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Size and geographical coverage of CSPs

In document Evaluation of Phase 1 City Strategy (Page 134-137)

6 Challenges and issues

6.3 Size and geographical coverage of CSPs

En San José de Suaita, se hizo mucho más evidente la continuidad de ese tipo de relaciones laborales señoriales, cuando fueron los mismos hacendados, los Hermanos Caballero, quienes desempeñaron en un primer momento el papel de directores de la fábrica, haciendo que estas relaciones se mantuvieran ―cordiales‖, dentro de los límites impuestos por la diferencia estructural de las clases sociales. La situación anterior, se vio afectada con el cambio de administración, debido a las costumbres colonialistas y esclavistas de algunos de los administradores extranjeros, que chocaron con el carácter de los trabajadores.

El tal ―personal indígena‖ empezó a chocar con la concepción europea de la disciplina laboral y a sufrir del contraste entre la lujosa vida de la casa de administración y el hacinamiento y los escasos sueldos que les correspondían. Además la historia mostraría que las mujeres resultaron más reivindicativas y combativas que los hombres. Igualmente que el impetuoso orgullo de los santandereanos no se iba a dejar amedrentar por el prepotente autoritarismo de extranjeros y bogotanos. (Raymond, 2008. Pág. 129)

Con la llegada de la administración de la SIFB, la organización y las políticas de la empresa se hicieron más ceñidas a la disciplina, horarios y la exigencia de cumplir con unos niveles de productividad altos, para aumentar la rentabilidad, como se analizó anteriormente. La respuesta de los obreros y obreras, fue implementar mecanismos para defender sus intereses; incluso desde antes de 1931, año en que por ley se legalizará la constitución de sindicatos; en 1926 se presentó un pliego de peticiones a la administración, solicitando una mejora en sus condiciones laborales con una mirada aún muy local de la problemática social, después, se registran otros movimientos similares con las mismas

47El cual fue tácito, cada sector luchó por sus intereses independientemente pero llegó un punto en que tuvo

demandas; pero es en 1940 que se constituyó el Sindicato de empleados y obreros de San José, con personería jurídica número 145 otorgada en 1943; utilizando así los mecanismos legales que regulan la asociación obrera, este sindicato presentó un pliego de peticiones ese mismo año, en donde se le pedía a la empresa mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores. Un artículo de periódico, alerta de la situación existente en San José a los organismos oficiales encargados de mediar en estos casos.

En la jira por las tierras del sur del departamento, tuve la oportunidad de visitar las fábricas de Hilados y tejidos de San José de Suaita, administrada por la empresa franco-belga. Charlé con algunos obreros y obreras de las distintas dependencias de la fábrica y traigo una pésima impresión de la manera como allí interpretan las leyes de previsión social. (Vanguardia liberal, 9 de diciembre de 1940)

Dimensionándose a nivel regional y nacional la problemática social de la fábrica; desde entonces la conexión del sindicato con las organizaciones obreras del país y de la región se estrechan; en los archivos se encuentra correspondencia entre diferentes sindicatos, así como El Boletín Sindical , publicación apoyado por la dirección liberal nacional.

Iniciando la década de los 40 del siglo XX, la federación santandereana de trabajadores FESTRA, logró consolidarse como la central obrera que aglutinaba los sindicatos locales. FESTRA obtuvo su personería jurídica según resolución numero 187 de octubre de 1944 y los sindicatos fundadores fueron:

Sindicato de textiles de San José de Suaita. Sindicato de la construcción del Socorro Sindicato de loteros de Bucaramanga Sindicato fabricantes de calzado Sindicato ferroviario de Puerto Wilches Unión sindical obrera de Barrancabermeja Sindicato baldosistas y similares en Bucaramanga Sindicato de Obreros del cemento de Bucaramanga Unión sindical de tabacaleros de Bucaramanga

Unión portuaria de braceros y lancheros de Barrancabermeja. Centro obrero ―Francisco de Paula Santander‖ de Río Negro Sindicato industrial de obreros del caucho.

