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3.3 A mixed methodological approach to studying work 85

3.3.2 Semi-structured interviews 86

Tras indagar las prácticas de lectura como prácticas pedagógicas y como prácticas socioculturales que ejercen las estudiantes en diferentes escenarios, se evidencian diferentes formas de acceder y utilizar la hacer lectura.

La lectura, por su naturaleza humana y en su concepción de práctica sociocultural que va más allá de la decodificación (DC1-CS), se constituye como una práctica múltiple en sus expresiones, producción y acceso, que a su vez enriquecen las posibilidades de vivirla, interpretarla y darle valor por parte de los lectores.

Lectura en voz alta

Dentro de esta variedad de formas de acercamiento a la lectura encontramos la que se hace en voz alta (DC2-CS), común en el espacio escolar y que puede estar orientada por el profesor o por las estudiantes. Esta es una posibilidad de sentir la lectura con otro sentido, el oído, y acercarnos a interpretaciones de lo que escuchamos, también permite darle voz a las palabras por parte de quien dirige el ejercicio. Esta es una forma de lectura, que si bien exige que empiece como un proceso de decodificación por parte de quien lee y también de quienes escuchan, va más allá porque es una actividad que pone en juego otros sentidos que amplían las posibilidades de interpretación y acercamiento a la misma.

En la lectura que se hace en voz alta para consignar en el cuaderno se hace énfasis en el uso ortográfico y en la aclaración de palabras desconocidas y se recuerda y establece relación con otros conceptos trabajados anteriormente (DC1-CS).

La lectura en voz alta es una posibilidad de relacionar las habilidades del lenguaje –lectura, escritura, oralidad y escucha- en una misma puesta en escena. En el ambiente escolar, permite a su vez, vincular los sentidos, el manejo de contenidos de la clase, algunos aspectos ortográficos y el seguimiento de instrucciones.

Otra forma de uso de este tipo de lectura es la que permite la participación activa y a viva voz de las estudiantes, en un diálogo público con sus profesores, por ejemplo, se hace recuento de un trabajo anterior sobre las normas y la producción de un cuento sobre el tema; se inicia lectura en voz alta de dichos cuentos por parte de las estudiantes. Tras cada lectura se indaga a la lectora y a sus compañeras sobre la importancia de las normas en la realidad propia; la profesora hacía las observaciones sobre la estructura, organización, contenido y mensaje del cuento (DC2-CS).

En esta perspectiva, la lectura se convierte en un elemento que favorece la participación de las estudiantes, y que, de alguna manera, les lleva a organizar sus ideas y compartir mediante la socialización parte de su trabajo de escritura que conlleva a una interacción con sus pares.

Por ejemplo, se realiza la lectura “La injusticia del Patrón”, en voz alta por parte de las estudiantes. Después de terminada dicha lectura, se realizan las correspondientes indagaciones.

Se recalca a las estudiantes la importancia del tema, aplicándolo a la realidad de la sociedad hoy en día (DC3-CS).

En otro caso de acercamiento a la lectura en voz alta, el docente realiza un taller de compresión de lectura; donde en voz alta lee un texto específico; resaltando la importancia de la lectura, la escucha activa y la concentración (DC1-LC).

En el ambiente familiar, la lectura en voz alta también puede asumir un lugar central en las relaciones entre miembros de la familia, que acerca, por ejemplo, “En mi casa, mi mamá cuando llega temprano de la universidad, nos lee varias páginas del libro que estamos leyendo en la noche y después hacemos como un juego de mímica de lo que se trató el libro” (EN-GS-III).

Acá la lectura, particularmente la que se hace en voz alta, es un motivo de acercamiento entre una madre y su hija, quienes después de una jornada de distanciamiento, incluso sin haberse visto durante el día, encuentran en este tipo de lectura una manera de compartir, que puede ser atractiva para las niñas, pero también para los padres.

Así pues, la lectura en voz alta, es un tipo de lectura que se identifica en el contexto escolar, en las asignaturas de ciencias sociales y lengua castellana, pero también, como tipo de lectura y como práctica, se encuentra en el contexto familiar.

Lectura y análisis reflexivo

Esta forma de lectura es utilizada como una estrategia por parte de los docentes objeto de esta investigación, a través de esta se busca la reflexión de las lecturas y demás actividades que exigen algún tipo de interpretación como pretexto para fortalecer algunos contenidos temáticos (DC5-CS).

