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2.7 Functional dependencies

3.1.1 Simple example: Length-indexed vectors

La experiencia de vivenciar una atmósfera es multi-sensorial en su plena esencia. Cómo las atmósferas son construidas no puede ser respondida de forma racional únicamente, puesto que éstas dependen de varios elementos determinantes al momento de ser generadas. Por esta razón, se recopilará y se ampliará la información presentada previamente sobre las atmósferas. Así mismo, arquitectos como Peter Zumthor y Juhani Pallasmaa, se han centrado en este tema como parte de la arquitectura, por ello han expuesto unas series de temas que juegan un rol importante para alcanzar una atmósfera arquitectónica.

CO N CEP CIÓ N D E E L EM EN TO S C O N S ID ER AD O S G EN ER AD O RES D E A T M Ó S F E R A S

La atmósfera empezó a ser considerada en la arquitectura a comienzo del año 1940, cuando el historiador de la arquitectura Sigfried Giedion afirmó que las formas se terminaban en su límite físico, sino que éstas emanan el espacio. Sin embargo, pasaron cuarenta años para que comenzaran a ser planteados los factores que intervienen en su gestación. El primero en adentrarse en esta búsqueda fue Norberg-Schulz en 1980, a través de su libro “Genius Loci: Hacia una Fenomenología de la Arquitectura”, exponiendo que la sustancia material, la forma, textura y color, juntas determinan la atmósfera, y se encuentra conformada por cinco cualidades que son el contorno, el volumen, la superficie, la estructura y la incisión. Su seguidor Thiis-Evensen planteó por su parte, que las expresiones existenciales que influyen en la atmósfera son el movimiento (dinamismo o inercia), peso (pesadez o ligereza) y sustancia (expresión del material), aportando estas cualidades que depende de la forma y material.

Posteriormente, Gernot Böhme proyectó que el cuerpo espacial atmosférico se encuentra conformado por la forma, solidez y volumen. Mientras que Steven Holl propone que en la generación de fenómenos en la atmósfera intervienen la estructura, el material, el espacio, el color, la luz y la sombra. Finalmente fue Mark Wigley el primero en aportar tres elementos que no habían sido considerados anteriormente, postulando que las atmósferas son producidas por emisiones provenientes del calor, olor, la humedad, sonido y la luz.

Como se mencionó anteriormente, fueron los arquitectos Peter Zumthor, Juhani Pallasma y el filósofo Gernot Böhme, los que se adentraron en el estudio los elementos generadores de atmósferas. El arquitecto suizo Zumthor en su libro “Atmósferas: las cosas a mi alrededor”, expone nueve capítulos y tres apéndices donde menciona los elementos que conforman la atmósferas los cuales se entienden como un unidad de engranajes que tienen que estar relacionados entre sí para la creación de atmósferas.

En el primer capítulo Zumthor plantea la estructura como generador de atmósfera, refiriéndose a ella como “el cuerpo en la arquitectura” la cual crea el espacio. Ésta la considera como la anatomía del cuerpo en la arquitectura, “reúne cosas y materiales del mundo para que, unidos, creen este espacio” 101 (Zumthor, 2006:22). Seguidamente hace referencia al material y a la reacción de los materiales entre sí, llamándolo “la consonancia de los materiales”, debido a que “los materiales concuerdan armoniosamente entre sí y producen brillo, y en esa composición de materiales surge algo único” 102 (Zumthor, 2006:24), es decir, el resultado y reacción de los materiales, permiten transmitir distintas sensaciones para poder lograr lo que se desea. Asimismo plantea que los materiales no poseen límites, debido a que un mismo material brinda miles de posibilidades y su relación de cercanía con otros materiales depende del tipo y peso.