El sindicato enfrentó, a partir del mismo momento en que surgió, una fragmentación del movimiento obrero por las diferentes visiones de las causas y soluciones que debían darse, l o cual con el tiempo desembocó en la organización paralela de un sindicato llamado

Cooperativa de Obreros de San José, desde donde se organizó en 1947 la huelga más prolongada de este período. Estas diferentes visiones se fueron alineando con las corrientes políticas de ese momento, por una parte la postura liberal y por otro, las que el partido conservador y la iglesia alentaban, agudizando la situación que se conectaría con la violencia partidista de los años 50.

Es torpemente falsa la especie que han hecho circular los miembros del sindicato que dice llamarse ―de obreros de la Fábrica de San José de Suaita‖ de que el sindicato constituido y reconocido por el gobierno, de empleados y trabajadores, es de origen conservador o de mayoría de miembros de este partido. Pero a nadie, y menos a Ud Sr Ministro, se le puede ocultar el caso demostrado en varios años de lucha política de que Suaita es un fuerte liberal y que únicamente cuenta, en las elecciones, con 20 ó 30 votos del partido conservador. El paro cívico efectuado el 15 de mayo para pedir que reasumiera las funciones el Dr. Alfonso López, únicamente lo pudimos verificar a las 4 de la tarde, no porque los Directores de la Fábrica nos lo impidiera, sino porque los miembros del falso sindicato se oponían a que nosotros formáramos un sólo grupo y saliéramos a la calle, portando nuestras insignias. Sólo lo verificamos a las 4 de la tarde, como queda dicho antes, por temor de una colisión entre las 2 fuerzas obreras allí representadas. (A sindicato FSJ. 1944)

El distanciamiento de los intereses de obreros y empleados y la violencia que se manifiesta, ocasiona la renuncia al sindicato oficial, de la mayoría de empleados. La huelga de 1947, coordinada por el Sindicato de obreros de la fábrica de San José fue declarada ilegal; tres meses después, el pliego de peticiones fue leído y negociado por la administración.

La participación de las mujeres obreras de la fábrica de San José de Suaita se percibe muy activa desde el primer movimiento obrero hasta la huelga iniciada en 1947, tanto en el sindicato que la organiza como en el que la rechaza. Los reclamos y peticiones que

aparecen registrados a lo largo de este proceso son básicamente los mismos ― lo cual

permitiéndole a la SIFB48 evadir las responsabilidades sociales reales ― muy relacionados

con la interferencia del normal desempeño de la mujer en su rol social de madre, ama de casa y obrera; ellas contribuyeron desde sus necesidades particulares a la formación y reglamentación del mercado laboral; estos intereses se pueden dividir en tres fundamentales, la seguridad social, la estabilidad laboral y el aumento de sueldos.

Con respecto a la seguridad social, en las primeras manifestaciones colectivas de los trabajadores las peticiones iban encaminadas a procurar la mejora del ambiente laboral y de la situación social de los trabajadores, situación que recaía en las decisiones de la administración, ya que controlaban no solo las operaciones propias de la fábrica sino la vida en general del poblado. La visión sobre las problemáticas era muy local aun y se circunscribía a inconvenientes cotidianos que surgían en ese proceso de reacomodación del nuevo estilo de vida, en donde se imponía una dinámica social diferente, modificando las costumbres y las necesidades tanto en la vida laboral como en la vida privada; las mujeres en ese sentido sintieron drásticamente alterado el desempeño de su rol.

Por una parte, al interior de la fabrica el ambiente de subordinación chocaba con la libertad a la que estaban acostumbradas; los administradores extranjeros venían con una mentalidad capitalista europea que intentaron implantar, pero que tuvo que ser menguada en el ambiente fabril de San José; a pesar de considerar inicialmente que la mano de obra femenina era sumisa, pronto se dieron cuenta que no era así cuando las quejas por malos tratos empezaron a agruparlas.

