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Adolfo Sánchez Almanza1

RESUMEN

La pobreza es un concepto polisémico sujeto a diferentes visiones, mé- todos y formas de cuantifi cación, que se ha modifi cado en el tiempo y en las diferentes sociedades. Las diversas corrientes analíticas aceptan, en general, que alude a la privación extrema del bienestar, a las caren- cias o rezagos de un grupo colocado en la franja inferior de la estruc- tura social, y que es un fenómeno medible de acuerdo con diferentes indicadores; no obstante, existen distintos principios y supuestos que es necesario explicitar.

Los conceptos y métodos de medición básicos de la pobreza se ubi- can en enfoques tradicionales y emergentes que la estudian. Asimismo, la pobreza se relaciona con varios signifi cados que aluden a situaciones diferentes pero que se aproximan a ella de manera estrecha, entre los cuales destacan la desigualdad, la exclusión, la vulnerabilidad, la seg- mentación y la polarización sociales, así como la inseguridad humana y la discriminación. A continuación se presenta una breve revisión de dichos conceptos.

LA POBREZA

La pobreza se puede defi nir de varias maneras aunque en general se acepta que es un fenómeno que se refi ere a la privación de elementos

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necesarios para la vida humana dentro de una sociedad, así como de medios o recursos para modifi car dicha situación. La privación básica- mente se refi ere a recursos económicos, capacidades y derechos, y, se aplica a las personas con subconsumo respecto a requerimientos consi- derados como el nivel mínimo adecuado, ya sea real o deseable (pobreza absoluta), a otro grupo de referencia (pobreza relativa), o a aspiraciones (pobreza subjetiva).

Las carencias se pueden expresar en varios ámbitos, como: a) ingre- so insufi ciente de los hogares y las personas según fl ujos monetarios y no monetarios, o bien, propios y públicos; b) subconsumo de una canasta básica de bienes alimentarios y no alimentarios, que en su for- ma extrema se expresa como debilidad biológica; c) rezagos en capital humano (educación y salud) o capital físico (vivienda); d) alejamiento de mecanismos de apropiación o de titularidades sobre recursos, que provocan incertidumbre respecto al acceso a satisfactores básicos; e) mayor vulnerabilidad social y laboral asociada a la carencia de segu- ridad básica; f) aislamiento de las oportunidades de participación en las decisiones colectivas para la defensa de los intereses ciudadanos; g) debilidad en el capital social entendido como red social de apoyo, y h) escaso bienestar en un sentido subjetivo, como un nivel de satisfacción personal adecuado o felicidad.

La pobreza es extrema cuando los individuos no se pueden proveer una alimentación sufi ciente que les permita un desempeño adecuado. Se trata de una condición absoluta en la que las carencias generan deterioro orgánico.2 Esta población requiere con urgencia mejorar sus

condiciones de nutrición y salud para aprovechar las oportunidades de desarrollo que la sociedad ofrece. Existe consenso en que este grupo representa la población objetivo prioritaria de las políticas y los pro- gramas de corte social. La pobreza moderada se entiende como la insa- tisfacción de las necesidades básicas defi nidas de acuerdo con el nivel de desarrollo de cada sociedad, las cuales varían en tiempo y espacio.

2 “Si hay hambre y ésta causa muertes —no importa cómo se vea la imagen relativa—

es claro que hay pobreza” [Sen, 2003]. Esta afi rmación refl eja la noción de la pobreza absoluta como fenómeno vigente en el espacio de las capacidades.

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Se trata de una condición relativa ya que esta población carece de al- gunos bienes y servicios, lo que le impide funcionar como persona o integrarse al entorno social, pero que por su nivel de alimentación y salud puede participar activamente en el mercado de trabajo y tener mayor acceso a las oportunidades disponibles.

