Para entender actualmente el contenido de “actualidad” que tiene nuestra estructura de pregunta filosófica recurrimos a su étimo (Real σcademia Española, 2ίί1, lema
“actualidad”) que viene de “actual”, del latín actuális. Son tres sus acepciones correspondientes al lema principal. El orden en que estas acepciones se recogen en cada entrada responde a la aplicación sucesiva de varios criteriosέ Consideramos las dos primeras acepciones de “actualidad” -la de “tiempo presente”, y la de “cosa o suceso que atrae y acoge la atención del común de las gentes en un momento dado”-. Y la tercera acepción -que es filosófica y se refiere a la “acción del acto sobre la potencia”- se desarrolla tácitamente en esta disertación, debido a que en un vocabulario ideológico se remite “actualidad pura” a Dios. ζos hemos apoyado también en el lema “actuális,
e” en sus acepciones de “activo, práctico”ν y, en el lema “actualidad” en su acepción
“práesens státus rérum”. Su étimo viene del adjetivo “práesens, tis”. Y sus cuatro acepciones son válidas para nuestra disertaciónμ “presente, que está a la vista” ∕∕ “que es, pasa o se hace al presente” ∕∕ “favorable, propicio, feliz” ∕∕ “eficaz, que produce el efecto deseado”έ
¿Por qué atrae y acoge la atención con actualidad la pintura sacra colonial quiteña,
que aparece con un contenido acerca de la muerte, en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús en Quito? Porque parece encerrar la relación, en plena determinación y concreción, propia de la especial concepción hispánica del mundo -a un tiempo, tan
realista y tan trascendental-, de lo dramático con lo numinoso. Aparece como la rotura de la razón. Quizá atrae y acoge la atención por las diversas formas de expresión de su
ilusionismo barroco. Primero, por su simbolismo y efecto visual que muestra un juego de luces y sombras, efectos dramáticos -que descubren algo y dejan oculto otro algo- plasmados en ese no mostrar totalmente el fondo de las cosas en sus decorados y pinturas, que se pierden en la inmensidad y que acompañan al sentido de lo ilimitadoν ésta es una forma actual de estructura de pregunta que aparece en la interpretación ontológico estética a partir de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte
Segundo, por su sentimiento de la muerte y del dolor hasta lo desgarrador; es, en otras
palabras, una forma actual de estructura de pregunta fundamental que engloba al misterio del hombre. Tercero, por su humanización de lo sobrenatural ante la inseguridad y el temor de quien vive una gran tensión espiritual en medio de lo contradictorio; esta forma actual de estructura de pregunta nos remite a la dialéctica vital, no tan solo conceptual, del hombre mismo. Cuarto, por su colectivismo estético
patético; esta forma actual en que aparece la estructura de pregunta corresponde a la relación archicompleja de ruptura de la razón que termina en la pasiónέ
Aquella rotura de la razón, considerada como pasión, ya no es propiamente razón, sino algo que está sobre la razón que rompe sus barrerasέ σquella rotura es laaporía, es decir, contiene una inviabilidad de orden racional: ésa es el pensamientoaporético que se expresa y estanca en el confín indefinible del devenirμ éste es el momento. Y el devenir, a la par, es lo inefable en que se acumula toda aquella dimensión barroca del
momento, donde la razón va a buscar la profundidad del vivir, que es revelación de su
propia insuficiencia, de donde nace el pensamiento de pasión, patético o aporético. Ante este punto de mira y desde la actualidad de la estructura de pregunta de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte, surgen las siguientes cinco
cuestiones. ¿Parece que no es la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte la que da sentido al momento de la visita -por turismo, culto u otro motivo-, sino que es el
momento de culto u oración el que otorga sentido a la pintura sacra colonial quiteña
acerca de la muerte, en cuanto sacra? ¿El más alto fin de la vida espiritual es acumular un mundo de informaciones (incluso las informaciones del turismo religioso) o es afrontar los instantes sagradosρ ¿En una experiencia religiosa, no son los objetos (incluso la arquitectura y el arte sacro) los que se imponen al hombre sino una presencia espiritualρ ¿Qué sentido tiene actualmente el arte sacro católico, como tal, encerrado allí, en la antigua iglesia quiteña de la Compañía, si no se permite el libre y gratuito ingreso permanente del necesitado feligrés católicoρ ¿Es posible que comience la decadencia de la vida espiritual cuando dejamos de sentir la grandiosidad de lo eterno en el tiempo? Al respecto, sostenemos que no es el objeto (en este caso, la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte) el que da sentido al momento (en este caso, es el momento de culto y oración en la antigua iglesia patrimonial del centro viejo de Quito); sino que es el momento el que otorga sentido a las cosas.