Al parecer, uno de los motivos de una huelga que tuvo lugar en 1924 fue el repudio a los métodos demasiado arbitrarios del personal de mando. En el acuerdo al que se llegó, el punto séptimo reza que ―el señor Director de la empresa se compromete a destituir a cualquier empleado de las fábricas que, abusando de la autoridad de que está investido, ejecute cualquiera acción punible conforme a la legislación colombiana‖. Y más adelante el punto noveno expresa que el director ―se compromete a exigir de sus empleados subalternos buen comportamiento para con los obreros, y cualquier falta que a este respecto cometan los empleados, les será castigada de

48 En el AFSJ se encuentra recortes de prensa e informes sobre las nuevas legislaciones laborales, lo cual

acuerdo con los reglamentos, poniendo en conocimiento del personero de los obreros la pena impuesta al empleado‖ (Raymond, 2008, Pág.130)

La mejora de las instalaciones, el suministro adecuado de agua para que no se generara un ambiente insalubre que provocaba enfermedades, la modificación de horarios para poder cumplir con otros compromisos o actividades que se realizaban hasta entonces y la prestación de servicios médicos, de sala cuna y escolares, hicieron parte de los reclamos.

Al no existir una reglamentación clara o concreta sobre estos temas desde el estado, la administración de la fábrica, interpretaba las que existían y los intereses obreros seguían gravitando en la regulación libre del mercado, por tanto, eran tomados en cuenta pero solucionados según el interés de la SIFB.

17 de septiembre de 1934. A Christian du Rivau De: Oberle

…Botica Sr. Tejeiro: En telegrama del sábado pasado me permití pedir la decisión del señor Director, sí la sociedad pagara el boticario del Dr. Tejeiro; el pide esa concesión, en caso que los remedios para los obreros de la empresa se deberían vender al precio de costo. Al suscrito le parece…para tranquilizar en todo sentido a los obreros…(ellos) estaban pensando de hacer una petición para pedir otro aumento en el trabajo del segundo turno (nocturno), Con la cuestión de la botica y con los remedios baratos tal vez se pueda lograr en anular las intenciones de los obreros…

(AFSJ, Septiembre de 1934)

Posteriormente, los movimientos obreros consiguieron que la empresa prestara servicios que facilitaron el doble desempeño de las mujeres; por ejemplo, el de atención médica a ellas y a sus familias, el servicio de sala cuna, el permiso de salida para ir a amamantar a sus hijos o la escuela mixta. Después de la huelga de 1948, se imprimió el reglamento de higiene y servicio médico de la fábrica de hilados y tejidos de San José de Suaita con el respaldo de la Dirección nacional del trabajo y la Dirección nacional de medicina e higiene industrial, dejando reglamentadas las condiciones en que debían ser prestados los servicios.

Como resultado de las luchas sindicales y el reconocimiento político y jurídico logrado por los obreros en la República Liberal, el régimen conservador se vio

obligado a establecer decretos, como la ley 90, mediante la cual se estableció el seguro social obligatorio y en 1948 se creó el instituto colombiano de los seguros sociales; en 1950 fue expedido el código sustantivo del trabajo, que reunió la legislación dispersa sobre los derechos y obligaciones individuales de trabajadores y obreros. (Navarro, 1994, Pág. 282)

El movimiento obrero de San José de Suaita, hizo parte del movimiento obrero nacional que luchó durante ese primer período de industrialización, por conseguir la regulación del estado en el mercado laboral.

En el tema salarial, desde la fundación de la fábrica se contempló la utilización de mano de obra femenina, debido al bajo costo que representaba, porque el trabajo de la mujer no era socialmente valorado, sumido en la compleja construcción social de las funciones innatas que tenían los seres humanos. Las mujeres obreras, igual que los hombres obreros, tenían salarios proporcionalmente bajos con respecto a los empleados, pero las primeras, tenían condiciones laborales desventajosas que hacían aún más profunda su explotación. Al analizar el siguiente cuadro, en donde aparecen los jornales de los obreros y obreras de la fábrica en 1934. 1947 y 1957 según los oficios desempeñados, no existe una gran diferencia entre el salario nominal de unos y otras.