Esta forma intenta darle un valor a la lectura, no solamente como comprensión superficial o decodificación de signos y símbolos, sino como una práctica de interpretación múltiple que puede favorecer actividades propias del contexto escolar, como lo es la explicación y comprensión de contenidos temáticos.

Por parte de los docentes, desde su discurso y algunas de sus prácticas en el aula, la lectura es presentada como una forma para el análisis y la reflexión, que va más allá de la decodificación, la lectura es una forma de ampliar el panorama de comprensión de las realidades (DC3-LC), porque, dicho por una maestra, “engañan más fácil al que no lee” (DC1-CS).

Este tipo de lectura permite a los docentes empezar un contacto con las estudiantes a partir de la indagación, de preguntas que parten de las lecturas hechas y su relación con lo que se ha trabajado en otras clases, es decir, permite la activación del conocimiento previo en relación con las formas y contenidos de lo que se lee, por ejemplo, la docente indaga sobre diversos temas trabajados anteriormente en relación con los cuentos leídos. Se revisa carpeta de la asignatura haciendo reflexión en las lecturas y actividades como pretexto para fortalecer los contenidos temáticos (DC2-CS).

En la relación, lectura y análisis reflexivo, emergen inquietudes, pero a su vez, el análisis reflexivo surge cuando se llega al momento del cuestionamiento, a la intención de querer entender lo que dice el texto y lo que no. Es decir, la comprensión literal y la inferencial que pueden surgir en las prácticas de lectura, en relación con el análisis.

En una de las clases de lengua castellana, durante este ejercicio surgen algunas preguntas sobre el contenido del texto en cuanto a vocabulario y uso de algunas reglas ortográficas, dudas que son aclaradas por el docente, pero también por algunas estudiantes que conociendo el tema aportan a la aclaración de dudas (DC2-LC).

Una manera de vincular las prácticas de lectura con un ejercicio de análisis reflexivo empieza con un ejercicio de comprensión micro, para poder tener acceso a la estructura macro y a su comprensión de lo que se lee.

Por ejemplo, la búsqueda de palabras desconocidas y su respectivo significado como ayuda a comprender los textos y a dar sentido a las ideas principales y secundarias de los mismos (DC7- LC), ejercicio que se lleva a cabo en algunas clases de lengua castellana.

En este caso, la lectura es una puerta de acceso al análisis reflexivo, y a su vez, este último abre la posibilidad de ver y comprender la lectura desde diferentes perspectivas.

Lectura y trabajo de clase

Esta forma de acceso a la lectura, en algunas ocasiones, suele verse como una contradicción a la lectura como práctica liberadora, porque de cierto modo la instrumentaliza como una labor que se pide y que re realiza para alcanzar un objetivo. Sin embargo, es una de las maneras de acercamiento a la lectura que se identificaron en la observación en campo de esta investigación y por lo mismo es una posibilidad que se da a conocer.

En este caso, la lectura es asignada como un trabajo de clase que busca que la estudiante haga uso de la misma, pero no solo como un trabajo (DC7-CS), sino como una vía de acceso a la información, que posteriormente le permita acercarse al conocimiento y a la capacidad de creación.

En cuanto a las actividades que se realizan con la lectura como forma de trabajo en clase, encontramos variedad de acuerdo con el propósito de cada clase. Encontramos actividades que se realizan durante el momento de la lectura, aunque las más comunes son aquellas que se realizan posterior al ejercicio lector.

Por ejemplo, después de realizada la lectura correspondiente al tema, se realiza la actividad, la docente solicita a cada una de las estudiantes crear una sopa de letras con palabras específicas (DC7-CS).

Esta es una de las actividades de trabajo de clase posterior a la lectura, en la que ésta es el recurso principal, desde la información que aporta y la comprensión que se puede tener de la misma, para materiazarla en una actividad como la sopa de letras con palabras específicas.

Los talleres, son otras de las actividades de trabajo en clase que tienen como propósito dar utilidad a la lectura y usarla como fuente de información, en un caso observado, el docente realiza un taller de compresión de lectura; donde en voz alta lee un texto específico; resaltando la importancia de la lectura, la concentración. Terminando la clase con un cuestionario de respuesta múltiple y falso y verdadero; acerca del texto leído por el docente (DC1-LC).

Generalmente, es el docente quien pide o propone a las estudiantes el desarrollo de actividades de trabajo de clase, tras cada lectura del tema se realiza indagación por parte del docente a las estudiantes (DC10-LC).

Este tipo de lectura, permite, por un lado, el contacto que vincula a estudiantes, docente y lectura, pero a su vez, se convierte en una herramienta de trabajo de clase.

