Chapter One: Introduction and Methods
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desnaturalizada y restaurada, con la que tenemos que ver hoy en día, es el equipamiento interior y exterior del mundo civilizado que ha sido socialmente interiorizado, reconstruido y normalizado mediante el trabajo, la producción la administración y la ciencia y que, según estos criterios, fue puesto en peligro y destruido”.
Por ello Locke manifiesta que “ Dios ha dado en común al mundo a los hombres, también les ha dado la razón, a fin de que hagan uso de ella para conseguir mayor beneficio de la vida y mayores ventajas….” (29)
La hipótesis que pretende esta tesis es precisamente evidenciar que el hombre puede generar normas legales, estándares de medición pero si no tiene una conciencia de lo que es la conservación y defensa del medio ambiente, éste desaparecerá amenazando a las generaciones venideras. Por ello la importancia para el profesional del derecho, en cuanto internalizar esta problemática.
Berkowitz en un análisis sobre Aristóteles señala que en la Ética “el auténtico estadista debe estudiar la virtud para ser capaz de hacer buenos a los ciudadanos. Pero en la Política aclara que los verdaderos estadistas rara vez gobiernan y pocos regímenes realizan o alcanzan la virtud como principio rector”. (30)
29.- John Locke .- Segundo Tratado sobre Gobierno Civil Alianza Editorial Madrid , 1990. 30.- nter Berkowitz. “ El Liberalismo y la Virtud” Ed. Andrés bello Pág. 28
Asimismo, en el Leviatán de Hobbes apreciamos que lejos de exigir una teoría del estado que prescinda de la virtud, está firmemente arraigado en reflexiones acerca de las virtudes que conducen a la paz. En la introducción de Leviatán, según Berkowitz, Hobbes arguye sin rodeos que la ciencia de la política, así como el gobierno efectivo de una comunidad reposa sobre un solo logro. Esta excelencia moral e intelectual que Hobbes explícitamente reclama para sí y que otros deben adquirir si desean comprender o practicar la política, es el autoconocimiento el medio por el cual los seres humanos pueden imitar la virtud de Dios.
En ese entendido de la preservación de la tierra y la toma de conciencia ecológica es que Locke, manifiesta que “al principio y fuera de la sociedad política, cada ser humano tiene derecho a todo porque Dios ha dado la tierra y todo lo que hay en ella a la humanidad en común. Este título de propiedad es legítimo siempre que el propósito de la adquisición sea preservar la vida y aún para gozar del derecho a la propiedad, los individuos deben ejercer concentración, aplicación, inteligencia y racionalidad.”
En la “Doctrina de la Virtud” de Kant, entiende por virtud solo aquello “que está al servicio de un fin moral y perfección, la parte superior o mejor de nosotros, nuestra naturaleza racional”.
Berkowitz señala que “como en Hobbes y Locke, las virtudes de Kant se pueden entender como las cualidades que permitan a los seres humanos actuar de acuerdo con los dictados de la razón, pero Kant estima que los dictados de la razón, son leyes de moralidad y no exhortaciones de prudencia.” (31)
Según la “Doctrina de la Virtud” de Kant, la libertad interior y la excelencia moral implican dos clases de deberes, el deber para con nosotros mismos de promover nuestra excelencia moral y el deber para con los demás de promover su felicidad. Así la virtud es singular en el sentido de que siempre actúa por respeto a la ley moral y el deber para con los demás de promover su felicidad.
Mill “arguye que el medio principal para preservar un régimen político es la educación en la virtud”. Enfatiza (…)” la necesidad de una educación moral cuyo objetivo era una disciplina restrictiva que formará un individuo capaz de subordinar sus impulsos y objetivos personales a aquellos que se consideraban los fines de la sociedad…” (32) Hobbes, Locke, Kant y Mill, entre las figuras de la tradición liberal con mayor fama de haber prescindido de la virtud como requerimiento fundamental de la vida política, no conciben que la política pueda cumplir sus fines si los gobernantes y gobernados carecen de ciertas cualidades de mente y carácter. “Desde el inicio y ciertamente en su momento clásico los forjadores del liberalismo moderno reconocieron el vínculo inseparable entre la práctica de una política sensata y el ejercicio de virtudes indispensables.” (33)
Empezar por dotar a la sociedad de valores y virtudes sobre materia ambiental es un deber de todo político y estadista, por ello pretendemos con esta tesis lograr el objetivo y validar que pueden aprobarse leyes, Convenios Internacionales, etc; sin embargo, si las grandes potencias se niegan a controlar por ejemplo, la destrucción de la capa de ozono como los Estados Unidos de Norteamérica, que no ha suscrito el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (1997) 32.- Berkowitz.- Ob Cit Páag 182
todo anhelo de cambio se destruye.
“La Ecología incurre en el delito de olvidar la sociedad, en la misma medida en que la ciencia y la teoría sociales se fundamentan en el olvido de la ecología. Con los términos de sistema y medio ambiente se han delimitado mutuamente los territorios- que se desprecian mutuamente-, sin darse cuenta de que la atención colectiva hacia las cuestiones ecológicas viene preseleccionada por la situación de mezcla de la sociedad y la naturaleza en la que las amenazas ecológicas son siempre amenazas del sistema. Si la humanidad debe existir en equilibrio con la naturaleza, entonces tenemos que orientarnos hacia la ecología para enterarnos de la línea principal según la que ha de organizarse la futura sociedad” (34)
Esta orientación se inicia con la toma de conciencia desde el hogar, los colegios, las universidades, las políticas del Estado, empresas, gobiernos locales, regionales es decir es de responsabilidad transversal y no solo de un grupo de estudiosos o ideólogos del ecologismo.¿ De qué sirve escribir hojas de hojas sobre la defensa del medio ambiente, generar miles de leyes, o congregarse para lucha contra la globalización si pasivamente contemplamos como se desbastan nuestros bosques amazónicos, o se contamina la cordillera blanca, y no se aplican medidas preventivas o sancionatorias de los organismo responsables, contra las empresas nacionales o transnacionales que lo hacen?
