Chapter 3: The literature review on ESP
3.11. Research on the link between ESP material and workplace needs
Juan Contreras Guadalupe Rodríguez1
Entre las organizaciones populares que transitan por este nuevo camino que vive Venezuela está la Coordinadora Cultural Simón Bolívar (CCSB), de la Parroquia2 23 de Enero3 de Caracas. Lugar donde el pueblo se levantó en armas junto a los rebeldes bolivarianos y donde también, desde hace mu- chos años un grupo de militantes revolucionarios está trabajando junto a su comunidad, por reivindicaciones que van desde lo específico hasta los cam- bios más profundos de las estructuras. Los que vivimos en el 23 de Enero, tanto como los que sentimos al 23 de Enero como nuestra casa, sabemos que vivir en la Parroquia no es nada fácil.
Es tarea cotidiana tener que lidiar con un montón de cosas, como que no viene el agua, se amontona la basura, las alcantarillas no sirven, están tapa- das o se desbordan, los que viven en los bloques sufren porque no hay luz
1 Juan Contreras. Caracas. Licenciado en Trabajo Social con el trabajo «La Coordina-
dora Cultural Simón Bolívar. Una experiencia de Construcción de Poder Local en la Parro- quia 23 de Enero», organización en la que sigue como militante de base. A día de hoy es miembro Diputado de la Asamblea Nacional venezolana. Guadalupe Rodríguez, nacida y criada en la Parroquia 23 de Enero, egresada de la escuela de Danzas Venezuela, en donde desde la visión nacionalista de sus profesoras comienza la militancia política, participando en históricos sucesos como el Caracazo, la intentona de 1992, la victoria electoral de Cha- vez o el glope de Estado fascista de 2002. Cofundadora de la Coordinadora y de la radio co- munitaria «Al Son del 23».
2 El término parroquia en Venezuela es equivalente a barrio. La República cuenta con más
de 1100 parroquias integradas en los 335 municipios. A su vez, el Distrito Metropolitano de Caracas está conformado por cuatro municipios.
3 Como veremos más adelante, la Parroquia que nos ocupa obtiene el nombre del día del
alzamiento cívico-militar de 1958 contra el General Marcos Pérez Jiménez, quien fuera preci- samente el impuslor de las viviendas obreras del barrio.
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en las escaleras, no sirven las bajantes de basura, no sirven los ascensores, en fin… Cosas que son casi normales o comunes en las zonas populares del oeste caraqueño. Pero allí no termina el rosario de problemas que afrontamos día a día en la Parroquia. También nos agobia la inseguridad, producto del auge cada vez mayor de la delincuencia.
La delincuencia parece una palabra vacía cuando la escuchamos en los noticieros, pero para nosotros no es así. La delincuencia tiene muchos ros- tros. Son muchachos del barrio que se han metido a malhechores, son los muchachos del Bloque que venden la droga en la zona, son los niños que se vuelven hombres a punta de pistola para ganarse «el respeto» de los demás jóvenes. Son a veces nuestros vecinos, nuestros primos o hermanas, o… a veces nuestras hijas.
Esa es parte de la realidad del 23 de Enero. La otra parte está en los mi- les de hombres y mujeres que, desde muy temprano por la mañana, salen a formar enormes colas en las paradas de autobuses y en las entradas del me- tro, para tomar un transporte que los traslade a sus lugares de trabajo. Eso es el 23 de Enero, trabajador, honrado. De quien casi nunca hablan los noti- cieros, la prensa o de la cual nunca se refiere la gente del otro lado de la ciu- dad. Es en esa gran parte de la población del 23 de Enero en la que estamos muchos que, aparte de ganarnos el pan nuestro de cada día, trabajamos y lu- chamos, también, para que la Parroquia sea un sitio que, ante todo, reivindi- que la dignidad del ser humano. Y seguramente, se preguntarán muchos: ¿Y cómo se come eso? La idea es «construir» un espacio donde sus habitantes puedan satisfacer todas sus necesidades como por derecho les corresponde, mediante la organización de todos, es decir, la organización y la coordina- ción de esfuerzos de los vecinos de las distintas zonas, asambleas o juntas de vecinos, las juntas de condominio, las organizaciones culturales, deportivas, etc. En síntesis, que la comunidad sea protagonista del proceso de transfor- mación necesario que procura una sociedad orientada hacia la justicia social, donde, entre otras cosas, los niños puedan crecer sanos tanto física como psi- cológicamente, sin que se les presente la opción de engrosar las filas de la delincuencia macabra que está acabando con nuestros muchachos y dejando sin futuro a la Nación.
