En el plano social, un segundo alcance de la reforma agraria consiste en haber contribuido a moldear otro tipo de campesino. Orlando Fals borda hablará de un labriego caracterizado inicialmente por un ethos de pasividad230; por su parte, el también sociólogo Camilo Torres Restrepo mencionó la falta de conciencia de
229
Meertens, Donny. (1997). Tierra, Violencia y Género. Hombres y mujeres en la historia rural de Colombia, 1980-1990. Nijmegen: proefschrift Katholieke Universiteit Nijmegen, p. 191.
230
Fals Borda, Orlando. (1961). Campesinos de los Andes. Santafé de Bogotá: PRAG, p. 285.
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clase como un rasgo característico del campesino colombiano de su tiempo231. La reforma agraria contribuyó, justamente, a que la solidaridad adquiriese importancia entre los labriegos, y a que la pasividad cediera terreno ante la acción.
Siguiendo el análisis de Camilo Torres sobre los factores que contribuyen a modificar el patrón tradicional de conducta del campesino, la solidaridad de grupo surge en la medida que el campesino se enfrenta a nuevas realidades que hagan necesario el fortalecimiento de los vínculos sociales y la organización en grupos; una de tales realidades es la violencia232, la cual obliga a los afectados a organizarse para enfrentarla; así aconteció en la década de los treintas, cuando la violencia motivó la creación de las autodefensas campesinas en la región central233. Más tarde, en el decenio de los setentas, la solidaridad volverá a ser necesaria no sólo para presionar la reforma agraria, sino también para hacer frente otra vez a la violencia oficial; de esta manera, el campesino captará la importancia de la acción en masa, tal como lo evidencian los pronunciamientos de la ANUC; uno de los apartes de un artículo publicado por la revista Alternativa dice lo siguiente:
El Comité Ejecutivo de ANUC exhortó a los delegados a consolidar el movimiento campesino manteniendo una “línea de masas“ y llamó a “la lucha unificadora contra nuestros enemigos de clase”. El ejecutivo anunció que el 10 de septiembre, los ministros de Gobierno, Justicia y Defensa deberán comparecer ante el Senado para responder a las denuncias que ha hecho ANUC sobre tortura, asesinatos y encarcelamiento masivo de campesinos. Pero advirtió que “este debate burocrático sólo se convertirá en medio de denuncia si se desarrolla el programa de lucha y presión que acordó la Junta Nacional. El programa incluye movilizaciones nacionales
231
Torres, Camilo. (1991). Escritos políticos. Santafé de Bogotá: El Áncora, p. 93.
232
Ibid., p. 92.
233
Ver: Pizarro León Gómez, Eduardo. (1989, may.-ago.). Los orígenes del movimiento armado comunista en Colombia. Análisis Político. (7), p. 3.
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del campesinado los días 12 de octubre y 8 de diciembre, para preparar la gran jornada de recuperación de tierras en la tercera semana de febrero234.
Ante la violencia oficial fue forzoso entonces mantener una línea de masas: ejercer presión en masa, luchar en masa; aquella violencia dio así un impulso a la solidaridad entre los campesinos. A la formación de lazos de solidaridad también contribuyó la creación de la ANUC, al abrir un espacio para que se discutiera sobre los problemas del campesino, los cuales demandaban una acción colectiva; y el trabajo realizado por organizaciones políticas de izquierda, las cuales, con sus ideas de rechazar la explotación y reclamar derechos, hacen ver a los campesinos la necesidad de unir esfuerzos para mejorar su situación.
En ese proceso de despertar del campesino que lo conduce de la pasividad a la acción, los sociólogos Orlando Fals Borda y Camilo Torres Restrepo mencionan el papel que juegan los grupos urbanos. En el caso colombiano, el patrón tradicional de conducta del campesino se modificará no sólo por el contacto con ideólogos de izquierda sino también por la acción de miembros del Estado que simpatizaban con la causa campesina y que ejercían una labor que algunos consideran de agitación. Una de las personas señaladas de estar promoviendo la agitación en el campo fue el gerente del Incora, Carlos Villamil Chaux. Esto expresó Manuel Castellanos, vocero de la SAC, en una declaración publicada en el diario El Tiempo:
(…) el gerente doctor Villamil, al desacreditar de hace cinco meses para acá de modo público, permanente y fanático la ley que juró cumplir [ley de reforma agraria], sosteniendo que es caduca, inútil e inoperante, busca actuar solamente sobre terrenos en adecuada explotación, con el resultado contraproducente para la economía y el patrimonio nacionales y para la paz social que anotamos en el punto segundo de esta constancia. Y algo más: estimulando una lucha de clases, a base de invasiones y otros atropellos de consecuencias muy previsibles, pues ya están de por medio
234
(1975, sep. 1-8). Intensificar la lucha por la tierra. Alternativa. (16), p. 13.
