura, historia; playas, selvas, montañas, desiertos, si- tios arqueológicos, ciudades virreinales, pueblos pintores- cos, fiestas, idiomas, dialectos, arte popular, gastronomía y manifestaciones populares, a través de uno de los fenóme- nos sociales y económicos más dinámicos de los últimos tiempos para el ser humano: el turismo.
El turismo cultural desempeña un papel fundamental en las actividades para difundir, preservar y disfrutar el patrimo- nio cultural y turístico de nuestro país. Si se le da un trata- miento adecuado y se implementan medidas que permitan su conservación, traerá como consecuencia desarrollo eco- nómico y social de las regiones a partir de la generación de nuevas fuentes de empleo.
Una relación entre el patrimonio y el turismo cultural en la que ambos sean beneficiados, es posible, siempre y cuando se establezcan parámetros adecuados que equilibren los be- neficios económicos con el desarrollo sustentable de las poblaciones involucradas. Si la actividad turística se desa- rrolla bajo normas y planes de manejo adecuados, con la vigilancia de las comunidades, y bajo una supervisión de la federación, no tienen porque existir conflictos con la pre-
servación de los recursos culturales y naturales de la re- gión. Es preciso realizar acciones encaminadas a lograr una política turística que no sea agresiva para el medio am- biente, que favorezca la conservación de los vestigios, y promueva la creatividad de las comunidades que locales y recupere sus valores culturales.
Es preciso crear sinergias entre el turismo y el patrimonio, y así orientar acciones para hacerlo de una manera susten- table.
La importancia del turismo sustentable radica en su vincu- lación con el patrimonio cultural tangible e intangible, con la biodiversidad y el patrimonio natural. El turismo susten- table pretende crear nuevas ofertas turísticas, que integren los principios de sustentabilidad y respeto a la diversidad cultural y nacional, convirtiéndola en un factor de disper- sión social de los ingresos de la actividad turística, que crea beneficios económicos y sociales para las comunidades, con base en el respecto y conocimiento de las culturas lo- cales y los procesos de identidad nacionales.
La industria turística puede llegar a consumir los recursos naturales y culturales. Una premisa del turismo sustentable es evitar que la globalización repercuta en las comunidades por medio de la homogeneización de las culturas y los va- lores. Para conseguir un turismo sustentable deben consi- derarse de manera equitativa e igualitaria, aspectos socia- les, económicos, culturales y ecológicos, a fin de lograr programas turísticos con una visión integral, multidiscipli- narios y con una visión de largo plazo.
En los últimos años, han surgido en diferentes regiones in- dígenas de México iniciativas de desarrollo cultural sus- tentable a través de proyectos vinculados con la artesanía, la medicina tradicional y el ecoturismo Al mismo tiempo que los habitantes buscan fortalecer su cultura, se plantean generar condiciones económicas que mejoren su calidad de vida y les permitan explorar formas alternativas de desa- rrollo, basadas en sus recursos y en su propia visión. El Programa Sectorial de Turismo 2007-2012, en su obje- tivo segundo, señala el compromiso de aprovechar de ma- nera sustentable el potencial de los recursos culturales y naturales, y su capacidad para transformarse en una oferta turística productiva, creando servicios y destinos competi- tivos, que den opciones de desarrollo y bienestar para los individuos de las comunidades receptoras urbanas, rurales y costeras, así como para las empresas sociales y privadas.
En estrecha relación, el objetivo tercero señala la necesidad de actualizar y fortalecer la gestión del marco legal y regu- latorio del sector, y las disposiciones concurrentes relacio- nadas con la regulación ambiental, laboral, de inversión pública y privada, educación, seguridad pública, salud e hi- giene, para contribuir al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y culturales, el fomento a la inver- sión privada y social, así como el bienestar de las pobla- ciones residentes en destinos turísticos.
Por su parte, el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 es- tablece que unir las capacidades y dependencias guberna- mentales educativas y culturales con las representaciones de México en el exterior es fundamental para intensificar la difusión de la riqueza cultural y artística de manera siste- matizada y planificada, como una verdadera política de es- tado. Señala, además, que el intercambio cultural es, sin duda, uno de los principales elementos de conocimiento, aceptación y respeto entre las naciones. Y que se dará un impulso especial al intercambio cultural con los pueblos de América Latina y el Caribe.
El Plan Nacional de Desarrollo subraya que el fomento del