Desde el punto de vista de la Coordinadora Cultural Simón Bolívar (CCSB) desde los tristes sucesos del 27 y 28 de Febrero de 1989, Venezuela entró en una nueva etapa histórica. El llamado «sacudón» o «caracazo»4, que nos dejó miles de muertos, mucha rabia y desilusión, también nos dejó las ganas y deseos de organizarnos, de luchar contra las injusticias, de exigir nuestros derechos, y demandar mayor participación en la elaboración y dis- cusión de las políticas públicas que nos conciernen como ciudadanos.
4 Véase el artículo de BERTOLDI, Manuel, «Nuestramérica, una mirada desde los secto-
res populares», del presente libro, donde ya se explica en una extensa nota los acotencimientos del Caracazo de 1989.
HISTORIA DEL 23 DE ENERO. PARADIGMA DEL BOLIVARIANISMO INCANSABLE 191 Como producto de esos deseos, se conformó en el 23 de Enero lo que se llamó La Asamblea por la Vida. El desarrollo político y social de los si- guientes años, caracterizados por muchas protestas de toda índole, el triunfo de un partido de la oposición en la Alcaldía de Caracas (período de Aristó- bulo Iztúriz en la Alcaldía de Caracas), el intento de golpe de Estado del 4 de Febrero de 1992 —comandado por el Comandante Eterno Hugo Chávez Frías— el segundo intento de golpe de Estado del 27 de Noviembre del mismo año, fueron auspiciando la creación de un equipo de trabajo comuni- tario en la Parroquia, conformado por hombres y mujeres de distintos secto- res del 23 de Enero, pertenecientes a distintas agrupaciones culturales y de- portivas, juntas de condominio, asociaciones de vecinos, etc.
Este equipo se constituyó inicialmente como la «Brigada de Solidaridad con los Pueblos Antonio José de Sucre», cuya primera jornada de solidaridad fue viajar a Cuba, con la finalidad de realizar trabajo voluntario en el campo, en una Cooperativa agrícola ubicada en San Antonio de los Baños. Fue un mes de intenso trabajo agrícola, y de intercambio cultural con la gente de los caseríos y los pueblos de la región.
Con la posibilidad de que los movimientos sociales comunitarios pre- sentaran proyectos para el desarrollo local de las Parroquias a la nueva ges- tión de la Alcaldía de Caracas, más próxima a los intereses del pueblo, este grupo, consolidado como brigada de solidaridad, se planteó la idea de regis- trar a ese colectivo como Asociación Civil, coincidiendo además dicho acto de protocolización con la conmemoración de la muerte de nuestro Libertador Simón Bolívar, por lo que en su honor el nombre que se le otorgaría a esta organización social de base, sería el de «Coordinadora Cultural Simón Bolí- var», el 17 de diciembre del año 1993 de y en la Parroquia 23 de Enero, en el oeste caraqueño.
