Desde 1969 se han realizado en la costa Pacífica colombiana, un numero considerable de estudios exploratorios, que indican que los niveles potenciales para las especies pelágicas pequeñas se encuentran en 35 000 toneladas para la Plumuda y 15 000 toneladas para la Carduma (Stromme y Saetersdal, 1988).
En 1975 los barcos pesqueros polacos Kniazik y Kulbak con 75,5 m de eslora, 1 482 TRB y 576 TRN, al hacer estudios de pesca exploratoria para la empresa Pescolombia, capturaron con red pelágica hasta 35 toneladas de plumuda en arrastres de 2,5 a 3,5 horas, al norte de Punta Charambirá durante la noche (Pescolombia 1976). La primera embarcación reporta rendimientos de 603,7 toneladas entre mayo y septiembre, donde el 58 por ciento de la captura correspondió a Plumuda, obtenida entre 20 y 40 m de profundidad en el área norte de Buenaventura hasta Charambirá (Angel y Maldonado 1975). Posteriormente el Instituto de Investigaciones Marinas auspiciado por NORAD/FAO y a bordo del buque DR. FRIDTJOF NANSEN, realizó tres cruceros de prospección acústica (abril, junio y octubre-noviembre de 1987), cubriendo la costa Pacífica colombiana, determinando así la biomasa absoluta promedio del recurso pelágico costero; carduma (9 000 toneladas) y plumuda (29 000 toneladas) principalmente (Stromme y Saetersdal 1988). Se considera que la estimación de biomasa fue incompleta, debido a que el barco utilizado en la prospección no podía operar en profundidades inferiores a 18 m; además, los cardúmenes de peces pelágicos fueron investigados con la técnica de integración acústica, combinada con pesca de arrastre de fondo y de media agua para la identificación y muestreo, sistema que no detecta adecuadamente peces situados próximos a la superficie.
El último estudio adelantado para la estimación de biomasa fue realizado por Castillo
et al. (1992b) durante 1991 y bajo el auspicio del Programa Regional de Cooperación
Técnica para la Pesca CEE/PEC ALA 87/21; utilizaron embarcaciones bolicheras comerciales de poco calado, lo cual permitió evaluar en profundidades mayores a 5 m, realizando tres cruceros de prospección acústica (febrero-marzo, septiembre y diciembre de 1991) utilizando el método de muestreo aleatorio sistemático por transectas, cubriendo desde la frontera con Panamá a la frontera con Ecuador y desde la línea de costa hasta una distancia de 72 km. La eco integración para la obtención de biomasa absoluta se realizó posteriormente en el laboratorio de tierra, una vez conocida la respuesta de blanco emitida por C. mysticetus en experimentos previos de calibración (Castillo y Ramírez, 1992). Se siguió el método mejorado de conglomerados planteado por Hansen et al. (1953), que considera los transectos como conglomerados y las unidades básicas de muestreo (UBM) como elementos dentro de estos.
Durante los cruceros PEC/PELAG 1991 se pudo observar que el recurso carduma presenta una distribución muy costera y agregada, circunscrita a fondos someros en desembocaduras de ríos y esteros; principalmente en el delta del San Juán (3°40’N-4°20’N); entre el río Guapi y Micay (2°30’N-3°00’N) y el sector sur de la rada de Tumaco (1°35N-2°00’N). Por su parte la distribución de la plumuda, presenta condiciones algo similares a la carduma, ubicada principalmente en cercanías de los ríos Docampadó y Sivirú (4°40’N-4°45’N), ríos Tortugas y Togoromá (3°20’ N-3°30’N) y frente a la latitud 6°20’N, cerca a Bahía Solano. Las estimaciones de
biomasa fueron variables para los tres cruceros a través del año, oscilando para carduma entre 8 530 y 17 440 toneladas; mientras que para plumuda fluctuaron entre 6 070 y 8 480 toneladas (Castillo et al., 1992a).
Dado que las biomasas obtenidas son en muchos casos menores o iguales a las capturas, Castillo et al. (1992a) plantean que entre los sesgos presentes en la evaluación acústica de pequeños pelágicos se encuentran el sesgo de costa y el de zona muerta. Estos fueron reducidos al máximo siendo imposible estimar a menos de 5,4 m pues se presenta el sesgo de zona muerta en el cual el equipo no registra información para los primeros 5 m. Se agrega a esto el espanto del recurso producido al paso del barco, en horas de la noche principalmente en zonas someras cuando está más hacia la superficie. Otro sesgo es el fenómeno de mareas, que impide el acceso a esteros y bocanas en bajamar, traduciéndose esto en una subestimación.