Cuadro 18

Jornales de los obreros y obreras de la fabrica de San José. Según los oficios. 1934-1957

Oficio \ año 193449 1947-4850 195751

Picker 0.62 promedio Ayudante 1.30 4.00

Cardas 0.62 promedio 1.37 4.00

estiradora 0.55 4.00

Pabiladora

gruesa 01. por operación 1.30 4.00

Pabiladora

fina 0.15 por operación 1.30 4.00

Hiladoras 0.55 1.37 4.00

Ayudante 0.44 1.24 2.15

49 Basado en un informe del 23 de febrero de 1936 del administrador Du Rivau a sus superiores en Europa

sobre los costos de la mano de obra.

50 Basado en un informe de la administración el 17 de agosto de 1947 con aumento de sueldo. En diciembre

de ese año se inicia la huelga que pide el siguiente alza de salarios.

hiladoras rodillador 0.70 - - baretadora 0.42 promedio - - Aceitador 0.66 1.60 - Rentrage 0.52 promedio - - baretadoras 0.44 - - curdistage 0.63 promedio - - ayudantes 0.58 promedio 2.10 - engomadora 0.80 - 4.00 Tintura de tanque 0.90 1.60 2.15 aprendiz desmotadora 0.90 Jiggers 0.90 2.00 4.00 Plancha 1.00 2.00 4.00 Ayudante 0.90 - Doblador 0.70 - 2.50 Ayudante 0.44 - 4.00 Bultos 0.70 - 4.00 revisadores 0.6 promedio 1.50 4.00 Costurera 0.66 - 4.00 verificador 0.55 - 4.00 Mecánicos telares - 2.55 promedio 5.40

(Basado en diferentes informes del AFSJ)

En este cuadro no están incluidos los jornales de tejedores, debido a que se les pagaba según la cantidad y calidad de las yardas de tela fabricada. Por ejemplo, los precios en el año 1934 son los siguientes:

El sueldo es mensual, teniendo en cuenta que se pagan los días laborados que varían entre 22, 25, 28 días dependiendo de las necesidades.

Salario de la sección de telares según la calidad de la tela. Por yarda 1 calidad………0.015

2 calidad………0.0135 3 calidad………..…….0.0110 (AFSJ, 1934, caja 6)

Los oficios desempeñados por mujeres, sección hilados especialmente, tenían ingresos más bajos en los años treinta, los cuales se fueron equiparando a los de oficios masculino, que permanentemente fueron superiores; mecánicos, maquinistas de cardas y pickes, incluso ayudantes tuvieron ingresos un poco más elevados. Para 1957, los jornales se igualan sin mayor distinción entre los oficios que desempeñan hombres y mujeres; aún así la

discriminación salarial permanece constante, ya que las labores desempeñadas por mujeres en gran porcentaje, en la sección de hilado y tejido, no tienen salarios fijos sino a destajo o si lo tienen están sujetas a un nivel de producción fijado. La diferencia no esta contemplada en el salario nominal sino en las condiciones laborales y el nivel de productividad que deben conseguir para pagar sus salarios y aportar la cuota de ganancia exigida por la empresa.

Para controlar la productividad de las obreras, se hicieron unas tablas con el nivel esperado de producción en un tiempo determinado; este debía cumplirse a riesgo de no obtener los ingresos esperados. Por ejemplo, a cada yarda de tela de las diferentes calidades que entregaba la obrera, se le daba un porcentaje que era lo que recibía, pero éste estaba por debajo del valor real de lo producido, es decir, que la producción de una obrera era en un porcentaje mínimo para pagar su salario y lo demás era ganancia de la fabrica. La siguiente carta de mayo 8 de 1942, es un modelo de las que se enviaban a los trabajadores que estaban sujetos a estas circunstancias, en donde se deja claro, que pueden ser despedidas por no estar cumpliendo con las cuotas determinadas por la empresa.