La pobreza es temporal o coyuntural cuando se producen caídas en los rendimientos o en la utilización de los activos disponibles, por ejemplo, por reducción salarial o desempleo coyuntural de sus miem- bros, y es crónica cuando se asocia con la carencia de activos que re- quieren largos procesos de ahorro e inversión para ser acumulados, como escolaridad o niveles satisfactorios de salud, y por lo tanto, es transmitida de manera intergeneracional. Asimismo, se acepta la nece- sidad de entenderla como un proceso con cambios en el largo, media- no y corto plazos, aunque sobresale su relación con el mercado laboral, el empleo y el desempleo [Townsed, 2003].

LOS MÉTODOS DE MEDICIÓN DE LA POBREZA

Entre los métodos más utilizados para el análisis y la medición de la pobreza destacan tres: a) el monetario o línea de pobreza, b) el de necesidades básicas insatisfechas y c) el de medición integrada de la pobreza.

Enfoque monetario o pobreza de ingreso (lp)

Las corrientes tradicionales de análisis de la pobreza se concentraron en visiones unidimensionales e individualistas con predominio del en- foque de bienestar económico, expresado en una función de utilidad con valores de ingreso y consumo referidos a un conjunto de bienes y servicios analizados en forma cuantitativa bajo interpretaciones reduc- cionistas. En esta línea la pobreza se entiende principalmente como la insufi ciencia de ingresos monetarios para adquirir una canasta míni- ma de bienes y servicios; por ello resulta necesario cuantifi carla.

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Este enfoque económico es el más difundido y se aplica a las per- sonas de hogares cuyo ingreso per cápita es insufi ciente para adquirir una canasta de bienes y servicios considerados básicos o mínimos, va- luados a precios de mercado. El cálculo de un umbral o línea de po- breza permite clasifi car los hogares en pobres (extremos y moderados) y no pobres, según su nivel de ingreso. En este caso la defi nición de la pobreza implica establecer las normas (mínimas o deseables) de con- sumo de la población, sobre todo en el rubro de alimentación, aunque en canastas más generosas se incluyen aspectos de salud, asistencia a la escuela, transporte público, comunicaciones básicas (correo, telégrafo y fl etes), pago de servicios domésticos y recreación y cultura.

Este enfoque se relaciona con el enfoque biológico, ya que conside- ra que las familias se encuentran en condiciones de pobreza primaria cuando sus ingresos totales resultan insufi cientes para cubrir las ne- cesidades básicas relacionadas con el mantenimiento de la simple efi - ciencia física. Contempla el hambre como la manifestación más grave de la pobreza, es decir, el subconsumo alimentario, condición que se acerca a la pobreza como núcleo irreductible o límite inferior, mismo que resulta adecuado a la realidad que enfrenta la mayoría de los países subdesarrollados. En este sentido, se trata de la pobreza extrema enten- dida como la que afecta a la población cuyo ingreso se ubica por debajo del costo de la línea de pobreza que garantiza el número de calorías y proteínas indispensable para sobrevivir y trabajar. Sin embargo, la medición de estos requerimientos nutricionales mínimos presenta al- gunas difi cultades de método; por ejemplo, las características genéticas o culturales de las sociedades regionales son diferentes, por lo que es difícil trazar una línea estándar aplicable a cualquier individuo. La ca- nasta básica de alimentos, expresada en dinero y defi nida según el cri- terio de minimización de costos, no siempre coincide con los hábitos alimentarios reales de grupos de población específi cos. Otra difi cultad adicional estriba en calcular el costo de los bienes y servicios no ali- mentarios considerados básicos que la población necesita [Sen, 1992; Férez y Mancero, 2001].

