3 Method of Estimation
4.1 Results for the Whole Period
Para interactuar con su entorno, los niños utilizan un conjunto de herramientas mentales: la clasifica- ción, la planeación, la predicción o anticipación, la inferencia y la formulación de hipótesis, entre otras. Esas herramientas funcionan de manera conjunta y combinada y constituyen la base del funcionamien- to cognitivo de los seres humanos.
Ciertamente, las situaciones familiares y el mundo de las relaciones en general se caracterizan porque propician estas dos condiciones: la situación indi- cada que exige el uso de una herramienta de una manera especialmente natural y espontánea. Tal vez el caso de Carlitos sirva para ejemplificar lo que aquí intentamos señalar. En una reunión familiar donde se encuentran el padre y el abuelo de Car- litos, alguien dice: “La semana entrante, Víctor (el abuelo) y Juan Carlos (el padre) deben preparar la fiesta de la madre”. Carlitos, quien participa de la charla, dice: “Y Carlos también”. De esta manera
LAS hIPóTESIS COMO UN SISTEMA DE PREDICCIONES DEL MUNDO DE LOS AFECTOS Y DEL MUNDO REAL > Pensar con hipótesis es una de las ‘más sorpren-
dentes de todas las maravillas del universo’ y es la base sobre la cual se apoya buena parte del progreso de la humanidad.
> Que los niños identifiquen las intenciones en los sentimientos y las acciones de los otros se apoya en el mismo tipo de herramientas que usan cuan- do se preguntan: ¿cómo funciona el triciclo?, o ¿por qué se dañó y ya no marcha?
> Las preguntas de los niños sobre el funcionamien- to del triciclo o de la bicicleta y de la Internet, sobre las diferencias entre las baterías y la electricidad, sobre la riqueza del lenguaje y su funcionamiento les exigen formular hipótesis o supuestos, que constituyen la base sobre la cual se apoya buena parte del progreso de los niños a través de toda la infancia.
> La realidad es que desde pequeños los niños, en su interacción espontánea con el medio, gene- ran hipótesis y buena parte de sus actuaciones responden a armar conjeturas y tratar de entender el mundo con base en ellas.
el niño pide que se lo incluya porque él es el único otro hombre presente en la reunión y si su padre y su abuelo deben organizar la fiesta de la madre, pues él también debe participar en la organización porque él es hombre. Esta situación muestra la ca- pacidad del niño para entender que está incluido en la categoría de los hombres.
Carlitos va a cumplir cuatro años, si le hubieran pro- puesto una de las tareas clásicas de clasificación que se utilizan, por ejemplo, trabajar con bloques lógicos, lo más probable es que él no la resuelva, pero la frase que utiliza nos permite señalar que maneja de manera implícita categorías verbales que le permiten incluirse en la clase de los hombres. Esta situación da cuenta de la capacidad de los ni- ños para clasificar en una situación cotidiana; pero en otras ocasiones, como en los juegos la utilización de las herramientas es menos evidente. Una cosa es tener la herramienta y otra es saber usarla y po- nerla en funcionamiento en el momento indicado. A veces la situación no sugiere el uso de la herra- mienta y el hecho de no conjugar los dos factores en un escenario común impide que el niño resuelva la situación. Sin embargo, no se puede decir que el niño es incapaz de hacerlo, sino que no ha podido reconocer lo que se necesita para resolver el proble-
Este juego requiere que los niños anticipen el orden de entrega al acomodar los muebles en el camión.
ma. Sin duda, en estos casos, analizar el papel de las competencias resulta pertinente.
Desde los quince meses los niños pueden utilizar instrumentos, por ejemplo, halan el mantel próximo para alcanzar el objeto distante puesto sobre éste, articulan los medios (el mantel) para alcanzar un fin (coger el objeto). Otras veces, cuando un objeto está escondido detrás de un cojín, entienden que deben quitarla para cogerlo. Se trata de dos situa- ciones que ejemplifican la utilización por parte de los niños de las relaciones medio fin; sin embargo, solamente alrededor de los cuatro años la planifica- ción se manifiesta con todas las de la ley.
El juego del trasteo constituye un escenario que per- mite observar el funcionamiento de la herramienta de la planificación47. Repartir muebles, puede re-
sultar un desafío interesante para los niños cuando se juega con ciertas reglas como “acomodar la car- ga desde el principio en el camión, sin poder des- acomodarla en cada estación” y “poner en cada es- tación los muebles del correspondiente color”. Este juego requiere que los niños anticipen el orden de cada entrega al subirlos al camión, estableciendo correspondencia entre el color de los muebles y el de cada estación. La relación entre acomodar y des- cargar es inversa porque tienen que poner primero en la caja del camión los muebles que entregan de últimos. La planificación es la herramienta mental que permite a los niños descubrir esta relación in- versa entre el orden que deben utilizar para acomo- dar los objetos y el de la entrega48.