101 Peter Zumthor. Atmósferas: Entornos arquitectónicos – Las cosas a mi alrededor. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 22

Retomando el aporte de Mark Wigley, hace referencia al sonido y a la temperatura como elementos generadores. Zumthor, en su tercer capítulo hace referencia al “sonido del espacio” para explicar que “todo espacio funciona como un gran instrumento: mezcla los sonidos, los amplifica y los transmite a todas sus partes. Éste elemento tiene que ver con la forma y superficie de los materiales”103 (Zumthor, 2006:28), debido a que las formas y los acabados hacen que los sonidos se transmitan o reflejen de forma diferentes, los cuales influyen en como los usurarios se va a relacionar entre sí. Así como los materiales reaccionan entre sí y producen sonido, el arquitecto suizo explica que los materiales temperan, es decir, transmiten sensaciones de temperatura. Por ejemplo, la madera trasmite calidez, y los metales frialdad. “Esa temperatura es tanto una física como también probablemente psíquica. Es lo que veo, siento, toco, incluso con los pies” 104 (Zumthor, 2006:34).

Peter Zumthor, es el primero en hacer referencia al entorno como generador de atmósfera, es decir, como los objetos que existen alrededor del sujeto, permitiendo que éste se convierta en un escenario único y personal. Las cosas deben de coexistir de un modo cariñoso y cuidadoso. 105 Asimismo introduce el recorrido, en su sexto capítulo llamado “entre el sosiego y la seducción”, donde hace referencia a cómo el sujeto se mueve dentro de la arquitectura, es decir, cómo lo recorre. A lo largo de este, se puede descubrir secretos y/o experimentar sensaciones, es seducir para que la gente pueda moverse libremente o indicarlos por un pasillo.

En el séptimo capítulo incluye “la tensión entre el interior y exterior”, la cual tiene que ver con la atmósfera en sí. Es estar dentro y estar fuera, es un “un sentimiento indecible que propicia la concentración al sentirnos envueltos de

103 Peter Zumthor. Atmósferas: Entornos arquitectónicos – Las cosas a mi alrededor. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 28

104 Ibídem, p. 34. 105 Ib.

repente, congregados y sostenidos por el espacio”106 (Zumthor: 2006:46), con esto se refiere a la búsqueda de la relación de la obra arquitectónica que va desde el interior al exterior y viceversa, y lo que se pretende.

Con respecto a la escala, la introduce bajo el nombre de “Grados de intimidad”:

Tiene que ver con la proximidad y la distancia. El arquitecto clásico lo llama escala, pero suena demasiado académico. Yo me refiero a algo más corporal que la escala y las dimensiones. Concierne a distintos aspectos: tamaño, dimensión, proporción, masa de la construcción en relación conmigo […] a lo que me refiero es al tamaño, la masa y peso de las cosas 107 (Zumthor, 2006:50)

Por esta razón se debe de tener en cuenta las proporciones de las cosas, su proximidad y distancias entre sí, además de su cercanía con el usuario.

Finalmente en su último capítulo habla la luz, refiriéndose a ésta desde el punto de “luz sobre las cosas”, la luz es un elemento clave en la arquitectura, al caer sobre los objetos o un lugar, hace que el ambiente del mismo cambie, por lo que la luz le da la función al lugar. “En lo que se refiere a la luz natural, la luz sobre las cosas me emociona a veces de tal manera hasta creo percibir algo espiritual”108 (Zumthor, 2006:60)

Además de los nueve elementos mencionados anteriormente, expone en tres apéndices, elementos más personales que lo conmueven pero que sin duda aportan, de tal manera que tienen la capacidad de expandir, vincular o desvincular algo, con el fin de transcender. El primer apéndice trata de la “Arquitectura como entorno”, el cual sucede cuando el usuario permite que el

106 Peter Zumthor. Atmósferas: Entornos arquitectónicos – Las cosas a mi alrededor. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 46

107 Ibídem, p.50 108 Ib., p.60

edificio sea parte de una historia, un recuerdo o un suceso, en el que ocurre algo o se vivan momentos y se guarden para el recuerdo. De esta forma los entornos pasan a ser parte de los usuarios y le dan la posibilidad de conmover, aliviar o ayudar. Aunque este punto no es un generador, éste forma parte importante de la vivencia de la atmósfera ya que al permitir que la arquitectura sea parte de un recuerdo, se genera una experiencia previa la cual va a ser un condicionante que estará relacionado con la psique al momento de experimentar otro espacio.

