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1. LA SUSTANCIA.

Se ha tratado de la sustancia como lo que "es en si e independiente de otro" y corresponde a una idea universal que, de realizarse en el sustrato –por la acción de una causa eficiente (Dios, el homre, un ángel)– sería un supuesto. una sustancia individuada y completa, no la actualización de un accidente; es decir, sería subsistente. Cuando el supuesto es una sustancia inteligente recibe el nombre de persona. En esta misma actualización recibe el acto de ser, y se individúa por la cantidad que es el accidente propio del sustrato. Como ya se ha visto, la idea es siempre universal por ser en una mente, en un espíritu; se singulariza al ser actualizada en el sustrato. En la presente exposición de la FP, no se presentan las complicaciones causadas por la articulación clásica entorno al concepto de "materia prima" (MP), (no PM o sustrato). Esto se expresa con mayor claridad en el texto del Profesor Antonio MILLÁN PUELLES99, expuesto a continuación:

"Etimológicamente, sustancia, de sub-stare, es algo que hay 'bajo' los accidentes o manifestaciones sensibles de las cosas. La sustancia se nos presenta, ante todo, como un cierto sustrato de los accidentes, como lo que realiza su sustentación. Con gran facilidad nuestra imaginación tiende a representarse este soporte a la manera de un basamento físico, como una especie de subsuelo material donde los accidentes concretos y sensibles hundieran sus raíces. Nada hay más lejos del verdadero ser de la sustancia. Ésta es algo real pero no imaginable, sino inteligible. No es un trozo o fragmento material oculto de una cosa que manifiesta sus accidentes, sino la propia totalidad de la cosa como sujeto de ellos. Esta idea de un sujeto o soporte de los accidentes la adquirimos, primero, al analizar el movimiento o cambio. No hay transformación que no lo sea de un

98 Cfr. con la parábola evangélica del “rico epulón y el pobre LÁZARO”.

99 A. MILLÁN PUELLES. Fundamentos de Filosofía. pp, 499–505 . Ediciones. Rialp S.A. Octava ed. 1972.

cierto sustrato, a lo que antes de transformarse afectaba una cierta modalidad, y luego, por virtud de la transformación, otra. Tal sustrato o principio permanente es, en el caso de las transformaciones meramente accidentales, la sustancia; lo que equivale a decir que ésta es en cada cosa el sujeto de todos sus caracteres variables. Una segunda fase en la penetración intelectual de la idea de sustancia es entonces la que representa el concebirla como sujeto no solamente de las determinaciones variables, sino también de todas las determinaciones adjetivas, incluso de aquellas –las denominadas 'propiedades'– que no pueden dejar de ser tenidas. De esta manera, la sustancia es lo mismo que la 'esencia' en tanto que sujeto de todos los accidentes.

La idea de la sustancia como principio de sustentación no expresa, sin embargo, la más profunda índole de esta categoría. Lo que radicalmente la define –por oposición al accidente– es el corresponderle el ser en sí; o lo que es lo mismo, no el ser sustante, sino el ser subsistente; no hacer de sujeto de inhesión, sino el no haber de tenerlo100. Mientras que el accidente es una entidad a la que compete ser en otra, lo propio de la sustancia es ser un ente al que lo que compete es ser en sí. Definir la sustancia sólo como sujeto del accidente es omitir lo más esencial de ella, porque el sujeto del accidente dejaría de ser tal si a su vez fuese algo sustentado. De modo negativo cabe, pues, decir que el ser de la sustancia se caracteriza por la no–inherencia. Pero esto no significa que se trate de algo puramente negativo. La no in–herencia que compete a la sustancia es una perfección positiva, el ser–en–sí. al cual se denomina 'subsistencia'. Lo imperfecto es precisamente lo contrario, a saber: esa falta de autonomía en la que estriba el 'ser–en–otro', propio del accidente, que es como un parásito de la sustancia.