Desde entonces, la CCSB ha trabajado ininterrumpidamente por el for- talecimiento del poder local, como forma de desarrollo de la comunidad ba- sado en la autogestión y cogestión tanto de los recursos materiales como humanos, en la consecución de un desarrollo sostenido basado en el prota- gonismo histórico del pueblo como sujeto social. Es decir, si bien el Estado debe garantizar el bienestar social de su pueblo, mediante la satisfacción de sus necesidades sociales, las comunidades organizadas deben participar acti- vamente en la elaboración de las políticas públicas que les conciernen, tanto para intervenir en la asignación de recursos para las Parroquias, como en la justa distribución de éstos para el desarrollo local, y por ende, regional y na- cional. Así mismo, deben ser el principal impulso para que realmente vaya- mos a ese proceso de transformación social.
El trabajo social y comunitario que desarrolla la CCSB se enfoca princi- palmente en las áreas de: organización vecinal para la participación real de la comunidad en la solución de los problemas que afronta la Parroquia y, en la discusión de las políticas públicas, así como para el fortalecimiento de un verdadero liderazgo colectivo; participación política crítica y consciente, con
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la puesta en práctica de ciclos de foros y talleres, así como actos políticos donde se invita a participar a los representantes de distintas posturas y po- siciones ideológicas y políticas con el fin de que la gente pueda hacerse una idea propia de su participación protagónica.
En tal sentido, la CCSB realizó, en varias oportunidades, foros que conta- ron con la participación del Comandante Eterno Hugo Chávez, así como con su buena pro en la disposición de los espacios de su sede para la organización de eventos, entre ellos, la apertura del «Frente Patriótico» del 23 de Enero que, vale decir, contó con la participación de distintas agrupaciones políticas de la Parroquia. El rescate de las tradiciones y expresiones artístico-cultura- les, como «La Cruz de Mayo», «Sangueo de San Juan», «Paradura del niño», etc.; Actos que nos identifican más con nuestra cultura y nuestra idiosincra- sia. El fomento de actividades deportivas, considerando al deporte como parte integral del hombre, que además brinda a los jóvenes la oportunidad de acce- der a otras alternativas diferentes a las drogas o la delincuencia. El rescate de los espacios, que no es más que volvemos a apropiar de los espacios y zonas destinadas originalmente al esparcimiento social, al compartir de los vecinos, a la recreación de los niños, pero que con el paso de los años y el aumento de la delincuencia se han convertido en sitios para la venta y distribución de dro- gas, o donde se ubican las bandas juveniles que con frecuencia intercambian las balas con otras bandas, etc. Situaciones que causan en consecuencia que la gente se refugie a tempranas horas en sus casas, o tema salir a estos espacios, así como temen dejar que sus hijos transiten por esas áreas.
Con el fomento de actividades de todo tipo que involucre a la comu- nidad, como teatro de calle, actos musicales, jornadas de limpieza, etc., la gente se vuelve a empoderar de estos espacios, así como se van desplazando y emplazando a que se marchen esos «delincuentes» que no son más que el producto de esta sociedad desigual e injusta.
Todas las áreas de trabajo mencionadas anteriormente, se sustentan en tres pilares fundamentales: el estudio colectivo de las necesidades concretas de la comunidad parroquial del 23 de Enero, la planificación de estrategias a corto, mediano y largo plazo, y la participación vecinal como sujeto social de la acción de transformar, utilizando diversas metodologías de participación social e instrumentos metodológicos como los foros, talleres, actos cultura- les, actos musicales, jornadas de murales, de limpieza, de solidaridad con los pueblos, etc.
Consciente de su compromiso social, con el pueblo y para el pueblo, y su responsabilidad con la Patria y las generaciones futuras, la CCSB sigue y seguirá desarrollando sin descanso este arduo trabajo, siempre contando con muchos hombres y mujeres que, sin esperar nada a cambio, ponen de sí lo mejor cada día, para ver sus sueños realizados, la verdadera transforma- ción social, que no es otra cosa que la propia transformación del hombre, ha- cia una humanidad más solidaria, más tolerante hacia la diversidad humana y en armonía con el medio que nos cobija y nos da la vida. Este cambio ha co-
HISTORIA DEL 23 DE ENERO. PARADIGMA DEL BOLIVARIANISMO INCANSABLE 193 menzado ya, pero nos queda mucho camino por delante, y es hora de que to- dos nos pongamos a trabajar, sin egoísmos, sin diferencias que nos separen, en pro del bienestar común, de esa transformación social.