Asimismo para que se genere una atmósfera, debe existir lo que Zumthor califica como “coherencia”, haciendo referencia a “que todo encuentre su explicación en el uso” 109 (Zumthor, 2006:64), es decir, que todo lo presente sea un arte útil y no decorativo, que pueda llevar una función sin problemas. Finalmente, cierra planteando “la forma bella”, el cual cumple con el fin de fusionar todos los puntos anteriormente mencionados en busca de un agrupamiento que les otorgue belleza y relación entre sí, a través de la forma.

Por otra parte, Juhani Pallasmaa en su libro “Los ojos de la piel: la arquitectura y los sentidos” en el segundo capítulo expone todo sobre la teoría de las experiencias sensoriales y su importancia en la arquitectura. Considera a su vez, que no se trata de quedarse solo en el ambito superficicial, por lo que hay que estudiar el cuerpo humano y la mente. “La arquitectura será un nexo entre el “yo” y el “mundo” a través de la experiencia de los sentidos”110 (Pallasmaa, 2006:64) , como expone el escritor Jorge Luis Borges “el sabor de la manzana está en el contacto de la fruta con el paladar, no en la fruta misma”. Por esta razón el cuerpo humano es necesario para generar parte de la atmósfera a través de su presencia y sus sentidos, los cuales todos son prolongación del tacto según expone Pallasmaa.

109Peter Zumthor. Atmósferas: Entornos arquitectónicos – Las cosas a mi alrededor. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 64

Pallasmaa, al igual que Zumthor, hace referencia a la escala con respeto al cuerpo humano, es decir, el hombre como medida, titulándolo “el cuerpo en el centro”. Explica que la atmósfera existe a través de la experiencia encarnada y abre un mundo de sentidos interrelacionados, debido a esto las medidas son tomadas con referencia al cuerpo, ya que la arquitectura y el cuerpo se complementan y se definen el uno al otro. “No existe el cuerpo separado de su domicilio en el espacio, y no hay espacio que no esté relacionado con la imagen inconsciente del yo perceptivo” 111 (Pallasmaa: 2006:42). La arquitectura se enfrenta con el cuerpo, las distancias y elementos son con base en la medida del ser humano como usuario, por lo que el ser se proyecta inconscientemente en el lugar y se siente relacionado o perteneciente a ella, es decir, se siente a el mismo dentro de ella.

El finlandés, presenta la arquitectura como una extensión de la naturaleza, proyectándose como un reino artificial de “experiencia multisensorial”:

Cada experiencia conmovedora de la arquitectura es multisensorial; las cualidades del espacio, de la materia y de la escala se miden a partes iguales por el ojo, el oído, la nariz, la piel, la lengua, el esqueleto y el músculo. La arquitectura fortalece la experiencia existencial […] Todos los sentidos, incluido la vista, pueden considerarse como extensiones del sentido del tacto, como especializaciones de la piel. Definen la interacción entre la piel y el entorno; entre la interioridad opaca del cuerpo y la exterioridad del mundo ”112 (Pallasmaa, 2006:43)

Es así como el tacto, proporciona sensaciones de solidez, resistencia y protuberancia; separada de la vista no podría tener idea en relación a la distancia, exterioridad y profundidad; y por ende, del espacio o del cuerpo. Por esta razón, el único sentido que puede proporcionar profundidad, es el tacto,

111 Juhani Pallasmaa. Los ojos de la piel: La arquitectura y los sentidos. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 42 112 Ibídem, p. 43

pues éste siente peso, resistencia y al forma tridimensional de los materiales, lo que nos hace ser conscientes de los mismos. De esta forma la visión revela lo que el tacto ya conoce, en este sentido, el tacto funciona como el inconsiente de la vista.113 “Nuestros ojos acarician superficies, contornos y bordes lejanos y la sensación táctil inconsciente determina lo agradable o desagradable de la experiencia. Lo distante y lo cercano se experimentan con la misma intensidad y se funden en una experiencia coherente”114 (Pallasmaa, 2006:44).

