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7.7 Implementing the Calculator

7.7.4 Software Design and Implementation

Uno de los temas más atractivos en la investigación de los últimos años es la búsqueda de estrategias de intervención profesional que supongan una reducción de la incidencia lesional en el contexto deportivo (Lalín, 2008a), modificando los factores de riesgo y capacitando a los deportistas para soportar, de manera óptima, posibles situaciones de riesgo (prevención) que irán apareciendo durante la práctica. Como se ha comentado anteriormente, el fútbol es un deporte que conlleva posibles situaciones de riesgo, siendo muy difícil el establecer un remedio único y universal para todos los contextos.

Van Mechelen et al. (1992) proponen cuatro pasos que se deben llevar a cabo para evaluar las medidas preventivas que permitan evitar una determinada lesión:

1. Conocer la amplitud del problema.

2. Identificar los factores y mecanismos lesionales. 3. Introducir las medidas de prevención.

4. Evaluar su eficacia.

Dichos pasos quedan reflejados en la siguiente figura.

Figura 13. Secuenciación de los 4 pasos fundamentales en el estudio de la prevención de lesiones (van Mechelen et al., 1992)

De acuerdo con Fuller et al. (2012), cabría pensar que es particularmente importante analizar los riesgos asociados a este deporte para gestionarlos con eficacia.

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Las situaciones lesivas requieren de la coordinación de un equipo multidisciplinar de profesionales con el objetivo de prevenir, recuperar, readaptar y reentrenar al deportista hacia las exigencias que demanda el entrenamiento y la competición de manera óptima, y siempre que fuese posible, mejorando el retorno temprano (Prior et al., 2009). Así pues, el enfoque interdisciplinario incluyendo a entrenadores, preparadores físicos y personal médico es imprescindible para favorecer la prevención de lesiones (Chena, 2015; Lehance, Binet, Bury y Croisier, 2009). Además, se sabe que la aplicación de un programa multidisciplinar puede reducir la incidencia de las lesiones en los jugadores de fútbol jóvenes (Kiani et al., 2010).

Mantener a los entrenadores implicados y preparados con un buen grado de motivación, favorece la reducción del riesgo de lesión (Maffulli et al., 2010b; Shanmugam y Maffulli, 2008). Frisch et al. (2009) han planteado la complejidad de convencer a los entrenadores para aplicar programas de prevención de lesiones duraderos en el tiempo, sabiendo que el éxito dependerá de la manera y del cumplimiento de su realización (Frisch et al., 2009; van Beijsterveldt, Krist, van de Port, y Backx, 2011a). No solo el comportamiento de los deportistas va a tener repercusiones sobre la aparición de lesiones, sino que la actitud y la conducta de los entrenadores pueden disminuir los factores de riesgo (Verhagen, van Stralen y van Mechelen, 2010).

Entre los contenidos más referenciados en la literatura científica por su repercusión en la reducción de las lesiones tras la modificación de los posibles factores de riesgo se encuentra: el entrenamiento de fuerza, el control postural, la flexibilidad y el entrenamiento neuro-propioceptivo (Bizzini, Junge y Dvorak, 2013; Chena, 2015; Daneshjoo, Mokhtar, Rahnama y Yusof, 2013; Emery y Meeuwisse, 2010; Frisch et al., 2009; Kirkendall y Dvorak, 2010; Olsen, Myklebust, Engebretsen, Holme y Bahr, 2005; Petersen, Thorborg, Nielsen, Budtz-Jorgensen y Holmich, 2011; Krist, van Beijsterveldt, Backx, de Wit, 2013; van Baijsterveldt et al., 2011b; van Baijsterveldt et al., 2013; Verhagen, 2010; Verhagen, 2013).

En la tabla 10 se presenta un resumen de los contenidos de prevención más utilizados como estrategia para reducir la aparición de las lesioens.

92 Tabla 10

Métodos y estrategias de prevención en el fútbol (Elaboración propia)

Fuerza

El entrenamiento de fuerza mejora la

capacidad de los músculos parasoportar

resistencias y eventos lesionales. El contenido de fuerza excéntrica se considera la estrategia más evidenciada

de la literatura para evitar riesgos musculares.

(Arnason et al., 2008; Bien, 2011; Casáis, 2008; Croisier,

Ganteaume, Binet, Genty y Ferret, 2008; Daly, 2013; Daneshjoo et al., 2013; Schmitt

et al., 2012; Sconce Jones, Turner, Comfort y Graham- Smith, 2014; Thorborg, 2012;

van der Horst, Wouter Smits, Petersen, Goedhart y Backx,

2014) Control

Postural

El equilibrio postural y el control lumbo- pélvico ha sido incluido en los programas de prevención para evitar posibles daños musculares y tendinosos.

(Bien, 2011; Helderscheit et al., 2010; Sherry y Best, 2004; Behm et al., 2011; Silder et al.,

2013; Waryasz, 2010)

Flexibilidad

A pesar de que la flexibilidad es un contenido que mantiene cierta discrepancia entre las investigaciones, se

considera que la mejora del rango articular y la capacidad de elongación

muscular puede traer consecuencias positivas sobre las lesiones producidas

por sobreestiramiento.