Al inicio los niños sólo intentan ‘cargar todos los muebles’. Posteriormente, los organizan utilizando el criterio color. Después de muchos intentos, se per-
47. Inhelder, B.; Ackerman, E.; Blanchet, A.; Karmiloff- Smith, A.; Kitchner, H.; Montangero, J.; Madelon- Robert J. (1976). De las estructuras cognitivas a los procedimientos del descubrimiento. Archives de Psycholgie, XLIV 171, 57-75.
48. Adaptado de la carátula del libro Adaptado de Orozco, B. C. (2003). El Niño: Científico, Lector y Escritor, Matemático. Cali: Artes Gráficas del Valle.
Descubriendo el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia
catan que no respetan la regla ‘no desacomodar’, pero no la pueden resolver. Finalmente, los niños acomodan los muebles en el camión, según cada estación y monitorean con la vista el orden de las estaciones. De esta manera reelaboran sus criterios para resolver la situación con éxito. En realidad este juego está basado en el mismo principio, pensar antes de actuar, realizar mentalmente el recorrido del camión antes de hacerlo y entender la regla que relaciona la carga con las estaciones.
En esa línea de ideas una ilustración de la inferen- cia como herramienta mental, se tiene en el relato de una psicóloga inglesa que ha desarrollado un ‘don’ especial para ‘oír lo que los niños dicen y pien- san’. Ella señala que en el proceso de hacer inferen- cias, tanto lo afectivo como lo cognitivo coinciden y que los dos factores contribuyen y ayudan en su construcción: que el niño conozca las herramientas mentales que debe utilizar y que sepa cómo y dón- de buscar la solución.
El siguiente diálogo de Pedro, un niño de tres años con su madre49, muestra cómo las emociones pue-
den ser el motor de este tipo de funcionamiento cognitivo y cómo lo afectivo está totalmente ligado con las formas de razonar los niños.
Pedro muy enojado ¡Jacobo rompió mi coche! Madre Estoy segura de que no lo
hizo.
Niño Lo hizo, lo hizo, Jacobo fue allí [al cuarto], (Luego) ¡Jacobo rompió mi coche!
El reclamo que Pedro formula a su madre permi- te analizar la compleja y sorprendente cadena de inferencias que se encuentran en este diálogo de- terminado por el enojo que le produce encontrar su
carro roto. Pedro tiene que encontrar quién rompió su preciado carro; entonces, si el coche estaba en el cuarto y ahora está roto, quien lo rompió debe ha- ber ido al cuarto y el único que ha ido al cuarto es su hermano; luego tuvo que ser Jacobo quien lo hizo. El enojo parece impulsar la capacidad para estable- cer relaciones entre los hechos e inferir que Jacobo dañó su auto; se trata de funcionamientos mentales precoces y complejos, pero absolutamente necesa- rios en el mundo de las relaciones interpersonales, de las emociones, como en un momento de rabia.
49. Thornton, S. (1998). La resolución infantil de proble- mas. Madrid: Morata.
Desarrollo infantil y competencias en la Primera Infancia
La atribución de una intención en el hermano pue- de ser más propiciatoria, más espontánea que las inferencias sobre relaciones en el mundo de los ob- jetos, porque la presión que las relaciones sociales juegan en el mundo en que vivimos es muy grande. Un magnífico ejemplo de la manera como el niño construye hipótesis, se puede tener en el segui- miento de la comprensión y utilización de objetos como los engranajes.
Éstos resumen buena parte de la evolución del co- nocimiento en la historia de la humanidad lo que justifica incluir su comprensión para que los niños jueguen con ellos en este período de edad. Los jue- gos con engranajes permiten responder a preguntas como: ¿Cuáles son las herramientas mentales invo- lucradas en la comprensión del funcionamiento de los engranajes? ¿Cómo comprenden y ‘descubren’ los niños y con ellos los agentes educativos, el me- canismo que hace funcionar el engranaje? ¿Cuáles son los supuestos que se formulan sobre este fun- cionamiento?
En efecto cuando la niña o el niño descubren que los dientes de dos engranajes o ruedas dentadas encajan y descubren que este entrelazamiento o trabazón genera el movimiento, es porque han in- tegrado evidencia que les permite establecer esas relaciones de interacción entre los elementos que componen los engranajes y han incorporado di- ferentes medios y restricciones para entenderlos como mecanismos que generan fuerza y movimien- to. Un factor que no es desdeñable y marca estas orientaciones, es la naturaleza discursiva de mu- chas de estas inferencias.