En oposición a la luz, Pallasmaa introduce “el significado de la sombra”, explicando que:

El ojo es el órgano de la distancia y de la separación, mientras que el tacto lo es de la cercanía, la intimidad y el afecto. El ojo inspecciona, controla e investiga, mientras que el tacto se acerca y acaricia […] Las sombras profundas y la oscuridad son fundamentales, pues atenúan la nitidez de la visión, hacen que la profundidad y la distancia sean ambiguas e invitan a la visión periférica inconsciente y a la fantasía táctil.”115 (Pallasmaa 2006:47

De esta manera, la sombra da forma y vida al los objetos en la luz, proporcionando al reino artificial la posibilidad de emerger fantasías y sueños.

Con respecto al sonido, lo introduce bajo el nombre de “intimidad acústica”, ya que la habilidad de oír estructura y articula la experiencia y la comprensión del espacio, por esta razón se plantea que la vista aisla, mientras que el sonido incluye, a pesar de que sea un elemento externo al cuerpo produce una sensación de interioridad. De esta forma, oír el espacio, estructura y articula la experiencia y comprensión del mismo, por lo que este acto permite acariciar

113Juhani Pallasmaa. Los ojos de la piel: La arquitectura y los sentidos. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 44 114 Ibídem.

sus límites. La audición crea una sensación de contacto y solidaridad, por lo que hace experimentar de inmediato nuestra afinidad al espacio116. Todo sonido atmosférico depende de su forma, escala y materialidad.

Asímismo, en contraposición al sonido, introduce el “silencio, tiempo y soledad”, explicando que “el silencio de la arquitectura es un silencio receptivo, que hace recordar. Una experiencia arquitectónica potente silencia todo el ruido exterior; centra nuestra atención sobre nuestra propia experiencia y, como ocurre con el arte, nos hace ser conscientes de nuestra soledad esencial”117 (Pallasmaa, 2006:54). De esta forma, experimentar el silencio, excluye otras interacciones y se expone la memoria como puesta en escena.

Pallasmaa profundiza el olor como generador, categoría aportada por Mark Wigley, nombrándolo “espacios de olfato” explicando que:

El recuerdo más persistente de cualquier espacio es su olor. […] Un olor particular nos hace volver a entrar sin darnos cuenta en un espacio completamente olvidado por la memoria retiniana; las ventanas de la nariz despiertan una imagen olvidada y caemos en una vívida ensoñación. La nariz hace que los ojos recuerden”118

(Pallasmaa, 2006:55)

De esta forma el olftato forma parte de la vivencia de la atmósfera y puede desencadenar un acto fenomenológico.

Asimismo la reacción corporal es un aspecto indispensable para la experiencia atmósferica y sus actos desencadenantes. El arquitecto toma ésta catergoría como “imágenes de acción”, argumentando que “los objetos que rodean

116 Juhani Pallasmaa. Los ojos de la piel: La arquitectura y los sentidos. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p. 52 117 Ibídem., p. 54

mi cuerpo reflejan su acción posible sonre ellos”119 (Pallasmaa, 2006:63). Es así como los elementos que conforman el espacio atmosférico dejan de tener un papel de unidades estáticas para pasar a tener encuentros y enfrentamientos que interactuan con la memoria. De igual forma introduce la “identifiación corporal” para referirse a la manera en como la atmósfera se organiza y se articula alrededor del cuerpo, ya que ésta es refugio de la memoria y la identidad del ser: “es imposible separar la imagen del yo de su existencia espacial y situacional”120

(Pallasmaa, 2006:66). Estos dos puntos aunque no son elementos arquitectónicos, pasan a ser partes importantes del intercambio durante la vivencia.

También incluye la temperaura como parte generadora de la atmósfera, a través de lo que Pallasmaa llama “la forma del tacto”, argumentando que “las manos son un organismo complicado, son un delta en que desemboca una vida que viene de muy lejos, para verterse en el gran torrente de acción (…), son órganos para el pensamiento. (…) La piel lee la textura, el peso, la densidad y la temperatura de la materia”121 (Pallasmaa, 2006:66).

