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Seasons, days of the week

Entre los estudios sobre música y su contexto social, podemos mencionar a Max Weber con su obra Therational and social foundations of music29, quien fue uno de los iniciadores en la reflexión sociológica de la música en 1921. Por otra parte, T.W. Adorno, señaló que la música puede analizarse desde la sociología desde el momento en que aquélla cumple determinados factores: constituye procesos de interacción, interviene en las relaciones sociales, se enmarca dentro de un contenido ideológico y está presente en procesos de producción, circulación y consumo (2009). Actualmente, la música está inmersa tanto en procesos económicos, políticos como socioculturales; es decir, la música es un hecho social.

De acuerdo con Durkheim, un hecho social es un comportamiento o idea presente en un grupo social, y es transmitido de generación en generación. Es recreado de manera que todos lo comparten y conocen, por tanto, lo adaptan en su vida y prácticas cotidianas. Y es ahí donde la música está presente: inmersa en tradiciones, costumbres y prácticas habituales (fiestas, conciertos masivos, movimientos políticos, entre otras.) que involucran procesos de interacción social y cuestiones de consumo tanto simbólicas como mercantiles.

Con respecto a la perspectiva económico- mercantil de la música, Jacques Attali, destaca un análisis de ésta en las sociedades del siglo XX, ligadas principalmente con formas de producción y consumo30, cuestión que no difiere mucho con las sociedades contemporáneas de principios del siglo XXI. Incluso, ahora se ha acentuado la relación de la música con procesos de producción y consumo, sin embargo, desde una perspectiva de las economías informales como la clonación de música: piratería31

29Cabe señalar que esta obra, Weber la escribió en 1911, sin embargo no fue hasta 1921, después de su

muerte, que se dio a conocer.

30

Véase Attali, Jacques (1995). Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. Ed. Siglo XXI, México.

31

En México, la piratería ha abarcado no solamente la música; sino también la ropa, accesorios -collares, relojes, gafas de sol, bolsos, etc.-, zapatos, cine. Es un mercado que ha crecido enormemente debido a las circunstancias socioeconómicas del país, donde el acceso a ciertos productos es inaccesible para gran parte de

Autores como Richard Middleton señalan que la música es propiamente una práctica social, la cual tiene distintas perspectivas, funge como mediadora y productora de categorías sociales, tales como la clase, el género y la etnia (2003:11). Simon Frith menciona que la música se encuentra inmersa en diversos espacios y tiempos, donde sus usos dependen de los habitantes de dicha sociedad o pueblo; y Finnegan subraya que uno de los papeles de la música es el de construir comunidades y prácticas colectivas que son socialmente construidas e históricamente variables, debido a la relación que existe entre música, emociones y cuerpo (en Clayton; 2003:11).

La música se ha adaptado a las necesidades y circunstancias sociales, por ello en las sociedades contemporáneas, donde ella es accesible de maneras y formas tan diversas como la radio, Internet, televisión (canales musicales) o dispositivos digitales (players, teléfonos móviles, Ipods, etcétera); desempeña diferentes funciones y forma parte en distintas prácticas culturales en la sociedad (véase esquema 2): desde ser una mercancía y estar imbricada en la llamada Industria Musical e Industrias Culturales, hasta ser tomada en cuenta como una forma de comunicación y fungir como parte fundamental en los procesos de identificación, la construcción de identidades y; por supuesto, en la construcción de representaciones sociales.

Berger y Luckmann mencionan que concierne a la sociología analizar la construcción social de la realidad, sus transformaciones y diferencias entre las sociedades. Por tanto, si se considera a la música como parte de la realidad social, es indudable que contiene ciertas características que justifican su estudio desde la sociología: primero, es un espacio de mediación social, es decir, a través de ella se generan relaciones sociales; segundo, la música produce representaciones sociales sobre fenómenos culturales; tercero, se encuentra anclada a un espacio y tiempo que permite la construcción de características culturales determinadas; cuarto, estructura grupos, un consumo y prácticas culturales; y quinto es un fenómeno de comunicación y expresión social.

la población, de ahí el creciente fenómeno de la piratería. Podría decirse que en nuestro país se está construyendo una cultura de la piratería.

Esquema 2: Funciones sociales de la música32

Sociedad

Cultura

Música

Propicia interacciones sociales Es una forma de comunicación

Participa en rituales, festividades y guerras Está inmersa en la Sociedad de la información

Participa en procesos de consumo mercantil y simbólico

Estructura prácticas culturales: baile, moda y lenguaje

Está implicada en movimientos sociales

Está inmersa en procesos mercantiles de producción, circulación y consumo

Está vinculada con el mito

Participa en la construcción de Representaciones Sociales, de identidades y colectivos sociales

Está anclada a un tiempo y espacio

Está vinculada con la subjetividad humana

De acuerdo con el esquema anterior, se observa que la música al estar inmersa en la cultura de las sociedades, implica que lo musical engloba no solamente las cuestiones subjetivas; sino además las cuestiones comunicativas, sociales, económicas y políticas. La música es un elemento fundamental en la vida del ser humano y de la misma sociedad; dado que hacemos uso de ella en todas las maneras posibles.

32 El esquema es una elaboración propia, que engloba la relación existente entre música-cultura-sociedad,