¿Por qué atraen y acogen la atención los temas de la muerte, de la contingencia y finitud del ente, que están contenidos ya sea explícita o tácitamente en la estructura de pregunta de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte? Porque, al ser permanentemente actuales, a partir de ellos, surge la preguntaμ ¿no es el tiempo el que muere, o es, más bien, el cuerpo humano que muere en el tiempo? σ propósito de esta pregunta, en preciosas ocasiones hemos recordado el epitafio labrado en mármol del “presidente poeta” σlfredo Baquerizo εoreno, entre el exquisito y abundante arte escultórico funerario del cementerio general de ύuayaquilμ “ηh, muerte, muerte, muerteν siempre tan antigua y siempre de tanta actualidad”.
¿Por qué atrae y acoge la atención la angustia como posibilidad, planteada por la estructura de pregunta de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte? Porque se puede sospechar que en esta pintura sacra el hombre puede verse ante sí mismo, de alguna manera actual. Y puede temblar. El temblor espiritual es la angustia. Estas ideas que parecen tan etéreas, las hemos visto tan concretas en el nivel familiar y en la propia vivencia personal. Por ejemploμ en dos tiernos niños. A pesar de haberles ocultado cuidadosamente todos estos temas -que tanto han sacudido a una familia desde generaciones atrás-, surgió en esos niños el descubrimiento desesperado de la muerte y de la nadaέ σquella sorpresa aterradora la tuvo, uno de ellos, a través de sus admirables preguntas teológicas formuladas desde sus tres años y medio de edad. El llanto incontenible en el que se sumergió el otro niño, desde sus cuatro años de edad, expresó su desesperación existencial ante su inútil esfuerzo para “no hacerse joven”, para no ir muriendo cada momento hasta la inevitable muerte final. De una u otra manera, nos atrevemos a pensar que sus angustias -que posiblemente son también las nuestras- se pueden plantear en la preguntaμ ¿la existencia nunca tiene explicación por sí misma sino a través del tiempoρ
Y, al contemplar la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte, en más de una iglesia antigua, se puede volver a pensar en esta disertación y sospechar que uno de los caminos que le quedan abiertos al hombre es el de la actualidad de la angustia con la cual se abraza. El hombre puede quedar aterrado ante la inmensa posibilidad que desemboca en la pregunta final por lo finito en lo infinito, por lo contingente en lo eterno, por la existencia en la nada. Todo esto produce, en el hombre, el vértigo del abismo. Es la experiencia insondable de nuestro fiel amigo, arzobispo católico, cuando ingresó de paciente a terapia intensivaμ “me muero, dijo angustiado, ¿hallaré algo o
simplemente nadaν qué hay de verdad en lo que he predicadoρ” Queda planteada la cuestión de laactualidad de la estructura de pregunta.
La estructura tiene el significado impreciso de constructio: construcción, estructura
u ordenamiento y disposición a que se han de someter -ya relacionados- el pensamiento y la realidad. Sin embargo, la construcción -por su raíz construere: construir- es un hacer, cum: con la característica de struere: acumular, amontonar, lo que no significa solamente el fabricar, erigir, edificar. Al contrario: la estructura, en su significado de construcción, implica algo que no se comprende en su realidad preestablecida -y esto sucede en la interpretación de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte-, sino que se forma desde dentro hasta desvelarse; es decir, hasta alcanzar su propia figura y rebasarla en un continuo proceso dialéctico. En otras palabras, la estructura -entendida e interpretada como construcción- significa hacer de nuevo una cosaν así nosotros
intentamos hacer de nuevo un planteamiento acerca de la ontología, así sea de manera muy imperfecta y parcial, para construir actual y dialécticamente la estructura de pregunta de la ontología estética. Dicho desde la acción: la tarea de la estructura es asumir lo que es una construcción -construir algo que no está “construido”-, y esto implica recuperar de nuevo todos los intentos de construcción. Por lo tanto, la estructura presenta necesariamente una forma circular.
оЯъЯѨ: bānāh: construir es un concepto hebreo adecuado para explicar la actualidad de la estructura de pregunta, pues оъл es una raíz común a las diversas lenguas semíticas que llegan a nuestra civilización judeo-cristiana, a nuestro mundo de comprensión desde el cual se interpreta la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte, en el afán de pensar la ontología estética desde una estructura de pregunta. A los radicales оъл (bny o
bnw), en hebreo bíblico, va unido el significado predominante de construir, con algunas variaciones de sentido que se reducen a este significado fundamental. De esta raíz оъл se
derivan varios sustantivos, entre ellos, mibnaēh: el construir, la construcción y también
tabnīt: modelo, imagen, representación que adquiere en un sentido traslaticio la estructura de pregunta, en la cual las funciones de оъл sirven para aludir a contenidos que -así como los diversos momentos de la construcción- pueden servir de comparación, símbolo o imagen, por ejemplo, en la estructura de pregunta del cuestionador versículo:
hay un tiempo para construir y un tiempo para demoler, todo tiene su tiempo (Ecl 3,3).