Señora

Carmen Granados Presente

Estimada señora: por medio de la presente, y en carácter de aviso para su futuro gobierno, le ponemos en conocimiento que en el pasado mes de abril su producción de tela fue, en tres ocasiones ó más, inferior al límite fijado en la tabla existente en el salón de telares. Le suplicamos activar más la producción en sus telares durante el presente y subsiguientes meses, para así evitar consecuencias perjudiciales para usted. (AFSJ, mayo 8 de 1942)

La situación descrita anteriormente, suscitó inconformidad entre las obreras que consideraban su trabajo mal remunerado. Con el pliego de peticiones de 1934, los bajos salarios se ajustaron de la siguiente manera.

a) 10% sobre todos los salarios fijos menores de $ 0.70 diarios de sección mecánica, carpintería, planta eléctrica y policía.

b) $ 0.15 a las pabiladoras finas por operación c) $ 0.15 por yarda a los tejedores de tela fina

d) $ 0.011 por yarda a los tejedores de frisa, gabardina y Oxford (AFSJ, 1934, caja 6)

Un aumento que continuaba con el patrón desigual en la adjudicación salarial, según los oficios que se realizaban dentro de la producción textil; masculinizados considerados de mayor calificación y feminizados de menor calificación. En 1942 los trabajadores decidieron realizar una huelga en donde la inconformidad más notoria fue la de los bajos salarios; ya con un sindicato conformado oficialmente y coordinado con otros sindicatos regionales, les permitió tener referentes frente a sus ingresos. La participación femenina dentro del sindicato fue notoria, no solo como asociadas sino como representantes, vocales y miembros directivos, según el reporte enviado al inspector seccional del trabajo; el personal que asocia esta conformado por 73 hombres y 64 mujeres.

En la huelga de 1947 el tema salarial siguió siendo importante, sumado a los intereses de obreros y obreras que habían empezado a pensionarse y no recibían el pago correspondiente. Según el pacto al que llegaron en 1948, después de tres meses:

Punto segundo. A) A los trabajadores de salarios fijos se reconocerá las dos terceras partes del salario fijo, hasta por cuatro días de parada de la fábrica, por falta de energía eléctrica, ocasionada por daño de la línea eléctrica de alta tensión.

A los trabajadores por tarea o destajo se reconocerá las dos terceras partes del promedio obtenido en la semana anterior, hasta por cuatro días de parada de la fábrica, por la misma causa anotada en el punto anterior.

A los tejedores se reconocerá las dos terceras partes del promedio del salario, por parte de los telares, ocasionada por daños de las transmisiones.

A los tejedores se les pagará el tiempo perdido por reparación de los telares o cambio de la urdimbre, a la siguiente tarifa:

Por el primer telar……….$ 0.10 la hora Por el segundo telar……….0.07 la hora Por cada uno de los telares restantes……….0.05 la hora por cada uno (AFSJ, 1948, documentos sindicales)

El tipo de explotación particular que enfrentaron las mujeres, no parece haber sido percibido concientemente por ellas; las luchas de las obreras fueron de clase y no

específicamente de género, pero sí, encontraban desventajosa la situación laboral en ciertos oficios y en ciertas situaciones, lo que se unía a los intereses generales de la clase obrera.

Por parte del gobierno, en 1945 se expidió una ley que fundamentaba la diferencia salarial en razones de capacidad profesional, pero en ningún caso por nacionalidad, sexo, edad, religión u opinión política; pero es que el asunto de la diferencia salarial de la mujer no era explícito, estaba inmersa en la concepción social, las costumbres y se confundía en la asignación de labores.

Estos movimientos obreros concretaron sus demandas en 1949, cuando por decreto 3871 de ese año se fija el salario mínimo y la prima de beneficios:

Considerando que es deber del gobierno fomentar el mejoramiento de las clases menos favorecidas económicamente, decreta:

Art 1. A partir del 1 de Enero de 1950, los sueldos o salarios inferiores a $10.00 diarios quedan aumentados automáticamente.

(Gaceta de Santander, Enero de 1950)

Una regulación que agrupó las peticiones en este sentido, de la clase obrera, aunque no se cumplió totalmente en el caso de San José de Suaita, que en 1957 tenía salarios muy por

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