Phase 4: interpretation of the attributes
6. Performance Decision Making
6.2 Scenario Analysis
alrededor de lo que el profesor opina y percibe acerca de su trabajo docente
y su desempeño.
Los docentes entrevistados se consideraban plenamente identificados con la docencia a pesar de los diversos ciclos de vida observados en ellos, cada uno se manifestaba satisfecho con su labor y pretendía seguir con el mismo puesto durante varios años más. Dentro de su discurso mantenían una gran relación emocional con el alumnado y los consideraban como una parte fundamental que les había dado el impulso necesario para mantenerse en su labor educativa. En el caso de la maestra con labor administrativa, se encontraba apegada a las remembranzas de su labor docente y las consideraba satisfactorias. Sin embargo, en ese momento se encontraba plenamente identificada en su labor directiva y consideraba seguir creciendo dentro de ella. Esta relación emotiva del docente con el alumnado y con la educación, es congruente a lo mencionado por Day (citado en Vaillant, 2007) donde nos dice que “el principal elemento motivador de los docentes es dejar huella en sus alumnos” (p.9) y que de acuerdo con Vaillant (2007) encuentran “la mayor satisfacción en la actividad de la enseñanza en sí misma y en el vínculo con los alumnos” (p.9).
Los docentes visualizan la vocación como el amor hacia el trabajo; aunque, dentro del discurso se aprecian los conceptos de responsabilidad, compromiso, actualización.
Una parte importante de su adaptación dentro del medio, es la personalidad que los conforma. Cada uno de ellos hace mención como una condicionante para su buena incorporación al trabajo su personalidad. En su primer año de trabajo a excepción de la maestra novel, los docentes aseguraban que eran más intransigentes o más estrictos, con lo que se apreció que sin
importar la época, cada uno de ellos trató de mantener el control grupal. La maestra J.S. mencionó que tomaba posiciones que la ayudaban al manejo del control del grupo, tales como lo habían hecho en su inicio los profesores más experimentados.
Al paso del tiempo los maestros experimentados opinaban que se volvieron más flexibles, que se involucraron más emotivamente con sus alumnos y buscaban ayudarlos no sólo en la enseñanza sino en los problemas emocionales o de aprendizaje que ellos tuviesen. Esta relación emocional dentro de la profesión docente es mencionado por Hargreaves (2003) que nos dice que:
La enseñanza implica un gran volumen de labor emocional , no solo en lo que se refiere a exteriorizar sentimientos de manera superficial, sino también en cuanto a movernos conscientemente en procesos de experimentar los sentimientos necesarios para hacer bien nuestro trabajo, ya sea estos sentimientos de ira o entusiasmo, de serenidad o preocupación. En muchos sentidos, esta labor emocional es un aspecto positivo de la enseñanza (p. 42).
Con respecto a las relaciones que mantenían dentro del centro laboral opinaron que, existían todo tipo de compañeros, pero los que trabajaban en forma constante dentro de su institución eran evaluados de mejor manera, en cambio los nuevos profesores eran vistos por la comunidad como profesores que tenían problemas en su manejo de grupo y en la comunicación con los demás, consideraban que esto era debido al aprendizaje obtenido en la Normal o por cuestiones pertenecientes a la generación, lo que había ocasionado que no tuviesen una buena actividad dentro de la escuela. Esto se encuentra confirmado por Sandoval (2001) en cuanto a las opiniones sustentadas en su estudio a maestros de secundaria con formación universitaria ya que nos habla de que ellos.
No quieren identificarse a los Normalistas, de los que dicen tener menor conocimiento académico, aspiran a estar vinculados al mundo universitario al que ya no pertenecen, y tratan de encontrar en la docencia en secundaria un espacio de realización profesional (p.8).
En cuanto a la valoración de la carrera docente por otros, se le percibía con un doble mensaje; ya que, a pesar de que se consideraba importante lo que pensaban los padres de familia y que agradecían su preocupación; también sentían que algunos de ellos no valoraban la labor magisterial. Creían que esto era debido a las nuevas generaciones y a sus relaciones sociales posmodernas, en donde la comunicación, la familia y hasta la misma enseñanza habían tenido una participación activa en desvalorar la posición de la carrera magisterial.
Con respecto a sus opiniones sobre la valoración interior y exterior de su labor docente apreciaban altamente su aporte formativo y pretendían establecerse en esta profesión de forma permanente hasta llegar al retiro de la misma. Cada uno de ellos tenía sus modelos docentes a seguir, que podían estar dentro del mismo plantel, o ser alguno de sus familiares. Manifestaban que era importante la relación con el alumnado como parte de esta idealización, y percibieron como elementos importantes para ser un buen maestro: tener manejo de grupo, tener flexibilidad en la enseñanza y conocimiento de la materia .Así mismo mantenían como elemental la relación emocional y educativa que establecían con el alumno ya que todos mencionaron como mayor satisfactor la noción de que han cumplido con su tarea, cuando los ex alumnos regresaban, les comentaban sus logros y en algún caso los tenían como compañeros laborales.
En el caso de la maestra E.M con cargo administrativo consideraba importante el impacto de su labor, ya que trataba de imponer estrategias para mejorar el desempeño de los docentes que se encontraban a su cargo.
En el nivel salarial que se observó en los docentes estudiados; solo las maestras E.M y C.M. contaban con un salario base que les permitía trabajar solamente en la escuela secundaria 43, en el caso de los demás docentes, laboraban medio tiempo en el sector educativo privado, lo que hacía común, el tener un alto número de horas dedicadas a la docencia, lo que es congruente a lo observado por Cornejo (1999) al decir que: en México la mayoría del profesorado “imparte un número elevado de clases: de 30 a 48 horas semanales”(p.15), por lo que la labor del maestro es desgastante y mal valorada por lo que psicológicamente relacionan el pago a su trabajo más como una forma emotiva que una valoración económica.