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5.6 Signer Model
El Tabernáculo era sorprendentemente pequeño aproximadamente de 45 pies (30 codos) de largo por 15 pies (10 codos) de ancho. Este salón rectangular estaba dividido por un velo que encerraba el último tercio del tabernáculo. Esta área cerrada era llamada El Lugar Santísimo, mientras que el cuarto más grande era llamada el Lugar Santo. Conforme el candidato iba entrando desde el exterior, vería, directamente delante de él contra del velo hasta el final del cuarto, el altar dorado del incienso. A la derecha estaba la mesa de oro del pan de la proposición. A la izquierda estaba el candelabro de oro que tenía siete brazos que era el que proveía la única luz. Los costados del tabernáculo estaban colgadas cortinas de lino fino, teñidas de azul, púrpura y escarlata y bordadas o tejidas con figuras de querubines. El techo era también de lino y arriba de él había tres coberturas que lo protegían – una de pelos de cabra, otra de piel de carnero teñida de rojo, y la otra de piel de foca del Mar Rojo.
Es importante distinguir los dos departamentos separados del Tabernáculo. Llamados el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Era en el primero de estos –el Lugar Santo donde el candidato recibiría todas las ordenanzas sagradas, sería vestido con las ropas del Sacerdocio, y haría sus sagrados votos. El entonces sería presentado ante el velo y sería introducido en el Lugar Santísimo.
EL LUGAR SANTISIMO
El Lugar Santísimo era el lugar donde los Sumos Sacerdotes venían a recibir revelación del Señor. Este era el lugar más sagrado en la tierra donde un hijo o hija de Dios podía acudir. Aquí estaba localizada la famosa Arca del Testimonio. Esta estaba hecha de la mas fina madera y cubierta por dentro y por fuera con planchas de oro puro. El Arca estada designada para contener las dos tablas de piedra en las cuales la Ley había sido escrita por el dedo de Dios. También contenía un recipiente con mana. Posteriormente, la milagrosa vara de Aarón fue colocada dentro del Arca.
La tapa del Arca del Pacto era llamada “propiciatorio”. Éste estaba elaboradamente decorado, teniendo un querubín en cada extremo con sus alas extendidas cubriendo el propiciatorio. Aquí la presencia de Dios iba a ser manifestada. El Señor dijo, “Y de allí me declararé a ti, y hablare contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio”. El arca del Pacto (a veces llamada el Arca del Testimonio como esta arriba) no era muy grande. Media 2 ½ codos de largo, 1 ½ codos de ancho y 1 ½ codos de alto. Esto haría aproximadamente 45 pulgadas de largo, 27 pulgadas de ancho y 27 pulgadas de alto. Para un israelita ordinario, el privilegio de venir al Lugar Santísimo a la conclusión de la ceremonia de la Investidura sería una experiencia
de una sola vez en la vida. Tener el posterior privilegio de mirar los objetos del “testimonio” en el Arca del Pacto sería una experiencia muy sagrada que generaría un ambiente muy emocionante.
Desafortunadamente, sin embargo, dado que la investidura o las ordenanzas del Sacerdocio Mayor fueron posteriormente retiradas de entre los israelitas debido a su rebelión, el uso del Tabernáculo por el pueblo en su totalidad nunca fue inaugurado. Como lo declaran las escrituras, los israelitas, “mas endurecieron sus corazones y no pudieron aguantar su presencia; por tanto, el Señor e su ira, porque su ira se había encendido en contra de ellos, juró que mientras estuviesen en el desierto no entrarían en su reposo, el cual es la plenitud de su gloria. Por consiguiente, tomó a Moisés de entre ellos, y el Santo Sacerdocio también; y continuó el sacerdocio menor, que tiene la llave del ministerio de ángeles y el evangelio preparatorio,”(D.yC. 84:2426).
Las ordenanzas del “Sacerdocio Menor” tales como arrepentimiento, bautismo, sacrificios de animales y los diversos mandamientos carnales eran realizadas en su totalidad fuera del Tabernáculo. Por tanto las ceremonias dentro del Tabernáculo estaban limitadas casi exclusivamente a la quema de incienso cada día y a la visita anual del Sumo Sacerdote al Lugar Santísimo en el Día de la Expiación.
¿LES FUE PERMITIDO A LOS LÍDERES DE ISRAEL RECIBIR LA INVESTIDURA?
Tenemos razón para creer que a pesar de que el Señor retiró la investidura y todas las ordenanzas relacionadas con el Sacerdocio de Melquisedec del cuerpo principal de Israel, El sin embargo permitió que estas sagradas ordenanzas fueran recibidas por sus líderes escogidos. Esto es altamente inferido de dos fuentes.Primero que nada, sabemos que Moisés tenía el Sacerdocio de Melquisedec, y varias generaciones después encontramos a los herederos del Sacerdocio construyendo un templo en la tierra prometida (el Templo de Salomón) y ministrando la investidura. En una revelación moderna el Señor hace mención específica a este hecho. El Señor dice que mandó a sus siervos “Porque por esta
causa le mandé a Moisés que contruyera un tabernáculo, para que lo llevaran consigo por el desierto, y que contruyera una casa en la tierra de promisión, a fin de que se revelaran las ordenanzas que habían estado ocultas desde antes que el mundo fuese.” (D.yC. 124:38). Como ya hemos señalado, esta particular
fraseología hace referencia a las ordenanzas sagradas del templo. El siguiente versículo en D.y.C. 124:39 así las identifica.
Esto por lo tanto indicaría que aquellos que trazaban su sacerdocio desde Moisés fueron ministrados en estas sagradas ordenanzas en el templo de Salomón.
Como evidencia adicional de que el Señor permitió a sus siervos escogidos recibir la investidura de generación en generación, tenemos la declaración de que estas bendiciones cesaron con Elías. José Smith aprendió que “Elías fue el último profeta que poseyó las llaves del Sacerdocio Mayor”. El dice que estas “llaves” consisten de “revelaciones, ordenanzas, oráculos, poderes e investiduras de la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec y del reino de Dios en la tierra.” Estas fueron restauradas durante el ministerio de Cristo, y tenían que ser restauradas otra vez en los últimos días. José Smith dijo que sin estas llaves que Elías poseía, las sagradas ordenanzas del templo “no podrían ser administradas en rectitud”.
Por tanto encontramos evidencia considerable para sostener la creencia que entre Moisés y Elías – un periodo de 600 años las sagradas ordenanzas del templo
que fueron tomadas del cuerpo principal de Israel fueron administradas a los lideres rectos que Dios levantó en ese período.