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4. RESEARCH REPORT: DEVELOPMENT OF THE SELF-MANAGEMENT PACK

4.16. Data presentation: themes

4.16.3. Self-management

Una característica central del período neoliberal tiene que ver con la introducción de los principios de mercado en el campo educativo. Esto se ve en dos dimensiones, en la introducción de la racionalidad empresarial en la esfera de la educación y en los procesos progresivos de privatización y mercantilización de la

educación. En el trabajo intentaremos visualizar cómo se dan estos procesos a partir del desarrollo de las políticas de Educación Superior en el período neoliberal. Para ello tomamos a Marginson (1997) en el intento de definir teóricamente en qué consisten estos procesos.

La mercantilización se resume con la presencia de cinco características básicas en la producción de mercado en educación.

a) La existencia de mercados implica la producción de una mercancía escasa. b) La existencia de un campo bien definido de producción (autorregulado o

regulado por el Estado).

c) La existencia de un intercambio de dinero entre el productor y el consumidor que representa un valor de cambio para el primero y un valor de uso para el segundo.

d) Relaciones de competencia entre productores.

e) Presencia de una subjetividad de mercado, que implica actitudes y comportamientos apropiados para la producción, el consumo y el intercambio. Estas subjetividades son a la vez condiciones y productos de los mercados y dependen de nociones compartidas de reciprocidad, valor de los contratos, acuerdos sobre lo que puede ser intercambiado y voluntad para competir, entre otras.

Marginson (1997) señala que la mercantilización de la educación es el proceso de introducción de una o varias de estas características del mercado a la actividad educativa. La mercantilización frecuentemente está acompañada por procesos de sustitución de empresas o departamentos gubernamentales por empresas privadas llamados de corporativización (corporatisation). También por procesos de desregulación que promueven la expansión del sector privado. Estos fenómenos no deben confundirse con el proceso de privatización que consiste en transferir la producción, o medios de producción educativa del gobierno, de propiedad pública, a propiedad privada. La privatización no necesariamente implica el desarrollo de mercados estos pueden desarrollarse en instituciones públicas o privadas que

entran en un esquema de capitalismo académico (Ver Slaughter y Leslie, 1987)9.

Sin embargo, los procesos de privatización incentivan y son a su vez incentivados por el surgimiento de mercados (Marginson, 1997).

La mayoría de los sistemas educativos sujetos a un proceso de mercantilización exhiben solamente algunas de las cinco características de los mercados o los presentan de forma limitada. Este tipo de mercados se denominan por tanto cuasi- mercados (cuasi-markets) y una de sus características esenciales es que son mercados creados y/o controlados por los gobiernos (Marginson, 1997).

El período neoliberal, y por tanto el acceso de la nueva derecha al poder y la globalización, como fenómeno económico, político y cultural, abrieron paso a la expansión de diversos mercados e impulsaron la formación de mercados en la educación (Ver Kenway, en Ball, 1993). Las políticas de ajuste fiscal, dominantes desde la mitad de los años setenta, afectaron a la educación con la reducción de la oferta de educación pública, la consecuente saturación de instituciones existentes, y la promoción de la educación y capacitación privada; con la reducción de los apoyos financieros a estudiantes de los niveles medio y superior; y con la reducción de la participación gubernamental en el financiamiento educativo. (Ver Whitty, Power y Halpin, 1999)

Los valores de la educación como servicio público son reemplazados por las de la competencia, eficiencia y demanda de los consumidores (Ver Angulo Rasco y Otros, 1999). El gobierno del libre mercado se caracterizó por la privatización de las oportunidades y el manejo de riesgos. El gobierno del libre mercado imaginó a la educación como un proceso de inversión privada, y a los estudiantes mismos como inversionistas auto-administrados (Marginson, 1997: 65). La diseminación