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compatriotas de todos los municipios y veredas del país, que no tienen bien alguno distinto a su pequeña o mediana finca rural y no saben ejercer oficio distinto a explotarla bien y a conservarla conforme con su legítimo derecho. Dicha inmensa legión de colombianos se siente ilegal e injustamente perseguida por funcionarios que deberían ser imparciales y estrictos235.
En la declaración anterior puede verse cómo el vocero de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), cuestiona la actuación del gerente del Incora no sólo por perseguir propiedades adecuadamente explotadas sino también por estar espoleando la lucha de clases en la zona rural, esto último con base en una serie de arbitrariedades que, incluso, estaban afectando a pequeños y a medianos propietarios. Algunas publicaciones se sumarán a los señalamientos contra los funcionarios del Incora; éstos son algunos de los apartes de una denuncia publicada por el diario El Siglo236:
Los servicios de inteligencia del estado adelantan en estos momentos una delicada investigación, a efecto de establecer la magnitud y los verdaderos alcances de la infiltración comunista en el Incora, y a las actividades de una poderosa mafia marxista que al parecer se ha apoderado de importantes puestos clave dentro de dicho organismo.
Según precisaron las fuentes oficiales de información, la audacia de los camaradas cobró caracteres dramáticos durante la reunión de “alto nivel” del Incora, celebrada entre el 9 y el 14 de noviembre en Melgar, el centro militar más importante de Colombia. Funcionarios del Incora cuyos nombres conocen las autoridades manifestaron en esa región que no tolerarían la presencia en la dirección de los programas del Incora a personas que estuvieran de acuerdo con las actuales estructuras políticas, económicas y sociales del país.
235
(1970, 10 de diciembre). La SAC hace fuertes críticas a Villamil. El Tiempo, p. 01. c. 3 y p. 16. c. 1, 2.
236
Este diario fue fundado por Laureano Gómez y José de la Vega.
125
Otro de los asistentes a la reunión se atrevió a decir que “la tarea más importante del Incora no es hacer obras sino concientizar al pueblo para la revolución violenta que se avecina”237.
En el artículo anterior sobresalen términos como “infiltración comunista” y “mafia marxista”, para referirse al problema de las supuestas conductas incorrectas de funcionarios del Incora que, por su gravedad, eran objeto de investigación por parte de las autoridades. En otro de los apartes del artículo se menciona el carácter supuestamente subversivo de las asambleas organizadas por el Partido Comunista de Colombia, el cual, con la colaboración de comunistas extranjeros de la línea soviética y de los agentes infiltrados en los organismos del Incora, estuvo detrás de las invasiones de predios que se habían producido en varios departamentos238. De acuerdo con la información publicada por el diario El Siglo, la infiltración revolucionaria había llegado entonces al Estado.
La creación del Incora incidirá en el comportamiento del campesino no solamente por la agitación que hayan podido promover sus funcionarios, sino además porque le imprimió confianza a aquel sujeto. Esta confianza se explica porque el campesino ve en el Incora el vehículo a través del cual sus peticiones pueden ser atendidas y, por tanto, percibe que cuenta con respaldo institucional. Posteriormente, con la creación de la ANUC, el Gobierno realizará acciones orientadas a empoderar al campesino y, de esta manera, formar un sujeto capaz de liderar el proceso de cambio en el campo; en relación con este punto deben destacarse los planes diseñados para la formación de líderes rurales.
En lo atinente a la mujer campesina, cuyo papel se había limitado básicamente al desarrollo de las labores domésticas, se produjo una dinámica que conviene
237
(1970, 28 de noviembre). Investigan infiltración comunista en el Incora. El Siglo, p. 3. c. 1, 2, 3 y 4.
238
Ver el texto completo del artículo en el anexo 11.
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destacar. En los inicios de la ANUC se hablaba de mujeres “de tropel”, cuya función consistía en enfrentarse a la fuerza pública en las tomas de tierras y en ejercer presión para que los compañeros arrestados recuperaran la libertad239. Posteriormente, se verá a una mujer que desea ser tenida en cuenta como sujeto pensante, propositivo; y que ve la necesidad de organizarse; al respecto, un grupo de mujeres campesinas de la Vereda Camajones expresó lo siguiente:
(…) nosotras como mujeres ya organizadas, cuando ya nos organizamos, que vimos la necesidad de que las mujeres también teníamos que organizarnos, porque nosotras también en las luchas fuimos importantes, entonces no sólo el hombre era el que tenía que…nosotros como mujeres también necesitábamos tener nuestro comité, nuestras decisiones y que se tuvieran en cuenta; entonces cuando fuimos comité, que ya fuimos mujeres organizadas, ya salíamos, nos fuimos aquí alrededor, ya salíamos a San Pedro, a eventos, hacíamos cosas ya de…ya como comité, ya como organización de mujeres campesinas240.