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Enfoque de necesidades básicas insatisfechas (nbi)

En este enfoque la pobreza es una condición de rezagos o carencias inhe- rentes a ella (que va más allá de la falta de ingreso) e incluye dimensiones como la calidad y cantidad de servicios de salud y educación, la vivienda e inadecuación de los servicios públicos (agua, electricidad y drenaje), y aun reconoce la necesidad de empleo y participación. El método de nbi considera principalmente las necesidades que se atienden con gasto pú- blico (consumo e inversión), inversión acumulada del hogar y tiempo dis- ponible de los integrantes del hogar. La medición consiste en: a) defi nir las necesidades básicas y sus componentes (qué es necesario); b) seleccionar las variables e indicadores que expresan el grado de satisfacción para cada necesidad y componente; c) defi nir un nivel mínimo para cada indica- dor debajo del cual se considera que el hogar (o la persona) no satisface la necesidad en cuestión, y d) clasifi car hogares o personas con una o más necesidades insatisfechas como pobres [Boltvinik, 1992].

Los estudios de marginación, como los realizados en México, son una variante del enfoque de nbi, ya que analizan la pobreza mediante índices resumen compuestos, obtenidos a partir de análisis multivaria- do, en particular, de componentes principales aplicados a indicadores de rezago socioeconómico y demográfi co reportados en censos y con un fuerte componente territorial en diferentes ámbitos (entidades fe- derativas, municipios, localidades y áreas geoestadísticas básicas). Esta línea de estudio se ha utilizado para diseñar estrategias y políticas so- ciales focalizadas, así como para asignar recursos dirigidos a reducir las desigualdades y rezagos socioespaciales y con ello lograr la partici- pación de los ciudadanos y grupos sociales en el proceso de desarrollo y en el disfrute de sus benefi cios [Conapo, 1993] .3

3 Este concepto es diferente al de marginalidad, el cual surge en la Escuela de Chicago

en los años veinte para explicar los confl ictos urbanos en las ciudades norteamericanas. Después se utiliza en América Latina en la teoría funcionalista de la modernización, según la cual las sociedades “subdesarrolladas” se caracterizan por la coexistencia de un segmento moderno y otro tradicional que limita el crecimiento económico auto- sostenido; en su dimensión ecológica, el concepto se aplica a las personas que viven socialmente desintegradas por la anomia y la ignorancia, con baja organización y par-

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En América Latina, las encuestas de hogares señalan una tenden- cia estable o inercial a la baja de este tipo de pobreza durante las dos últimas décadas, lo que se asocia con los efectos positivos de la urba- nización sobre los indicadores de bienestar no monetarios, entre los que destaca una mejoría en la cobertura de servicios básicos (agua y saneamiento), aunque se mantiene la brecha respecto a las zonas rura- les [Arriagada, 2000].

Enfoque de medición integrada de la pobreza (mmip)

En este caso se combinan valores de los métodos de lp (que mide po- breza corriente) con la Canasta Normativa de Satisfactores Esenciales y nbi (que mide pobreza por carencia de capital) de las mismas unida- des de análisis (hogares), por lo que se considera un mayor número de factores que caracterizan la pobreza, aunque algunos de ellos (como salud) pueden ser estimados por ambos. En este método se calcula un índice global para cada hogar que comprende el promedio ponderado de cada rubro de las necesidades normativas bajo un análisis combina- do de datos del lp y nbi [Boltvinik, 1992].

La razón de este método se encuentra en la concepción de las fuen- tes de bienestar de los hogares:

Dadas sus necesidades, cuya variabilidad se suele subestimar, la sa- tisfacción de las necesidades básicas de una persona o de un hogar, depende de las siguientes seis fuentes de bienestar: a) el ingreso co- rriente; b) los derechos de acceso a servicios o bienes gubernamentales de carácter gratuito (o subsidiados); c) la propiedad, o derechos de uso, de activos que proporcionan servicio de consumo básico (patri-

ticipación colectiva, segregadas en áreas en viviendas precarias, en terrenos ocupados irregularmente y con escasez de servicios en las periferias urbanas. En la escuela mar- xista se refi ere a la porción de la fuerza de trabajo que no tiene una inserción estable y bien remunerada en el sistema productivo, que a diferencia del ejército industrial de reserva de los países capitalistas avanzados, se transformaba en masa marginal y que tenía potencial político [Nun, 2001; Cortés, 2002].