9 Slaughter y Leslie (1987) desarrollan el concepto de capitalismo académico para dar cuenta del uso que las

Universidades hacen de su único activo real, el capital humano de sus académicos, con el propósito de incrementar sus ingresos. El capitalismo académico tiene que ver, por tanto, con un conjunto de iniciativas y comportamientos económicamente motivados de la Universidad y sus miembros, para asegurar la obtención

internacional del nuevo discurso y la cultura del libre mercado y la competencia, la globalización favoreció un proceso acelerado de expansión de los mercados. 10

En el mercado se producen intercambios desiguales en los que cada una de las partes intenta obtener ganancias a expensas del otro. La competencia en el mercado es por ende desigual y un producto de relaciones de poder y dominación. El poder de mercado está determinado por inequidades previas en la acumulación de capital. También lo está por condiciones políticas y discursivas que son tan materiales y poderosas como los salarios, el capital y la ganancia. Estas incluyen de manera fundamental la producción y el uso de conocimientos que son a la vez mercancías para el intercambio en el mercado y condiciones que determinan relaciones de poder y dominación en el propio mercado.

Las Universidades producen distintos tipos de bienes comercializables, producen bienes materiales y bienes simbólicos. Algunos de estos productos son cuantificables e intercambiables en el mercado (i.e. grados, títulos, etc.), otros muchos no lo son y están altamente considerados por su valor social y colectivo (i.e. bienestar social, cultura, identidad, etc.). La producción de bienes materiales en las Universidades latinoamericanas es escasa y más bien se restringe a la producción de conocimiento y bienes simbólicos como las certificaciones profesionales.11

Es necesario anotar, que en naciones de la periferia, con mercados reducidos, desempleo creciente y pocas posibilidades de intercambio comercial para la producción de conocimientos, como es el caso de Bolivia los mercados educativos se manifiestan con rasgos particulares. Los mercados educativos son estrechos, débiles en lo que se refiere a la producción y consumo de bienes educativos debido a la debilidad misma de los mercados laborales y también el mercado de conocimientos es prácticamente inexistente. Los gobiernos tienen dificultad para generar políticas de empleo y son consumidores limitados de conocimientos. En

10 A este respecto son interesantes los artículos de Vandherberghe; 213-238, Gordon y Whitty: 271-306 en Narodowsky, 2002)

11 Un interesante estudio sobre el valor simbólico de las certificaciones profesionales desde una perspectiva sociológica de la idea de éxito y excelencia está en Perrenoud (1996)

Bolivia el sector informal es la base de la economía y el sector productivo no está altamente desarrollado. Tampoco existe una demanda explícita de producción de conocimientos para el sector productivo o para el Estado.

En estos casos, se puede identificar una forma diferente de mercados, o una manifestación distinta de los cuasi-mercados. Se trata de mercados simulados, que no se constituyen a partir del consumo de bienes producidos por la Educación Superior (Ordorika, 2003) si no a partir de la simulación de prácticas de competencia y la promoción de actitudes emprendedoras también ficticias.

Las simulación de prácticas de competencia se establecen a partir de sistemas de evaluación que generan una dinámica parecida a la competencia por subsidios, “contratos”, convenios o salarios; todos ellos provenientes fundamentalmente del gobierno o simplemente estableciendo prácticas evaluadoras competitivas entre las instituciones del sistema. Las segundas se construyen a partir de la “búsqueda” de recursos para la investigación o la docencia en un contexto en el que las fuentes de financiamiento se reducen esencialmente a la matrícula y las agencias gubernamentales ante la ausencia de un sector privado interesado y dispuesto a invertir (Ordorika, 2003). Ambos elementos están presentes en el caso Boliviano y por ello se los analizará detalladamente. De la misma manera nos moveremos en los tres ejes propuestos inicialmente, la introducción de la racionalidad instrumental de mercado, la mercantilización y la privatización, indagando señales de la presencia de estos fenómenos en la dinámica de construcción e implementación de las políticas universitarias en Bolivia.

CAPITULO II. Estado y Universidad en Bolivia. Una visión Histórica.