Desde un principio la Coordinadora Cultural Simón Bolívar nació de la necesidad de enfrentar los múltiples problemas que afrontaba el barrio, ge- nerando a su vez la cultura de participación y cogestión en los asuntos públi- cos. Bajo esta premisa, CCSB ha trabajado ininterrumpidamente por el for- talecimiento del poder popular en la comunidad, como forma de desarrollo basada en la autogestión y cogestión tanto de los recursos materiales como humanos, para conseguir un desarrollo sostenido basado en el protagonismo histórico del pueblo como sujeto social.
Sólo hace falta dar una vuelta por este barrio para apreciar los frutos del trabajo de la Coordinadora a lo largo de sus años de andadura. A continua- ción, algunos de los proyectos que han visto la luz en el barrio, gracias a la participación activa y reivindicativa de la comunidad en el diseño de las po- líticas públicas: Café Venezuela, un café autogestionado y de insumos de producción en cooperativa-socialista, sito en la plaza que sirve como punto de encuentro de la comunidad. El Mercado de Abastos, en el que se ven- den bienes producidos en el país a precios regulados por el Gobierno Boli- variano. Librería del Sur, en el que se expenden libros a precios muy econó- micos para acercar la cultura al pueblo. Radio Comunitaria «Emisora Libre Al son del 23». Mega Infocentro Ramón Ismael Ramos, con 64 computado- ras de última tecnología a disposición de la comunidad. SAIME, El Servicio
Administrativo de identificación, Migración y Extranjería en el barrio para
expedir cédulas de identidad —para que, a diferencias de otros tiempos, na- die se quede sin poder exigir sus derechos por no estar censado o por ser in- migrante ilegal—. Fundafauna, un centro veterinario subvencionado por el ayuntamiento de Caracas. Club de abuelos Freddy Parra. Misión Robinson I y II, para alfabetizar a la población en su momento y cursar la primaria, res- pectivamente. Talleres de percusión, danza contemporánea, talleres infanti- les… para ofrecer a la comunidad alternativas para contrarrestar el ocio, y en consecuencia brindarles crecimiento personal y cultural, a la vez que se for- talece el tejido social. Instalaciones deportivas. Plan Vacacional Freddy Pa- rra, en el que, desde hace más de 10 años, un grupo de animación realiza ta- lleres y actividades diarias con menores de escasos recursos durante la época estival y un largo etcétera.
Situada en Caracas, la Parroquia 23 de Enero se ha convertido con el transcurrir de los años en un referente obligatorio de resistencia popular y lu- cha social. Ésta antes de Parroquia fue una Urbanización mandada a cons- truir por el Dictador Marcos Pérez Jiménez, a finales de la década de los 50, y cuyo nombre era «2 de Diciembre», fecha en la cual el dictador solía inau- gurar sus grandes obras arquitectónicas.
El terreno destinado a esta urbanización estaba habitado por las prime- ras barriadas caraqueñas de escasos recursos, y su gente provenía mayorita-
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riamente del interior del país, en búsqueda del desarrollo de la Capital. Para la Construcción de esta urbanización el régimen ordenó el desalojo de todas estas personas de manera violenta. Con el terreno ya desocupado, en la Ur- banización 2 de Diciembre, inspirada en las teorías urbanísticas y arquitec- tónicas del conocido arquitecto europeo Le Corbusier —referencial por el racionalismo de sus diseños, la funcionalidad y practicidad, construidas a partir de elementos estandarizados—, se construyeron 9.176 apartamentos en un total de 38 súper Bloques (de 150, 300 y 450 apartamentos) de 15 pi- sos cada uno, y 42 Bloques pequeños, para una población aproximada de 60 mil habitantes.