En este marco de sentido, de la permanente actualidad, encaja la idea de “ser
construido” en Gn 16,2; 30,3; y la idea constructivo-generativa en Rut 4,11μ δía y Raquel bānū: construyeron elцкђѓי єיл: bēt yiśrā‟ēl: la casa de Israel.
оЯъЯѨ: bānāh: construir al estar íntimamente relacionado con єיълє: tabnīt: modelo,
esbozo, trasunto cobra un ligero matiz de imagen o de copia, para mirarlo como
testimonio (memorial). De todos modos, el significado de єיълє: tabnīt: indica no tanto
la forma acabada cuanto la proyectada construcción. El empleo de єיълє en Dt 4,16.17.18 lleva al terreno del arte religioso que discierne la imagen sacra de la imagen idolátrica descrita en Is ζ4,13 y en Ez 8,10 e interpretada en Sal 106,20. Pero Ezequiel emplea esta palabra dos veces en el sentido de єיълє: algoasí como (una mano humana), cuando describe con esa expresión cómo él mismo está expuesto a que la mano de D-s
(YHWH) lo aferreμ “y alargó la imagen de una mano” (Ez κ,3). Y también Ezequiel
quiere decir que los querubines contemplados en una teofanía poseen “algo así como una mano humana” (Ez 1ί,κ). Los dos pasajes pretenden describir єיълє: algoasí como las realidades de la esfera divina, las cuales superan toda posibilidad humana de representación. En este contexto el carácter indefinido del “algo así como” se deriva de los significados originarios inherentes a la raíz bnh / bny: forma, imagen, copia.
σsí la estructura -a partir de la interpretación de la pintura sacra colonial quiteña
todos los intentos de construcciónμ es un proceso de construcción de una totalidad de
sentido en pos de su transformación, que no es una mera alteración -la cual, en el
estrato categorial, pertenece al ámbito de la cualidad, esto es, al de un accidente de la sustancia-. δa estructura tiene un carácter actual de ergon: de obra, en la que daimon y kairos: predisposición y ocasión aportan al montaje y desmontaje de contextos de sentido, en constante rectificación y permanente recuperación, destrucción y deconstrucción. Por la relación de efectos de la estructura de transformación cada
contexto de sentido se convierte de golpe en otra cosa completamente distintaέ ¿Su
verdadero ser es aquella segunda cosa en la que se ha convertido por su transformación, frente a la cual su ser anterior no era nada? ¿Se quiere decir con esto, en primer lugar, que lo que había anteriormente ya no está posteriormente? ¿Pero también se quiere decir, en segundo lugar, que lo que hay en el aquí y ahora es lo actual y permanente verdadero de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerteρ
Estructura, parte y totalidad son la unidad de sentido de la estructura de pregunta. La
estructura oconstrucción articulada o estructura orgánica es el orden de las partes que
hace de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte una totalidad distinta de la suma y del amontonamiento; en esta totalidad la posición y el orden son cambiables a voluntad. La estructura orgánica no resulta de sus elementos mecánicos ni de organismos elementales, sino que desenvuelve sus “partes” o elementos del orden a partir de la totalidad, los cuales, por su parte, pueden ser también totalidades.
Engarzados a este hilo conductor actual, la materia y la vida y el espíritu son fases de un mismo gran proceso estructural de pregunta, cuya característica es la derivación de
los dominios más sencillos a partir de los dominios del ser más complejosμ así se derivan lo físico y lo humano -en general, lo natural- de lo sobrehumano o del Ser Absoluto, por mera eliminación y simplificación. La parte de un todo es aquella que
junto con otra cosa constituye una unidad ordenada. La totalidad se toma en la acepción de todo concreto: cabe hablar de totalidad donde varias partes están
ordenadas de tal suerte que forman juntas una unidad, es decir, el todo; la totalidad es
una subespecie del orden; la peculiaridad de la totalidad reside en que en la totalidad
los elementos del orden -las partes- forman, coexistiendo, una unidad cerrada: si falta
un elemento del orden, el todo es incompleto y pasa a ser parte.
