paliativos: el paradigma de transformación.
El paradigma que describe esta relación del cuidado humano con el medio ambiente/universo, y que trata de resolver las diversas vicisitudes del cuidado, estudiando a la persona desde un punto de vista holístico, es el paradigma de transformación. Watson, por tanto, se engloba dentro de este paradigma, tal y como lo describen Suzanne Kerouac et al19, y Ann Marriner20, entre otras. Existen dos paradigmas más (de categorización y de integración), que, a nuestro juicio, no logran resolver el cuidado humano, puesto que el primero (el de categorización) está centrado en la enfermedad, considerada al margen del entorno, de la cultura y de la sociedad y unido a la práctica médica, y el segundo (el de integración), aunque tiene en cuenta las dimensiones biopsicosocial y espiritual del individuo, todavía se trabajan de manera separada, y el ser humano no es considerado como un ser holístico21.
Para contextualizar, pasamos a describir los tres, aunque, con mayor amplitud el que nos ocupa, el de transformación.
52
-Paradigma de Categorización: Este paradigma coincide con la época de Nightingale (siglo XIX). Separa fenómenos en partes y establece las relaciones de las partes como causa-efecto. La persona es un conjunto de órganos, aparatos y sistemas. El entorno es el medio ambiente físico, próximo a la persona.
Entiende la salud como la ausencia de enfermedad. La OMS no contempla esta definición de salud por considerar que ésta no es sólo la ausencia de enfermedad22.
Los cuidados se basan en hacer por la persona aquello que ella no puede hacer por sí misma. Se concibe la enfermería desde el modelo biomédicoIII.
-Paradigma de Integración: Se inicia en 1950. La persona es un ser biopsicosocial y espiritualIV. Estas dimensiones aún se contemplan por separado. La necesidad de introducir un modelo biopsicosocial en el mundo biomédico fue descrita por Engel24, entre otros, en la década de los setenta, convencido de que es el conjunto de los factores biológicos, psicológicos y sociales lo que determina la salud y enfermedad. La salud, en este paradigma, se define como la adaptación al medio, un estado completo de bienestar físico, mental y social. Esta definición sigue estando vigente para la OMS25, aunque han añadido otros elementos a considerar en la misma (en la última Conferencia Mundial de Promoción de la Salud en Helsinki en 201326) como que una buena salud mejora la calidad de vida (aspecto destacado en el paradigma de transformación) y fortalece a las familias y comunidades, además señalan que está influenciada por cambios demográficos, el cambio climático y el mundo globalizado en el que vivimosV, lo que refuerza la idea de Watson respecto a la relación entre el cuidado humano y el medio ambiente, antes comentada.
III
Se centra en el estudio y tratamiento de las enfermedades, considerando a estas como entidades propias independientes de los pacientes, teniendo dificultades para entender las dimensiones psicosociales de la persona. Se considera reduccionista y dicotómico, considerando las esferas somática y psíquica como dimensiones separadas23.
IV
Sobre la espiritualidad hablaremos en profundidad en el capítulo 3.
V
Entre los defensores de esta definición, destacan como ventajas que, a pesar de que estudia por separado las dimensiones biopsicosocial y la espiritual, la primera engloba tres esferas de la persona. fundamentales, contemplando al individuo como un sistema total y no como la suma de sus partes. Entre sus detractores, destacan los achaques a su ineficacia y su talante utópico, la equiparación de bienestar a salud, su índole estática y que no permite gradaciones27.
53 La intervención enfermera persigue dar respuesta a las necesidades no satisfechas de la persona. Para ello actúa con ella motivándola a desarrollar una conducta adaptativa, tanto en lo personal como en las relaciones interpersonales. Se considera a la persona, por tanto, un ser compuesto de partes o dimensiones interrelacionadas. Estas partes o aspectos son de naturaleza biológica, psicoló- gica, social, cultural y espiritual. Cada una de ellas se puede estudiar por separado y precisa verse en interrelación con las demás. Por otra parte, el entorno es el medio físico, social y cultural de la persona, y puede tener influencia sobre la misma y ésta sobre el entorno.
Los cuidados consisten en hacer por la persona y con la persona. Tres son las concepciones principales sobre la enfermería incluidas en este grupo. En concreto, las formuladas por Henderson, en Los principios básicos del cuidado enfermero28 Orem, en Los conceptos de enfermería en la práctica29, y en el modelo de adaptación de Callista Roy30.
-Paradigma de Transformación: Este paradigma se sitúa a mediado de los años 70 y supone una perspectiva muy diferente a los anteriores, es la base de una apertura de la ciencia enfermera hacia el mundo y ha inspirado las nuevas concepciones de la disciplina. Desde la visión de este paradigma, un fenómeno es único y por tanto no puede parecerse a otro, por lo que se estudian las personas y el cuidado desde una perspectiva individualizada. Este fenómeno se produce en la totalidad del universo mediante etapas de organización y desorganización que llevan al sistema a una organización más compleja31. El conocimiento es personal. Caracterizan a la persona sus pensamientos, valores, sentimientos, elecciones y propósito que se dan en una realidad que engloba todo lo existente. Aspectos a los que, como veremos, se antoja fundamental prestar atención en el campo de los cuidados paliativos.
Según Kerouac et al32, bajo este paradigma se concibe a la persona como un ser único que es indisociable de su universo, y se encuentra en relación continua y permanente con su ambiente interno y externo.
Puesto que la salud es inseparable del modo de vida de la persona, también lo son los cuidados que han de estar orientados por sus condiciones de vida. Implica el desarrollo de los potenciales de la persona dentro de su medio y con
54
los recursos presentes en élVI. Por tanto, los profesionales son individuos con recursos que acompañan a las personas en el proceso de identificación y alcance de sus posibilidades.
La persona es un todo indivisible; la salud una experiencia personal y un valor; el entorno es el universo de la persona; y, por último, el cuidado un esfuerzo dirigido al logro del bienestar y la calidad de vida tal como la persona los define. Además de Watson, pertenecen a este grupo Martha Rogers con su principal obra Bases teóricas de enfermería34, Margaret Newman y su modelo de salud como expansión de la conciencia35 y Rosemarie Rizzo Parse, con su teoría de la evolución humana36.
Consideramos que, por sus características, este paradigma, junto con los aspectos señalados en la escuela del Caring, en el que, como hemos advertido, se encuentra la Teoría del Cuidado Humano de Watson, son los idóneos para aplicarlos al terreno ético de los cuidados paliativos y reúnen todos los ingredientes para tratar de resolver el cuidado humano, atendiendo a la persona desde un punto de vista individualizado y holístico, observando de qué manera intervienen, afectan y se relacionan las diversas esferas del ser humano con los cuidados de enfermería.
1.1.3. Desde la teorización y el debate enfermero…caminando hacia una