34.- Ulrixch Beck “Políticas Ecológicas en la Edad del Riesgo Antídotos La Irresponsabilidad Organizada . El Roure Editorial Pág. 72
En Europa occidental hay 240 etiquetas ambientales, ecológicas y de comercio justo (que aseguran que los precios son razonables). Francia se convirtió, en 2001, en el primer país que obliga por ley a las empresas a publicar un informe social y medioambiental. Inglaterra obliga por ley a los fondos de pensiones públicas a informar sobre los criterios éticos, sociales y ambientales utilizados en sus inversiones. En Italia hay guías para elaborar informes sociales para las pequeñas y medianas empresas, y la región interna da preferencia en los contratos estatales a las empresas con producción socialmente responsable.
En Suecia, la ley determina que los fondos nacionales de pensión deben considerar aspectos sociales y del medio ambiente al invertir.
En Noruega, el 95% de las pymes realiza acción social. España tiene un ranking de las egresas mejor percibidas por su labor social. En Estados Unidos, cien empresas suscribieron un programa para apoyar la realización de trabajos voluntarias por parte de sus tres millones de empleados.
Hay una fuerte presión de sociedades civiles cada vez más articuladas y activas al respecto. No aceptan compromisos éticos meramente formales: denuncian y sancionan. Hay inversores muy ansiosos, en la era post- Enron, que exigen transparencia y rendición de cuentas y que empiezan a percibir que las empresas más éticas garantizan mejor sus ahorros.
Crecen los fondos de inversión orientados hacia empresas con valores éticos. A todo esto se suma un dato que no entra en los análisis económicos ortodoxos: la votación de los mercados sobre la base de valores éticos. Así, según informa The New Cork Times, en los Estados Unidos se estima que hay 50 millones de consumidores que
prefieren comprar productos que responderte a “un estilo de vida sano y tolerable”. Ellos mueven un mercado de 230 000 millones de dólares.
También se ve como algo necesario la legitimidad en un mundo con “desigualdades grotescas”, según las ha calificado la ONU. Resume la situación a la Caja de Madrid, María Ayan: “Las empresas deberían preocuparse no sólo por ganar dinero, sino también por enriquecer a la sociedad”.
En igual sentido, el decano de la carrera de management en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), R. Schmalensse, dice a los candidatos a ingresar: “Si está interesado sólo en hacer dinero, éste no es el lugar para usted. Si busca aprender medios creativos para gerenciar organizaciones complejas de modo de ayudar a la sociedad y construir riqueza, eso es lo que ofrecemos”.
Hubo una primera etapa en la que los ideólogos de la ortodoxia económica decían que la empresa sólo existía para producir beneficios a sus accionistas. Virtualmente descartada en los países desarrollados por prominentes líderes empresariales, se pasó a otra, la de la filantropía empresarial, con donaciones y fundaciones.
“También quedó atrás”, dice J. Nielsen, directora del Internacional Business Leaders Forum la de la ciudadanía corporativa”, se pide a la empresa que sea como un ciudadano ejemplar.
Entre sus responsabilidades se hallan: juego limpio con los consumidores, buen trato a su personal, preservación del medio ambiente, buenas prácticas en los países en desarrollo e integración a las grandes acciones sociales y a lo local.
Esos comportamientos se miden: hay índices cada vez más sofisticados; se debe informar sobre ellos a través de los balances sociales y otras vías, y empiezan a aparecer incentivos y castigos. Avanzar en esta dirección es visto en el Mundo desarrollado como un esfuerzo conjunto de diversos actores. En Cambridge se abrió un doctorado para la colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil. En Francia se estableció la Academia Europea de Empresa y Sociedad, para impulsar en los principales centros gerenciales la educación, con estos principios de una nueva generación de gestores.
América Latina necesita progresos urgentes en esta dimensión crucial del desarrollo. Un continente con tanto potencial económico al mismo tiempo con niveles récords de pobreza y desigualdad, requiere altas dosis de conciencia y de Valores.
La contribución filantrópica es, comparada con la de otras regiones, muy limitada. Incluso rige la visión de que bastaría con que las empresas cumplieran con sus obligaciones fiscales. En una encuesta reciente con líderes empresariales argentinos, ellos dijeron ser conscientes del atraso existente.
El reclamo social al respecto está también creciendo. En una consulta a consumidores del país, una alta proporción señaló que estaría dispuesta a pagar más por productos de empresas sociales responsables. Brasil es uno de los países donde existen más adelantos.
Se han puesto en marcha significativos procesos de educación empresarial, liderados por instituciones como el instituto Ethos y el Grupo de Fundaciones y Empresas. Más de cien empresas han respondido a la convocatoria del presidente Lula da Silva para tener un papel activo en el plan Hambre Cero.
Progresar rápidamente en este camino en el que América Latina está claramente atrasada es fundamental para mejorar la integración social, la equidad y la competitividad.
Es un proceso que debe ser impulsado por todos los actores sociales. Ya los textos bíblicos subrayaban la función social que debe cumplir la propiedad. Es hora de aplicar su mensaje a este continente, en el que hay una creciente y legítima demanda social de comportamientos éticos.
Capítulo IV