La pobreza y conceptos afines 99 monio básico acumulado); d) los niveles educativos, las habilidades y destrezas, entendidos no como medios de obtención de ingresos, sino como expresiones de la capacidad de entender y hacer; e) el tiempo disponible para la educación, la recreación, el descanso, y para las la- bores domésticas; y f) los activos no básicos o la capacidad de endeu- damiento del hogar [Boltvinik, 1992:355].

Los principales indicadores considerados por lp son: alimentación, vestido, calzado, cuidado personal, higiene personal y del hogar, trans- porte y comunicaciones básicas, recreación, información y cultura. Los indicadores estimados por nbi son: servicios de agua y drenaje, nivel educativo de los adultos, asistencia escolar de los menores, elec- tricidad, vivienda, mobiliario y equipamiento del hogar. La atención a la salud y seguridad (social) se calcula con un enfoque mixto, directo e indirecto. Asimismo, se incorpora la medición de pobreza de tiempo, con lo cual se tiene una medición integral de la pobreza.

LA DESIGUALDAD

Aunque la desigualdad es un concepto estrechamente relacionado con la pobreza, mientras esta última se refi ere a rezagos de un grupo social respecto a un umbral mínimo, la desigualdad considera diferencias en los niveles de vida de todos los individuos de una sociedad o en el gra- do de concentración y polarización en la distribución de los recursos según todos grupos de población.

Desigualdad se refi ere a la distribución polarizada o inequitativa de algún indicador, en mayor o menor grado, en un conjunto de uni- dades de análisis (por ejemplo, hogares, personas, regiones, ciudades, etc.) que ocupan una posición en una serie estratifi cada según la je- rarquía de determinadas cualidades en el tiempo y el espacio. La des- igualdad social es el producto de sanciones, normas, poder y clase que se generan en las relaciones sociales, aunque también de varios meca- nismos que la reproducen. Entre los más destacados se encuentran: a) la dotación desigual de recursos; b) la propiedad de los medios de

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producción, principalmente tierra, trabajo y capital; c) el acceso a los ingresos laborales condicionados a la oportunidad de acceder y man- tener un trabajo remunerado, así como a la distribución del ingreso (salario, renta y ganancia); d) la heterogeneidad estructural relacio- nada con la capacidad de la fuerza de trabajo de producir en función de su nivel de productividad, y e) el acceso inequitativo a la justicia [Vuskovic, 1993].

Desde la fi losofía política avanzan algunos enfoques que desta- can la igualdad de oportunidades bajo dos ideas centrales: “nivelar el campo de juego” para que las personas elijan de manera respon- sable y en libertad, y la no discriminación. Esta posición reconoce dos hechos: las circunstancias o infl uencias que el individuo no pue- de controlar y el esfuerzo que se vincula con las acciones que una persona sí puede controlar. Esta propuesta se traduce en el diseño y la aplicación de políticas sociales redistributivas, compensatorias o de discriminación positiva dirigidas a nivelar el campo de juego en problemas sociales que están fuera del control de las personas y que condicionan su elección según sus propios valores. De esta manera la igualdad signifi ca justicia, el bienestar social se concibe como igualdad de oportunidades y el crecimiento económico está en función del ingreso promedio de la población en mayor desven- taja [Roemer, 1989].

En general, cuando la pobreza se defi ne en un sentido amplio se incluye el concepto de desigualdad, aunque ambos tienen acepciones analíticas diferentes. Es posible medir la dispersión o desigualdad en- tre los pobres como un componente importante de la medición de la pobreza misma, además de cuantifi car el número relativo de pobres o la brecha que los separa de la línea de pobreza. Los mecanismos en la asignación de los recursos dentro del hogar, que es una unidad de consumo colectivo, también pueden llevar a formas de desigualdad que coloquen a algunos de sus integrantes en condiciones de pobreza aunque existan recursos sufi cientes para evitarlo.