El aporte Pallasmaa, radica en la inclusión del sabor como un elemento generador de la atmposfera. Lo llama “el sabor de la piedra”, explicando que “existe una sutil transferencia entre las experiencias táctiles y gustativas. La vista también se transfiere al gusto, ciertos colores y detalles delicados evocan sensaciones orales”122 (Pallasmaa, 2006:60), de esta forma a través de la vista o el tacto, se puede sentir el sabor o la sensación oral de una piedra pulida o carrasposa.

La atmósfera trabaja como otra persona con la que el usuario conversa e interactura inconscientemente, dando la oportunidad a un lugar de intercambio

119 Juhani Pallasmaa. Los ojos de la piel: La arquitectura y los sentidos. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006) p.63 120 Ibídem., p.66

121 Ib., p. 58 122 Ib., p. 60

donde el ser humano proyecta sus emociones y sensaciones, mientras que la atmósfera brinda su presencia y aura, a este hecho el filandez lo llama “Imágenes de músculo y hueso”

Asimismo, al igual que otros arquitectos, incluye la escala como elemento generador, y se refiere a ésta como “mimesis del cuerpo”, explicando que “el movimiento, el equilibrio y la escala se sienten inconscientemente a través del cuerpo como tensiones en el sistema muscular y en las posiciones del esqueleto y los órganos internos”123 (Pallasmaa, 2006:67). Entender la atmósfera, implica proyectar el esquema del cuerpo en el espacio en cuestión. El ser humano siente placer y portección cuando descubre su resonancia en el espacio.

Durante el intercambio e interacción, Juhani Pallasmaa, plantea que existen lo que el llama “espacios de memoria e imaginación”, donde “la percepción, la memoria y la imaginación están en constante interacción; el dominio de la presencia se fusiona en imágenes de memoria y fantasía”124

(Pallasmaa, 2006:68). Al experimentar la atmósfera se produce un intercambio, donde ésta proyecta su aura y el ser proyecta sus emociones y perceptos sobre la misma. También plantea a su vez, “una arquitectura de los sentidos” donde el sujeto es capaz de reconocer varias atmósferas según la actividad sensorial que quiera transmitir la obra arquitectónica, ya sea por encuentro directo o háptico.

Por último plantea que “el cometido de la arquitectura” posee la eterna tarea de “crear metáforas existenciales encarnadas y vividas que concretan y estructuran nuestro ser-en-el-mundo”125 (Pallasmaa, 2006:72). Éstos permiten entender la realidad y, en última instancia, reconocer y recordar quiénes somos, mediante la dialéctica de la permanencia y el cambio para establecemos en el mundo.

123 Juhani Pallasmaa. Los ojos de la piel: La arquitectura y los sentidos. (Barcelona: Gustavo Gili, 2006), p. 67 124 Ibídem, p. 68

Mientras tanto el filósofo Gernot Böhme, se enfoca en cómo las experiencias previas y los efectos emocionales pueden ser producidos, generados y diseñados. De acuerdo a sus múltiples ensayos y en relación con la noción de atmósfera, hace énfasis en el dominio sensorial, enfatizando el rol de los sentidos en el proceso de la experimentación de la misma. De la misma forma Böhme postula que los elementos tienen la capacidad de ser localizados, es decir, son producidos y se basa en los trabajos de Hirschfield para analizar los elementos que forman parte de la herramienta metodológica para crear atmosferas y efectos emocionales específicos en su ensayo “La atmosfera como concepto fundamental”. Entre estos elementos se encuentran los colores, materiales, plantas (vegetación), agua (naturaleza), quietud, movimiento, sonido, piedras, edificios y las sombras. La atmósfera puede ser la conjunción personal y emocional de las impresiones del espacio, pero esta conjunción es producida por el objetivo de ensamblar los materiales, las proporciones del espacio, el envejecimiento de los materiales, las conexiones de los materiales y las conexiones del lugar u otros edificios, ritmos, luz, etc. De esta forma, plantea que los generadores de atmósferas deben ser enumerados y manejados objetivamente, ya que éstas