La lectura como herramienta de trabajo de clase, puede comprenderse desde diferentes perspectivas, acá menciono dos. Por un lado, desde una mirada positiva, donde la lectura favorece el trabajo en clase y ayuda al docente en el ejercicio de su práctica pedagógica.

Por otro lado, una mirada menos optimista, en donde la lectura se instrumentaliza, con propósitos como controlar a las estudiantes e implementar contenidos que se quieren o deben trabajarse.

Así, desde mi rol como docente e investigador, y siendo consciente de las miradas que pueden hacerse de este tipo de lectura, me inclino por la primera, en la que la lectura favorece el trabajo en clase, y es utilizada como una manera de vincular los contenidos y habilidades que se trabajan en clase, en la relación estudiantes-docentes. No queriendo decir acá que siempre lo ejerzo de esta manera, o que en las prácticas observadas siempre se hizo, sino mostrando una posibilidad de interpretación y acercamiento a la lectura como trabajo en clase.

Lectura compartida

Es una posibilidad de acercamiento a la lectura que se da al interior de la escuela y la familia. Es, además, una manera de compartir experiencias y saberes que se han construido a través de la lectura como posibilidad de acceso a la información y conocimiento y que puede expresarse a través de canales como el diálogo y la lectura en voz alta.

La lectura compartida, es un momento de poner en escena las construcciones que se hacen a través de ella, para algunas estudiantes que hacen parte de esta investigación, esta forma de acercamiento

suele darse en momentos en los que no están demandadas por una tarea, sino que se realizan como una práctica de socialización con sus compañeras de clase y familiares.

En la lectura compartida, algunas estudiantes, prefieren ese momento de compartir, cuando alguien la guía. Por ejemplo, cuando los profesores o en casa mi mamá organiza la actividad y a veces nos leen en voz alta y otras veces dirigen preguntas o juegos (EN-GS-III).

Hablar de lectura compartida implica justamente un compartir de ideas, saberes, experiencias, enseñanzas. Es poner en contacto a personas de diferentes lugares y épocas, en un punto en común. Leer es una construcción social, y, por tanto, el contacto con otros fortalece las prácticas de lectura y viceversa.

Compartir es tener en cuenta al otro/otra, permitirle una participación activa, tal es el caso de una estudiante que afirma que “Me gusta como mis profesores nos enseñan, ya que pues toman en cuenta mucho la lectura y a nosotras y pueden por medio de ella explicarnos más cosas” (EN-MP- I). Es decir, que le gusta sentirse vinculada y aprender a través del compartir que se puede generar en la lectura.

La escuela, en su interés por formar sujetos que estén en condiciones de participar de manera adecuada en las dinámicas de la vida social (en diversos campos como el político, el cultural y el económico), debe generar situaciones que permitan la vinculación de los estudiantes a la diversidad de prácticas de lectura y escritura (PNLE-AL).

Como lo plantea el Plan Nacional de Lectura y escritura, se busca incorporar la lectura y la escritura a su vida cotidiana (PNLE-DEF). Es decir, hacer de estas prácticas, un ejercicio compartido que tenga lugar al interior de la escuela y en su cotidianidad, pero también en la vida que existe afuera de ella y en las diversas relaciones que emergen en el contacto con otros/otras.

En estas relaciones, docentes y padres de familia, asumimos un rol de mediadores, para lo cual, el mediador cumple la función de un iniciador, que consiste en despertar en otros el deseo de leer y escribir (PNLE-FOR).

Es uno de los propósitos principales de la lectura compartida, el hecho de poder transmitir o contagiar a otros desde nuestras experiencias y prácticas, el gusto por la lectura. Hecho que es posible en el espacio escolar y familiar.

Lectura como acto voluntario

La lectura como acto voluntario, puede convertirse en algunos momentos en una posibilidad escasa, porque suele asociarse la lectura en la escuela como una acción impuesta, no obstante, cuando las relaciones que se dan en este espacio son mediadas por el diálogo, es posible llegar a puntos de encuentro. Como lo plantea un docente participante de la investigación, en un diálogo abierto con las estudiantes y el profesor, llegan al acuerdo de realizar lectura voluntaria de un libro (DC3-LC).

Este acercamiento voluntario es un inicio a la lectura como una práctica que de diversas maneras puede favorecer la formación para la autonomía, porque abre la posibilidad de que la lectura no sea solo una actividad escolar o una tarea, sino una manera de aprender en diferentes espacios y una práctica que se forma y que fortalece el contacto sociocultural en nuestras realidades.