En América Latina este enfoque es obligado por su estrecha re- lación con las causas de la pobreza, así como sus limitantes para su- perarla, ya que la evidencia empírica señala que la riqueza social y el

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ingreso promedio de la región han aumentado; no obstante, también aumentó la incidencia de la pobreza y la desigualdad no se modifi ca sustancialmente.

ENFOQUES EMERGENTES SOBRE LA POBREZA

Los nuevos enfoques abordan la pobreza como un fenómeno mul- tidimensional y complejo e incluyen, además de la privación física, factores no materiales relacionados con la privación social como las capacidades, realizaciones y oportunidades; asimismo, al tener como referencia los cambios estructurales de los países en la globalización, se estudian asuntos como el nuevo mercado laboral (fl exibilización y precariedad), la exclusión social, la vulnerabilidad, la segmentación (laboral, educativa y residencial), la polarización social, la segregación socioespacial, la inseguridad humana y la discriminación. Los nuevos enfoques tienden a ser más cualitativos que cuantitativos y enfatizan los aspectos sociales para superar la defi nición de la pobreza sólo en términos de ingreso.

La pobreza y el enfoque de derechos

Recientemente, la pobreza se entiende como causa y producto de las violaciones de los derechos humanos. Por ello es grave la falta de rea- lización de los derechos, tanto los civiles y políticos de primera ge- neración como los económicos, sociales, culturales y ambientales de segunda generación.

En la lógica multidimensional y bajo el enfoque de derechos, la pobreza se entiende como la incapacidad básica para vivir con dignidad:

La pobreza tiene diversas manifestaciones: falta de ingresos y de recur- sos productivos sufi cientes para garantizar medios de vida sostenibles, hambre y malnutrición, mala salud, falta de acceso o acceso limitado a

102 Pobreza: concepciones, medición y programas la educación y a otros servicios básicos, aumento de la morbilidad y la mortalidad a causa de enfermedades, carencia de vivienda o vivienda inadecuada, medios que no ofrecen condiciones de seguridad, y dis- criminación y exclusión sociales. También se caracteriza por la falta de participación en la adopción de decisiones en la vida civil, social y cultural [onu, 1995].

En el enfoque de derechos humanos impulsado por la onu, la pobreza se defi ne como:

una condición humana caracterizada por la privación continua o cró- nica de los recursos, la capacidad, las opciones, la seguridad y el poder necesarios para disfrutar de un nivel de vida adecuado y de otros dere- chos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales (ambientales y de desarrollo) [onu,1976].

El fenómeno de la pobreza constituye, en sí mismo, una negación de los derechos humanos considerando que todos son universales, indi- visibles e interdependientes y están relacionados entre sí. Asimismo, se concibe que las obligaciones mínimas derivadas de los “niveles esen- ciales” de los derechos a la alimentación, la educación y la salud, serán “inderogables” [onu, 1993].

La pobreza es falta de equidad, es mayor probabilidad de morir de enfermedades prevenibles y de tener una tasa más alta de mortalidad infantil, también mayor vulnerabilidad al delito y la violencia, acce- so inadecuado o carencia de acceso a la justicia y los tribunales, así como la exclusión del proceso político y de la vida de la comunidad. La pobreza se explica por la falta de oportunidades para la genera- ción de ingresos, los precarios nexos con los mercados y el fracaso de las instituciones estatales para responder a las necesidades de los pobres.

Pero también otras dimensiones como las psicológicas, es decir, la impotencia, la falta de voz, la dependencia, la vergüenza y la humi- llación de la que son objeto las personas por su condición de pobre- za. La gente que sufre la pobreza vive sin libertades fundamentales

La pobreza y conceptos afines 103 de acción y opción que los más aventajados en la sociedad dan por sentadas. En particular, es un resultado de la responsabilidad y ca-