Para el momento en que Pérez Jiménez es derrocado, el 23 de enero de 1958, los apartamentos aún no habían sido vendidos ni adjudicados, con lo cual comenzó la toma de los mismos. Más de 4.000 apartamentos fueron in- vadidos, comenzando así la historia rebelde de esta Parroquia, la cual adopta el nombre de tan importante gesta popular.
Con el transcurrir del tiempo las áreas verdes existentes se poblaron de nuevas barriadas pobres que pasaron a formar parte del mismo 23 de Enero y se disparó el crecimiento demográfico de esta franja geográfica del centro y oeste de la capital.
Desde el 23 de Enero de 1958, la Parroquia en cuestión ha sido conocida en el país por su persistencia en las luchas que sus habitantes han librado en busca de reivindicaciones políticas y sociales, y mejores condiciones de vida. Sin embargo, o tal vez a causa de ese mismo carácter combativo, la Pa- rroquia ha sido vista por los distintos gobiernos que se han turnado desde 1958 como una Parroquia «subversiva», «zona roja», «zona de vagos y ma- leantes», etc.
Pero hay otra realidad y es la existencia de una Parroquia rica en expe- riencias de organización comunitaria. Experiencia que ha significado ser embrión y símbolo de conciencia política y que en gran medida ha permi- tido que muchos de sus habitantes hayan adquirido un tipo de mentalidad crítica frente a los momentos más difíciles de incertidumbre y debacle polí- tico y social por la cual ha atravesado nuestro país en la segunda mitad del siglo xx.
Con el transcurrir de los años la Coordinadora Cultural Simón Bolívar sería llamada simplemente Coordinadora Simón Bolívar CSB. Durante todos esos años y hasta 1998, los miembros de la Coordinadora fueron perseguidos políticamente, arrestados cientos de veces, torturados por los cuerpos de se- guridad, allanados sus hogares.
La Coordinadora Simón Bolívar, en estos más de 15 años de lucha cons- tante, ya expandido su área de acción más allá de las fronteras del 23 de Enero: el desarrollo local es la base para un nuevo modelo de desarrollo na- cional, por ello es necesario trabajar sin desmayar por la organización de las comunidades, de los barrios, de los pueblos, a todo lo largo y ancho del terri- torio nacional.
HISTORIA DEL 23 DE ENERO. PARADIGMA DEL BOLIVARIANISMO INCANSABLE 195 Por ello, organizaciones de base, comunidades, grupos de estudiantes universitarios, de educación media, se han acercado a la Coordinadora Si- món Bolívar para aunar esfuerzos y hoy la CSB cuenta con bastiones de tra- bajo revolucionario en importantes ciudades del país, con el compromiso de desarrollar un plan estratégico revolucionario, estrechamente ligado con el proyecto político de país del Comandante Eterno Hugo Chávez. Así, la Coordinadora Simón Bolívar parte de un proyecto de país. Ésta, dio a Hugo Chávez y ahora al Presidente Obrero Nicolás Maduro, el apoyo revoluciona- rio desde el mismo momento en que nos sentimos identificados con los ob- jetivos del proyecto que éste comenzó a impulsar en el año de 1993. Desde entonces, hemos sumado voluntades y esfuerzos para hacer de la Revolución Bolivariana un nuevo proyecto político que dé como resultado el parto tan esperado: la patria nueva, la patria buena, de justicia social.
Es por esto que los hemos acompañado en todos los procesos electora- les, (19 hasta los momentos, donde siempre las fuerzas bolivarianas han re- sultado victoriosas), y que seguimos, desde nuestro trabajo de base y desde nuestra organización, profundizando la revolución bolivariana para lograr darle realmente vida al proyecto constitucional, el cual solo se materiali-