Los primeros en llegar a Rabuni fueron los heridos y en las semanas posteriores el resto de población sobreviviente. Al llegar a Rabuni la población sobreviviente se encontró con la celebración del establecimiento de la RASD.
Así y todo, llegamos. Cinco días estuvimos viajando. Llegamos justo el 27 de febrero a
Rabuni. Coincidió justo cuando se proclamó la República. Todo el mundo cantó, chi- lló y bailó. Y nosotros nos preguntábamos: “¿Es qué nos están recibiendo a nosotros, a todos los heridos?”. No sabíamos nada de lo que pasaba. Montse Escorbe (Hurria). A pesar de que la población pudo por fin sentirse a salvo en territorio argelino de Rabuni, el miedo a posibles nuevos bombardeos o una invasión marroquí del territorio seguía con- dicionando el comportamiento y la situación psicológica de la población afectada. Como muestra el siguiente ejemplo, las personas más afectadas fueron los heridos y quienes habían tenido pérdidas de familiares como consecuencia del bombardeo.
Me quedé siete meses en el hospital, porque tenía niños y no quería ir a Argel. Por el miedo yo ya no tenía fe en nadie, incluso a los argelinos les llamaba marroquíes. Cuando se me acercaban les gritaba: “Iros lejos, iros lejos, fuera Marruecos, fuera Marruecos”, ellos decían somos argelinos. Tarcha Mohamed Malainin.
Los heridos fueron entonces el único testimonio directo de las consecuencias del bombar- deo. En un contexto en el que no existía facilidad de mandar información, ni fotografías, ni periodistas ni otros testigos de los hechos, las heridas con la amputación del brazo de Zuenana, la herida en la cabeza de la hija de Tarcha Mohamed Malainin o las primeras fotografías de personas heridas en el hospital se convirtieron en el testimonio del horror sufrido por toda la población que había padecido los bombardeos.
Cuando llegamos al hospital lo separaron de nosotros, y lo volví a ver cuando me dieron de alta me trajeron a los dos, el niño recién nacido y la niña que tenía una herida en la cabeza. Me dijo el mártir Wali111 que no me moviera de Rabuni por si venía algún perio-
dista porque les tenía que decir mi caso y lo que había pasado en el bombardeo. Toda la gente que tenía una herida o había sufrido un bombardeo estábamos juntas en un lugar para mostrar a la prensa internacional, en Rabuni. Tarcha Mohamed Malainin. La población fue llegando en las semanas siguientes a Rabuni, y era acogida por las nuevas autoridades, compartiendo información sobre la situación de la guerra, el despla- zamiento de la población, y las condiciones del refugio que acababa de comenzar. Sin em- bargo, muchos sobrevivientes seguían manifestando el enorme impacto del bombardeo.
Traslado de las víctimas de um Dreiga a Dajla
La disposición de los campamentos de refugiados saharauis en la Hamada argelina se hizo con asentamientos o wilayas separadas como a treinta minutos en coche una de otra, con motivo de evitar grandes aglomeraciones y una mejor situación, provisión de agua, 111 Fundador del Frente POLISARIO.
distribución de alimentos y cohesión social. Sin embargo, la wilaya de Dajla se encuentra a tres horas en coche desde Rabuni.
Nos daban algo muy reducido, nos dieron una conferencia para explicarnos la situación, en ese momento pasó un avión argelino y alguna gente por temor se desmayó porque creyeron que era otro bombardeo es por esa razón que la gente de Um Dreiga fue a Dajla, para estar alejados de los aviones que parten del ae- ropuerto de Tinduf. Tarcha Mohamed Malainin.
En las entrevistas con las víctimas que sobrevivieron al bombardeo, se hizo evidente que esta disposición de la wilaya de Dajla obedecía a una forma de cuidar a los sobrevivientes y disminuir el propio impacto del bombardeo que seguía siendo evidente las semanas o meses posteriores a los hechos. Todo ello, muestra el nivel de terror que sufrieron las víc- timas y la sensibilidad en ese caso de la autoridad del Wali frente a la situación de la gente aterrorizada. Según los diferentes testigos de los hechos el líder carismático del Frente POLISARIO llamó a Abdel Kader Taleb Omar y le indicó que buscara un lugar adecuado para los sobrevivientes de Um Dreiga, de forma que las víctimas no pudieran escuchar el ruido de los aviones que aterrizaban periódicamente en el aeropuerto militar de Tinduf que se encontraba cerca del asentamiento de los refugiados en Rabuni.