El contacto que establecemos en nuestras realidades, es una posibilidad de aprender, así como el hecho de implementar y fomentar programas de lectura y escritura dirigidos a la familia y a la primera infancia (PPLEB-P6).

Porque si bien la escuela es un escenario destacado de formación, no es el único. También la familia asume su rol, por eso, fomentar la lectura y la escritura desde la escuela y la infancia es una estrategia para atender a la lectura en diferentes espacios y con distintos participantes.

El gusto por algo o alguien, en este caso, por la lectura, no es algo que se instala y se da de manera desprevenida. El gusto nace desde el ejemplo y desde las posibilidades que se les presentan a alguien, en este caso, presentar la lectura y sus posibilidades es una manera de que a partir de lo que se conoce, se pueda generar el gusto y conectado allí, el acto voluntario de buscar lo que le interesa.

Es también objetivo de las instituciones escolares la formulación y ejecución de Proyectos Institucionales de Lectura, Escritura y Oralidad (PILEO). Que de alguna manera presenten la lectura y escritura como actos que se pueden trabajar de manera autónoma.

Una de las posibilidades de que una práctica como la lectura se pueda llevar a cabo de manera voluntaria, es por medio del conocimiento de su importancia y su utilidad, uso voluntariamente lo que necesito.

Lectura como intercambio de ideas

Es otra de las posibilidades que ofrece la lectura como manera de intercambiar ideas en el acceso a la información, conocimiento y creación de conocimiento. Como se vivenció en el ejercicio de aula, se acuerda entre estudiantes y docentes el intercambio de textos recomendados por el profesor para que todas las niñas puedan tener variedad en los títulos y puedan realizar intercambio de ideas de cada lectura (DC6-CS).

Esta es una posibilidad de compartir variedad de ideas, interpretaciones, gustos y sentires que posibilitan el inicio de construcción de criterios de selección de lo que se lee y por qué se lee, por otra parte, el intercambio de ideas que surgen de la lectura es un hecho más que nos vincula como seres sociales y que fortalece la concepción de ésta como una práctica sociocultural.

La lectura en sí misma, es ya un intercambio de ideas que se da entre el autor y los lectores, las posibles interpretaciones, son a su vez, transacciones. Por ejemplo, el uso de esta biblioteca fortalece los procesos de aula y el acercamiento a variedad de textos y contenidos (PNLE-MAT).

Leer, en el contexto de la escuela, en las clases, es una manera de compartir ideas, dicho por una estudiante participante en esta investigación, me gustan son las historias, ya que me gusta mucho saber qué es lo que pasa y mirar también cómo se profundiza la lectura (EN-MP-I). es vista la lectura como una forma de aprender, que, además, algunas veces les gusta.

Aunque, en ese intercambio de ideas, también hay momentos, en los que la lectura no es de su agrado, por ejemplo, las que no me gustan son las explicaciones conceptuales, porque muchas veces no entiendo lo que tratan de decir (EN-MP-I).

Acá se reconoce la importancia de la lectura como intercambio, pero también, se evidencia, que, en una de las maneras privilegiadas por la escuela, que son las explicaciones conceptuales, no se cumple dicho propósito, porque no hay claridad en la comunicación, porque ese intercambio tiene restricciones cuando no se hace comprensible o cuando no se logra establecer la conexión.

Lectura con juegos

La lectura con juegos es una manera de presentar a otros la lectura y cumplir el papel de mediación y motivación de esta práctica, tanto dentro como fuera de la escuela, de tal manera que se convierta en un hecho cotidiano, en un hábito. Expresado por una estudiante, la lectura con juegos es más llamativa, más entretenida (EN-GS-III), también ayuda a que no se convierta en una tarea o actividad aburrida.

El juego en la lectura se constituye en un elemento que apoya el acercamiento a la lectura, a despertar la curiosidad y posteriormente el gusto, y que familiariza en escenarios como la escuela y la familia la posibilidad de reconocerla como una actividad que todos y todas podemos orientar y practicar y que permite cambiar imaginarios como el de pensar que la lectura es una práctica aburrida o que solo unos pocos pueden realizar con éxito.

Lectura por gusto

Es una de las maneras ideales a las que se pretende llegar y que establece un vínculo entre lectura y autonomía en la medida en que la lectura como práctica que se hace desde y para formar la autonomía y para liberar es uno de los puntos más altos de la misma.

La lectura por gusto abre el espectro de dos posibilidades para los lectores, lo que les gusta y lo