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Uno de los aspectos que podría explicar esta consolidación de unos asentamientos respecto

a otros, puede encontrarse en la distribución poblacional en la pirámide poblacional. En las Vegas

se evidencia que la población en edad productiva (21-60 años), cuenta con el 48,32% y la población

adulta mayor (mayores de 60 años), representan un 9,17%, en donde el 5,26% hombres y 3,91%

cercanos al 7%, en poblacion en edad productiva, que presentan un descenso progresivo, llevando

a que la población adulto mayor sea cercana al 2% y 1%, respectivamente. A partir del segmento

de las personas que están en el grupo de 21 a 25 años presentan un descenso poblacional. Lo cual

es más acentuado en la población masculina.

De esta manera se puede afirmar que se encuentran población adulto mayor en

asentamientos con un mayor grado de consolidación, asociado al tiempo de permanecia y las

motivaciones para optar por invadir.

En el caso de los asentamientos con mayor grado de consolidación, están los que presentan

redes económicas. Uno de los aspectos que fortalecen las redes sociales, es la interrelación con las

actividades económicas del asentamiento. Inicialmente referidas a actividades pecuarias,

destacándose la porcicultura y ganadería. Con el tiempo aparecen otras como la recuperación de

material, las cuales son soportadas en la estructura de relaciones sociales para las labores de

adquisición, transformación y comercialización.

Las primeras familias que llegan al asentamiento las Vegas, ven en la cría de especies

menores la mejor forma de aprovechamiento de los recursos y generan redes de comercio que

En cuanto a las empresas asociadas a la conversión de material, aparecen en la década de

los 90, propiciando la vinculación de mano de obra no calificada de la zona generando una especie

de encadenamientos productivos en torno a esta actividad dentro del mismo espacio geográfico.

“O sea, al principio eran gallinas, marranos y vacas, no había ninguna empresa, pero después de 10 años empezó con una cortadora, a aglutinar y picar. Después trajo una

extractora para el plástico. Yo creo que llegó Norbey, un muchacho y alquiló el lote de

alicate y empezó a picar a mano y a llevar material de otros barrios y aglutinar. Después él

mismo hizo las máquinas y comenzó a crecer, hasta que trajeron maquinas tecnológicas y

llenó eso de puro plástico” (<A> y <B>, año 2015).

Para la cría de especies menores y la ganadería se aprovechan las extensiones de territorio

y la rentabilidad de los recursos disponibles (agua y energía). Los grupos de familias ven en la

crianza de ganado porcino una alternativa importante para la generación de ingresos. Estas

actividades inician ligadas a las redes familiares y vecinales y generan otras redes asociativas en

torno al empleo y generación de ingresos, en la medida en que las personas pueden encontrar

sustento a sus necesidades desde un lugar de trabajo. “Teníamos marranos, pollos de engorde y mi

esposo sabía de chorizos y lechona, entonces en las fiestas de la madre y eventos especiales lo

Figura 7: Registro de asentamiento las Vegas, septiembre 22 de 2015 Luis fernando salazar

Estas redes económicas pueden fortalecer los lazos sociales entre los vecinos y estos

elementos son incorporados al capital social. Granovetter (1973) expone que los actores

económicos no actúan como átomos aislados, sino que sus interacciones económicas están

inmersas, incrustadas en relaciones, redes y estructuras sociales.

En un recorrido por el sector de las Vegas se idéntifica: “se realizan visitas de

reconocimiento al sector de las Vegas, encontrando quince viviendas visitadas: tres de ellas

corresponden solamente a viviendas, cuatro a viviendas y unidades de negocio y las

restantes son unidades de negocío. Las unidades de negocío corresponden a bodegas de

reciclaje, porcicultura y avicultura. Al ingresar a uno de los criaderos de cerdos, la persona

que atiende indica que el mismo, corresponde a un negocio familiar, llevan más de diez

años en la zona y del negocio dependen tres familias y los trabajadores que contratan

dependiendo de la temporada. Siempre han tenido los cerdos que venden a las carnicerías

de la zona y por fuera también. Otra de las personas que tiene cerdos en su vivienda dice

ella y la de un hijo, que es quién les ayuda con el mantenimiento de los animales. No están

de acuerdo con tener que salir de la zona, porque no tendrían como continuar con estas

actividades productivas en otra parte” (nota de campo, las Vegas, septiembre 22 ,2015).

