4.5 Main Protocol
4.5.1 Security analysis
La gran novedad de la propuesta misionera de hoy, está en el constante anuncio de Dios, por medio de la acción misionera, caracterizado en la entrega constante de hombres y mujeres de buena voluntad.
“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” (Jn 10, 10) En la medida que Jesús revelaba su más intima relación con el Padre, goza profundamente el favor y el amor del Padre, El también hacia entender que ese gozo del amor y ternura del Padre tiene un alcance universal. Constituyendo así la “intención misionera”, la que Dios mismo procura entregar y realizar en el mundo por su Hijo. José vino y vivió en medio de hombres
59 BENASSI, Vicente, Arnoldo Janssen Un Santo de Ayer para la Iglesia de Hoy, 90 60 DA. 31 61 ARTIENDA, Joseph, SVD, La Misión de Dios , 2
y mujeres, testificando y proclamando la vigencia del Reino del Padre. En El y por El está la conducción de esa fuente de vida. “Yo soy el camino, la verdad y la vida62.”
La misión de Dios está conformada por hombres y mujeres, que quieren dedicar sus vidas a aquellos/as que más lo necesitan y que están dispuestos a dejar todo sin esperar nada a cambio. Por esto es necesario el acompañamiento constante para cultivar la pasión y la entrega radical por las personas, de estos misioneros que al salir al encuentro de sus hermanos/as, hacen posible el proyecto de Dios.
La misión que vivió Jesús y que quiso realizar plantea un desprendimiento personal y radical. La búsqueda de la voluntad del Padre tiene que ser acompañado con mucha generosidad, mucha bondad. (cfr. El relato del joven rico en el evangelio). En El encontramos grandiosamente un programa de vida que favorece precisamente al menos favorecido, al marginado y al despreciado de la sociedad. Vivir intensamente la voluntad del Padre y también para Jesús vivir apasionado a su misión y al ser humano63.
Por lo tanto, el camino de la misión radica en tener un encuentro profundo e intimo con el Dios del día a día, ya que Él, se manifiesta en cada persona, dentro de su realidad de vida y cuando se produce ese encuentro, entonces hay ese acercamiento al prójimo y se vive la misión como compromiso responsable y entrega incondicional; por eso:
Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (v.1 Tim 2,4-5). Por eso envió a su hijo para redimir a todos y hacer de todos los pueblos el único Pueblo de Dios, en el Espíritu. Mediante nuestro servicio misionero cooperamos a que sean congregados los hijos de Dios dispersos (v. Jn 11,52), apresurando la hora en que todos los hombres adorarán al Padre en espíritu y en vedad (v. Jn 4,23). Así es como promovemos el verdadero progreso de los hombres, marchamos al encuentro del Señor
62 Ibid. 5 63 Ibid. 6
que viene, y preparamos su manifestación gloriosa y la consumación de toda la creación en Cristo64.
El misionero está invitado a crear nuevos lazos de hermandad y no a crear fronteras que impidan llegar a los lugares más recónditos del mundo. En consecuencia, el objetivo como Misioneros del Verbo Divino y misioneros laicos es:
[…] proclamar la Palabra de Dios a todos los Hombres, suscitar nuevas comunidades del Pueblo de Dios y promover su crecimiento en comunión recíproca y con la Iglesia Universal. En primer lugar y con preferencia, trabajamos allí donde el Evangelio aún no ha sido predicado o lo ha sido en forma insuficiente y allí donde la Iglesia local no puede valerse por si misma. Cualquier otra tarea que asumamos ha de estar orientadas hacia esta finalidad primordial65.
Se trata de mantener un trabajo constante de entrega por la palabra, es decir, un acompañamiento por medio del Evangelio, aunque no haya sido difundido por la Iglesia local. Por eso los misioneros del Verbo Divino, cada día buscan ser coherente al llamado que Dios hace, sin olvidar que:
[…] En cumplimiento de nuestro cometido misionero, quien se una a nuestra Congregación debe estar dispuesto a ir adonde el Superior lo envíe, aunque esta destinación le exija la renuncia a su patria, idioma y ambiente cultural.66
Cuando hay la disponibilidad de la persona, para la misión, hace que estas palabras sean un aliciente motivador para continuar la tarea de evangelización:
64 SOCIEDAD VERBO DIVINO, Constituciones de la Congregación del Verbo Divino. Roma 1983/2000, Numeral 101 65 Ibid. 102 66 Ibid.
El Verbo de Dios se hizo hombre en un contexto histórico determinando. Jesús anunció la paz y la salvación a todos los hombres y mostró predilección por los pobres. Con su ejemplo, Jesús nos muestra el camino por el que hemos de participar en su misión. De ahí que tratemos de inserirnos en las situaciones concretas de los hombres entre los cuales trabajamos, abiertos a las tradiciones religiosas de los pueblos y respetuosos de ellas, buscamos entrar en dialogo con todos llevando la Buena Noticia del amor de Dios, y optamos preferencialmente por los pobres y oprimidos67.
La vocación misionera al servicio de la misión, hace que los hombres y mujeres estén dispuestos a aceptar las tradiciones y costumbres de cada pueblo o nación, sin querer reducirlo y someterlo a la cultura del evangelizador, el estar abiertos al diálogo refleja el amor de Dios y en el prójimo.
Nos haremos Socios del Verbo Divino en la medida en que escuchemos la Palabra de Dios y la vivamos. Por eso, el primer paso en la realización de nuestro servicio misionero es el testimonio de una vida auténticamente cristiana, tanto en la esfera personal como en la comunitaria. La gente deberá poder percibir que hemos experimentado en nuestras propias vidas el reino de Dios que anunciamos a los demás68.
El primer paso a dar, como Misioneros del Verbo Divino, es sentirse realizado en el servicio misionero, porque es el testimonio de una vida auténtica en Cristo Jesús, tanto personal como comunitario.
Nuestra tarea fundamental es la proclamación de la Palabra. Anunciamos el amor que el Padre manifiesta a todos los hombres, el poder salvador con que Jesucristo nos libera del pecado y de la muerte, y de la vida nueva que el Espíritu santo da a todos los que aceptan
67 SOCIEDAD VERBO DIVINO, Constituciones de la Congregación del Verbo Divino, numeral 104 68 Ibid. 106
la fe. Nuestro anuncio ha de ser tal que irradie la excelencia del mensaje de salvación, permitiendo que en nuestras palabras pueda reconocerse la Palabra de Dios69.
Por lo tanto, todo este deseo de realización en la misión del Verbo Divino, se sigue fundamentando a través del testimonio y la respuesta que se da, en la medida que van naciendo pequeños grupos, que se han formado por la escucha de la Palabra:
[…] las comunidades cristianas que nacen de la Palabra de Dios y del poder del Espíritu Santo se alimentan de esa misma Palabra y de los Sacramentos deben desarrollarse de tal manera que lleguen a ser signos de la presencia liberadora del Señor y de un nuevo modo de vivir70.
Con el testimonio de vida por medio de la palabra; la celebración eucarística, van a traer nuevos incentivos, sin olvidar que:
Los pobres ocupan un lugar de privilegio en el Evangelio. En un mundo profundamente desgarrado por la injusticia e indignas condiciones de vida, la fe nos llama a descubrir la presencia de Cristo en los pobres y oprimidos y a comprometernos por que se establezcan la fraternidad y la justicia entre los hombres y sean vencidos el egoísmo y el abuso de poder. Para ellos, nos obligamos a promover la justicia según el Evangelio de Cristo, en solidaridad con los pobres y oprimidos71.