La Historia Oral se basa en la obtención de testimonios a través de la formulación de entrevistas en profundidad a los testigos primarios o secun- darios que han vivenciado un determinado proceso histórico. La entrevista es un punto crucial en el trabajo de Historia Oral. Es ese espacio de encuen- tro entre entrevistado y entrevistador, donde en conjunto construyen el do- cumento. El éxito de una investigación depende en primer lugar de la cali- dad de las entrevistas que se lleven a cabo, ya que las mismas constituyen la documentación de base que luego se va a interpretar.
Contrariamente a los cuestionarios estructurados, las entrevistas son flexibles y dinámicas. Las entrevistas deben pensarse como una conversa- ción entre iguales y no como una entrevista periodística en donde el investi- gador es el dueño de todas las preguntas y los entrevistados de todas las respuestas. Por esta razón el investigador es el instrumento de la investiga- ción. Su rol no es solamente el de obtener respuestas sino también apren- der a hacer preguntas y como hacerlas.
Las entrevistas deben realizarse bajo ciertas condiciones:
El ambiente: El investigador debe crear un ambiente en el cual el clima reinante haga sentir al testigo cómodo para hablar libremente y sin condicionamientos sobre el tema que nos propusimos investi- gar. Debe primar la conversación y no el interrogatorio. La relación entre encuestador e informante debe ser personal y de mutuo res- peto.
La posición del investigador: El investigador debe controlar su an- siedad que lo lleve a expresar con vehemencia sus propias opinio- nes. Debe previamente diseñar la entrevista para que sea fructífera en la investigación, pero también para que no sea violatoria de la memoria del testigo. No debe abrir juicios sobre el pensamiento o la acción de los testigos frente a determinadas problemáticas. La en-
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trevista debe estar basada en la comprensión por ambas partes. A pesar de que el investigador dirige la conversación, el testigo no de- be encontrarse con juicios reprobatorios, contradicciones u hosti- gamiento por lo que exprese en la entrevista. Además el entrevista- dor debe permitir que la gente hable. Es imposible tratar de hacer Historia Oral, si entre las virtudes del investigador no figura la pa- ciencia. Es probable que los testigos hablen demasiado sobre te- mas que no atañen a la investigación en curso. Sin embargo es ne- cesario no interrumpirlos ni demostrarles que no estamos interesa- dos en el tema que relatan. Generalmente se puede conseguir en- caminar la conversación hacia determinados temas sin provocar malestar en el testigo.
Las preguntas: El objetivo del investigador es comprobar una hipó- tesis de investigación en forma sistemática. Es por eso que se hace necesario que se instrumenten cuestionarios que conduzcan, aun- que sin forzamientos a la problemática que estamos estudiando. Las preguntas deben ser abiertas de tal manera que el sujeto pueda responder según sus propias palabras y lineamientos y no que se sienta conducido o restringido a alternativas de respuestas prede- terminadas.
• Evitar preguntas dirigidas. Las preguntas no deben condi- cionar al testigo a responderlas de determinada manera.
• Hacer preguntas importantes: Las preguntas y sus respues- tas deben encaminarse a suministrar información necesaria para la comprobación de la hipótesis que guía a la investi- gación.
• Colocar al final las preguntas delicadas o amenazantes. El lugar de las preguntas debe estar diseñado para que el in- vestigador pueda pasar de una a otra fácilmente. Pueden agruparse de acuerdo a temáticas, a enfoques, a tiempos o a lugares. Se recomienda colocar preguntas de fácil res- puesta al comienzo y difíciles o comprometedoras al final.
• Mantener un equilibrio cuidadoso entre la distancia y la acti- tud amigable. Un investigador de modales o actitudes frías y distantes, puede disminuir la capacidad de brindar informa- ción por parte de los testigos. Por otra parte un entrevista- dor demasiado amigable puede verse involucrado en entre- vistas innecesariamente largas, llenas de preguntas distor-
sionadas y de respuestas que únicamente buscan compla- cer al investigador y que pueden alejarse peligrosamente de la verdad acontecida.
La grabación: El grabador permite registrar fielmente los testimonios de los testigos y poder prestarles mayor atención a sus dichos que si estamos escribiendo sus opiniones. Obviamente debe conside- rarse que el testigo no se incomode por la presencia del grabador. Antes de colocarlo sobre la mesa debe mediar una relación basada en la confianza entre entrevistador y testigo, deben haberse aclara- do todas las dudas del informante y debe tratar de reducirse visual- mente la presencia del grabador, para que no se convierta en un elemento intrusivo
No debemos olvidar que cuando se incorpora la metodología de la Histo- ria Oral al proceso de reconstrucción del quehacer histórico, los testimonios de los testigos, deben ser considerados como un tipo más de fuente al ser- vicio de la investigación. Las mismas deben ser transcriptas con la mayor fidelidad posible, para de esa manera ser considerada en igualdad de con- diciones con cualquier otra fuente que pueda aparecer. Para probar la cer- teza de la información, conviene someter los testimonios a la confrontación con otras fuentes: documentos escritos, periodísticos u otros documentos orales. No hay que olvidar que la verdadera riqueza de la Historia Oral resi- de en la posibilidad de múltiples enfoques que no se derivan del tratamiento de otros documentos y no utilizar solamente a los testimonios como puentes que cubran baches dejados por la ausencia de otras fuentes.
El historiador debe asumir la objetividad de la constitución del documen- to. Es decir, indicar claramente las condiciones en las que se inserta el pro- yecto, o sea la perspectiva general buscada, la guía implícita o explícita de la entrevista, las circunstancias precisas de cada encuentro, etc.
Una vez construida la fuente a través del testimonio del testigo es nece- sario hacer una triple confrontación con la documentación escrita, con otros testimonios y con las diversas fases del discurso del testigo. Uno de los objetivos del historiador oral es analizar las interacciones. Cuando se inte- rroga a una persona sobre un acontecimiento que ha vivido, siempre es útil leer la prensa de la época o los estudios posteriores, no solamente para detectar diferencias sino para ver también en que medida la lectura de los libros puede haber influido en el testimonio. A esto puede agregarse la con- frontación de los testimonios orales mismos.
No debemos olvidar, que aunque la Historia Oral tiene sus propios méto- dos y particularidades comparte pautas básicas que todo historiador toma en cuenta para realizar con seriedad sus investigaciones. Tradicionalmente una investigación histórica comprende ciertas etapas. La primera consiste en la búsqueda de las fuentes y su registro. Un segundo momento del traba- jo incluye el análisis crítico de las fuentes en cuanto al contenido y al contex- to en que fueron producidas. La última etapa es la de síntesis, cuando se- leccionamos y ordenamos el material para poder estructurarlo y presentarlo adecuadamente.
La Historia Oral también, selecciona el tema, recopila antecedentes y utiliza bibliografía de apoyo, pero aunque recurra a otras fuentes, es ella la que construye sus propias fuentes. De aquí la importancia y el cuidado que debe rodear a la situación de entrevista.