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Los diversos procesos geológicos que afectaron a la región Mesopotámica Argentina modelaron su geomorfología, como así también contribuyeron a la composición y distribución de la biota que la caracteriza (Martínez & Del Río 2005). Los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay comprenden un área costera cuya extensión es la más importante del mundo, y su flora y fauna son consideradas únicas en diversidad y variedad (Orfeo 1995, Cavallotto et al. 1999, Rinaldi et al. 2006). La Reserva Natural e Histórica “Isla Martín García” (Buenos Aires, Argentina) yace en la confluencia de los ríos Uruguay y Paraná (Río de La Plata superior). Dicha isla constituye un basamento cristalino formado por sedimentos Pleistocénicos y Holocénicos (Ravizza 1984).

La isla Martín García se encuentra a una distancia de 37,5 Km de la costa argentina, a 3,5 km de la costa uruguaya y a 46 km en línea recta de la ciudad de Buenos Aires. La isla comprende un área de 168 hectáreas aproximadamente y constituye el área más elevada dentro del ambiente deltaico (25 metros sobre el nivel del mar) (Dalla Salda 1981). La porción más elevada de la isla se encuentra completamente urbanizada (Lahitte & Hurrel 1997).

La isla cuenta con una población humana numerosa y estable y constituye un importante centro turístico. Debido a su condición de área protegida resulta imperativo conocer la diversidad biológica que pretende conservar. En tal sentido, para contribuir a la conservación de la diversidad regional, es necesario definir y aplicar modelos apropiados para el manejo y la conservación. A pesar de que la fauna aracnológica de la isla Martín García ha sido asociada con la araneofauna de la región Mesopotámica, la isla posee un origen geológico y una formación geológica diferente a la Mesopotamia, por lo que esta hipótesis necesita ser dilucidada.

Capítulo II  

I.2-El sistema serrano de Ventania.

Comprende un ambiente serrano ubicado en el Sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina, y se encuentra en el límite de las provincias fitogeográficas de Pampa y Espinal (Cabrera 1971). El sistema constituye un cordón serrano sigmoideo de 180 kilómetros de extensión con sentido Noroeste – Sudoeste y altura máxima de 1243 msnm, formado por una cobertura de basamento y sedimentaria (Kristensen & Frangi 1995a). El basamento consiste en granitos, riolitos y andesitos deformados a fines del Precámbrico – comienzos del Paleozoico. Las secuencias sedimentarias del Paleozoico pueden dividirse en tres grupos: “Curamalal” (Ordovícico – Silúrico) y “Ventana” (Silúrico – Devónico) compuestos por conglomerados y cuarcitas; y el grupo “Pillahuincó” (Carbonífero superior – Pérmico) compuesto de depósitos glaciales, alunes y areniscas. Los episodios de deformación del sistema de Ventania ocurrieron durante el Devónico superior y el Pérmico (Sellés-Martínez 2001, Gregori et al. 2005). La divisoria principal del sistema de Ventania delimita una vertiente nororiental y una sudoccidental con pendientes superiores al 70% y farallones abruptos en los tramos superiores de los cerros altos (Kristensen & Frangi 1995a).

Desde un punto de vista geológico, biológico y ecológico, dicho sistema serrano resulta ser de gran importancia debido a los numerosos tipos de ambientes que puede albergar. Actualmente, se reconocen más de 400 especies de plantas nativas (Bilenca & Miñarro 2004), muchas de ellas endémicas de Ventania, y algunas se encuentran en peligro de extinción como por ejemplo Polygala ventanensis

Grondona 1948 (Polygalaceae) y Senecio leucopeplus Cabrera 1980 (Asteraceae) (Frangi & Bottino 1995, Villamil et al. 1996, Delucchi 2006). A pesar de que se han realizado numerosos estudios sobre diversidad y conservación de la fauna de Ventania, la mayoría han sido focalizados a vertebrados (Cozzani et al. 2004, 2007, Di Giácomo 2005, Doiny Cabré & Lejarraga 2007, Cozzani & Zalba 2009) e insectos (Konopko et al. 2009), no existiendo contribuciones sobre la comunidad de arañas Mygalomorphae en el área.

I.3-El sistema serrano de Tandilia.

Las sierras de Tandil se encuentran en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Dicho sistema forma un conjunto de serranías que se extienden en sentido Noroeste - Sudeste, formando un cordón de alrededor de 300 kilómetros de largo y 60 kilómetros de ancho máximo. Tandilia se caracteriza por su gran antigüedad, larga historia geológica, diversidad de rocas ígneo-metamórficas, y por una cubierta precámbrica-eopaleozoica. Corre con un rumbo general desde Olavarría hasta Mar del Plata. El cordón serrano es discontinuo y de relieve general bajo, y se reconocen tres grupos serranos principales: Olavarría-Sierras Bayas-Azul hacia el Noroeste, Tandil-Barker en el sector central y Balcarce-Lobería-Mar del Plata en el extremo sudoriental. En todos ellos el basamento cristalino está expuesto, pero parcialmente cubierto en los extremos por las sedimentitas neoproterozoicas del Grupo Sierras Bayas (al Norte) y las eopaleozoicas de la Formación Balcarce (al Sur) (Dalla Salda et al. 2006). En el complejo ígneo-metamórfico, que constituye el basamento central, se encuentran las alturas máximas (500 msnm), en la parte central del cordón. Además, en el centro del sistema de Tandilia, el conjunto de serranías próximas a la ciudad de Tandil constituyen el afloramiento de mayor antigüedad, entre 2200 y 1800 millones de años (Teruggi & Kilmurray 1975, Dalla Salda et al. 2006).

