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SECOND RING

5.4 SAN ISIDRO

“La tierra ya no da como antes. Esta fue una de las expresiones más recurrentes (...) Las lluvias cambiaron. A nivel local se percibe que las lluvias son cada vez más irregulares (...)” (Elías, 2015, p. 26).

Desde la segunda mitad del Siglo XX se ha reportado la alteración espacio- temporal de los patrones de comportamiento de los fenómenos meteorológicos (tormentas, granizadas y heladas, entre otros) y de las variables climatológicas (temperatura, humedad y precipitación) a nivel global, regional y local. En consonancia, el conocimiento científico con trabajos y elaboraciones han descrito y confirmado que las principales causas de estos fenómenos se deben a la ocurrencia e intensidad de la variabilidad climática ocasionados por el ciclo ENOS [El Niño –Oscilación del Sur] y el ampliamente difundido, Cambio Climático [CC] (Magaña, 2004).

Las diferentes manifestaciones y pruebas del clima anómalo y extremo, han marcado un impacto en todos los sectores de la sociedad –económico, científico, cultural y político–, de modo que la comprensión, la práctica y la experiencia en torno al clima cambiante se han considerado procesos inherentes tanto a las sociedades poco desarrolladas, como a las sociedades industriales más avanzadas (Oltra et al., 2009). Por ello, los esfuerzos destinados a comprender con mayor exactitud cómo el clima está cambiando en la actualidad, se han multiplicado.

Las ciencias naturales y sus enfoques han abordado la definición, explicación y entendimiento del clima a través de la conceptualización del mismo como los procesos y fenómenos cambiantes de la atmósfera y su interacción a diversas escalas con el océano y el continente (Lozano, 2004). Sin embargo, desde la perspectiva de las ciencias sociales, el clima es ante todo el resultado de la forma en que los individuos perciben, se adaptan, se apropian y descifran los eventos meteorológicos y climáticos que ocurren a su alrededor. Por lo tanto, el concepto de clima es una construcción cultural que se elabora a partir de procesos materiales y simbólicos, y que denota aspectos culturales, espaciales e históricos (Mariño, 2011).

Teniendo en cuenta esto, es necesario mencionar que cada cultura tiene sus propias concepciones, relaciones, discernimientos y percepciones sobre el ambiente y sus territorios, y sobre la historia de los cambios del entorno, incluidos los cambios ambientales como los climáticos que han ocurrido desde antes de la aparición de la especie humana sobre el planeta (Heyd, 2011). Situándonos en este contexto, no es ajena la adaptación a tales cambios ambientales para las distintas sociedades, ya que las diferentes formas de percibir, concebir, comprender y actuar frente al tiempo meteorológico y a los fenómenos climáticos han permitido la transformación y la conservación de las prácticas sociales de manejo ambiental y productivo a través del tiempo.

Sin embargo, se ha determinado que el impacto de los períodos extremos de variabilidad climática y del CC en las diferentes comunidades humanas no ha sido homogéneo ni equilibrado, dado que existen grupos y sectores con mayor o menor grado de vulnerabilidad (Ulloa et al., 2008). Así, por ejemplo, en América Latina es evidente que la intensidad y ocurrencia de eventos climáticos extremos y catastróficos afectan de manera más drástica a territorios rurales los cuales son ocupados en su mayoría por población campesina, afrodescendiente e indígena.

En este contexto, en los últimos diez años alrededor del mundo han aumentado paulatinamente las diferentes investigaciones sobre los diversos niveles de conocimiento y percepciones humanas de las dinámicas climáticas y el cambio, dado que el reconocimiento de los saberes, las creencias y las prácticas que tienen las comunidades en relación a estos factores aportan no solo a llenar vacíos en la información científica sino que disponen el camino para el diseño de diferentes medidas de mitigación y adaptación al clima cambiante que sean posibles y viables desde el punto de vista cultural (Correa, 2011).

En Colombia, los estudios acerca de la relación clima-cultura en torno a los conocimientos, percepciones y estrategias de adaptación en lo local son recientes, y se han enfocado hacia las comunidades indígenas (Correa, 2011; Killeen & Solórzano, 2008; Puenayán, 2011; Ramos et al., 2011) y campesinas de ecosistemas de alta montaña y páramos (De los Ríos & Almeida, 2011; Prieto, 2011, Forero, 2013). Respecto al tema de las percepciones urbanas sobre cambio climático, el estudio publicado por Figueroa y Sabogal (2010) aborda el contexto de percepciones, conocimientos y actitudes entre los habitantes de Bogotá.

El presente documento contiene los elementos propios de este proyecto de investigación que propende por identificar las percepciones y las dinámicas de adaptación ante los eventos de variabilidad climática y las estrategias de mitigación por parte de los habitantes en la vereda Chorrillos de la Localidad de Suba en Bogotá frente al cambio climático como fenómeno visible en una comunidad de carácter rururbano [RU], lo cual constituye un elemento muy interesante, ya que según Claval (1980) en estos sectores el campo subsiste y los paisajes guardan a menudo el encanto de lo rural, pero las formas de vida son predominantemente urbanas: nos encontramos pues, en la ciudad dispersa dentro del medio RU, que cada vez se interpone más a menudo entre los centros urbanos

y las zonas acusadamente rurales, lo cual constituye una categoría de paisaje y uso de suelo disímil a una netamente rural como es el enfoque de la mayoría de los estudios culturales-climáticos locales.

Se trata específicamente del estudio de las percepciones y formas adaptación y mitigación al cambio del clima evidenciado por los habitantes de una zona ubicada al noroccidente del área metropolitana de Bogotá, región que ha experimentado importantes transformaciones territoriales durante las últimas décadas y constituye un punto de vista fundamental para la creación de medidas claras y políticas de mitigación basadas en el conocimiento local de las experiencias reales de cambio climático experimentadas en la Región Metropolitana de Bogotá.

Así las cosas, el conocimiento sobre un fenómeno global, a saber, el CC, y la percepción de este por parte de una comunidad muy particular, son elementos contituyentes de la generación de nuevo conocimiento. En su formulación interrogativa el problema de investigación corresponde a la pregunta: ¿Qué percepción detentan y qué estrategias de adaptación y mitigación realizan los habitantes de la vereda Chorrillos de la Localidad de Suba en Bogotá, frente al cambio climático como fenómeno visible en su comunidad de carácter rururbano?