Un primer espacio para que las mujeres pudieran organizarse lo constituyeron los comités femeninos veredales. Estos comités serían la base para el sustento de acciones organizativas y movilidad de líderes de la ANUC, y paulatinamente llevaban a la búsqueda de mayor autonomía por parte de las mujeres campesinas241. Tras ser subsumidas por los hombres directivos de aquella organización, los cuales tenían actitudes cerradas, las mujeres campesinas comenzarán a asumir un nuevo rol social que les permitirá destacarse. Así se refirió la revista Alternativa a la participación de la mujer en el Tercer Congreso Nacional de Usuarios Campesinos, realizado en septiembre de 1974:
239
Comisión Nacional de Reparación y reconciliación. La tierra en disputa. (2010). Memorias del despojo y resistencia campesinas en la costa caribe (1960-2010). Santafé de Bogotá: Taurus, p. 310. 240 Ibid., p. 307. 241 Ibid., p. 306-307. 127
La mujer campesina también se destacó. La viuda del luchador Ismael Vertel, asesinado a manos de los terratenientes de Córdoba, denunció las arbitrariedades que se están cometiendo contra los campesinos de esta zona, y atacó a los grupos oportunistas que trataron de sembrar la división y el saboteo en las deliberaciones desarrolladas. Margarita de Valderrama, miembro de la junta directiva de la ANUC, hizo un llamado a la unidad y destacó que ahora más que nunca hay que estar alerta contra la represión242.
Más tarde y ante la presión ejercida por las mujeres campesinas, se creó la Secretaría Femenina en el Cuarto Congreso de la ANUC, realizado en Sucre en 1977. En julio de ese mismo año se realizó también el primer Encuentro Nacional Femenino de la ANUC, en la Vereda Santa Rita, Córdoba, en el cual se trataron, por ejemplo, los problemas de desigualdad laboral y salarios bajos que afectaban a las mujeres. Además, se resaltó que cuando las mujeres campesinas se movilizaban en la lucha, las asociaciones campesinas adquirían mayor vigor, ya que se destacaban por su energía revolucionaria, atemorizando al enemigo y ganándose la confianza de amplias masas campesinas y del pueblo. En este mismo encuentro se aprobaron reivindicaciones inmediatas y algunas recomendaciones sobre los métodos de dirección para el frente femenino243.
La reforma agraria y la posterior gestación del movimiento campesino contribuyeron así a visibilizar a la mujer campesina, situándola en un nuevo lugar. Esto le permitió conquistar espacios para la defensa de sus derechos y lograr avances en el reconocimiento de estos últimos. Resultado de las demandas de las mujeres y de los procesos organizativos que ellas llevaron a cabo, uno de esos logros ha sido resumido así:
242
(1974, sep. 16-29). Tercer congreso de ANUC: Sincelejo se tomó a Bogotá. Alternativa. (16), p. 5.
243
Comisión Nacional de Reparación y reconciliación. (2010). La tierra en disputa. Memorias del despojo y resistencia campesinas en la costa caribe (1960-2010). Santafé de Bogotá: Taurus, p. 309.
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Estas demandas y procesos organizativos han acompañado y promovido importantes avances legales, logrando que el lugar de las mujeres en la legislación y en las acciones de reforma agraria haya avanzado desde una negación de las mujeres como actoras y beneficiarias legítimas mediante el reconocimiento exclusivo del hombre como jefe único de hogar; pasando por la visión familística que las tomaba en cuenta únicamente por sus labores domésticas; hasta obtener una política propia de mujeres como productoras agrícolas. Posteriormente las mujeres han sido reconocidas como adjudicatarias de tierras conjuntamente con el marido o compañero (título conjunto) sin importar la formalización de la relación conyugal, o por ser mujeres campesinas jefas de hogar desplazadas o solas por causas de violencia, abandono o viudez244.
El examen del caso colombiano brinda elementos para apoyar la tesis de que el campesino no debe considerarse un agente pasivo en la historia, tesis que, por ejemplo, plantea Catherine LeGrand245. Al no ser una mera víctima, el campesino puede transformarse, pasar de la pasividad a la acción y, de esta manera, asumir un papel de trascendencia. Prueba de esto fue el cambio que se operó en el patrón de conducta de un sector del campesinado nacional tras la implementación de la reforma social agraria y la creación de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC).
4.2.3. Organización y movilización campesinas: dos prácticas que se