La vegetación natural está conformada por numerosas especies nativas comprendiendo el 80% del total de las especies del sistema de Tandilia (un 20% corresponde a exóticas). Algunas de las especies que están presentes y que se hallan con algún grado de amenaza corresponden a Tillandsia bergeri Mez 1916,

Baccharis tandilensis Speg. y Senecio bravensis Cabrera, Cypella herbertii (Lindl.) y

Poa iridifolia Hauman 1917. El ambiente de pastizal serrano se conserva aún en

algunas áreas reducidas, con bajas alteraciones. En estos relictos, el ambiente natural es sumamente rico, a lo que ha contribuído el extenso tiempo en que esta zona ha permanecido sobre la superficie terrestre, dando lugar a diversos procesos biológicos adaptativos. Dado que la región ha sufrido cambios muy importantes de clima, se

Capítulo II  

encuentran ejemplos de procesos de adaptación a climas húmedos, secos e incluso organismos adaptados a incendios naturales. Además, en el sistema de Tandilia, sólo existe un área o reserva natural cuyo objetivo es proteger los relictos de pastizal serrano.

I.4-Las comunidades de arañas en áreas naturales.

Las arañas comprenden uno de los grupos más numerosos del Reino Animal, con más de 43000 especies descritas (Platnick 2012) y ocupan una gran variedad de biótopos (Coddington & Levi 1991, Foelix 2011). Como depredadores cumplen una función destacada en la regulación de las poblaciones de artrópodos, influyen en la densidad de la fauna de detritívoros y afectan los procesos de descomposición (Wise 1993, 2002). Las arañas son el grupo de invertebrados depredadores más diverso y abundante en los ecosistemas terrestres, alimentándose principalmente de insectos (Wise 1993, Nyffeler 2000). Debido a su gran abundancia, su depredación sobre insectos y su relativo sedentarismo, las arañas se consideran como un principal agente controlador de las comunidades de insectos en ecosistemas terrestres (Riechert & Lockley 1984, Nyffeler & Benz 1987, Marc et al. 1999, Nyffeler 2000, Cheli et al. 2006,Armendano & González 2010, Armendano & González 2011a, 2011b, Almada

et al. 2011).

Estas características convierten a las arañas en buenos indicadores para comparar la biodiversidad en distintos ambientes y también para estimar los efectos de los disturbios en la biodiversidad (Clausen 1986, Churchill 1997, Topping & Lövei 1997, Marc et al. 1999, Riecken 1999). Por lo tanto, son ampliamente utilizadas en los estudios ecológicos como indicadores de calidad ambiental (Clausen 1986, Rubio et al. 2008). En tal sentido, las arañas comprenden un grupo eficaz para estimar cambios en la estructura del hábitat, tipo de hábitat, viento y exposición a temperatura (Wheater et al. 2000). Dado que la diversidad de arañas varía en respuesta a factores bióticos y abióticos (Gunnarsson 1990), se esperaría que cambios fundamentales en los ambientes naturales (como fragmentación y reducción) afecten

a la diversidad de este grupo “megadiverso” (Wettstein & Schmid 1999, Atauri & de Lucio 2001).

En Argentina, el conocimiento taxonómico de algunas familias de arañas es amplio (Schiapelli & Gerschman 1960, Galiano 1963, Schiapelli & Gerschman 1970, Galiano 1979, Ramírez 2003, Soto & Ramírez 2012) y actualmente, se están realizando numerosos estudios sobre las comunidades de arañas en áreas alteradas o modificadas (Liljesthromm et al. 2002, Beltramo et al. 2006, Ávalos et al. 2007, González et al. 2009, Armendano & González 2010, Armendano & González 2011a). Sin embargo, las investigaciones referidas a aspectos ecológicos de comunidades de arañas asociadas a áreas naturales de Argentina son relativamente escasas. Al respecto se puede mencionar los estudios efectuados en un área natural protegida de la provincia de Formosa (Corronca & Abdala 1994), en la Reserva Provincial Iberá en la provincia de Corrientes (Ávalos et al. 2005), en bosques degradados del Chaco Húmedo (Avalos et al. 2007), en el Parque Nacional Mburucuyá, provincia de Corrientes (Rubio et al. 2008), en la Reserva Natural Otamendi, provincia de Buenos Aires (Grismado et al. 2011) y en la Isla Martín García, provincia de Buenos Aires

(Zvedeniuk 2009, López Lezama 2010, Marfil 2012). Hasta el momento, no existen

contribuciones formales acerca de aspectos ecológicos de las comunidades de arañas migalomorfasen áreas naturales de Argentina.

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