Entonces: la dimensión interrogativa de la estructura de pregunta no es una palabra
suelta ni un código que se intenta descifraren esta disertación. Es el todo o conjunto de
un proceso dialéctico -a partir de nuestra interpretación de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte- que permite la pregunta ontológico estética, la cual indaga acerca de la unidad en la dispersión y del archicomplejo retorno a lo idéntico, a partir de la concepción de fundamento que, a nuestro juicio, lo interpretamos como íntima unidad de contrarios, expresada por la real proximidad del pensamiento entre Parménides y ώeráclito -no entendida de esta manera, generalmente, en quienes deciden por la usual y generalizada interpretación de distancia insalvable entre el pensamiento de estos dos pensadores denominados presocráticos-.
Desde este punto de mira unificador -de corte parmenídeo heracliteano, que lo hacemos nuestro-, la estructura se muestra como permanencia dinámica de la movilidad que caracteriza a la pregunta ontológico estética, que es la que llena dialécticamente la presencia del ser en el ente, en cuanto es una construcción que ha encontrado su patrón en sí mismo y que no se mide ya con ninguna otra cosa que esté fuera de él. Este punto de mira aborda el discurso mediador de la interpretación de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte, entendida como estructura de pregunta acerca de sus condiciones de posibilidad y de las condiciones de posibilidad de la ontología estéticaέ Así se construye el hilo conductor de nuestro filosofar ontológico, considerado
dialécticamente como un partir continuo desde la pregunta y un permanecer dinámico en la estructura de pregunta.
Si la estructura de pregunta, entendida como transformación, se caracteriza como la
forma de ser autónoma y superior de la construccióna partir de ésta, la aparente realidad (denominada realidad, a secas) se determina como lo no-transformado; y la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte, como la superación de esta realidad en su verdad ontológico estética. En la pintura sacra colonial quiteña la certidumbre de la muerte impulsa a la estructura de pregunta en pos de comprender la verdad del ser como
cognitivo sensitiva: verdad estética -esclareciéndola ontológico estéticamente-, para experimentar los límites últimos y conjurar la trascendencia de la transformación. Esta
estructura responde al grupo relacional que la lógica simbólica designa
topológicamente como un anillo. Este esquema satisface la circularidad sin fin del proceso dialéctico, que se produce en el sujeto ante la plena asunción vital de su ser- para-la-muerte.
En esta circularidad sin fin del proceso dialéctico de la estructura persiste el conflicto empedocleano de los dos principios: de lo finito y de lo infinito, de la naturaleza y del espíritu, del amor y de la discordia, de la ausencia y de la presencia, a las que Empédocles de Agrigento (siglo V a.e.c.) sometía las alternancias de la vida universal. Encontramos aquí que es posible trazar un gran arco hermenéutico entre la interpretación del pensamiento de Empédocles y la interpretación que hacemos de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerteμ en las dos, se desvela la muerte como la mediación limitante en el conflicto universal de la provocación anticipante de la
ausencia y la presencia,tanto de Philia: el amor cuanto de Neikos: la discordia.
La estructura de pregunta -propia de la ontología estética, a partir de la
gnoseológicamente sino ontológicamente a una totalidad mayor, por encima y fuera de sí misma. Por la pregunta no sólo amplía sino trasciende el mundo del sentidoμ sus
límites son rotos y mantenidos abiertos. Ésta es la cuestión que también aborda Xun Kuang (313-283 a. e. c.) y que, al estar abierto su horizonte cultural a nuestro cosmorama, incluso por los nexos milenarios de la migración asiática al continente americano, nos cuestiona para nuestra disertaciónμ ¿δa pregunta rompe los límites del silencio ontológico así como “un hombre excelso debe contestar a las preguntas como el eco producido por el sonidoρ” (όeng, Tέ, 1λκθ, pέ 21κ). ¿δa pregunta puede destruir y
deconstruir el entramado de las relaciones de sentido que subyacen en el habla y en la
ontología lingüística? ¿δa pregunta disuelve la unidad de sentido y así lleva a cabo la
ruptura ontológicaρ
En la actualidad de la interpretación de la pregunta ontológico estética -a pesar de la
insondabilidad previa, de los prejuicios y lugares comunes, de las muletillas o frases
hechas-, a partir de la pintura sacra colonial quiteña acerca de la muerte, se transita por la correlación de la tensión desvelamiento-ocultación a través de la apariencia. En el ámbito de esta tensión, para descubrir y poner de manifiesto, al hacer patente y manifestar lo ignorado o escondido, se producen los más peculiares cambios de acento en el proceso del desmontar: cortar, deshacer, y del desarmar: derribar el edificio de la