En ese sentido, algunos estudios sobre capital social empezaron a incorporar esta idea,

entendiendo que: a) todas las formas de intercambio económico estaban enraizadas en relaciones

sociales; b) el proceso de enraizamiento se producía empíricamente de distintas formas: como

lazos sociales, prácticas culturales y estructuras políticas en donde se obtenían distintos efectos en

la formación de oportunidades y construcciones a las que las comunidades se enfrentaban; c) los

beneficios que se obtenían de este proceso de enraizamiento en una comunidad concreta iban

siempre acompañados de costos que luego podían ser beneficios y viceversa (Garrido y Moyano,

2002).

Para las personas que presentan unos niveles de escolaridad relativamente bajos, en vista

de que el 33% de la población total del jarillón (8.371 personas), posee un nivel educativo de

primaria incompleta, el 8% primaria completa (1.973 personas), el 27% se ubica en secundaria

incompleta (6.831 personas) y el 13% en secundaria completa (3.427 personas). El 4% no tiene

ningún nivel de escolaridad (1.150 personas). Tan sólo el 1% se concentra en nivel de escolaridad

técnico (334 personas). Las personas que han realizado algún tipo de vinculación con educación

primaria corresponden al grupo más representativo con un 41%, seguido por los que tienen

educación secundaria con 40%, en cuanto a la formación técnica y superior la cifra no supera el

Los puestos laborales que se generan en las actividades asociadas a la crianza de animales

y la recuperación de material se convierten en los principales movilizadores de la economía del

asentamiento. Este tipo de actividades generan ingresos que garantizan unas condiciones mínimas,

si tenemos en cuenta que por aspectos como el origen social, niveles educativos y edad se presentan

dificultades para vinculación al mercado laboral.

En el caso de la recuperación de material se encuentran microcircuitos en torno al plástico,

la selección de material y venta e intercambio de productos dentro del mismo entorno. Además de

influir en los costos y las ganancias se convierten en lazos de solidaridad consolidadas entre

vecinos que influyen en su posición respecto al reasentamiento. La rentabilidad tanto de la

recuperación de material como de la crianza de animales genera la aparición de nuevas lotes que

se adaptan para estas actividades por todo el asentamiento.

“Nosotros para reciclar nos demoramos 15 minutos en la rivera, y de ahí traemos cualquier cosa, porque yo sé que entre los vecinos todo se vende porque siempre hay algo” (<K> año, 2016).

Sumado a lo anterior, si bien la principal motivación de invadir es la búsqueda de un lugar

para habitar, con el tiempo los lotes y espacios se adecuan para unidades de negocios que se

adaptan adecuadamente al lugar, por la ausencia de controles del estado frente al uso de recursos

y la contaminación. Se establecen en los asentamientos pautas de control y regulación desde las

Estas pautas se instauran de manera formal e informal por los propietarios de las redes

económicas y la organización comunitaria, para al control de llegada de personas al asentamiento,

la satisfacción de necesidades de empleo, salud y educación y el control de los focos de

delincuencia y consumo de sustancias psicoactivas.

Adicionalmente la ubicación del asentamiento también es conveniente para el desarrollo

de ciertas actividades como la recuperación del material debido a los factores mencionados, lo cual

hace que los sujetos tengan una mayor permanencia, independientemente de su condición de

posesión. En consecuencia, se establecen representaciones simbólicas que no solo garantizan la

pervivencia, sino reconocimiento, la identidad y solidaridades vecinales. “Como todas la bodegas

las tenemos allí, sea cortando plástico o escogiendo chatarra, todo está allí” (<K> año, 2016).