El rasgo capital de la sustancia –la 'subsistencia'– se nos presenta, así, como una cierta "independencia" entitativa. No es, sin embargo, precisa auna independencia absoluta. La plenaria y completa independencia sólo conviene a Dios, y este es un ser que, además de no ser en otro, tampoco es, en modo alguno, causado. Ahora bien: para distinguirse del accidente no es necesario carecer de toda causa: basta con no tener sujeto de inhesión. Ser–en–sí no es lo mismo que ser–por–sí. De ahí que la definición de la sustancia, que propugna DESCARTES, unicamente convenga a Dios. 'Por sustancia –afirma el filósofo francés– sino la cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra para existir'101. Esencialmente idéntica a

100 Cf. SANTO TOMÁS: De Pot. , 9, 1.

esta definición es la de SPINOZA: 'Sustancia es lo que es porsí y se concibe por sí, o aquello cuyo concepto no necesita del concepto de otra cosa por la que deba ser formado'102. Estas definiciones, aptas para caracterizar al Ser Supremo, no valen, en cambio, para la susta ncia como categoría, pues toda categoría es un género de cosas, y la sustancia que se define en las fórmulas cartesiana y spinoziana es un único ser, precisamente aquel del que la teología filosófica prueba que, siendo causa de todos los demás seres, no puede ser causado por ninguno.

La independencia que se registra en la categoría de sustancia es tan sólo la que se necesita para diferenciarla de la categoría de accidente. Y en este sentido, según el cual cabe hablar de una pluralidad de sustancias, trátase de una doble independencia: por una parte, respecto de todo sujeto de inhesión; por otra, respecto de todo coprincipio intrínseco. Ya se ha declarado antes lo primero. Por lo que concierne a lo segundo, y para advertir su sentido, téngase en cuenta que, aunque la materia prima y la forma sustancial de los seres corpóreos no son accidentes de éstos, sin embargo, tampoco son sustancias, sino principios o coprincipios de ellas. Ni la materia prima ni la forma sustancial del ser corpóreo tienen la aptitud de ser en sí. Únicamente existe la una 'con' la otra. Es la sustancia entera, compuesta por la materia prima y la forma sustancial, la que en el ente corpóreo tiene su verdadero ser–en–sí. Por consiguiente la subsistencia no sólo excluye el ser–en-øtro, sino también el ser–con–otro (entendido esto último de un modo rigurosamente propio y esencial, no accidental)”.'

En la FP que aquí se presenta, la sustancia es la formalización de una idea, de un ser sustancial, de un 'artefacto', sin necesidad de descender a la 'pura potencia' de la materia prima, MP. Este ente sustancial la forman otras sustancias estructuradas según dicha idea sustancial, como se viene expresando a lo largo del presente trabajo, siguiendo una ordenada estructuración hasta llegar al mismo sustrato cosmológico que, en definitiva, es la primera materia, PM, común a todos los entes materiales.. Este sustrato PM, creado de la nada por Dios, confiere el acto de ser a la masa–energía que constituye el Cosmos visible, experimentable. En él mismo son formalizadas tanto las ideas sustanciales como las accidentales: un manzano, el hierro, el color verde, el 'ubi', el 'quando'. …Aquí ya no se precisa de la MP ni de los dos co-principios, esencia y acto de ser en cada ente particular, pues la esencia, la idea (sustancial o accidental) se formaliza en el

sustrato y al mismo tiempo éste le constituye en acto de ser. El paso del universal (idea) a ser tal ente concreto, singular, se realiza al formalizar la idea en el sustrato por la acción de una causa eficiente inteligente que decide alcanzar este fin. La subsistencia supone la individuación pero no se identifica con ella; aspecto que tiene mucha importancia, como es en la Encarnación, pero no afecta a la exposición de la presente FP , y lo que MILLÄN PUELLES expone aquí es perfectamente válido en la FP. Así, pues, podemos seguir con la exposición de su texto:

“A diferencia de la sustancia, caracterízanse el accidente y los co- principios sustanciales por ser algo radicalmente unido a otro. Compete al accidente el hallarse unido a la sustancia, el inherir o radicar en ella. Y es propio de los coprincipios sustanciales de los entes corpóreos el no ser más que el uno con el otro. No se trata, en suma, de naturalezas cerradas en sí mismas. Por el contrario, la sustancia, no correspondiéndole ni el ser en otro ni el ser con otro, es una naturaleza clausurada, terminada, completa. Y la subsistencia es precisamente esta clausura o terminación, por cuya virtud se constituye en algo esencialmente autónomo. La plenitud esencial de la sustancia –es decir, lo que a una naturaleza la hace apta para ser algo en sí– no es, sin embargo, esa misma naturaleza. Pedro, Juan, Antonio, Tienen esencialmente una naturaleza idéntica –la naturaleza humana– ; y si esta se encuentra en ellos, es que como tal naturaleza no está cerrada en sí misma, sino abierta a sus respectivos inferiores. Lo que en cada uno de ellos la contrae a ser una naturaleza singular es la correspondiente individualización. La naturaleza humana singular de Pedro ya no es la de Juan ni la de Antnio. Cada uno de ellos la tiene, en tanto que naturaleza singular, cerrada para los otros. Cabría pensar entonces que lo que hace subsistir a una naturaleza sea precisamente su respectiva individuación. Pero esto, que tiene una primera apariencia de verdad, no es, sin embargo, exacto. 'Naturaleza individuada' no significa sino naturaleza que, estando contraída a un cierto ser, ya no puede, bajo este mismo modo de contracción, hallarse en otro esencialmente idéntico. La naturaleza singular de Pedro ya no pude como singularizada en él, contraerse en ningún otro hombre. Mas esto no significa que sea algo totalmente en sí. 'No hallarse en otro ser esencialmente idéntico' no es lo mismo que 'no hallarse absolutamente en, ni con, ningún otro ser. La estatura de Pedro, aun cuando fuese igual a la de Juan y a la de Antonio, es algo individualizado en Pedro, y, sin embargo, no es una sustancia, sino un accidente. Otro ejemplo: la materia prima que hay en un cuerpo determinado no es numéricamente la misma que la

que existe en otro, y, sin embargo, no es una sustancia, sino sólo un co-principio sustancial.

Es preciso, por tanto, afirma que la subsistencia supone la individuación, pero no se identifica con ella. Ni se puede cifrar tampoco en la existencia, bien que a veces el lenguaje vulgar use ambos términos como sinónimos. La existencia de una naturaleza sustancial supone la sustancialidad de esa naturaleza; no se la da. ¿Qué significa entonces –cabe preguntar– una naturaleza subsistente pero no existente? Simplemente eso: una naturaleza que, de existir, sería un ente en sí, no en otro ni con otro. El árbol que ha de surgir de la semilla no es todavía existente; pero al pensarlo no me lo represento como un accidente ni como una parte sustancial (materia o forma), sino como algo subsistente, capaz de ser, no de cualquier manera, sino en sí. Por último, la subsistencia no es tampoco la capacidad de ser en sí que tienen ciertas naturalezas, sino aquello que da a esas naturalezas dicha capacidad. La subsistencia, en resolución, es lo que confiere a ciertas naturalezas la capacidad de ser en sí, lo que las cierra o termina esencialmente, como el punto a la línea ; de tal manera que, así clausuradas, todo aquello que puedaafectarlas –los accidentes, la propia existencia– no sea cono ellas una misma esencia, sino algo sobreañadido, realmente distinto103.