Ante esto y para la estimación del Rendimiento Máximo Sostenible (RMS), Mojica (1992) aplicó los métodos de Cadima (Troadec, 1977) y García et al. (1989) utilizando los valores de biomasa obtenidos por Castillo et al. (1992b) y los parámetros de crecimiento de la especie encontrados por Zapata et al. (1992). De esta manera obtuvo valores entre 16 294 toneladas y 24 758 toneladas, decidiendo por este último ante el hecho de saber que existe una subestimación en la determinación de la biomasa de carduma.
El menor valor de biomasa de plumuda reportado por Castillo et al. (1992a) probablemente es debido a la subestimación de la asignación en los lances de comprobación, no cuantificada pues la red de pesca utilizada (boliche) limita la captura a aguas muy someras; mientras que el BIC NANSEN con el programa NORAD/FAO utilizó en las pescas de comprobación redes de arrastre pelágicas, de allí sus mayores valores. Zapata y Ricci (1997), indican que entre 1991 y 1997 se realizó un muestreo mensual continuo de frecuencia de tallas de las capturas de carduma procedentes de las diferentes embarcaciones que llegan a las plantas aledañas a las zonas de pesca; éstas fueron extrapoladas a la captura total con miras a obtener la captura en número de individuos por grupo de longitud total, estableciendo intervalos de 0,5 cm.
Zapata y Ricci (1997), utilizando la información de parámetros de crecimiento de la carduma y basados en la fórmula empírica de Pauly (1980) que involucra la temperatura (para este caso 27°C), estimaron la Mortalidad Natural (M) para pequeños pelágicos como:
M = 1,929
Luego estimaron la Mortalidad total (Z) aplicando el modelo de Beverton y Holt descrito en Sparre y Venema (1995), para cada uno de los años, con el fin de utilizarlas una vez promediadas, como F terminal en el análisis de Jones (Cuadro 5). Un análisis para el período 1991-97 de la mortalidad por pesca (F) por medio del análisis de Jones, mostró una tendencia a aumentar el valor de F para las tallas totalmente reclutadas
CUADRO 5
Datos de mortalidad total (Z), mortalidad por pesca (F) y tasa de explotación E mediante Beverton & Holt y tasa de explotación mediante Jones, para Carduma, Pacífico colombiano
Años F Beverton & Holt Z Beverton & Holt E Beverton & Holt E Jones
1991 2,7732 4,7022 0,5898 0,3816 1992 1,0982 3,0272 0,3628 0,6009 1993 6,0512 7,9802 0,7583 0,7235 1994 5,2199 7,1489 0,7302 0,4948 1995 4,3316 6,2606 0,6919 0,711 1996 6,2299 8,1589 0,7636 0,8068 1997 5,2841 7,1231 0,7326 0,7617
(14.75-20.0 cm) excepto para 1994, año post Niño, en el que se produce un cambio de tendencia en la mortalidad por pesca.
Posteriormente, para el período 1991-1993 encontraron que a partir de la talla 15,5 cm (considerada como límite de plena explotación) se obtuvo una tasa de explotación de 0,47 y para el período 1995-1997 a partir de 15,5 cm el valor final fue de 0,75 que corresponde a mortalidades por pesca de 2,2 y 5,8 respectivamente. Con el análisis de Jones para los períodos 1991-1993 y 1995-1997, se estimó como reclutamiento medio (13 cm), un total de 5,6*109 individuos para el primer período y de 6,7*109 para el segundo período. Se anota que este reclutamiento ocurre normalmente en los meses de mayo a julio.
En lo concerniente a biomasa desovante determinada por el mismo método, se obtuvo un valor de 8 000 toneladas para los años 1991-1993 y 8 100 toneladas para el período 1995-1997, biomasas que han permitido aparentemente una estabilidad en el reclutamiento en estos años.
Por lo menos hasta donde se tienen análisis (año 1998), esta situación aparente de no sobrepesca ha permitido una extracción del recurso continua y estable por casi diez años, con las consecuentes implicaciones de producir anualmente aproximadamente 6 000 toneladas de harina de pescado, que si se consideran a un valor FOB de $EE.UU. 430, le han permitido al país generar un promedio bruto anual de $EE.UU. 2 580 000. Dado que durante los últimos años se han mantenido los mismos niveles de captura y el mismo esfuerzo pesquero, se considera que la situación no ha variado como para sospechar un efecto de sobrepesca.