(Frisch et al., 2009; Lehance et al., 2009; Petersen et al., 2011; Potier et al., 2009; Shanmugam

y Maffulli, 2008; van Baijsterveldt et al., 2013b; Weldon y Hill, 2003; Woods et

al., 2004)

Propiocepción

El entrenamiento neuro-propioceptivo ha sido presentado como un método de gran eficacia sobre la prevención de lesiones ligamentosas principalmente, pudiendo

además favorecer la reducción de lesiones musculares al combinarse con

un entrenamiento de fuerza.

(Bekris et al., 2012; Bien, 2011; Fousekis et al., 2011; Gamble,

2008; Junge y Dvorak, 2004; Rein et al., 2011)

Coordinación

El entrenamiento neuromuscular y biomecánico realizado de manera correcta, se ha considerado efectivo en la

literatura, reduciendo la incidencia de daños musculares y articulares.

(Junge y Dvorak, 2004; Emery et al., 2005; Verrall Slavotinek

y Barnes, 2005; Cameron, Adams, Maher y Misson, 2009; Frisch et al., 2009; Venturelli et

al., 2010) Pliometría

El tiempo de reacción y el ciclo estiramiento-acortamiento está relacionado con la aparición de lesiones

musculares.

(Markovic y Mikulic, 2010; Bien, 2011; Lerch et al., 2011;

van Beijsterveldt et al., 2012)

Entrenamiento Específico

Otros autores consideran que el trabajo específico es la mejor manera de

prevenir lesiones, sobre todo musculares. La reproducción correcta de

los gestos propios del deporte, al nivel de exigencia que demanda la competición, sirven como medios

preventivos.

(Daly, 2013; Emery et al., 2005; Heiderscheit Sherry, Silder, Chumanov y Thelen,

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Desde el punto de vista de la metodología del entrenamiento, es necesario ajustar las cargas y distribuirlas de manera correcta para retrasar la aparición de la fatiga y favorecer la modificación de los factores de riesgo a favor de la prevención (Casáis, 2008; Chena, 2015; Gamble, 2008; Hägglund, 2007; Longo et al., 2012).

La combinación entre una mayor exposición y una inadecuada preparación para participar en el deporte ha dado lugar a una epidemia de lesiones deportivas agudas y crónicas (Carter y Micheli, 2011). Sin embargo, es necesario la presencia de más estudios de calidad que investiguen la mejor propuesta en cuanto al tipo y la intensidad de los ejercicios en un programa de entrenamiento genérico (para una población específica en términos de sexo, nivel de juego y edad) con el fin de reducir la incidencia de lesiones en el fútbol de manera eficaz (van Beijsterveldt et al., 2013b).

Muchos autores defienden el calentamiento como un método eficaz para la prevención de lesiones (Bizzini et al., 2013; Casáis, 2008; Chena, 2015; Emery y Meeuwisse, 2010; Frisch et al., 2009; Goldman y Jones, 2010; Hägglund et al., 2013; Hibbert et al., 2008; Kirkendall y Dvorak, 2010; Krist et al., 2013; Olsen et al., 2005; Opar et al., 2010; Ropiak y Bosco; 2012; Schneider et al., 2013; Soligard et al., 2010; Spinks y McClure, 2007; van Baijsterveldt et al., 2011b; van Beijsterveldt et al., 2012).

Existen estudios defendiendo que el establecer sesiones completas destinadas a la prevención de lesiones a lo largo de la semana, conlleva resultados positivos. Sin embargo, esto no resulta operativo en el fútbol de formación debido a la necesidad de utilizar el tiempo para desarrollar el aprendizaje de la disciplina específica. Así pues, destinar de 10 a 20 minutos de cada sesión a la prevención de lesiones, por ejemplo, durante el calentamiento se considera una buena estrategia para garantizar beneficios sobre la salud de los deportistas (Frisch et al., 2009).

Los contenidos más utilizados en los calentamientos según los distintos autores (Bizzini et al., 2013; Daneshjoo, Mokhtar, Rahnama y Yusof, 2013; Emery y Meeuwisse, 2010; Frisch et al., 2009; Kirkendall y Dvorak, 2010; Krist et al., 2013; Olsen et al., 2005; van Baijsterveldt et al., 2011b; Verhagen, 2013), para garantizar la prevención de lesiones fueron los siguientes:

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• Ejercicios pliométricos.

• Fuerza funcional.

• Ejercicios de acondicionamiento.

• Ejercicios de agilidad específicos del deporte.

• Tareas para mejorar: o El equilibrio. o La flexibilidad.

o El control neuromuscular.

o La estabilidad de la zona central del cuerpo. o La alineación de la extremidad inferior.

o El control de la cadera y la correcta ejecución técnica en el aterrizaje.

• Continua retroalimentación por parte del entrenador para garantizar la correcta ejecución de los ejercicios.

Se debe tener en cuenta que no sólo el calentamiento, sino además el cumplimiento de los jugadores para realizarlo y su predisposición (actitud positiva hacia la prevención de lesiones), reducen el riesgo y el número de las lesiones (Soligard et al., 2010).

De acuerdo con Steffen et al. (2010), las entidades deportivas deberían adoptar estrategias de prevención de lesiones como parte de su política (Steffen et al., 2010).

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