Empirical research
Chapter 3: Understanding customer loyalty
3.3 Research method
Ante los problemas de memoria, la mayoría de los estudios concluyen en la necesidad de intervenir o controlar una serie de condiciones con el fin de mejorarla, entre las que se destacan las siguientes: reducir el nivel de ansiedad ante los problemas de memoria, enseñar a los mayores el uso adecuado de mediadores visuales y verbales, estimularles en el uso de ayudas externas y mejorar su capacidad de atención y concentración (Valdés, 2004).
Según Ballesteros et al. (2002, p.389) “entrenar la memoria es adiestrar de un modo sistemático en la utilización, control y conocimiento de los procesos, estrategias, técnicas y vivencias implicadas en el funcionamiento de la memoria y en la mejora de su rendimiento”.
Al llegar a la vejez y reducirse las demandas del entorno que estimulan el funcionamiento cognitivo, se inicia un proceso de “desentrenamiento” que resulta ser gran responsable del declive cognitivo en la edad adulta. Calero y Navarro-González (2006) realizaron una investigación con el objetivo de comprobar los efectos a corto y largo plazo del Programa de Mejora de la Memoria en Personas Mayores (Memoria 65+, Dively y Cadavid. 1999) en un grupo de personas mayores con y sin deterioro, de edades comprendidas entre los 60 y los 90 años, en comparación con un grupo control que no recibió tratamiento. Encontraron que toda la población que participó del entrenamiento mejoraron sus puntuaciones en las pruebas de evaluación y las mantuvieron un año después; mientras que el grupo control sufrió un declive. El entrenamiento mejora la ejecución cognitiva e impide el declive cognitivo. Además, como las pruebas iban dirigidas a comprobar la generalización de los efectos, se puede decir que se produjo una mejora de la ejecución cognitiva general (Verhaeghen 2000). Así, concluyen que las intervenciones para estimular y ejercitar las habilidades cognitivas pueden actuar contrarrestando los efectos negativos del envejecimiento.
Los programas de estimulación cognitiva están enfocados a los procesos mentales de percepción, atención, memoria y lenguaje, con el objetivo de mantener activos los procesos neuronales, pues esta estimulación cognitiva hace la función de una gimnasia mental previniendo el deterioro, manteniendo y mejorando el rendimiento cognitivo de las personas mayores. Los programas de estimulación cognitiva contienen ejercicios para trabajar diferentes funciones cognitivas como:
La orientación espacial y temporal: esta es una de las funciones cognitivas que antes se deterioran en algunas enfermedades como el Alzheimer. Alguno de los ejercicios para trabajar la orientación temporal pueden ser recordar el día de la semana y la fecha, recordar las festividades próximas y planificar actividades a corto, medio y largo plazo. Para trabajar la orientación espacial puede ser realizar planos de lugares y diseñar recorridos por ellos, usar callejeros y mapas y realizar trayectos mentales. Atención: son fundamentales los procesos atencionales para una adecuada
selección y codificación de la información, y para el recuerdo posterior de la materia. Es importante usar ejercicios tanto a nivel visual con pasatiempos, búsqueda de diferencias, auditivo, laberintos, buscar el error, etc. Los ejercicios a nivel auditivo podrán ser trabajar la escucha atenta.
Memoria: se trabajará desde dos puntos de vista diferentes y no excluyentes, por un lado, trabajar los aspectos relacionados con la codificación, la retención y mantenimiento en la memoria y la recuperación posterior cuando la persona necesite la información. Para potenciar estos aspectos se utilizan un conjunto de estrategias para practicar la asociación, la visualización y la atribución de significado. Estas estrategias han dado lugar a técnicas específicas como la de asociar caras y nombres, la de los lugares o la del relato y la técnica de palabras clave (Herrmann, Raybeck y Gutman, 1993). Por otro lado encontramos una técnica para trabajar la memoria autobiográfica a través de la reminiscencia, en la que se utiliza una fotografía u objeto para incentivar al grupo de personas mayores a que recuerden y compartan algún evento de su pasado. Sirve, además de para
estimular la memoria autobiográfica, para despertar el sentido de pertenencia a un grupo.
Lenguaje: se suele trabajar en estos programas de entrenamiento cognitivo aspectos relacionados con la fluidez verbal a través de ejercicios de descripción de láminas o escenas, etc., consiguiendo aumentar así la capacidad de comunicación.
En estos programas aparte de trabajar aspectos cognitivos se trabajan aspectos metacognitivos para liberar a las personas mayores de los estereotipos habituales y de los temores y ansiedades relacionadas con la evolución de su memoria. Estos programas se convierten en un elemento socioterapéutico pues proporcionan al mayor un espacio de relación social en el que intercambiar sus inquietudes.
Según Coventry y Gellatly (2008) existen evidencias de que la terapia para el desarrollo cognitivo “Cognitive Behavioural Therapy (CBT)” cuando se combina con educación y ejercicio puede contribuir a reducir significativamente la ansiedad o la depresión. Por tanto, estos programas de estimulación cognitiva son una herramienta fundamental para trabajar aspectos cognitivos, metacognitivos, afectivos y sociales en las personas mayores.
Según Triadó y Villar (2006) hay diferentes formas de intervención aplicadas a las personas mayores. En primer lugar, encontramos la prevención primaria que se centra en intervenir en la percepción sociocognitiva y en trabajar sobre los mitos que pueden influir negativamente en las actitudes. Los programas de intervención encaminados a trabajar el envejecimiento con éxito tienen un impacto especialmente positivo sobre las personas mayores que viven en residencias (Baltes, 1990). En segundo lugar, encontramos la prevención secundaria centrada en trabajar técnicas de relajación y de resolución de problemas para dotar a las personas mayores de recursos a la hora de afrontar la aparición de problemas de salud. Por último, hallamos la prevención terciaria, que se centra en reducir los efectos secundarios de los tratamientos.
4.4.1. Tipos o modelos de entrenamiento de la memoria 4.4.1.1. Unifactoriales
Éstos trabajan un solo factor, como lenguaje, atención, registro de la información, almacenamiento o recuperación, o trabajan una sola técnica o estrategia concreta, como la asociación, la visualización, la categorización, el método loci, o se trabaja con alguno de los olvidos o recuerdos de los hechos cotidianos como el recuerdo de nombres o de textos.
Un tipo de entrenamiento unifactorial para solucionar uno de los olvidos más frecuentes de las personas mayores, que es la asociación cara- nombre, sería el método en dos fases propuesto por Yesavage (1983). Este método, en su primera fase, realiza una codificación y una asociación para lo que se sirve de la búsqueda de un rasgo especial de la persona y forma una imagen visual asociándola a aquella información que tiene que recordar. Y en su segunda fase se descodifica la información para poder recordarla y esto se hace identificando el rasgo y recordando la asociación de imágenes.
4.4.1.2. Multifactoriales
Estos programas trabajan con varios factores implicados en la memoria o tratan de resolver varios tipos de olvidos cotidianos trabajando con los procesos, las estrategias o las técnicas. Estos pueden ser a su vez:
- Integrales o globales, donde destacaremos el método UMAN (Unidad de Memoria del Ayuntamiento de Madrid), que trabaja procesos y estrategias, y además, entrena cómo solucionarlos.
- Modulares, que se refieren a un tipo de entrenamiento al que le precede una evaluación previa del grupo y de sus necesidades. Trabaja con módulos sacados de problemas de la vida cotidiana.