Cuando llegamos aquí estaba el mártir Wali, nos prometió que la gente de Um Dreiga no hará una sola noche, porque como teníamos miedo de los ruidos, bus- caría un lugar más tranquilo y nos trajeron aquí a las cinco de la madrugada. En- contramos de nuevo aquí al mártir Wali, tenían leche, azúcar, dátiles y comenzó en esos momentos a repartirlo, a cada familia le daba algo e hizo un mitin al mismo tiempo. Fatimetu Salma Mohamed.
Cuando llegamos a Rabuni encontramos al mártir Wali, tenían las jaimas pre- paradas para cada familia, nos dieron utensilios, ollas, algo de beber… prác- ticamente íbamos coincidiendo gente de muchos puntos de Smara, El Aaiún, de Nebka. En cuanto a la gente de Um Dreiga se comportaban como alguien demente completamente, cualquier ruido de bala nos asustaba y con los aviones de los ar- gelinos que no tenían nada que ver, salíamos huyendo. Fatimetu Salma Mohamed. El campamento de Dajla, que se encuentra muy alejado del resto de los campamentos de refugiados saharauis en Argelia (Auserd, Rabuni, Smara, El Aaiún.) fue entonces una manera de alejarse de los recuerdos, y promover un espacio de recuperación para los sobrevivientes.
Era cuando podías ver con más libertad a la gente. Pero ese temor a la aviación, al bombardeo, existió en las mentes de las mujeres saharauis. Tanto, que cuando ya estábamos en Rabuni, tomando un té en una tienda de campaña y de repente pasaba o bien un avión civil de los argelinos de Tinduf, o bien salía de allí y al oír el ruido en el cielo, la gente salía corriendo por los costados de la tienda de campaña. Sid-Ahmed Baba Chej.
El Wali hizo un discurso a todos los de Um Dreiga y nos dijo que nos iba a instalar en una zona donde no íbamos a escuchar ningún rumor, ni ruidos de
aviones. Nos trajo a esta zona donde estamos ahora, eso fue en 1976, nos trajo
jaimas, dátiles, comida, ya que en esa época no había nada y mucha ayuda de Argelia. Marien Salec.
Solamente después de llegar a lo que iba a ser el campamento de refugiados de Dajla, los so- brevivientes de Um Dreiga empezaron a sentirse más tranquilos y en condiciones de seguridad. Todos tenemos muy presente el bombardeo y por eso separamos las tres wilayas, porque Auserd no estaba en aquel momento. Fue un momento muy complicado porque Argelia no quería ceder mucho territorio, y teníamos tan presente el bom- bardeo aéreo… otro problema era el agua, la escasez de agua condicionó mucho el asentamiento de los campamentos. La verdad es que aquellos días fueron muy duros. En Dajla estábamos casi todas las personas que veníamos de Um Dreiga y Amgala. Rabuni está cerca de un aeropuerto militar argelino, y cada vez que oíamos pasar los aviones, todo el mundo corría asustado. Las madres escondían a sus hijos, los niños corrían asustados… yo, todavía hoy no puedo escuchar el ruido de los aviones. Es un miedo infernal. F.A.M. Mujer (Dajla).
El recuerdo del bombardeo sigue estando presente en algunos de los sobrevivientes entre- vistados en Dajla, todavía en la actualidad. En algunos de estos casos, el mantenimiento de la represión contra población saharaui sigue reactualizando los sentimientos de tristeza y dolor, así como imágenes traumáticas en el recuerdo de las víctimas, especialmente frente a hechos que recuerdan algunas de las características de la experiencia vivida, como en el caso del desmantelamiento del campamento de Gdem Izik cerca de El Aaiún en noviembre de 2010.
Yo era una niña, y no era consciente de lo que estaba pasando. Al principio, in- cluso pensé que era un juego. Después, cuando no encontraba a mi familia y me quedé sola, me asusté mucho. Ahora soy consciente de lo que pasó, y lo revivo con más miedo. Lo tenemos presente constantemente, incluso hay ocasiones en que lo revivo como si fuera ahora mismo. Intentamos transmitirlo a la familia, a los nietos, pero estos días han sido especialmente duros por el campamento de Gdem Izik. Lo hemos vuelto a revivir porque, aunque no es lo mismo, pensábamos que nuestras familias de los Territorios Ocupados iban a volver a pasar por lo mismo. Pero, así es la vida ¿no? M.M. Mujer.