Puede ocurrir que algo tenga la capacidad de ser en sí, aunque se halle naturalmente ordenado a ser en otro. Tal es, por cierto, el caso del alma humana. Esta es la forma sustancial de nuestro cuerpo, aquello que lo anima o vivifica. Como forma sustancial del cuerpo humano, el alma del hombre es suna sustancia específicamente incompleta. No es el hombre entero, sino una parte de él. Pero teniendo la capacidad de ser en sí, seá preciso afirmar que es incompleta sólo como hombre, no como sustancia. Todo lo cual puede ser resumido de este modo: el alma humana en estado de separación no tiene capacidad para realizar todas las operaciones de que pude ser principio; está imposibilitada de cumplir las operaciones que requieren cuerpo, a saber: las vegetativas y las sensitivas. Para la sustancia enteramente completa, es decir, para la que también lo es de una manera específica, se reserva el nombre de supuesto (upostasis). BOECIO la define como 'naturae completae

103 Nótese, en cambio, como lo que carece de subsistencia se encuentra en uno de estos dos casos muy diferentes al de la sustancia: la materia prima y la forma sustancial del ser corpóreo se unen entre si, constituyendo una sola esencia; y los accidentes y la existencia no son receptores, sino recibidos. En cierto modo, cabe decir que el accidente recibe la existencia; mas no como un sujeto de ella, que en sí mismo fuera subsistente.

individua substantia'104. En este sentido hay que decir, respecto al ser humano, que el supuesto no es el alma de ningún hombre, sino cada hombre (completo) individual. Cuando el supuesto tiene una naturaleza racional, como es precisamente el caso del ser humano, se denomina 'persona, la cual es definida por el mismo filósofo. 'rationalis naturae individua substantia'105.

(Dada la distinción, expuesta antes, entre naturaleza y sustancia, no es imposible que una persona divina tenga también naturaleza humana. Esta naturalez, según enseña la Revelación, es asumida por el Vebo, No subsiste en sí misma, o sea, no tiene una subsistencia propia en cuanto naturaleza humana, sino que subsiste en el Verbo; está terminada por la misma subsistencia que corresponde a la naturaleza divina de Cristo.

La categoría de 'sustancia' (completa) se divide, accidentalmente, en 'sustancia primera' y 'sustancia segunda'106. La sustancia primera es la individual, aquella que –como ente sustancial– no es en otro y –como ente individual– no se puede predicar de otro; tal, por ejemplo, la concreta naturaleza sustancial de Pedro. 'Sustancia segunda', se denomina, en cambio, a la que puede ser atribuida o predicada; como la naturaleza universal 'hombre' puede atribuirse a todo el género humano. La sustancia primera es denominada así en tanto que posee de una manera más estricta y formal la índole de sustancia, por ser individual. Esencialmente la categoría de sustancia se divide en 'simple' y 'compuesta'. Es simple toda aquella cuya esencia carece de partes, o dicho de otro modo: la que no consta de materia prima y forma sustancial; y compuesta, en cambio,, la que se halla en el otro caso. Las sustancias simples son puros espíritus –por carecer de materia– , y la teología de la fe, que los denomina 'ángeles', los clasifica en diversas especies. La sustancia compuesta –todo ente corpóreo– se subdivide en inanimada y animada. La inanimada –el mineral– es la que carece de vida; y la animada es el ser viviente, que abarca dos modalidades: la insensitiva y la sensitiva. La primera es el vegetal o planta; la segunda, el animal. .Éste, a la vez, puede ser irracional y racional (respectivamente, bruto u hombre)".

2. LA CAUSALIDAD Y LA EVOLUCIÓN

(Sin diseño inteligente, es decir, sin idea, causa ejemplar)

105 Cf. BOECIO: De duabus substantiis. 106 Cf. ARISTÓTELES: Cat., V, 2, a 11.

Transcribimos a continuación el capítulo II de un trabajo muy interesante sobre la Evolución, que nos parece clarificador acerca de lo que puede suceder cuando se abandona la complementariedad entre la Filosofía de la Naturaleza y las demás ciencias; en este caso la Biología107: